Una mujer de 33 años lleva siete años en silla de ruedas luego de que los mismos médicos que le salvaron la vida cuando sufrió un paro cardíaco cometieran un error en medio del proceso. Hoy en día, la paciente recibió una indemnización con la que puede pagar los gastos de sus terapias de recuperación.
¿Qué fue lo que le pasó?
Meg Fozzard, de Londres, Reino Unido, sufrió un paro cardíaco a causa de una afección en su corazón preexistente en 2019. Tenía apenas 26 años.
En ese momento, su pareja llamó rápidamente al servicio de emergencias del Servicio Nacional de Salud del Reino Unido (NHS) para pedir ayuda. Mientras llegaba la ambulancia con los paramédicos le indicaron cómo debía practicarle reanimación cardiopulmonar de inmediato y así lo hizo.
Luego de varios minutos, finalmente los paramédicos llegaron a su apartamento. Detallaron que tardaron en encontrar su piso y, además, al verla no creyeron que estuviera sufriendo un paro cardíaco a pesa de que eso se había indicado al operador de la línea de emergencias.
Lo que ocurrió es que los profesionales no aseguraron correctamente el equipo, pues utilizaron cables de monitorización y no electrodos de desfibrilador, fue por este motivo que el LifePack no indicaba que la mujer necesitaba una descarga con urgencia. Al no activarse el modo de emergencia del dispositivo, Meg recibió la descarga eléctrica que le salvaría la vida cuatro minutos más tarde.
Mientras todo esto ocurría, el cerebro de la mujer de 26 años estuvo sin recibir oxígeno por ocho minutos, lo que causó una grave lesión cerebral que le causó dificultades para hablar, exceso de fatiga y la dejó en silla de ruedas. Desde que despertó ha experimentado confusión mental, disminución de la destreza y espasmos involuntarios en las extremidades.
¿Cómo se encuentra ahora?
Luego de siete años luchando con las consecuencias que le dejó el error de los paramédicos que la atendieron ese día, Meg Fozzard ha recibido una indemnización por parte del NHS, luego de que el Servicio de Ambulancias de Londres admitiera haber incumplido su deber de diligencia en este caso.
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"Es casi imposible encontrar las palabras para describir el impacto físico y emocional de tratar de asimilar lo que pasó", aseguró Meg en diálogo con el medio local SWNS. Agregó que "al principio no tenía ni idea, pero a medida que la gravedad de mi lesión cerebral se hizo más evidente, empecé a darme cuenta de lo que pasaba".
Meg recuerda con nostalgia la época en la que podía tomar un tren o un avión completamente sola. “Pasé de ser independiente a depender de los demás. Incluso me costaba decirle a la gente lo que necesitaba debido a mi forma de hablar". Recuerda que tras lo ocurrido no pudo hablar por 14 meses y que, gracias a la indemnización recibida, ha podido acceder a terapia del habla y del lenguaje, fisioterapia y terapia ocupacional.
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Aunque poco a poco recupera algunas habilidades, la mujer asegura que "siempre me dolerá la atención que recibí cuando la necesitaba con urgencia, por lo que es vital que se tomen medidas para mejorar la seguridad de los pacientes para otros".
Por su parte, la directora médica, la Dra. Fenella Wrigley, declaró: “En nombre del Servicio de Ambulancias de Londres, pido disculpas sinceramente porque la atención prestada a la Sra. Fozzard aquel día de 2019 no cumplió con los estándares que esperamos. En las semanas posteriores a esta llamada al 999, realizamos una revisión exhaustiva para aprender de las lecciones que llevaron al retraso en la desfibrilación de la Sra. Fozzard. Todas las lecciones aprendidas de la revisión se implementaron en su momento y nuestros métodos de trabajo se modificaron".
MARÍA PAULA GONZÁLEZ
PERIODISTA DIGITAL
mpgonzal@caracoltv.com.co