El dolor emocional puede dejar heridas invisibles, pero en algunos casos también puede afectar directamente el corazón. Eso fue lo que vivió Brenda Young, una trabajadora social escocesa de 57 años que pasó de acompañar a su madre en sus últimos minutos de vida a convertirse en una de las primeras pacientes del mundo en participar en un ensayo clínico pionero para tratar el llamado síndrome del corazón roto.
La mujer, residente de Aberdeenshire, en Escocia, hace parte del primer estudio clínico internacional que busca encontrar un tratamiento eficaz para la miocardiopatía de Takotsubo, una enfermedad cardíaca asociada al estrés emocional extremo y que actualmente no tiene una terapia comprobada.
¿Qué es el síndrome del corazón roto?
De acuerdo con la Cleveland Clinic, el síndrome del corazón roto es una afección que provoca un debilitamiento repentino del miocardio, el músculo del corazón, generalmente después de atravesar situaciones de estrés físico o emocional intenso.
Las personas que padecen esta condición suelen presentar síntomas similares a los de un ataque cardíaco, como dolor fuerte en el pecho, dificultad para respirar, desmayos, palpitaciones, alteraciones en el ritmo cardíaco y presión arterial baja.
Uno de los mayores riesgos de esta patología es que puede afectar la capacidad del corazón para bombear sangre correctamente, comprometiendo el suministro de oxígeno al organismo.
El momento que cambió su vida
La historia de Brenda Young comenzó en noviembre de 2025, cuando presenció la muerte de su madre. Minutos después de aquel momento, empezó a sentir un fuerte dolor en el pecho.
“Recuerdo haber pensado: ‘Esto no puede estar pasando, no hoy’”, relató a científicos de la Universidad de Aberdeen. “Sabía que algo andaba muy mal”.
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Inicialmente, los médicos sospecharon que estaba sufriendo un ataque cardíaco. Sin embargo, tras varios exámenes, confirmaron que padecía miocardiopatía de Takotsubo, conocida popularmente como síndrome del corazón roto.
Esta condición ocurre cuando la función de bombeo del corazón se debilita debido al estrés emocional o físico intenso. Situaciones como la muerte de un ser querido, un divorcio o experiencias traumáticas pueden desencadenar el síndrome.
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Aunque sus síntomas son similares a los de un infarto, como dolor en el pecho y dificultad para respirar, la enfermedad no está relacionada con arterias obstruidas, sino con un debilitamiento severo del músculo cardíaco.
El primer estudio clínico del mundo
Ahora, Brenda Young será una de las casi 1.000 personas diagnosticadas con Takotsubo que participarán en el primer ensayo clínico mundial enfocado exclusivamente en esta enfermedad.
El estudio, liderado por la Universidad de Aberdeen y financiado por el Instituto Nacional de Investigación en Salud y Atención Médica del Reino Unido (NIHR), tendrá una duración de siete años y contará con pacientes provenientes de 40 hospitales.
La investigación buscará determinar si los inhibidores del sistema renina-angiotensina (SRA), medicamentos utilizados para relajar los vasos sanguíneos, pueden convertirse en un tratamiento efectivo a largo plazo para quienes padecen esta afección cardíaca.
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La encargada de liderar el proyecto es la profesora Dana Dawson, especialista en medicina cardiovascular y cardióloga consultora en el Hospital Real de Aberdeen.
La investigadora explicó que actualmente las personas diagnosticadas con síndrome de Takotsubo enfrentan una gran incertidumbre debido a la ausencia de tratamientos específicos y estandarizados.
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“No existe una terapia probada, lo que significa que los tratamientos varían de una persona a otra”, señaló Dawson en un comunicado.
La especialista aseguró que el impacto físico y emocional de la enfermedad puede ser profundamente debilitante para los pacientes incluso después de superar el episodio agudo.
“Sabemos que, tras un ataque, el impacto en la calidad de vida del paciente puede ser extremadamente debilitante”, afirmó.
Por ello, el estudio analizará si los inhibidores del sistema renina-angiotensina podrían prevenir complicaciones graves como muertes, ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca y nuevos episodios del síndrome.
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Dana Dawson explicó que lleva más de 15 años estudiando la miocardiopatía de Takotsubo y expresó su expectativa frente al avance de esta nueva investigación.
“Podríamos encontrar la primera terapia que mejore la supervivencia y reduzca la gravedad de la enfermedad tras un ataque de takotsubo, o podríamos constatar que estas no son efectivas y, por lo tanto, redirigir la búsqueda hacia otros tratamientos que sí funcionen”, indicó.
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La profesora agregó que el objetivo final es mejorar la calidad de vida de quienes enfrentan esta enfermedad.
“En definitiva, esperamos que los resultados de este estudio permitan a los pacientes con takotsubo llevar una vida plena y saludable, sabiendo que su enfermedad se está controlando de la forma más eficaz posible”, concluyó.
HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL
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