En marzo pasado el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, hizo un movimiento inesperado en su gabinete: cesó a la secretaria del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), Kristi Noem, una de sus fichas claves en su lucha contra la migración. Noem, exgobernadora de Dakota del Sur, era muy cuestionada por su gestión de la crisis de las redadas migratorias en el estado de Minesota, que deparó la muerte por disparos de agentes federales de dos ciudadanos estadounidenses, a los que ella misma llegó a acusar de "terrorismo doméstico" sin tener pruebas. Trump, en plena controversia, la removió de ese cargo y anunció que Noem pasaría a ocupar otro cargo clave: ser enviada especial para el Escudo de las Américas, una iniciativa de seguridad en el hemisferio occidental (término que Washington emplea para referirse a las Américas) que anunció en ese entonces en una cumbre en Florida.
La cumbre no fue un evento menor. Trump se reunió en Florida con doce presidentes latinoamericanos que considera aliados de Washington. Se trata de los presidentes de Argentina, Javier Milei; Bolivia, Rodrigo Paz; El Salvador, Nayib Bukele; Ecuador, Daniel Noboa; Honduras, Nasry Asfura; Paraguay, Santiago Peña; Costa Rica, Rodrigo Chaves; Panamá, José Raúl Mulino; República Dominicana, Luis Abinader; Guyana, Irfaan Ali;
José Antonio Kas, entonces presidente electo de Chile y hoy ya en funciones, y la primera ministra de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar.
Del encuentro fueron excluidos tres líderes regionales: Claudia Sheinbaum, presidenta de México; Luiz Inácio Lula da Silva, presidente de Brasil, y Gustavo Petro, presidente de Colombia. Los tres líderes de izquierda.
El Escudo de las Américas nació como una alianza de gobiernos conservadores y de derecha, dispuestos a seguir la política de mano dura de Washington contra el crimen organizado y el narcotráfico. Estados Unidos ha declarado su voluntad de recuperar el derecho a intervenir en América Latina y el Caribe si considera que sus intereses nacionales son afectados, y ello incluye cualquier intento de desestabilización en otro país aliado. Además de Estados Unidos, ahí están Argentina, Bolivia, Chile, Costa Rica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Trinidad y Tobago. Y se espera que Colombia se sume a ese grupo con Abelardo de la Espriella una vez asuma la Presidencia.
Con la victoria de De la Espriella Colombia dará un giro y pasará de ser gobernada por un líder de izquierda, Gustavo Petro, a uno de derecha.
El mapa político de América Latina hoy
Gobiernos de derecha
- El Salvador (Nayib Bukele)
- Honduras (Nasry Asfura)
- Costa Rica (Laura Fernández)
- Panamá (José Raúl Mulino)
- Ecuador (Daniel Noboa)
- Bolivia (Rodrigo Paz)
- Chile (José Antonio Kast)
- Argentina (Javier Milei)
- Paraguay (Santiago Peña)
- República Dominicana (Luis Abinader)
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Gobiernos de izquierda
- Uruguay (Yamandú Orsi)
- Brasil (Luiz Inácio Lula da Silva)
- Suriname (Jennifer Geerlings-Simons)
- Guyana (Irfaan Ali)
- Venezuela (Delcy Rodríguez)
- Nicaragua (Daniel Ortega y Rosario Murillo)
- Cuba (Miguel Díaz-Canel)
- Guatemala (Bernardo Arévalo)
- México (Claudia Sheinbaum)
- Antigua y Barbuda (Gaston Browne)
- Bahamas (Philip Davis)
- Belice (Juan Antonio Briceño)
- Dominica (Sylvanie Burton)
- Granada (Dickon Mitchell)
- San Cristóbal y Nieves (Terrance Drew)
- Santa Lucía (Philip J. Pierre)
- Trinidad y Tobago (Christine Kangaloo)
Gobiernos en transición
- Perú (Dina Boluarte)
- Haití (Consejo Presidencial de Transición)
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