La periodista colombiana Catalina Gómez Ángel, corresponsal freelance radicada en Teherán, ha sido distinguida con el Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo 2026. Este galardón, considerado uno de los más prestigiosos del periodismo en Iberoamérica, fue otorgado por la Fundación Gabo tras destacar su valentía, independencia y rigor narrativo en la cobertura de los conflictos más complejos del mundo actual.La decisión fue tomada por consenso el pasado 30 de abril por el Consejo Rector del premio, el cual subrayó que Gómez Ángel “encarna, con independencia inquebrantable y vocación férrea, el mejor periodismo de una época en que el espacio público está siendo arrebatado por el autoritarismo y los grandes poderes tecnológicos y económicos”.El reconocimiento oficial se llevará a cabo el próximo 24 de julio en Bogotá, durante la ceremonia central de la decimocuarta edición del Festival Gabo. El jurado resaltó su capacidad para mantener una mirada latinoamericana que prioriza a las víctimas y la experiencia humana en medio de la guerra.Los 13 miembros del jurado destacaron que es una corresponsal “sin ataduras institucionales que narra la guerra desde dos de sus focos más críticos para el orden mundial contemporáneo: Irán y Ucrania”.Una vida entre el velo y el chaleco antibalasCatalina Gómez Ángel, originaria de Pereira, se ha convertido en una de las pocas mujeres que cubren el Oriente Medio para el mundo de habla hispana. Su trayectoria está marcada por el uso constante del velo y el chaleco antibalas, elementos que la identifican mientras persigue la noticia en terrenos hostiles.En 2021, habló con Los Informantes sobre los inicios del periodismo de guerra.“Fue duro la llegada nunca voy a negarlo. Los primeros meses fueron muy duros, me pregunte muchas veces yo realmente qué estaba haciendo aquí y yo que estaba buscando realmente porque fue muy duro”.Formada en Comunicación Social en la Universidad Javeriana, Gómez Ángel trabajó inicialmente cubriendo deportes, y posteriormente trabajó en varios medios de comunicación. Sin embargo, su interés por la política exterior y su fascinación por Irán, tema de su monografía de maestría en Relaciones Internacionales, la llevaron a buscar un destino más lejano.Antes de partir, tomó clases de farsi en Bogotá, aunque admitió que su entorno no asimiló su decisión de inmediato: “Yo creo que ninguno de ellos se creyó el embeleco de que yo realmente me iba a venir a vivir aquí, porque yo quería ser corresponsal entonces un día dije me voy”.El rigor de informar desde TeheránEstablecida en Teherán desde hace más de una década, Gómez Ángel ha experimentado en carne propia los rigores del régimen iraní, una república islámica de carácter teocrático en la que el poder político y religioso se concentra en la figura del líder supremo, máxima autoridad del país.Para ese momento, aseguró que su labor periodística requiere permisos especiales incluso para salir de la capital iraní. “Yo para salir de teherán tengo que tener un permiso especial y yo no puedo ir a cualquier parte de irán que yo quiera. Necesito tener una autorización y no puedo hacer cualquier historia”, explicó la reportera sobre las limitaciones del entorno.Además de las barreras burocráticas y la censura, la periodista ha enfrentado situaciones de extrema violencia y represión. En una ocasión, tras las protestas de 2009 en Irán, fue detenida y sometida a tratos degradantes: “Nos hicieron desnudar, nos hicieron acurrucar, nos revisaron por todas partes, nos hicieron firmar papeles, nos trajeron cámara de televisión. Todo intrusivo de una manera súper violenta”.La ventaja estratégica de ser mujer y hablar españolA pesar de las dificultades, Gómez Ángel ha sabido capitalizar su identidad para acceder a historias que otros corresponsales no logran alcanzar. En culturas como la afgana, donde no se permite que las mujeres hablen con hombres extraños, su condición de mujer le otorga un acceso privilegiado: “Las mujeres tienen miedo, pero las mujeres te cuentan la historia. De hecho esa es la gran ventaja de ser mujer que puedes entrar a sus cuartos, te invitan a su casa”.Asimismo, trabajar para medios en lengua española le brinda un margen de maniobra mayor frente a la vigilancia estatal en comparación con sus colegas anglófonos o francófonos. “Nosotros los que hacemos notas en español tenemos una gran suerte y es que ellos no sienten en los medios en lengua española como enemigos, entonces ni los vigilan tanto ni los controlan tanto ni están tan atentos”, afirmó la periodista. Actualmente, sus reportes llegan a audiencias globales a través de medios como La Vanguardia de Barcelona, Radio Francia Internacional, Caracol Televisión en Colombia.Desafíos cotidianos y compromiso con las víctimasGómez Ángel ha cubierto conflictos en Afganistán, Egipto, Irak, Kurdistán, Líbano, Gaza y Siria. Su compromiso con la realidad de estas naciones se refleja en su dificultad para acostumbrarse al dolor ajeno: “La situación de este país por donde usted la mire es absolutamente triste. Le provoca a uno sentarse a llorar con cada historia que le cuenta”.A pesar de los riesgos y la lejanía, Catalina Gómez Ángel continúa siendo un testigo directo de eventos determinantes para la paz mundial, operando desde un entorno donde, como ella misma dice, “las mujeres podemos llegar tan lejos como quiera”.
En medio del furor por la movilidad sostenible, Colombia enfrenta un preocupante panorama de seguridad vial donde vehículos que alcanzan velocidades de hasta 100 km/h circulan sin placas ni seguros, amparadas por un vacío legal. Séptimo Día investigó.Un ejemplo de ello, es el caso de Dagoberto García, quien suele movilizarse en bicicleta hacia su lugar de trabajo. El 18 de febrero de 2025, su rutina se interrumpió de manera violenta en el norte de Bogotá. El incidente ocurrió aproximadamente a las 8:00 de la mañana sobre la avenida NQS, frente a la estación de Transmilenio de la Universidad Nacional, en el sentido norte-sur. Según los testimonios recolectados, un factor externo en la vía provocó la caída que lo dejó vulnerable ante el tráfico eléctrico. García relata que un árbol con una rama caída sobre la ciclorruta habría causado su desestabilización. Al caer al asfalto, fue arrollado por un vehículo tipo ciclomotor que transitaba por el sector. El impacto fue de tal magnitud que el casco del ciclista se rompió por completo, perdiendo el conocimiento de manera inmediata en el lugar de los hechos. “Pasó una moto estas eléctricas y me atropelló. Desperté en la clínica los 4 días en cuidados intensivos”, recordó el afectado al reconstruir los pocos fragmentos que conserva del suceso.La gravedad del choque fue evidente para los testigos y las autoridades de tránsito que atendieron la emergencia. Las imágenes del siniestro muestran a García tendido en el suelo con un sangrado abundante antes de ser auxiliado por paramédicos. Al respecto, el hombre señaló: “Vino un policía que era el que me conocía, que me cuenta que no, que fue grave, que eso prácticamente fue un milagro porque si usted ve las fotos, el sangrado es bastante”.Diagnóstico médico: una conmoción cerebralTras ser trasladado de urgencia, el equipo médico de la clínica donde fue atendido emitió un diagnóstico que confirmó la severidad del golpe en su cabeza. El resultado principal fue una conmoción cerebral, una lesión traumática que afecta las funciones cerebrales y que, en su caso, derivó en una pérdida total de la conciencia durante casi una semana.A pesar de haber recibido el alta de la Unidad de Cuidados Intensivos, las secuelas neurológicas persistieron. Un año después del accidente, García continúa asistiendo a consultas con especialistas en diversas áreas para tratar de mitigar los daños a largo plazo. “Inclusive todavía estoy en tratamiento por neurocirugía... estoy todavía en tratamientos por neuropsicología, neurología”, explicó sobre su actual proceso de rehabilitación.La fragilidad de la memoria tras el choqueUna de las consecuencias más notorias y complejas del traumatismo craneoencefálico ha sido la afectación de su memoria. Durante la investigación periodística, se hizo evidente que el ciclista presenta dificultades para precisar fechas y detalles cronológicos de su propia vida tras el impacto. En medio de la entrevista, el afectado confundió el año del siniestro, situándolo erróneamente en 2018, cuando en realidad ocurrió en 2025.Sus declaraciones reflejan una lucha constante por recuperar la normalidad en sus funciones cognitivas básicas. “El tema de la memoria es un año después... estoy en citados en tratamiento médico, todavía estoy con ese tema porque se me olvidan las cosas”, confesó con evidente preocupación. Esta condición no solo afecta su vida personal, sino también su desempeño profesional como abogado, quien ahora debe lidiar con las secuelas de un evento que no logra recordar por sí mismo. Respecto al momento exacto del choque, García es enfático en su amnesia: “Y ahí es lo que me cuentan, porque ya no me acuerdo de nada”.El vacío del SOAT y la falta de responsabilidadEl caso de Dagoberto García expone una de las mayores críticas a la regulación actual de los vehículos eléctricos livianos en Colombia: la exoneración de requisitos legales básicos.Al ser impactado por un ciclomotor, se descubrió que dicho vehículo no contaba con Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito (SOAT), debido a que la Ley 2486 de 2025 exime de este requisito a los aparatos que no superen ciertos límites de potencia y peso.Esta situación dejó la carga financiera de la atención médica exclusivamente en el sistema de salud convencional del afectado. “No tiene SOAT. No tienen SOAT. Afortunadamente tengo EPS, que fue lo que me atendieron todo por la EPS. Por eso ha sido un accidente que tenía que atenderse por un SOAT”, denunció García.Además del vacío legal, la conducta de la persona que conducía el vehículo eléctrico ha generado indignación en la víctima. Aunque la conductora no se fugó en el instante inicial, como ha ocurrido en otros casos reportados, posteriormente se desvinculó de cualquier proceso de reparación o auxilio.Según García, los intentos de mediación han sido nulos: “Supuestamente tenía que ir a la Fiscalía para conciliar con ella, pero nunca nos llamó. Y aunque no se voló, después no apareció... nunca nos ofrecieron nada”.Para este abogado, el hecho de que personas sin capacitación certificada operen máquinas de tal potencia en espacios compartidos es una falla del sistema. “No todo el mundo es apto para manejar un tipo de esos vehículos y soy abogado y eso pues ha sido tenaz para mí por el tema de las normas, el tema ha sido difícil”, puntualizó al reflexionar sobre la falta de exigencia de licencias y exámenes médicos para estos conductores.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
Lo que inició como un día de recreación en la ciclovía de Bogotá, específicamente en la calle 116, terminó en una tragedia que transformó la vida de la familia Pérez Cuervo. El 7 de septiembre de 2025, Paola Cuervo, una profesora de 36 años, acompañaba a su hijo menor. Séptimo Día habló con los padres.Según relata la madre, todo parecía seguro hasta que se desencadenó el siniestro. “Estábamos en plan familiar, mi hijo tenía 5 años en su momento y en plan de ciclovida. Entonces yo volteo a mirar a ver si podemos girarnos para ir al parquecito y detrás mío solo veo una parejita trotando. Entonces yo le digo a mi hijo, 'Amor, ¿puedes voltear?' Y en el momento en que él gira se lo lleva a la scooter”. El impacto fue tan violento que el conductor de la patineta eléctrica no solo derribó al menor, sino que le pasó por encima de su extremidad inferior.Daniel Pérez, padre del niño, describe el accidente basándose en lo observado tras el choque: “Queda presionado sobre su piecito, su pierna”, señala.El accidente alertó a transeúntes y vecinos, quienes intentaron auxiliar al menor. Sin embargo, la velocidad de la patineta fue un factor determinante en la imposibilidad de reaccionar a tiempo. “Segundos. Es que esa Esas esas máquinas van muy rápido. Van muy rápido porque de por sí la pareja que me auxilia, que es la que está atrás mío, dijeron, '¿Y de dónde salió ese señor?'”.La gravedad de la lesión del niño: "Partido literal en dos"Tras el traslado de urgencia a la clínica, los exámenes diagnósticos revelaron la magnitud del daño físico. Las radiografías mostraron una afectación severa. Daniel Pérez, al observar las imágenes médicas, relató el diagnóstico: “Él llega, le hace una radiografía. Efectivamente, hay una fractura fractura de su femur. Cómo se puede ver quedó partido literal en dos”.La intervención quirúrgica fue compleja. Adicional, la recuperación postoperatoria fue una realidad dolorosa para el niño de cinco años, quien debió permanecer inmovilizado casi por completo. Paola Cuervo describe el impacto de ver a su hijo en ese estado: “De ver a tu hijo con un yeso desde el pecho hasta los pies... y que te digan que en dos meses no se puede mover”.Además del daño físico, el accidente dejó secuelas psicológicas profundas. La familia cuenta que el menor comenzó a sufrir de “pesadillas que lo iban a atropellar otra vez, que alguien se lo llevaba, que había un cocodrilo, que había un tiburón, que se lo comía”. La situación obligó a los padres a iniciar terapias con especialistas para manejar el trauma emocional derivado del siniestro vial.El vacío legal y la fuga del responsableUno de los puntos más críticos de esta historia es la huida del conductor de la patineta eléctrica. A pesar de haber arrollado a un menor de edad en un espacio familiar, el sujeto no prestó auxilio. “El señor de la patineta solo se para, se arregla y se va”. La indignación de los padres aumenta al señalar que la identificación del responsable es prácticamente imposible.Al ser consultada sobre por qué no pudieron identificar al sujeto, Paola Cuervo fue enfática: “Como las patinetas esas no tienen placas”. Este vacío de identificación es el eje de la denuncia de la familia, que califica al conductor como “una persona muy egoísta” e irresponsable. La falta de una matrícula o registro impide que se pueda rastrear al infractor, a diferencia de lo que ocurriría con una motocicleta o un automóvil.Desde el Concejo de Bogotá, se han levantado voces de protesta contra la normativa nacional vigente. Juan David Quintero, concejal de la ciudad, calificó la Ley 2486 de 2025 como “una ley perversa, inseguridad vial para los actores más vulnerables, que son los ciclistas y los peatones”. Según Quintero, la legislación actual crea una categoría de vehículos que, pese a su potencia y velocidad, están exentos de requisitos básicos de tránsito.La situación legal de las patinetas eléctricas en Bogotá permite que circulen por la cicloinfraestructura, pero bajo ciertas restricciones de velocidad que, según las víctimas, no se cumplen ni se controlan. Pablo Rincón, subsecretario jurídico de movilidad de Bogotá, aclaró las reglas: “Esa patineta eléctrica puede circular por la cicloinfraestructura”.No obstante, el mismo funcionario admitió las dificultades técnicas para ejercer un control efectivo en tiempo real: “En estos momentos es más complejo la utilización de ese tipo de radares”. Esta falta de supervisión en la ciclovía, un espacio definido por los Pérez Cuervo como “un espacio familiar... para compartir en familia... no para ir de afán”, es lo que permitió que un vehículo a alta velocidad colisionara con el menor.Para la familia Pérez Cuervo, el accidente no solo les quitó la paz, sino que representó una carga financiera y emocional inesperada. “Mi hijo no volvió a usar calzoncillos, tocó con pañales. Entonces fue otro rubro a mi canasta familiar”, explicó la madre al referirse a las dificultades de la inmovilización absoluta. A pesar de que el niño, en un acto de resiliencia, expresó haber perdonado al conductor, la familia insiste en la necesidad de justicia y regulación. “Necesita haber un responsable. Es víctima de una moda, pero más que una moda en patinetas eléctricas, necesitan regulación, controles”.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
El 31 de mayo de 2022 falleció en una prisión de Carolina del Norte, Estados Unidos, Gilberto Rodríguez Orejuela, conocido como 'El Ajedrecista'. Quien fuera el máximo líder del Cartel de Cali pasó sus últimos días alejado del poder y la riqueza que ostentó en las décadas de los 80 y 90, dedicando su tiempo casi exclusivamente al estudio de la historia, la filosofía y la redacción de sus memorias.Con su muerte terminó la vida de uno de los criminales más poderosos de Colombia. Mientras su organización llegó a controlar cerca del 80 % de la cocaína que entraba a Estados Unidos, en sus últimos años se refugió en los libros. Los Informantes habló con los profesores que lo acompañaron y que revelan una faceta poco conocida del excapo.Del control del narcotráfico a la disciplina académica en prisiónBajo el mando de Rodríguez Orejuela, el Cartel de Cali se convirtió en una multinacional del crimen que generaba ingresos estimados en 8.000 millones de dólares anuales. Sin embargo, tras su captura en 1995 y su posterior reclusión en la cárcel La Picota de Bogotá, el capo inició una transformación hacia la vida académica.Iván Cubillos, antropólogo y lingüista que fue su profesor entre 1997 y 2004, relató que el interno aplicó la misma mentalidad calculadora de sus negocios ilícitos a sus estudios de bachillerato y posteriormente a una licenciatura en Historia y Filosofía con la Universidad Santo Tomás.Según el docente, el líder del cartel no tomaba las clases como una distracción, sino como una meta de alto rendimiento. El profesor Cubillos recuerda la rigurosidad con la que el recluso organizaba sus jornadas de estudio: “Lo que hizo él es armar una mini universidad. Entonces, él escribía las materias que veía en cada semestre y hacía su horario de lunes, martes, miércoles, jueves, viernes. Entonces, tenía sus libros y los leíamos, preparábamos y los discutíamos”.Esta dedicación venía acompañada de una alta autoexigencia. Cubillos explicó que el interno no aceptaba malos resultados en sus calificaciones, vinculando su desempeño escolar con su pasado en la industria farmacéutica y el narcotráfico: “Él decía algo así como: 'Yo fui el mejor farmaceuta, droguista... también tenía que ser el mejor narcotraficante'. Cuando él estudia, él tenía que ser el mejor estudiante y se frustraba mucho cuando le ponían una nota que él no esperaba”.El aislamiento en EE. UU. y la redacción de sus memoriasTras su extradición en 2004, Rodríguez Orejuela continuó su formación en medio de las estrictas condiciones de las prisiones federales estadounidenses. En sus últimos años, específicamente desde 2021, el excapo buscó asesoría profesional para finalizar la segunda parte de sus memorias, labor que realizó de la mano de la abogada y editora María Fernanda Jaramillo. Debido a las restricciones por la pandemia de COVID-19, todo el intercambio intelectual se limitó a correos electrónicos y cartas físicas.Jaramillo destacó el respeto que el exjefe del Cartel de Cali mantenía por la figura del docente, incluso en una situación de aislamiento total. La editora describió la dinámica de trabajo de la siguiente manera: “Yo creo que él volvió al colegio donde se respetaba la profesora y donde se le hacía caso... claro, porque yo le decía: 'A trabajar'”. A pesar de haber sido uno de los hombres más ricos del mundo, en la cárcel de Carolina del Norte enfrentaba limitaciones técnicas básicas, como la ausencia de la letra "ñ" o de tildes en los teclados permitidos, lo que complicaba la redacción de sus textos en español.Un legado de violencia y una reflexión tardíaEl pasado de 'El Ajedrecista' estuvo marcado por una guerra abierta contra Pablo Escobar y la infiltración en las instituciones colombianas, llegando a financiar campañas políticas y sobornar a una parte considerable del Congreso de la República. A pesar de este historial, sus profesores en prisión conocieron a un hombre que expresaba arrepentimiento por no haber seguido el camino de la educación en su juventud.En sus conversaciones con los tutores, el exnarcotraficante reflexionaba sobre cómo las oportunidades académicas habrían cambiado su destino. “Él decía: ‘Si yo hubiera estudiado, si hubiera podido ser bachiller, yo creo que otra hubiera sido mi vida’”. Incluso en su libro, el autor se definía a sí mismo con una frase que sus profesores recuerdan: “He sido rebelde por convicción, comerciante por vocación y narcotraficante por ambición”.Paradójicamente, el hombre que manejó fortunas capaces de comprar naciones enteras, según estimaciones del Departamento del Tesoro de EE. UU., mostró en sus últimos años señales de precariedad económica. El profesor Cubillos mencionó una anécdota que ilustra esta situación: “Recuerdo una vez me dijo: 'Profe, ¿no tiene $300.000 pesos que me preste?'. Yo 'No, Gilberto, no'”.Gilberto Rodríguez Orejuela murió a los 83 años, sin haber cumplido su deseo de regresar a Colombia. Sus maestros, quienes aclaran no hacer apología de su vida delictiva, coinciden en que el estudio fue su única forma de libertad durante su sentencia de 30 años. Como resume María Fernanda Jaramillo: “Yo siempre digo que a él le quitaron la libertad, pero no sus alas de conocimiento”.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
Una íntima relación con la tierra, el agua y el sol compone la cosmogonía del pueblo arhuaco. El equilibrio con la madre tierra, el respeto a sus recursos, es su religión, y la Sierra Nevada de Santa Marta su templo. La llegada de los colonizadores españoles partió en dos su historia. Ellos hablan de cinco procesos de evangelización y la historia reciente cuenta el arribo de los Capuchinos en 1916, en medio de la hegemonía conservadora. Para ellos fue una experiencia que pocos quieren recordar porque más que salvar almas, los religiosos impusieron la fe católica con mano fuerte, se adueñaron de sus tierras y por poco acaban con sus costumbres ancestrales. Permanecieron en Nabusímake, la capital del pueblo arhuaco, por más de sesenta años y en 1982 fueron expulsados por el consejo arhuaco. Pero no es la única batalla que han librado los indígenas en nombre del evangelio.Divide y reinarás: cómo la elección de un gobernador afectó a los arhuacosLas iglesias evangélicas vienen horadando la cultura de los arhuacos desde hace más de cuarenta años y hoy, según sus representantes, tienen más de 5 mil creyentes dentro de las comunidades indígenas de la sierra. En las afueras de Pueblo Bello está Saúl Torres, un ferviente seguidor de su iglesia. Noticias Caracol lo acompañó a uno de los cultos que realizan una o dos veces por semana. Allí, con sus trajes ancestrales, se dieron cita hombres y mujeres que dicen sentirse salvados por el llamado de Dios y ya no hacen pagamentos a la madre tierra porque sencillamente la Biblia y el Evangelio no se los permiten.Hermes Izquierdo, un dirigente arhuaco que hizo parte de una iglesia evangélica pero que al cabo de un tiempo se apartó de ella, ofrece un mejor panorama de este complejo problema."Me ofrecieron estudiar, yo quería ser odontólogo, pero cuando yo estaba allá el tema es que podía estudiar, pero tenía que ser evangélico", cuenta.Hermes llegó de la mano de James Carreño, un carismático pastor que reconoce las necesidades de los indígenas y sabe que son campo fértil para llevarlos al culto. "Parece ser que aquí hay una desigualdad, una injusticia entre ellos mismos y eso permite que nosotros, los que venimos de afuera, podemos ayudarlos si desean y ellos se acercan", dice.El pastor es franco al decir que es consciente del daño que causa a la cultura de los aborígenes, pero asegura que la intención es ayudarlos. "Todo lo que hemos hecho ha sido con base a lo que dicen las sagradas escrituras y tratando al máximo de respetar su cosmovisión, cosa que realmente es difícil, uno busca la manera de no dañarles, de impedir que esto nos enfrente porque definitivamente hay enfrentamientos", señala.La realidad es que generan profundas divisiones en el pueblo que se suman al complejo panorama político y gubernamental que viven estas comunidades.El conflicto llegó a las altas cortes, que fijaron su posición frente al tema. El alto tribunal decidió que no eran procedentes las iglesias evangélicas dentro de la demarcación de la línea negra, zona reconocida por el gobierno como lugares sagrados de los indígenas que deben ser protegidos, y prohíbe levantar iglesias en sus territorios, aunque en la práctica se ve la proliferación de templos.Además, hay un trasfondo en el avance de las iglesias y es el concepto de la propiedad privada, cuenta el abogado y doctor en sociología jurídica Rosembert Ariza: "Todos esos territorios son propiedad colectiva. Las iglesias evangélicas ponen la discusión sobre la propiedad privada de la tierra y esa propiedad en función de la producción económica capitalista, entonces eso es un hecho evidente".El sociólogo también expresa que ese factor rompe el tejido integral cultural de una manera muy fuerte y es una de las afectaciones más graves del territorio porque les está quitando su identidad y su soporte estructural.Dolorosa imagen de la deforestación en Colombia: así convierten grandes troncos en finas láminas¿Qué dicen los mamos?Para los mamos, el avance de estas iglesias es un motivo de alarma y una presión más con la que deben lidiar en defensa de su cultura aborigen. Juan José Garavito, comisario de la comunidad, desearía que "esto no se acrecentara y más bien se retrocediera y buscara su sitio donde le corresponde estar y tal vez eso sea fuera de la línea negra y dentro de la línea negra estaría nuestra práctica, nuestra realidad, nuestro rol. Pero esa intromisión foránea le va a hacer competencia y no lo podemos permitir".Los mamos son claros en su posición: "Las iglesias evangélicas deben estar afuera de la línea negra, alejadas de los territorios sagrados".Hermes Izquierdo, quien se mueve con facilidad en los dos espacios, dice que es algo que deben discutir "a pesar de que es nuestra gente, nuestra familia, nuestra sangre, como decimos aquí; hay que generar unos espacios, darle una porción territorial, unos espacios donde se desarrollen, que se organicen, que se vuelvan pueblo, pero que tengan control de orden social, público, político".Para atenuar el avance de estas iglesias, los mayores trabajan en estrategias para blindar a los jóvenes de las religiones foráneas y fortalecer sus prácticas culturales y espirituales.Según la coordinadora de educación Cecilia Salabata, ella tiene clara la incidencia de la religión en su pueblo. "Nosotros por la experiencia que hay en las comunidades sabemos que los resultados de esa incidencia no ha sido lo mejor y que yo creo más bien es una manera de acabar con la cultura, yo creo que es definitivo cuando se pasa a una religión de esa clase, la cultura de base se empieza a exterminar", considera.Ellos no quieren que se repita la historia de los Capuchinos, que los sometieron por más de sesenta años al adoctrinamiento de una religión que no es la suya, de un Dios impuesto a la fuerza. Hoy libran una nueva batalla, pero les preocupa que de las presiones que reciben a diario, minería legal e ilegal, macroproyectos de infraestructura, grupos armados, esta sea una de las peores. Entretanto, siguen resistiendo los embates foráneos y luchando por no desaparecer.Minería ilegal, un cáncer que carcome el medio ambiente en Colombia
Caminando por el predio La Marsella, en las afueras de Pueblo Bello, Cesar, un grupo de mamos -autoridades indígenas de los pueblos de la Sierra Nevada de Santa Marta- nos muestra un lugar que desde tiempos ancestrales ha sido sagrado para ellos. Un sitio donde los cuatro pueblos de la sierra, arhuacos, wiwas, koguis y kankuamos, vienen a hacer sus pagamentos, ofrendas a la madre tierra por los favores recibidos.Mamos de la Sierra Nevada al Gobierno: “Entre más se le exige parece que más nos quiere lastimar”El problema es que ya no es de ellos porque la Alcaldía de Pueblo Bello adquirió el predio y, según los mamos, piensa parcelar el terreno, desconociendo las peticiones de los indígenas, que alegan el respeto a sus sitios sagrados reconocidos por el Gobierno mediante el decreto 1500 de 2018. Este habla de la línea negra, un límite que traza los territorios que deben ser protegidos de explotaciones mineras y proyectos de infraestructura.El tema minero es uno de los más complejos en el relacionamiento del Estado con los pueblos indígenas, afirma Gelver Zapata, miembro del pueblo arhuaco.“Llevamos cerca de 25 años de diálogo con el Gobierno, 25 años conversando para concertar las formas de intervención en el territorio tradicional de la línea negra, pero ha sido imposible lograr los acuerdos para salvaguardar no los sitios sagrados, que se miran desde afuera, sino la cultura y el desarrollo del pueblo arhuaco”, dice.Al tema de la minería, tanto legal como ilegal, se unen los gigantescos proyectos de infraestructura, vías, represas que el Gobierno ya realiza y en otros casos proyecta. Por ejemplo, la ruta de sol en su paso por Bosconia se llevó por delante varios lugares sagrados que los indígenas intentaron proteger pero al final se perdieron en nombre del progreso.Polémica por resolución de Minambiente que facilitaría exploración minera en reservas forestalesAsí lo cuenta el mamo Rogelio Torres, de la comunidad arhuaca: “El tema minero ha sido difícil; eso no lo entienden y como no son indígenas pues no lo entenderán, pero yo pienso que ya es el momento de que se pueda decir: ¡pues ya no más!".Arhuacos no creen en la consulta previaPara Gelver Zapata, el tema de la consulta previa no ha sido una herramienta eficaz para proteger sus derechos porque las negociaciones, dice, terminan en figuras jurídicas que desconocen las pretensiones de los indígenas y las obras avanzan sin inconvenientes. Por eso no quieren insistir en esta figura.“Nosotros hemos dicho que no queremos ir a las consultas de minería porque no hay forma de proteger los derechos de los pueblos y especialmente ese acervo que son los espacios sagrados que no se ha podido salvaguardar por la presión que han generado las mineras”, explica Zapata.El avance de la minería en la región viene siendo analizado por investigadores del Cinep. Jenny Ortiz lidera un equipo de trabajo que ha levantado una serie de mapas con información oficial de los últimos veinte años, que revelan el aumento de las solicitudes de los títulos mineros en la región.“Lo que está ocurriendo es una estrategia de abarcamientos. Si uno mira los mapas el Cesar y buena parte de La Guajira están o en procesos de solicitudes mineras o de hidrocarburos, proyectos de infraestructura o procesos de titulación", indica la investigadora.Mamos suben al cerro de Monserrate para hacer una petición: “Protejan realmente la sierra”El arhuaco Gelver Zapata denuncia otro problema que, según él, va de la mano con el avance de la minería legal e ilegal: los grupos armados.“Nosotros conocemos las zonas claves de intervención y tenemos claro que cuando llega un grupo armado es porque hay un tipo de intervención. En el caso de la comunidad arhuaca en la zona de Jimaín hay explotación minera y hay grupos armados. Ha habido muertos, personas asesinadas, pero no hay una atención de parte del Estado”, dice el representante de esta comunidad.Respecto al tema, los mapas de Cinep también dejan en evidencia que en las zonas donde florece la minería hay presencia de grupos armados. Así lo cuenta la investigadora Jenny Ortiz: “En el 2002 se encuentra que donde hubo alta presencia de actores armados inmediatamente después esos territorios fueron ofertados para procesos de solicitudes mineras. ¿Qué tenemos hoy?, que buena parte del Cesar y la Guajira es un escenario por disputa de control de grupos armados, paramilitares sobre todo y de nuevo viene a ser un centro de solicitudes mineras".Para el profesor e investigador de la Universidad Nacional Rosembert Ariza hay otros dos problemas que generan fuertes presiones a las comunidades indígenas de la sierra, el narcotráfico y los megaproyectos hoteleros en el departamento del Magdalena. Frente al narcotráfico señala que no es un tema nuevo y que viene desde la década del 70 y 80.Tres pescados para 68 niños: así son las precariedades del PAE en Leticia“Allí empezó la bonanza marimbera y no ha habido una intervención del Estado de manera externa que garantice la protección del territorio; es decir, el Estado no ha cumplido sus responsabilidades y mandatos internacionales en esta materia. El narcotráfico se ha asociado con otros actores para mantener sus rutas”, explica Ariza.El otro problema son los megaproyectos hoteleros y agroindustriales que avanzan por el lado del departamento del Magdalena. Para el investigador de la Universidad Nacional, un claro ejemplo de intereses particulares agenciados por el Gobierno en detrimento de los derechos de los pueblos indígenas.“Estos proyectos hoteleros son una buena muestra de conflictos políticos que también entran a jugar en el escenario; si uno ve la demanda que hay contra la línea negra que esta presentada en el Consejo de Estado y uno mira quienes son los accionantes de esta demanda y se da cuenta que son los grandes conglomerados económicos de las familias más importantes de la costa Caribe que están protegiendo sus intereses hoteleros y económicos”, agrega el experto.De no creer: por criticar a Francia, periodista deportivo terminó ‘destrozado’ en redesSon muchas las presiones que los cuatro pueblos de la sierra enfrentan en la actualidad, los mamos han dicho que la supervivencia de sus comunidades está comprometida y hablan de cincuenta años para que su cultura se extinga. Los proyectos mineros y agroindustriales afectan el recurso del agua y la biofauna y los investigadores están de acuerdo en que podríamos asistir a un etnocidio de los pueblos indígenas.
Con una cámara al hombro y siempre en las calles, Cristian Herrera, periodista asesinado este sábado en Cúcuta, construyó una trayectoria marcada por el periodismo de campo. Siguió de cerca los temas que impactaban a Norte de Santander, especialmente los relacionados con orden público, conflicto armado y seguridad. Su trabajo lo llevó tanto a los escenarios más relevantes del debate público como a los barrios donde buscaba las historias de los ciudadanos. Herrera, quien ya había denunciado amenazas y había pedido protección por parte de las autoridades, fue a visitar a un familiar cuando fue interceptado por un hombre armado que le disparó en varias ocasiones. El presunto sicario, al parecer, huyó en una motocicleta. Aunque el comunicador fue trasladado de urgencia a un centro asistencial, falleció debido a la gravedad de las heridas."Cristian era una persona que uno veía en ocasiones callado durante varios días. Él trataba como de no salir o o compartir con nosotros, pero cuando aparecía una investigación tenía una nota muy gruesa en cuanto al contenido porque le gustaba mucho escribir. Era una persona que los textos fácilmente uno los digería, eran crónicas, reportajes. Sin duda alguna Cristian tenía un espíritu, ánimos, ansias, por dar a conocer lo que ocurrió en la ciudad y en la región", narró Camilo Picón, colega y amigo de Herrera.En agosto de 2024, durante una entrevista con la periodista Marcela Pulido en Noticias Caracol, Herrera habló sobre las amenazas que habían acompañado su ejercicio periodístico. Lo hizo con la franqueza de quien había convivido durante años con ese riesgo. “Este panfleto me llegó ayer, me lo envió la FLIP. Me estaban preguntando si lo conocía y la verdad nunca lo había visto, y me dio risa porque yo ya iba invicto. En todos los panfletos, en todas las amenazas, a mí nunca me mencionaban y dije: 'Bueno, voy bien, voy por la sombra', y ahora me mencionan primero, pues hasta risa me dio, que tengo yo que ver con eso", dijo en su momento.A pesar de las amenazas, continuó ejerciendo su oficio. Documentó los fenómenos que marcan a esta región fronteriza. “Mis amenazas inician en el 2003 por cubrir precisamente temas de los que me encantan: narcotráfico, corrupción, bandas criminales", aseguró el periodista cuando trabajó para el medio regional La Opinión.En uno de los momentos más complejos de su vida profesional, tuvo que exiliarse durante un año en Chile: "Llego a tal punto que hasta los mismos paramilitares llegaron aquí a decirme que me fuera por un año. Llegaron a buscarme en una camioneta (…) y me dijeron: 'Vea mano, lo mejor es que váyase por un año, que esto se va a tranquilizar, a usted nosotros no lo vamos a matar hasta que no nos den la orden, por usted pueden pagar $150 mil pesos. Lo matan y le echan la culpa a los paramilitares y quedó muerto' ".Este sábado, las denuncias que durante años hizo sobre los riesgos que enfrentan los periodistas en los territorios cobran nuevo significado. En sus últimas publicaciones en redes sociales mantuvo el mismo interés por contar lo que ocurría en Cúcuta y en Norte de Santander. Muchos de sus seguidores identificaban sus reportes con una frase que se volvió característica en sus publicaciones: “Un dato”, una forma directa de compartir información y de mantener vivo el ejercicio periodístico que marcó su vida.Millonaria recompensa por el crimen de Cristian HerreraLas autoridades trabajan para esclarecer el crimen, mientras los periodistas en Cúcuta realizan una velatón para despedir a Herrera. "El homicidio del periodista Cristian Herrera no es un hecho más en la ciudad de Cúcuta, 100 millones de pesos como recompensa para quien suministre información de los autores materiales e intelectuales de este hecho de sangre”, aseguró el coronel Fabio Ojeda, comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta. El caso ha generado reacciones de rechazo por parte de organizaciones defensoras de la libertad de prensa y entidades del Estado. La Defensoría del Pueblo escribió: "Nos indigna y duele profundamente el asesinato del periodista Cristian Herrera. Expresamos nuestra solidaridad con su familia, sus seres queridos, sus colegas y la Fundación para la Libertad de Prensa (...) El asesinato de un periodista constituye una de las formas más graves de censura. Genera miedo, propicia la autocensura y afecta el derecho de las comunidades a recibir información sobre lo que ocurre en sus territorios". Por otro lado, la FLIP dijo: "Hoy el periodismo colombiano nuevamente está de luto. Nos duele profundamente el asesinato de Cristian Herrera en Cúcuta. Cada periodista silenciado por la violencia es una pérdida irreparable para sus seres queridos, para el periodismo y para la democracia". *Con reportería de Marcela Pulido, de Noticias CaracolNOTICIAS CARACOL DIGITAL
El acumulado del Baloto y la Revancha vuelve a generar expectativa entre miles de apostadores en Colombia. Este sábado 6 de junio de 2026 se realiza un nuevo sorteo con millonarios premios y transmisión oficial en plataformas autorizadas.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)El sorteo de Baloto y Revancha de este miércoles 27 de mayo de 2026 se lleva a cabo entre las 11:00 y las 11:15 de la noche. Miles de jugadores permanecen atentos a los resultados oficiales para verificar si acertaron la combinación ganadora y obtener alguno de los premios disponibles.Resultados completos Baloto y Revancha hoy, 6 de junio de 2026BalotoLos números ganadores del sorteo principal son los siguientes:Números ganadores: Superbalota: El acumulado del Baloto para este sorteo continúa siendo uno de los más altos del país. En caso de no registrarse un ganador con los cinco números y la superbalota, el premio seguirá aumentando para la próxima jornada.RevanchaLos números ganadores del sorteo Revancha son los siguientes:Números ganadores: Superbalota: La modalidad Revancha permite participar con la misma combinación utilizada en Baloto, pero con un acumulado independiente que también crece cuando no hay ganadores.¿Cómo funciona el sistema de premios del Baloto?El Baloto opera bajo un esquema paramutual, lo que significa que los premios dependen del total de ventas registradas en cada sorteo. Del dinero recaudado, el 50 % se destina a la bolsa de premios y una parte importante se asigna al acumulado principal.Los premios superiores a 48 UVT están sujetos a una retención del 20 % por concepto de ganancia ocasional, de acuerdo con la legislación colombiana vigente.¿Cuánto cuesta jugar Baloto y Revancha?Apuesta sencilla Baloto: $5.700Baloto + Revancha: $7.800Los tiquetes pueden adquirirse en puntos autorizados, redes de giros y plataformas digitales oficiales.¿Cómo jugar Baloto?Para participar, el jugador debe:Elegir cinco números entre el 1 y el 43.Seleccionar una superbalota entre el 1 y el 16.Definir si desea jugar únicamente Baloto o también la Revancha.Además, existen modalidades avanzadas que permiten jugar con más números para aumentar las probabilidades de ganar, aunque también incrementan el valor de la apuesta.¿Cuándo se juega Baloto?Los sorteos oficiales del Baloto se realizan dos veces por semana:MiércolesSábadosLos resultados son publicados minutos después de finalizar la transmisión oficial.Las autoridades recomiendan conservar el tiquete original en buen estado y verificar siempre los resultados en canales oficiales antes de iniciar cualquier trámite de reclamación.Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.NOTICIAS CARACOL
La actriz Diana Rojas, recordada por su participación en producciones como NN, Romeo y Buseta y La familia del alcalde, hizo pública una denuncia contra el médico Gabriel Cubillos, a quien señala por una presunta mala praxis tras un procedimiento estético realizado a comienzos de 2025.Su historia salió a la luz en medio de las recientes decisiones adoptadas por la Superintendencia Nacional de Salud contra dos clínicas vinculadas al profesional, pero el caso de la actriz se remonta varios meses atrás y, según relata, ha estado marcado por dolor, complicaciones físicas y un proceso judicial que aún continúa. Rojas aseguró que conoció a Cubillos a través de redes sociales y campañas publicitarias en las que se promocionaban procedimientos estéticos con tecnología láser.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)"Yo estaba bien", afirmó la actriz al recordar el momento en que decidió acudir a una valoración médica. Sin embargo, hoy considera que esa decisión terminó convirtiéndose en una de las experiencias más difíciles de su vida.La intervención que el médico le habría prometido sería sencillaSegún relató, durante la consulta inicial recibió recomendaciones para realizarse varios procedimientos estéticos. La actriz contó que inicialmente se habló de una intervención cuyo valor rondaba los 70 millones de pesos, aunque posteriormente habría recibido una oferta por una cifra menor. Finalmente, decidió someterse a la cirugía el 22 de enero de 2025.De acuerdo con su versión, el procedimiento fue presentado como una técnica láser poco invasiva y con un proceso de recuperación favorable. Sin embargo, asegura que desde el mismo momento de la intervención comenzó a experimentar fuertes dolores."Yo gritaba del dolor", relató la actriz durante la entrevista con La Red en la que hizo pública su denuncia. Según explicó, la sensación que experimentaba era similar a una quemadura y las molestias continuaron durante las semanas posteriores a la cirugía. La actriz afirmó que, lejos de mejorar con el paso de los días, las complicaciones continuaron y ya "no podía ni levantar los brazos. Preocupada por la situación, acudió a una cita de control para exponer lo que estaba ocurriendo. Según su relato, durante esa consulta manifestó que seguía sintiendo dolor intenso y que observaba cambios en su cuerpo que le generaban preocupación. La actriz sostiene que no recibió las respuestas que esperaba y que sus inquietudes fueron minimizadas.Tras esa primera revisión, Diana Rojas asegura que intentó seguir en contacto con el médico para obtener nuevas valoraciones debido a la persistencia de los síntomas. Sin embargo, afirma que posteriormente encontró dificultades para ser atendida nuevamente. Al acudir personalmente a la clínica le habrían informado que Gabriel Cubillos no volvería a atender su caso.Fue entonces cuando decidió iniciar acciones legales. Desde entonces, sostiene que ha buscado que las autoridades revisen lo ocurrido durante su tratamiento.El caso coincide con medidas de la SupersaludLas declaraciones de Diana Rojas se conocen en momentos en que la Superintendencia Nacional de Salud ordenó el cierre temporal del servicio de cirugía plástica y estética de la Clínica de Obesidad y Envejecimiento e impuso medidas cautelares a Clínica Láser Surgical, instituciones donde presta servicios el médico Gabriel Cubillos. Según la entidad, durante una inspección se detectaron presuntas irregularidades relacionadas con la habilitación de procedimientos quirúrgicos y la prestación de algunos servicios médicos.El anuncio fue realizado por el superintendente nacional de Salud, Daniel Quintero, quien aseguró que las medidas fueron tomadas tras las verificaciones efectuadas por funcionarios de la entidad. "La Superintendencia de Salud acaba no solo de cerrar sino además de imponer medida cautelar a la Clínica de Obesidad y Envejecimiento y a la Clínica Láser Surgical, donde opera el médico general Gabriel Cubillos, que se hacía pasar como cirujano plástico y del que reposan varias denuncias", afirmó el funcionario.Asimismo, sostuvo que durante la inspección encontraron que ambas instituciones "estaban ofertando y comercializando procedimientos quirúrgicos sin la habilitación correspondiente" y que, además, "quisieron obstaculizar las labores de inspección y vigilancia". De acuerdo con Quintero, como resultado de los hallazgos, las clínicas tuvieron que retirar esos servicios del registro oficial de prestadores.¿Quién es Gabriel Cubillos?De acuerdo con el perfil oficial publicado en su página web, Gabriel Cubillos es médico y cirujano graduado de la Universidad Industrial de Santander y se desempeña como fundador y director científico de esa institución.La presentación institucional señala que ha sido reconocido por el desarrollo de procedimientos que utilizan tecnología láser y destaca su participación en congresos, seminarios y procesos de capacitación para profesionales de la salud en el uso de equipos especializados.Sin embargo, la Superintendencia de Salud sostuvo que Cubillos no cuenta con registro como cirujano plástico, una de las observaciones que motivaron las actuaciones administrativas anunciadas por la entidad.Además, de acuerdo con los registros de la Sociedad Colombiana de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (SCCP), no aparece ningún especialista registrado bajo el nombre de Gabriel Cubillos en su directorio oficial de cirujanos plásticos certificados.VALENTINA GÓMEZ GÓMEZNOTICIAS CARACOLvgomezgo@caracoltv.com.co
Un tiroteo dejó "múltiples víctimas" en Estados Unidos durante un festival comunitario en la ciudad de Toledo, estado de Ohio, según reportó la policía local, que no aclaró la cifra de afectados, si siguen con vida, ni la identidad del atacante. La balacera se reportó a las 17:37 hora local (21:37 GMT) cerca del Old West End Festival, un festejo vecinal, en el área de las avenidas Delaware y Glenwood, donde los oficiales "descubrieron múltiples víctimas de bala", informó el Departamento de Policía de Toledo en sus redes sociales.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Por ahora, los agentes "están activamente buscando al sospechoso o los sospechosos involucrados". "Se pide a residentes y visitantes que eviten el área y esperen una significativa presencia de la policía mientras los oficiales continúan con la búsqueda para determinar las circunstancia alrededor del accidente", concluyó el comunicado del organismo, que prometió información adicional más tarde."Muchas víctimas han sido trasladadas a centros médicos cercanos para recibir tratamiento. El Departamento de Policía de Toledo está buscando activamente al sospechoso o sospechosos involucrados", dijo el departamento.Videos en redes sociales muestran a personas huir de puestos de comida y sitios de venta, tirarse al suelo y esconderse tras sus vehículos en medio de los disparos. Estados Unidos ha registrado este año 170 tiroteos masivos, que involucran a cuatro víctimas o más sin contar al atacante, de acuerdo con el conteo de la organización civil Gun Violence Archive.EFE y AFP
Una emergencia se registró durante la tarde de este sábado 6 de junio de 2026 en el centro comercial Unicentro Medellín, luego de que parte de una estructura ubicada en uno de los accesos de la edificación se desprendiera, generando momentos de preocupación entre visitantes y trabajadores que se encontraban en el lugar.De acuerdo con la información entregada inicialmente por las autoridades locales, el incidente obligó a la activación de los protocolos de atención y respuesta por parte de la administración del complejo comercial, así como la intervención de organismos de emergencia de la ciudad.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Según informó el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, unidades del Cuerpo Oficial de Bomberos Medellín llegaron al sitio para apoyar las labores de atención tras el colapso de una cubierta. De manera preliminar, el reporte oficial indicó que entre siete y diez personas presentaron lesiones leves y recibieron valoración médica por parte de los equipos de salud que acudieron a la emergencia."El centro comercial activó de inmediato sus protocolos y realizó la atención inicial. De manera preliminar, se reportan entre 7 y 10 personas con lesiones leves, quienes están siendo atendidas por los organismos de salud", indicó el funcionario. Así ocurrió la emergencia en Unicentro MedellínLa situación se presentó en horas de la tarde en una de las zonas de acceso al centro comercial. Posteriormente, la administración de Unicentro Medellín emitió un comunicado en el que explicó que el incidente correspondió al desprendimiento de unas placas de drywall que hacían parte del cielo falso ubicado en el sector de la entrada principal sobre la Avenida Bolivariana."En la tarde de hoy, sábado 06 de junio de 2026, se presentó el desprendimiento de unas placas de drywall perteneciente al cielo falso ubicado en el sector de la entrada principal sobre la Avenida Bolivariana. De manera inmediata se activaron los protocolos de atención y respuesta establecidos por el Centro Comercial, orientados a proteger la integridad de nuestros visitantes, comerciantes y colaboradores". La administración señaló que los protocolos contemplaron acciones inmediatas para proteger a visitantes, comerciantes y colaboradores, mientras se realizaban las primeras evaluaciones sobre las condiciones de la estructura afectada. "Se contó con el apoyo oportuno de los organismos de emergencia, entre ellos el Cuerpo Oficial de Bomberos Medellín y el servicio de atención médica EMI, quienes realizaron la valoración de las personas presentes en el lugar".Mientras desde la Alcaldía se informó de manera preliminar sobre la existencia de entre siete y diez lesionados con afectaciones leves, el centro comercial indicó en su comunicación oficial que, tras la atención realizada por los organismos de emergencia, no se registraban personas con lesiones de gravedad asociadas al hecho.En el mismo comunicado, la administración del centro comercial informó que, una vez atendida la emergencia y asegurada la zona comprometida, las actividades del establecimiento continuaron desarrollándose con normalidad. "Unicentro Medellín opera con normalidad y mantiene su compromiso permanente con la seguridad, el bienestar y la tranquilidad de todos sus visitantes, comerciantes y colaboradores", agregaron.VALENTINA GÓMEZ GÓMEZNOTICIAS CARACOLvgomezgo@caracoltv.com.co