La periodista colombiana Catalina Gómez Ángel, corresponsal freelance radicada en Teherán, ha sido distinguida con el Reconocimiento a la Excelencia del Premio Gabo 2026. Este galardón, considerado uno de los más prestigiosos del periodismo en Iberoamérica, fue otorgado por la Fundación Gabo tras destacar su valentía, independencia y rigor narrativo en la cobertura de los conflictos más complejos del mundo actual.
La decisión fue tomada por consenso el pasado 30 de abril por el Consejo Rector del premio, el cual subrayó que Gómez Ángel “encarna, con independencia inquebrantable y vocación férrea, el mejor periodismo de una época en que el espacio público está siendo arrebatado por el autoritarismo y los grandes poderes tecnológicos y económicos”.
El reconocimiento oficial se llevará a cabo el próximo 24 de julio en Bogotá, durante la ceremonia central de la decimocuarta edición del Festival Gabo. El jurado resaltó su capacidad para mantener una mirada latinoamericana que prioriza a las víctimas y la experiencia humana en medio de la guerra.
Los 13 miembros del jurado destacaron que es una corresponsal “sin ataduras institucionales que narra la guerra desde dos de sus focos más críticos para el orden mundial contemporáneo: Irán y Ucrania”.
Una vida entre el velo y el chaleco antibalas
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Catalina Gómez Ángel, originaria de Pereira, se ha convertido en una de las pocas mujeres que cubren el Oriente Medio para el mundo de habla hispana. Su trayectoria está marcada por el uso constante del velo y el chaleco antibalas, elementos que la identifican mientras persigue la noticia en terrenos hostiles.
En 2021, habló con Los Informantes sobre los inicios del periodismo de guerra.“Fue duro la llegada nunca voy a negarlo. Los primeros meses fueron muy duros, me pregunte muchas veces yo realmente qué estaba haciendo aquí y yo que estaba buscando realmente porque fue muy duro”.
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Formada en Comunicación Social en la Universidad Javeriana, Gómez Ángel trabajó inicialmente cubriendo deportes, y posteriormente trabajó en varios medios de comunicación. Sin embargo, su interés por la política exterior y su fascinación por Irán, tema de su monografía de maestría en Relaciones Internacionales, la llevaron a buscar un destino más lejano.
Antes de partir, tomó clases de farsi en Bogotá, aunque admitió que su entorno no asimiló su decisión de inmediato: “Yo creo que ninguno de ellos se creyó el embeleco de que yo realmente me iba a venir a vivir aquí, porque yo quería ser corresponsal entonces un día dije me voy”.
El rigor de informar desde Teherán
Establecida en Teherán desde hace más de una década, Gómez Ángel ha experimentado en carne propia los rigores del régimen iraní, una república islámica de carácter teocrático en la que el poder político y religioso se concentra en la figura del líder supremo, máxima autoridad del país.
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Para ese momento, aseguró que su labor periodística requiere permisos especiales incluso para salir de la capital iraní. “Yo para salir de teherán tengo que tener un permiso especial y yo no puedo ir a cualquier parte de irán que yo quiera. Necesito tener una autorización y no puedo hacer cualquier historia”, explicó la reportera sobre las limitaciones del entorno.
Además de las barreras burocráticas y la censura, la periodista ha enfrentado situaciones de extrema violencia y represión. En una ocasión, tras las protestas de 2009 en Irán, fue detenida y sometida a tratos degradantes: “Nos hicieron desnudar, nos hicieron acurrucar, nos revisaron por todas partes, nos hicieron firmar papeles, nos trajeron cámara de televisión. Todo intrusivo de una manera súper violenta”.
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La ventaja estratégica de ser mujer y hablar español
A pesar de las dificultades, Gómez Ángel ha sabido capitalizar su identidad para acceder a historias que otros corresponsales no logran alcanzar. En culturas como la afgana, donde no se permite que las mujeres hablen con hombres extraños, su condición de mujer le otorga un acceso privilegiado: “Las mujeres tienen miedo, pero las mujeres te cuentan la historia. De hecho esa es la gran ventaja de ser mujer que puedes entrar a sus cuartos, te invitan a su casa”.
Asimismo, trabajar para medios en lengua española le brinda un margen de maniobra mayor frente a la vigilancia estatal en comparación con sus colegas anglófonos o francófonos. “Nosotros los que hacemos notas en español tenemos una gran suerte y es que ellos no sienten en los medios en lengua española como enemigos, entonces ni los vigilan tanto ni los controlan tanto ni están tan atentos”, afirmó la periodista. Actualmente, sus reportes llegan a audiencias globales a través de medios como La Vanguardia de Barcelona, Radio Francia Internacional, Caracol Televisión en Colombia.
Desafíos cotidianos y compromiso con las víctimas
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Gómez Ángel ha cubierto conflictos en Afganistán, Egipto, Irak, Kurdistán, Líbano, Gaza y Siria. Su compromiso con la realidad de estas naciones se refleja en su dificultad para acostumbrarse al dolor ajeno: “La situación de este país por donde usted la mire es absolutamente triste. Le provoca a uno sentarse a llorar con cada historia que le cuenta”.
A pesar de los riesgos y la lejanía, Catalina Gómez Ángel continúa siendo un testigo directo de eventos determinantes para la paz mundial, operando desde un entorno donde, como ella misma dice, “las mujeres podemos llegar tan lejos como quiera”.