Con una cámara al hombro y siempre en las calles, Cristian Herrera, periodista asesinado este sábado en Cúcuta, construyó una trayectoria marcada por el periodismo de campo. Siguió de cerca los temas que impactaban a Norte de Santander, especialmente los relacionados con orden público, conflicto armado y seguridad. Su trabajo lo llevó tanto a los escenarios más relevantes del debate público como a los barrios donde buscaba las historias de los ciudadanos.
Herrera, quien ya había denunciado amenazas y había pedido protección por parte de las autoridades, fue a visitar a un familiar cuando fue interceptado por un hombre armado que le disparó en varias ocasiones. El presunto sicario, al parecer, huyó en una motocicleta. Aunque el comunicador fue trasladado de urgencia a un centro asistencial, falleció debido a la gravedad de las heridas.
"Cristian era una persona que uno veía en ocasiones callado durante varios días. Él trataba como de no salir o o compartir con nosotros, pero cuando aparecía una investigación tenía una nota muy gruesa en cuanto al contenido porque le gustaba mucho escribir. Era una persona que los textos fácilmente uno los digería, eran crónicas, reportajes. Sin duda alguna Cristian tenía un espíritu, ánimos, ansias, por dar a conocer lo que ocurrió en la ciudad y en la región", narró Camilo Picón, colega y amigo de Herrera.
En agosto de 2024, durante una entrevista con la periodista Marcela Pulido en Noticias Caracol, Herrera habló sobre las amenazas que habían acompañado su ejercicio periodístico. Lo hizo con la franqueza de quien había convivido durante años con ese riesgo. “Este panfleto me llegó ayer, me lo envió la FLIP. Me estaban preguntando si lo conocía y la verdad nunca lo había visto, y me dio risa porque yo ya iba invicto. En todos los panfletos, en todas las amenazas, a mí nunca me mencionaban y dije: 'Bueno, voy bien, voy por la sombra', y ahora me mencionan primero, pues hasta risa me dio, que tengo yo que ver con eso", dijo en su momento.
A pesar de las amenazas, continuó ejerciendo su oficio. Documentó los fenómenos que marcan a esta región fronteriza. “Mis amenazas inician en el 2003 por cubrir precisamente temas de los que me encantan: narcotráfico, corrupción, bandas criminales", aseguró el periodista cuando trabajó para el medio regional La Opinión.
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En uno de los momentos más complejos de su vida profesional, tuvo que exiliarse durante un año en Chile: "Llego a tal punto que hasta los mismos paramilitares llegaron aquí a decirme que me fuera por un año. Llegaron a buscarme en una camioneta (…) y me dijeron: 'Vea mano, lo mejor es que váyase por un año, que esto se va a tranquilizar, a usted nosotros no lo vamos a matar hasta que no nos den la orden, por usted pueden pagar $150 mil pesos. Lo matan y le echan la culpa a los paramilitares y quedó muerto' ".
Este sábado, las denuncias que durante años hizo sobre los riesgos que enfrentan los periodistas en los territorios cobran nuevo significado. En sus últimas publicaciones en redes sociales mantuvo el mismo interés por contar lo que ocurría en Cúcuta y en Norte de Santander. Muchos de sus seguidores identificaban sus reportes con una frase que se volvió característica en sus publicaciones: “Un dato”, una forma directa de compartir información y de mantener vivo el ejercicio periodístico que marcó su vida.
Millonaria recompensa por el crimen de Cristian Herrera
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Las autoridades trabajan para esclarecer el crimen, mientras los periodistas en Cúcuta realizan una velatón para despedir a Herrera. "El homicidio del periodista Cristian Herrera no es un hecho más en la ciudad de Cúcuta, 100 millones de pesos como recompensa para quien suministre información de los autores materiales e intelectuales de este hecho de sangre”, aseguró el coronel Fabio Ojeda, comandante de la Policía Metropolitana de Cúcuta.
El caso ha generado reacciones de rechazo por parte de organizaciones defensoras de la libertad de prensa y entidades del Estado. La Defensoría del Pueblo escribió: "Nos indigna y duele profundamente el asesinato del periodista Cristian Herrera. Expresamos nuestra solidaridad con su familia, sus seres queridos, sus colegas y la Fundación para la Libertad de Prensa (...) El asesinato de un periodista constituye una de las formas más graves de censura. Genera miedo, propicia la autocensura y afecta el derecho de las comunidades a recibir información sobre lo que ocurre en sus territorios".
Por otro lado, la FLIP dijo: "Hoy el periodismo colombiano nuevamente está de luto. Nos duele profundamente el asesinato de Cristian Herrera en Cúcuta. Cada periodista silenciado por la violencia es una pérdida irreparable para sus seres queridos, para el periodismo y para la democracia".
*Con reportería de Marcela Pulido, de Noticias Caracol
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