Tener vivienda propia es un sueño para millones de colombianos que por años ahorran recursos y luego de una cuidadosa búsqueda deciden invertirlos en el proyecto que más se acomode a sus necesidades y, además, que les dé confianza. Muchos de los que deciden hacer esta importante inversión se fijan en un importante detalle para dar su dinero, y es que el proyecto en cuestión cuente con una fiducia.Séptimo Día conoció las denuncias de cuatro personas que, entre 2021 y 2022, encontraron en el proyecto de vivienda Acanto, de la constructora Mevic, la posibilidad de cumplir su sueño de tener un apartamento propio. Para ellos, uno de los factores de valor de esta construcción, más allá de su buena ubicación en Bogotá, su oferta de zonas comunes y facilidad de pago,fue que contaba con el apoyo de Alianza Fiduciaria.¿Qué es una fiducia y para qué sirve en un proyecto de vivienda?Cuando las personas empiezan la búsqueda de un proyecto de vivienda, muchas consideran importante que este cuente con una fiduciaria adjunta. Daniel Ricardo Sarmiento Cristancho, experto en derecho comercial, financiero y gestión patrimonial, explicó por qué se necesita de una fiduciaria en un proyecto de vivienda y por qué esto debería darle confianza a los compradores.“Hay un constructor que no tiene dinero y necesita construir un proyecto inmobiliario, para hacerlo necesita celebrar un contrato con una fiducia para que le administre el dinero que los compradores que tienen interés en este proyecto le den”, señaló. Así las cosas, la fiduciaría tiene que administrar los recursos de los compradores, pero además, “tiene que informarle [al comprador] de forma clara, veraz y verificable todo lo relativo al proyecto y tiene que verificar que el constructor esté haciendo lo que tiene que hacer”.Tener esto claro es importante porque, en caso de que surjan problemas con la entrega o construcción del inmueble, el comprador tiene que saber a quién debe reclamar. En estos casos, la queja del futuro propietario deberá hacerse directamente a la fiduciaria y si esta no les da una respuesta favorable, entonces deben elevar su situación ante la Superintendencia Financiera.¿Qué está pasando con el proyecto Acanto en Bogotá? “Para mis hijos y para mí quería mi hogar propio”, señaló Angie Viviana Riaño, una bogotana de 35 años que en 2021 empezó una búsqueda por una vivienda propia y se decidió por el proyecto Acanto, en la localidad de Engativá. “Me gustó el precio, me gustó la distribución. Les di todos mis ahorros, vendí el vehículo que tenía y empezamos a pagar la cuota inicial con la expectativa de que el apartamento lo iban a entregar en 2023”.Lo mismo sucedió con Maryuri Cañón Cabrera, de 42 años, quien señaló que, en su momento, le pareció un proyecto “interesante y bien localizado”. Sin embargo, para ella hubo otro factor que la hizo decidirse por invertir en Acanto y fue ver que contaba con Alianza Fiduciaria. “Empiezo a averiguar y veo que está respaldado por una fiducia, así que cumplen con el proceso de entregar los recursos a través de una fiducia, y eso para mí era importante”.Tanto Angie Viviana Riaño como Maryuri Cañón iniciaron los pagos de la cuota inicial de sus apartamentos en la etapa 2 y 3 del proyecto Acanto, emocionadas por ver los avances de la etapa 1 y a la espera de seguir el proceso para su entrega en 2023, como se los habían prometido. Sin embargo, empezaron a preocuparse cuando pasaban por la zona y veían que nadie estaba trabajando en la obra y no se veía ningún avance en la construcción.Adrián Camilo Casas, de 41 años, también había invertido su dinero en el mismo proyecto y notaba la misma situación. “Era una inversión familiar, pensando en mi futuro y puse mi dinero en ese proyecto esperando una mejor calidad de vida... Ya no se veían obreros y empieza la preocupación”. Así como Claudia Merchán Herrera, de 52 años, quien está a la espera de que le respondan por su inversión de 90 millones de pesos en solo la cuota inicial.Todos ellos firmaron un contrato de compra con Alianza Fiduciaria por sus respectivos inmuebles en la etapa 2y 3 de Acanto. “Yo me comprometí a pagar 329 millones 185 mil pesos y a contraprestación yo recibía un apartamento y un parqueadero. Terminé de hacer mi último pago el 30 de junio en 2023 y el 100% de la cuota inicial ya está paga. Empecé a contactar diferentes personas del proyecto y nunca contestan”, detalló Maryuri Cañón.Al manifestar su preocupación por la obra pausada, Angie Riaño recibió una respuesta desconcertante por parte de la constructora. “Que no iba a seguir el negocio conmigo y que me iba a devolver el 100% de la cuota inicial porque, según ellos, yo había manifestado una inconformidad con el proyecto y que estaban dispuestos a pagarme una cláusula de desistimiento. Pero a la fecha no me han pagado nada”. Agregó que en ese momento le dijeron que le darían su dinero en un plazo de 20 días hábiles, pero han pasado más de dos años.Estas cuatro personas, que son solo unos de los muchos afectados por los incumplimientos de la constructora Mevic y Alianza Fiduciaria, presentaron reclamos ante la Superintendencia Financiera, pero siguen sin obtener respuestas claras. Según la entidad, que fue contactada por Séptimo Día, han recibido 324 demandas contra Alianza Fiduciaria entre enero de 2025 y mayo de 2026, casos en los que su labor es entrar como jueces y analizar las pruebas de ambas partes para determinar responsabilidades y si lo que el consumidor demanda es correcto o no.Rodrigo Borrero, asesor externo de la constructora Mevic, explicó que el motivo del retraso de las obras en la etapa 2 y 3 del proyecto Acanto es porque “se presentaron circunstancias ajenas, derivadas de los efectos de la pandemia, las protestas en Colombia, factores climáticos y el cambio de políticas", las cuales, según él, dejaron en evidencia "que el proyecto no iba a dar utilidades”. Además, aseguró que en el caso de Angie Viviana Riaño, “tiene entendido” que ya se le pagó su dinero.Finalmente, la constructora Mevic aseguró a este programa que en diciembre de este año esperan entregar los inmuebles adquiridos por Maryuri, Claudia y Adrián Camilo, así como los de otros propietarios y, de la misma manera, lograr una conciliación con Angie Viviana Riaño. Por otro lado, a lo largo de esta investigación, Séptimo Día estuvo intentando establecer contacto con Alianza Fiduciaria para obtener una respuesta sobre las denuncias de estos cuatro ciudadanos, pero nunca respondieron.
En Colombia y el mundo, desafortunadamente, cada día aparecen en las calles y en redes sociales nuevos carteles que alertan sobre la desaparición de niños, niñas y adolescentes, los cuales son buscados con desespero y angustia por parte de sus familiares. La situación empeora cuando estos menores son hallados sin vida y con signos de violencia porque para sus madres, incluso cuando se logra condenar a un culpable, el dolor y vacío que queda es indescriptible. Según Naciones Unidas, en el mundo cada 10 minutos una mujer o una niña es asesinada de manera violenta. En Colombia, según datos de Medicina Legal, en la última década cerca de 1.500 niñas murieron de forma violenta y más de 190 mil menores fueron valorados por violencia sexual, unos datos preocupantes sobre la sociedad en la que están creciendo los niños en el país. Tres madres le abrieron la puerta de sus casas a Los Informantes en diferentes lugares del país para contar la historia de sus hijas de 9, 12 y 15 años que un día salieron de casa y no volvieron. Aunque por el asesinato de sus pequeñas obtuvieron justicia legal, todas aseguran que no logran encontrar consuelo en la condena de un desconocido y que lo que les da verdadera paz es que sus hijas no sean olvidadas.Sofía Delgado Zúñiga, de 12 años / 12 de octubre de 2024En Villagorgona, Valle del Cauca, el nombre de Sofía Delgado representa para los habitantes uno de los episodios más oscuros de su historia y para el país uno de los feminicidios de niñas más indignantes de los últimos años. Leidy Zúñiga, su mamá, reconoció que "lo que más extraño es levantarme, saber que llega la hora del almuerzo, saber que llegaba la hora de llevarla a su colegio, su hora de salida. Dios nos la prestó por 12 años, siempre le digo eso a Dios, no le reprocho nada".Sofía acababa de cumplir 12 años, le gustaban los animales, patinar y soñaba con ser veterinaria. El 29 de septiembre de 2024, Sofía salió de su casa rumbo a comprar comida para su mascota y no regresó. Leidy pegó carteles con su foto, habló con los vecinos y denunció ante medios y autoridades, pero durante 18 días no supo nada de su hija; hasta que el 17 de octubre, la encontraron sin vida en un cañaduzal en zona rural de Candelaria, a pocos kilómetros de su casa. "Nosotros cuando buscábamos a Sofía sentíamos que la íbamos a encontrar, pensábamos que íbamos a estar con ella, pero no fue así".El responsable fue un vecino del sector, el cual fue capturado, confesó y fue condenado a 58 años de prisión. Aunque para Leidy Zúñiga la condena contra el responsable de la muerte de su "ángel" es justicia, señaló también que "ella está en el cielo, pero su recuerdo va a seguir para toda la vida, así pasen los años y los días, porque perder un hijo es una de las pruebas más difíciles que como madre podemos pasar”.Laura Valentina Páez Velandia, de 9 años / 21 de enero de 2025En Chiquinquirá, Boyacá, Miryam Lucero Velandia también sabe en carne propia el dolor que implica perder a una hija de esta manera. “El sueño de ella era crecer y poder tener un trabajo para que yo no sufriera tanto, para ayudarme”, expresó la mujer al recordar a la pequeña Laura Valentina de 9 años, quien el 16 de enero de 2025 salió de su casa para pasear a su perro y desapareció. Cinco días después de denunciar su desaparición, el cuerpo de la menor de edad fue hallado sin vida en el río Minero, en el límite de Boyacá y Santander. En este caso las autoridades también dieron con el responsable y fue condenado, algo que para Miryam es una medida importante para la protección de otros niños, pero difícilmente compensa el dolor que causó en su familia. “La única ventaja es que el man está en la cárcel y se han salvado más niños, pero justicia no. [Ella] era la mayor parte de mi vida”.Entrar a la casa de la mamá de Laura Valentina es como ver dos mundos distintos. Por un lado está el cuarto de la menor que parece congelado en el tiempo porque sigue intacto, con sus peluches, zapatos y uniforme del colegio, hasta la alcancía que la niña estaba llenando con la esperanza de comprarle un regalo de cumpleaños a su mamá. Pero fuera del cuarto de la menor lo que se ve en cada rincón de la casa son plantas y flores que Miryam cuida con amor. El motivo es uno solo, según explicó. “Así fuera a salir al potrero, ella siempre me regalaba una flor, ella misma me las daba, las echaba en agua y volvía y me las daba. Fue lo más lindo y hermoso que tuve en mi vida”.Emily Dayana Villalba Vergara, de 15 años / 12 de marzo de 2025Finalmente, en el municipio de Chocontá, en Cundinamarca, todos recuerdan con cariño a Emily Villalba, una joven de 15 años que soñaba con ser una música profesional y destacaba tocando en la banda sinfónica del municipio y de su colegio. Además de sus destacadas calificaciones, la adolescente se había convertido en el gran apoyo de su mamá Nury Yuliana Vergara, ayudándola incluso en sus clases universitarias para convertirse en enfermera.“Ella fue fundamental porque cuando yo iba a empezar [a estudiar] yo pensaba que la parte de sistemas me costaba, entonces Emily me daba moral, me echaba la mano”, recordó la mujer que ahora trabaja en un asilo como enfermera de adultos mayores y que logró cumplirle a su hija el sueño de verla graduada de enfermera, aunque la menor no pudo estar ahí para acompañarla. El 12 de marso de 2025, Emily regresaba a su su casa luego de un ensayo con la banda, pero nunca llegó a su hogar, generando preocupación en su entorno. Horas más tarde su cuerpo fue encontrado en una zona boscosa de la vereda Pueblo Viejo. Nury dice que, aunque el responsable de acabar con la vida de Emily está en la cárcel, su vida no volverá a ser la misma. "En términos legales pues de alguna manera sí [hubo justicia] porque el tipo fue capturado y condenado, pero ¿la vida de las víctimas qué? ¿Qué hay de la vida de las personas, que nos destruyeron la vida? Una criatura no es un número más, era una vida, era una vida con la que uno contaba, eran sueños, eran planes, eran proyectos”, reclamó. Agregó que, a pesar de lo ocurrido sigue trabajando para cumplirle la promesa a su hija de tener una casa propia y, en sus días más difíciles, aseguró que siente la presencia de Emily en una pequeña mariposa que siempre se posa en su ventana.La nueva ventana de la justicia Colombia acaba de lanzar la Alerta Rosa, un mecanismo de búsqueda inmediata para niños, niñas, adolescentes y mujeres desaparecidos, ya no hay que esperar 72 horas para denunciar. Si alguien desaparece puede comunicarse a estos números: Línea 123Líneas nacionales 122, 155 y 141También puede ir a la Fiscalía, a la Policía, al ICBF, las oficinas de la Defensoría del Pueblo o a una comisaría de familia
El crimen de Luis Alfonso Valencia, fundador de Arepas El Carriel, estremeció a los habitantes de Guaduas por la brutalidad con la que fue perpetrado. Lo que comenzó como la desesperada búsqueda de un empresario desaparecido terminó destapando una investigación que reveló un homicidio planeado y una traición que, según las autoridades, se habría gestado desde el círculo de confianza de la víctima.El Rastro reconstruyó este caso, ocurrido el 11 de noviembre de 2024, donde la aparente tranquilidad de una finca escondía una escena que cambiaría para siempre la vida de dos familias.El reconocido empresario, de 67 años, había dejado Bogotá ocho años antes para radicarse en el campo, con la esperanza de aliviar las afecciones pulmonares que padecía. Sin embargo, el retiro nunca estuvo en sus planes. Siguió dedicado a las labores de la finca y al cuidado de los animales.Su hijo, Leandro Valencia, lo recuerda como "un paisa de esos muy montañeros, de esos que se ganaban la vida pulso... fue una persona que todos los días se levantaba como si se quisiera comer el mundo".Un rastro de violenciaLa alerta se encendió cuando Valencia dejó de responder a las llamadas. Jairo Castellanos, amigo cercano del empresario, acudió a la finca y se encontró con una escena aterradora. Según su testimonio, "la casa estaba desordenada, la casa estaba saqueada totalmente, estaba patas arriba, todo". Los asaltantes no solo hurtaron objetos de valor; también rompieron techos y cortaron los muebles por debajo.Al ingresar las autoridades, el intendente Andrés Montoya, investigador de la Sijín, observó que "había varias cosas que estaban revolcadas como si hubiesen estado buscando algún elemento y en las mesas había unos vasos".La búsqueda en los alrededores de la propiedad llevó al hallazgo de dos cuerpos sin vida en una zona boscosa. Junto a Luis Alfonso Valencia se encontraba Rubén López, uno de sus trabajadores. El intendente Montoya detalló la crueldad del ataque: "Se ve que por lo menos a don Luis Alfonso le golpearon antes de causarle la muerte, ellos estaban amarrados de pies y manos".Las víctimas presentaban signos de tortura y heridas por proyectil de arma de fuego. En el sitio también fue hallada una trabajadora herida de gravedad, quien se convirtió en la única testigo presencial del hecho.El capataz bajo sospechaDesde el inicio, los investigadores sospecharon que el crimen no fue un simple hurto. La atención se centró rápidamente en Johan Daniel Pinzón, el capataz de la finca y hombre de confianza de Valencia. Pinzón vivía en la propiedad con su familia, pero tras el crimen desapareció misteriosamente. Aunque inicialmente se consideró que podía ser otra víctima, las pruebas técnicas comenzaron a desmentir esta versión.Un elemento fundamental fue el hallazgo de rastros físicos. Los peritos de la Sijín realizaron una inspección al interior de la casa, donde encontraron huellas dactilares de Pinzón en áreas donde él habitualmente no tenía permitido el ingreso.Según los investigadores, "era sospechoso porque él no tenía mucho acceso a la vivienda". Este indicio sugirió que el capataz participó activamente en el robo de la residencia.Pistas clave: huellas y cruce de llamadasLas autoridades comenzaron a rastrear los movimientos de Johan Daniel Pinzón. Tras los homicidios, el capataz cambió la tarjeta SIM de su teléfono celular, aunque continuó utilizando el mismo dispositivo, un detalle que llamó la atención de los investigadores.Al analizar los registros de llamadas, la Policía estableció que Pinzón se había comunicado con personas que estuvieron en el perímetro de la finca durante las horas previas y posteriores al crimen.Una interceptación telefónica fue la pieza que terminó de revelar el paradero del principal sospechoso. En la conversación, la pareja de Johan Daniel Pinzón le decía que había "cometido un error", mientras él aseguraba que debía abandonar la zona para evitar ser capturado por las autoridades.En ese momento, la única sobreviviente del ataque participó en un reconocimiento fotográfico. Según los investigadores, "nos confirma que Johan es la persona que está involucrada con el hurto y el homicidio".Última prueba y la captura de los señaladosLa investigación se extendió hasta el departamento del Tolima, siguiendo el rastro de una camioneta azul y una motocicleta hurtadas de la finca. Durante un operativo en Honda, la policía interceptó a varios hombres, entre ellos Sergio Andrés Gómez, quien intentó huir lanzándose por un caño. Al ser capturado, Gómez portaba un arma de fuego y un reloj Fossil de color café que intentó descartar al momento de la aprehensión.Al contactar a la familia Valencia para verificar la procedencia del objeto, el hijo de la víctima confirmó la pertenencia del accesorio: "Yo inmediatamente le digo que sí, que es el reloj de mi papá".Las autoridades identificaron a Gómez como el autor material de los disparos. Semanas después, Pinzón fue localizado en una vivienda en Ibagué, donde intentó escapar por los techos de una casa.Ante la contundencia de las pruebas recolectadas, que incluían testimonios, huellas, interceptaciones y objetos recuperados, tanto Johan Daniel Pinzón como Sergio Andrés Gómez decidieron allanarse a los cargos. El 16 de septiembre de 2025, fueron condenados por los delitos de homicidio agravado, tentativa de homicidio, secuestro y porte ilegal de armas.Aunque la fiscalía solicitaba inicialmente una pena de 56 años, la aceptación de cargos les permitió recibir una rebaja, quedando la sentencia final en 35 años de prisión. Para la familia del fundador de Arepas El Carriel, hay un cierre en el proceso, pero no la de una herida profunda por la traición de quien consideraban de su entorno.“Johan cumplió un papel de ganarse la confianza de ser una persona cercana de su empleador, del señor Luis Alfonso”, concluyó el coronel Mauricio Arley Herrera sobre los hechos del crimen.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de El Rastro.
Lo que comenzó como la desaparición de una joven administradora de un bar terminó convirtiéndose en uno de los casos más impactantes de Bogotá. El 7 de enero de 2011, Sandra Viviana Ravelo, de 26 años, desapareció. Ocho días después, su cuerpo fue encontrado en una zona desolada de Ciudad Bolívar.La Fiscalía centró rápidamente la investigación en John Alexander Quintero, novio de la víctima y patrullero de la Policía. Todo apuntaba a una condena de hasta 60 años de prisión, hasta que una nueva revisión de las evidencias forenses cambió el rumbo del caso. El periodista Diego Guauque, de Séptimo Día, reconstruyó la investigación.El peso de la acusación: las pruebas de ADNDesde el inicio del proceso, la Fiscalía construyó su teoría del caso sobre dos pruebas biológicas que parecían irrefutables. En el cuerpo de la víctima se hallaron tres perfiles genéticos, uno de los cuales coincidía con el de su pareja. Además, debajo de las uñas de Sandra se encontró material biológico del uniformado, un hallazgo que los investigadores interpretaron como la prueba de que la víctima lo había arañado mientras intentaba defenderse del ataque.La presión social y mediática fue inmediata. En el ámbito carcelario, Quintero fue apodado con nombres como "Pikachu" o "el descuartizador". Al respecto, el patrullero relató el impacto de pasar de ser un servidor público a un reo señalado por la justicia: "Pasé de en la mañana ser un policía a en la noche ser el bandido más grande de todo Bogotá".Por su parte, la madre de la víctima, Claritza Murillo, expresó en su momento el dolor y el rechazo hacia el Policía: "Demasiada rabia sentía por él y decepción porque yo decía, pero fue algo alguien que yo tuve en mi casa".¿Qué demostró el análisis forense?El caso comenzó a desmoronarse en 2015, cuando el médico forense Aníbal Navarro y un equipo revisaron los folios y la necropsia. Una de las primeras conclusiones que permitió desvirtuar la sevicia fue la causa de las lesiones en el cadáver. Contrario a lo que se informó inicialmente sobre un desmembramiento y quemaduras intencionales, la ciencia determinó que el daño fue causado por agentes externos del entorno rural.El doctor Navarro explicó que los hallazgos en el cuerpo no correspondían a una acción criminal tras la muerte: "No está desmembrado. Son animales que han intervenido y han fragmentado el cuerpo. Y en este caso lo más probable son perros”.Asimismo, se descubrió que las supuestas quemaduras eran en realidad procesos naturales de descomposición mal interpretados debido a que la fotografía forense fue realizada por personal no experto. Según la investigación, quien tomó las imágenes era en realidad una auxiliar de enfermería sin la formación técnica necesaria.La prueba del ADN bajo las uñas, que la Fiscalía presentó como señal de una lucha desesperada, fue analizada bajo una nueva óptica por la genetista Luz Adriana Pérez Sepúlveda. Al observar detalladamente el estado de las manos de la víctima, la experta notó que la evidencia física no respaldaba la teoría del forcejeo: "Las uñas no están rotas. No hay ningún tipo de daño en las manos que sugiera esa lucha".La defensa argumentó que el material genético hallado era mínimo y compatible con la convivencia normal de una pareja, un fenómeno conocido en la ciencia forense como transferencia por contacto cotidiano.El propio Quintero explicó este punto en su defensa: "No era que hubiera arrancado piel... es ADN normal, como cuando tú te sientas en el computador de tu compañero y ya hay ADN tuyo". Esta interpretación cambió el sentido de la evidencia: la presencia de material genético de Quintero no demostraba su participación en el crimen, ya que los análisis concluyeron que dicho rastro provenía de una relación consentida anterior a la desaparición de Sandra.Testimonios que rectificaron la inocencia del policíaOtro factor determinante para la libertad del policía fue la desarticulación del móvil del crimen. La Fiscalía sostenía que Quintero era un hombre posesivo y extremadamente celoso, una percepción que la familia de la víctima compartía. No obstante, los testimonios de amigos cercanos y clientes habituales del bar que Sandra administraba en el barrio Bosa Piamonte desmintieron esa conducta violenta.Adicionalmente, se logró identificar a los hombres con los que Sandra fue vista por última vez. Testigos confirmaron que la joven abandonó el establecimiento comercial en un taxi acompañada por dos sujetos. Uno de ellos era Néstor Yesit Sánchez, quien posteriormente aceptó su responsabilidad mediante un preacuerdo con la justicia tras confirmarse que su ADN también estaba presente en la escena. Sánchez fue condenado, mientras que la identidad del tercer implicado nunca pudo ser establecida por las autoridades.La sentencia absolutoria y las secuelas del procesoTras pasar casi seis años privado de la libertad, entre cárceles como La Picota y detención domiciliaria, un magistrado dictó el fallo que declaró la inocencia de John Alexander Quintero. “Yo siempre tenía una Biblia. Ese día cuando el juez dijo esas palabras, yo me arrodillé y le di gracias a Dios”, aseguró Luz Nidia Giraldo, madre del patrullero. “Esa fue esa primer Navidad otra vez en casa. Fue ver otra vez a mi familia reunida, volver a estar con todos, ver que tenía el apoyo de mi familia”, recordó John Alexander Quintero, conmovido.A pesar de la decisión judicial, el estigma social persiste para Quintero, quien ha manifestado dificultades para reinsertarse en la vida laboral debido a sus antecedentes judiciales, llegando a ser rechazado en decenas de empresas. Por otro lado, la familia de Sandra Viviana Ravelo mantiene su postura de desconfianza frente al veredicto. Claritza Murillo reafirmó su convicción tras conocerse la libertad del expolicía: "No, que diga la verdad, que diga el por qué. ¿Para qué lo hizo con esas personas? Porque él sabe que él fue".El caso de Sandra Viviana Ravelo terminó convirtiéndose en mucho más que una investigación por feminicidio. También abrió un debate sobre el alcance de la evidencia forense, la interpretación de las pruebas científicas y las consecuencias que puede tener una investigación cuando los hallazgos son cuestionados años después. Mientras la familia de la víctima sigue reclamando justicia, John Alexander Quintero intenta reconstruir una vida marcada por un estigma que, asegura, aún no desaparece.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.
El coronel Luis Fernando Giraldo, director de Seguridad operacional de la Fuerza Aeroespacial Colombiana (FAC), reveló este jueves los datos del informe preliminar sobre el accidente aéreo de un avión Hércules, que cobró la vida de 69 militares y dejó otros 57 heridos, el pasado 23 de marzo. El hecho ocurrió en el municipio de Puerto Leguízamo (Putumayo), y la aeronave se dirigía a Bogotá. (Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)De acuerdo con el documento, la aeronave impactó con un árbol cuatro segundos después de despegar desde el aeropuerto de Puerto Leguízamo, afectando el "fuselaje y una sección de la hélice" de uno de los motores. Segundos después, impactó contra otros dos árboles y, como consecuencia, se habría presentado una "ingestión de material vegetal en los motores", lo cual terminó causando una "pérdida de potencia en el motor uno, y una disminución significativa de potencia en el motor dos". El material vegetal en los motores "habría tenido incidencia en el desempeño aerodinámico del ala izquierda y en el control de la aeronave. Esta condición se evidenció en un viraje que alcanzó los 29 grados de baqueo hacia la izquierda, acompañando de pérdida de altitud". Como un intento por recuperar el control de la aeronave, el piloto redujo la potencia del motor cuatro y del tres. El coronel aseguró que "no hay evidencia concluyente" sobre la ejecución completa del procedimiento de emergencia del apagado del motor. Además, detalló que el avión impactó el terreno 36 segundos desde el despegue, a unos 2.080 metros desde el inicio de la pista, y se incendió tras el impacto. A manera de recomendación, el informe afirmó que la FAC restringirá el despegue de la pista 3 0 del aeropuerto de Puerto Leguízamo para todas las aeronaves de ala fija, hasta que se retiren los obstáculos (árboles) de la pista. Además, retirará los cuerpos arbóreos en las dos cabeceras de la terminal aérea. El coronel hizo énfasis en que se trata de un informe preliminar y de los primeros hallazgos, por lo que aún no se conocen las causas definitivas del accidente. Sobre el peso que tenía la aeronave, mencionó que, tras las entrevistas a algunos tripulantes que sobrevivieron y algunas grabaciones del registro de voz desde la cabina, se pudo determinar que el peso de despegue fue de "133 mil libras". Dijo que un avión Hércules puede transportar hasta 139 mil libras en condiciones como las de Puerto Leguízamo, por lo tanto, estaba autorizado.LAURA VALENTINA MERCADONOTICIAS CARACOL DIGITAL
El pasado 7 de abril se llevó a cabo un debate de control político en el Congreso de la República para abordar las causas del accidente del avión Hércules que se estrelló en Puerto Leguízamo, Putumayo, ocurrido el pasado 23 de marzo. El siniestro aéreo cobró la vida de 69 militares y dejó otros 57 heridos tras el incendio y múltiples explosiones que ocurrieron a raíz del choque.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias de Colombia y el mundo)Durante la reunión, que fue convocada por la Comisión Sexta del Senado, se examinaron las causas del fatal accidente. Allí intervinieron senadores; el general Hugo López, comandante de las Fuerzas Militares, y el ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez. La discusión giró en torno a actores como la responsabilidad del Estado, el mantenimiento de la aviación militar y cuestiones sobre el presupuesto del sector defensa.¿Vuelo de misión o entrenamiento?El general Hugo López hizo varias aclaraciones durante su intervención que permitieron tener más luces sobre lo que antecedió a la caída del avión Hércules a solo un kilómetro de la vía de despegue. Afirmó que el avión estaba en una misión de transporte, y no de entrenamiento; en el que estarían presentes alumnos, pero este no fue el caso del Hércules 1016. Cabe recordar que la tripulación del Hércules contaba con 11 personas a cargo. De hecho, llevaba una tripulación adicional, con el propósito de "aumentar inclusive la alerta situacional". Además, rechazó señalamientos sobre posibles fallas en el mantenimiento del avión: "Nunca hemos mandado a un equipo de soldados a una operación militar en un movimiento aéreo en una aeronave que tenga alguna falla, eso inmediatamente se suspende".Ministerio de Defensa firma decreto que fija aumento del 7% al salario de los uniformados de la fuerza públicaAdemás, aseguró que la selección del personal no fue hecha al azar: “La selección de nuestros oficiales, de nuestros suboficiales, pilotos y técnicos es muy rigurosa, no es por amiguismos ni por amistades, tienen un protocolo, es un proceso que se hace en cada una de las Fuerzas”.¿Posible sobrepeso en el Hércules?Uno de los factores clave en materia de aviación es el peso de la aeronave, ya que este influye mucho en las maniobras de despegue y aterrizaje. Precisamente, una de las primeras interrogantes fue si este factor tuvo alguna incidencia en el siniestro del avión militar. Por eso, el comandante de las FF. MM. detalló que la aeronave iba a despegar con un peso de 133.000 libras, aunque los aviones Hércules tienen un tope de carga de hasta 129.000 libras, mientras que el peso máximo estructural puede llegar a ser de 155.000 libras.Así cayó en Bolivia Jorge Isaac Campas, alias Mapaya, cabecilla de la banda Los EspartanosEl avión Hércules, de matrícula C-130, fue construido en 1983, pero fue donado a Colombia en 2020. La Fuerza Aeroespacial Colombiana solo había usado 1.300 horas, según el general, quien aseguró que con las horas útiles de la aeronave, todavía le quedaban 45 años más para volar, siempre y cuando contaran con disponibilidad presupuestal para contar con repuestos y mantenimientos. Por último, el general aclaró que la aeronave tenía sus papeles vigentes y en orden para certificar su buen estado.La investigación sobre este hecho sigue en curso. El general manifestó que desde la institución están "atentos", mientras que el proceso se adelanta con la debida responsabilidad hasta establecer las causas concretas de este lamentable siniestro. María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia que contar?Escríbanos a mprodrir@caracoltv.com.co
Noticias Caracol conoció en exclusiva la orden de vuelo del avión Hércules de la Fuerza Aeroespacial de Colombia (FAC) que se siniestró en Puerto Leguízamo, Putumayo.El documento contiene los datos de carga y de pasajeros que tenía que cumplir rigurosamente la tripulación que estaba al mando del piloto del aparato, un mayor de la FAC. (Lea también: Estos son los rostros de las 69 víctimas fatales de accidente en Putumayo: "Dejan huella imborrable")(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)La información que contenía la orden de vuelo del Hércules C-130La orden de vuelo 1296774 señala que el avión Hércules debía salir de Bogotá a las 6:30 de la mañana rumbo a Puerto Leguízamo, cargado con 20.000 libras de combustible. El aparato debía cumplir un total de seis recorridos en el día; es decir, al llegar a Puerto Leguízamo debía ir y volver dos veces a Puerto Asís para llevar tropa y finalmente retornar a Bogotá.En el documento conocido por Noticias Caracol se detalla la tripulación del Hércules de la FAC con matrícula 1016: tres pilotos, un navegante, un ingeniero de vuelo y seis uniformados más para un total de once tripulantes.El avión llegó a Puerto Leguízamo pasadas las 8 de la mañana del lunes 23 de marzo. Tenía una carga de 9 toneladas, traducidas en dos camionetas que fueron bajadas en el puerto.Más temprano, el grupo de soldados fue pesado para cumplir con los requerimientos del plan de vuelo. Para el recorrido de Puerto Leguízamo a Puerto Asís, la aeronave debía llevar solo 110 pasajeros, como lo señala el plan de vuelo, más los 11 miembros de la tripulación de la FAC (121). Sin embargo, en el reporte que entregó ese mismo día del accidente el comandante de las Fuerzas Militares, se advierte un número mayor de personas a bordo, 128 personas, entre ellos los once tripulantes de la FAC, los 115 hombres del Ejército Nacional y 2 de la Policía Nacional.El plan de vuelo del Hércules forma parte del acervo de pruebas que analiza la Comisión de Seguridad de Operaciones de la FAC que adelanta la investigación.A ellas también se le suman los cálculos topográficos que tomaron los investigadores en la pista del aeropuerto de Caucayá, que según los reportes, tiene una longitud de 10.000 metros por 30 de ancho.Expertos consultados por Noticias Caracol explicaron que la altura sobre el nivel del mar de donde se despega, las condiciones meteorológicas, más el peso del aparato y otros aspectos advierten en una tabla la longitud de pista que es necesaria para poder despegar de ese sitio.“Escuché un sonido nada más”Algunos de los sobrevivientes del accidente en Puerto Leguízamo le contaron al medio citado lo que pasó tras despegar. (Lea también: El emotivo relato de cuatro sobrevivientes del accidente en Putumayo: “Uno quisiera salvar a todos”)El cabo primero William Stiven Enríquez Rosero recordó que “escuchó un sonido nada más y cuando sentí algo que como que no estaba bien, todo el mundo se alcanzó a ver como la cara. Vi gente que se empezó como a preocupar, eso fue en cuestiones de segundos”.El cabo tercero Pedro Alejandro Mendoza Rodríguez dijo que también escuchó un “fuerte sonido. Yo lo escucho en la parte de abajo y nos sorprende un poco. Nos miramos y por ahí unos 2 segundos paró, pero posterior a eso volvió a sonar más fuerte junto al ala y ya es cuando empezó una turbulencia fuerte hacia el impacto”.“El avión empezó a perder altura. En mí yo pensé ‘aquí no está pasando algo bueno’. Cuando fue que, en cuestión de segundos, el avión comenzó a descolgar para el suelo, cuando menos pensé fue que el avión se empezó a caer y a llevarse árboles y a sentirse ya el estruendo, el choque. Fue algo muy duro al sentir usted ese vacío que iba para el suelo”, relató el dragoneante Fabio Muñoz Morales. (Lea también: El impactante relato de sobrevivientes a accidente de la FAC: "Vimos compañeros quemarse vivos")Las causas del accidente siguen bajo investigación.NOTICIAS CARACOL
El vuelo parecía que iba a ser como el de cualquier día y dentro del avión Hércules de la FAC (Fuerza Aeroespacial Colombiana), la atmósfera era de calma. A bordo, muchos de los uniformados compartían el sentimiento de regresar a sus hogares sin saber que la tragedia tocaría a sus puertas. Los soldados no imaginaban que estaban a segundos de una lucha desesperada por la vida: así lo narraron en Noticias Caracol cuatro de los 57 militares sobrevivientes del accidente aereo.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias de Colombia y el mundo)El cabo William Stiven Enríquez narró cómo se rompió la calma dentro del avión accidentado: “Cuando íbamos ya todos felices, con ganas de ir a ver a nuestras familias, ya pues el avión estaba bien, se escuchaba todo bien. De repente, cuando ya sentimos que estábamos en movimiento, pues dentro de la aeronave todos estábamos tranquilos. Lo único que recuerdo fue que escuché un sonido nada más y cuando sentí algo que como que no estaba bien, todo el mundo se alcanzó a ver como la cara. Vi gente que se empezó como a preocupar. Eso fue en cuestión de segundos. Lo único que pensé fue, ‘aquí va a pasar algo’. Lo único que decir fue: ‘Dios mío, permítame volver a ver a mi familia”.Mientras el cabo Enríquez rezaba, el avión comenzaba su descenso. Otros compañeros, como el cabo Pedro Alejandro Rodríguez, sintieron el fallo técnico desde las entrañas de la máquina: “Yo escucho la parte de abajo y nos sorprende un poco... posterior a eso volvió a sonar más fuerte junto con el junto al ala y ya es cuando empezó una turbulencia fuerte hacia el impacto”. El dragoneante Fabio Muñoz sintió el vacío en el estómago cuando la aeronave se convirtió en un proyectil de metal que "empezó a caer y a llevarse árboles"."Los miramos quemarse vivos y no podíamos hacer nada"La escena en el lugar del accidente era trágica. El cabo primero Jairo Armando Bravo vivió el horror de estar atrapado mientras el fuego consumía lo que quedaba del Hércules: “Yo quedé atrapado en medio de las latas. No podíamos salir... fue muy feo porque nosotros miramos compañeros de nosotros o gente de mi pelotón o mi compañía quemarse vivos y no podíamos hacer absolutamente nada”.Sin embargo, en medio de la tragedia, apareció la solidaridad de la comunidad de Puerto Leguízamo. Campesinos y vecinos, sin equipo de protección y movidos solo por el coraje, se lanzaron hacia las llamas y el humo para rescatar a los sobrevivientes. Para el cabo William Stiven Enríquez, su salvación tiene el rostro de un hombre humilde que lo encontró cuando sus fuerzas se agotaban: “Gracias a la comunidad de Puerto Leguízamo, a ese campesino que me vio ahí arrastrándome y me levantó, le agradezco. Gracias por tener ese ese valor y ese coraje de, sin importar nada lo que pase, sacrificarse por mí. Gracias a Puerto Leguízamo y a la comunidad”.Los militare se preparan para afrontar difíciles condiciones como estar en un combate, como estar en la selva o incluso caer en un campo minado. El cabo Enríquez sostuvo que “como miembros de la fuerza pública, sabemos que siempre estamos en riesgo y pues cualquier situación puede ocurrir con nosotros. Estamos preparados para eso mentalmente. Estamos capacitados. Para eso nos preparan a todos, para para afrontar la situación, pero así podemos estar preparados para lo que sea. Siempre hay un dolor y más cuando hay pérdidas de vida. Podría ser yo, pero también cualquier otro compañero, pero atrás de cada hombre que pertenece a la fuerza pública también hay una historia, una familia, que es lo que uno lucha, lo que uno construye”.CAMILO ROJAS, PERIODISTA NOTICIAS CARACOLX: RojasCamoCorreo: wcrojasb@caracoltv.com.coInstagram: Milografias
El accidente del pasado lunes 23 de marzo en Puerto Leguízamo, Putumayo, en el que cayó un avión Hércules C-130, dejó 69 uniformados fallecidos. Sin embargo, gracias a la oportuna reacción de la comunidad, otros 57 lograron ser rescatados con vida. (Lea también: El impactante relato de sobrevivientes a accidente de la FAC: "Vimos compañeros quemarse vivos")Noticias Caracol logró hablar con cuatro de ellos, que pese a las heridas que sufrieron y los recuerdos que nunca los abandonarán, encontraron el coraje para narrar lo que vivieron dentro de la aeronave que, en cuestión de segundos, cambió para siempre sus vidas.Quienes contaron esa historia y también hablaron un poco de ellos mismos son: el cabo primero William Stiven Enríquez Rosero, comandante de Pelotón Berlín 1; el cabo tercero Pedro Alejandro Mendoza Rodríguez, comandante de escuadra Berlín 2; el dragoneante Fabio Muñoz Morales, de la compañía Canadá 1, y el cabo primero Jairo Armando Bravo, comandante escuadra.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)“Un golpe muy fuerte… todo fue cuestión de segundos”Los cuatro coinciden en algo, se escuchó un ruido muy fuerte. El cabo Enríquez dijo al despegar “íbamos ya todos felices, con ganas de ir a ver a nuestras familias, el avión está bien”. Sin embargo, continuó, “recuerdo que escuché un sonido nada más y cuando sentí algo que como que no estaba bien, todo el mundo se alcanzó a ver como la cara. Vi gente que se empezó como a preocupar, eso fue en cuestiones de segundos. Lo único que pensé fue, aquí va a pasar algo. Lo único que decía era ‘Dios mío, permítame volver a ver a mi familia’. Cuando dije eso, ya solo sentí que todo estuvo negro en ese momento”. (Lea también: La historia detrás de la última foto tomada dentro del avión que se accidentó en Puerto Leguízamo)El cabo Mendoza también dijo que fue luego de que el avión despegó que oyó “ese fuerte sonido. Yo lo escucho en la parte de abajo y nos sorprende un poco. Nos miramos y por ahí unos 2 segundos paró, pero posterior a eso volvió a sonar más fuerte junto al ala y ya es cuando empezó una turbulencia fuerte hacia el impacto. Todo fue en cuestión de segundos”.El dragoneante Muñoz habló de “dos sonidos muy fuertes en la parte de atrás. El avión al despegarse sintió un golpe muy fuerte y nos pareció que eso era algo normal, cuando al ratico, a los dos o cinco segundos volvió y se sintió, y ya el avión empezó a perder altura. En mí yo pensé ‘aquí no está pasando algo bueno’. Cuando fue que, en cuestión de segundos, el avión comenzó a descolgar para el suelo, cuando menos pensé fue que el avión se empezó a caer y a llevarse árboles y a sentirse ya el estruendo, el choque. Fue algo muy duro al sentir usted ese vacío que iba para el suelo”. (Lea también: Nuevas pistas de accidente aéreo en Putumayo: video clave de avión golpeando árbol antes de caer)“Me decían ‘mi cabo, no me deje morir’”Los momentos que cada uno vivió tras la caída del avión serán imborrables en sus memorias.El cabo Enríquez cree que “Dios me cubrió, me metió en una burbuja. Cuando traté de reaccionar, Dios me puso un huequito del avión cuando se partió, donde pude subir y saltar del avión ahí y caer como en una parte donde pude arrastrarme, llegar hasta una casita donde los campesinos de Puerto Leguízamo me ayudaron, me subieron una moto y me llevaron hasta el hasta el hospital”.Dijo que en medio del caos “escuchaba ya los gritos, eso es lo único. Yo quería sobrevivir y quería que todos estuviéramos bien, que todos estuviéramos completos, todos queríamos ir a ver a nuestras familias, ese era nuestro anhelo”.Entretanto, el cabo Bravo detalló que quedó “atrapado en medio de las latas, no podíamos salir. Estaba con el señor cabo tercero Mendoza Pedro. Hubo un momento en que Dios nos bendijo, el avión hizo como una explosión, la lata se levantó, me pude salir y pudo salir mi suboficial y otro soldado que se me salvó también. La verdad es muy feo porque nosotros miramos compañeros de nosotros o gente de mi pelotón o mi compañía, verlos quemar vivos y no poder hacer absolutamente nada”.Reveló que fue “una de las personas que quedó consciente en el instante del impacto con mi suboficial, el cabo tercero Mendoza Pedro. Yo no iba a informar a mi casa, no iba a informarles nada porque la verdad es un momento de dolor y la verdad cualquier familia se va a preocupar. En medio de mí yo estaba bien y traté de ayudar a las personas que estaban pidiendo auxilio, mi segunda familia. Y me decían ‘mi cabo, no me deje morir’. Para mí fueron mis hijos, mis hermanos. Ahí falleció el curso mío, el cabo primero Rincón Machado”.“Tenemos que aceptar que ellos ya no se encuentran con nosotros”El dolor por la pérdida de sus compañeros es más fuerte que el de sus heridas y, lamentablemente, será eterno.El cabo Enríquez recordó a los hombres del pelotón Berlín, muchos de los cuales fallecieron allí. Aseguró que “siempre nos ganábamos el cariño de la población civil. Tratamos de dar lo mejor de sí. Cada uno de los soldados eran excelentes personas. Todos querían siempre salir adelante, tener un hogar, tener una familia, estaban todos proyectados, era un buen pelotón y lastimosamente pasó este suceso”.Y añadió que “así estemos preparados para lo que sea siempre hay un dolor y más cuando hay pérdidas de vida. Podría ser yo, pero también cualquier otro compañero, pero atrás de cada hombre que pertenece a la fuerza pública también hay una historia, una familia, que es lo que uno lucha, lo que uno construye”.El dragoneante Muñoz que confía en que a sus compañeros “Dios los tiene en un mejor lugar descansando, y donde quiera que ellos estén van a cuidar de sus familias, de nosotros”. Y dijo que los recordará “por lo buenas personas que eran, las historias que ellos le contaban a uno, ‘es que yo me quiero pensionar, es que yo cuando me pensione quiero conseguir mi finquita, me quiero casar, disfrutar la pensión con mi mujer, con mi hijo, tener mis cultivos, trabajar honradamente’. Uno siempre debe quedarse con lo bueno que ellos le enseñaron a uno”.El cabo Bravo les envió un mensaje a las familias de las víctimas, aseverando que “bajo mi mando tuve unos excelentes soldados que todo el tiempo pensaban en el proceso de su familia, en sacarlos adelante, en darles lo necesario para el día de mañana que todos fueran profesionales y educarlos”.“Me llevo en mi corazón este amargo recuerdo, pero también me llevo todos esos buenos momentos vividos con ellos. Eran excelentes soldados, eran excelentes personas, excelentes padres de familia, excelentes hermanos, excelentes hijos, donde llegábamos nos ganábamos siempre el cariño de la población civil”, expresó por su parte el cabo Mendoza.Gratitud con Puerto LeguízamoTodos insistieron en agradecer a la comunidad que les salvó la vida. El cabo Bravo sostuvo que aunque “es un municipio en conflicto, nos colaboraron de la mejor manera y gracias a ellos nos pudimos salvar más de uno”.El dragoneante Muñoz se desbordó en palabras de agradecimiento “a esa gente que se portó muy bien con nosotros y gracias a ellos hoy estamos aquí para contar la historia, porque nos ayudaron, nos auxiliaron, nos ayudaron a llevar hasta el hospital, porque cuando yo salí del avión salí muy mareado, con mucho dolor de cabeza, muy aporreado, no podía caminar. Caminé unos 10, 15 pasos, alejándome del avión por las llamas, el calor, me desplomé, me caí, me desmayé y cuando volví en mí sentía que me estaban arrastrando; cuando miré a ver, que reaccioné, era la gente muy buena, la gente de allá que me prestaron esos auxilios, y agradecerles mucho a los compañeros también que le daban a uno fuerza, que decían, ‘fuerza, para adelante, que de esta vamos a salir, hagámosle’, y gracias a las voces de ellos, a las voces de aliento, pudimos también sacar ese valor, ese carácter, esa fuerza y seguir para adelante”.El cabo Mendoza, con la voz entrecortada, solo pudo decir: “Muchas gracias a todas las personas del municipio de Puerto Leguízamo”.Y el cabo Enríquez agradeció a la comunidad de ese municipio y, en particular, “a ese campesino que me vio arrastrándome y me levantó; le agradezco, gracias por tener ese valor, ese coraje de sin importar nada lo que pase sacrificarse por mí. Gracias Puerto Leguízamo, gracias a la comunidad, gracias por todos los mensajes de apoyo de todos los colombianos. Siempre se ve que cuando pasan cosas, Colombia es un país siempre unido. Y a mi pueblo, mi municipio, mis amigos, todos mis conocidos, mis cursitos, muchas gracias por sus mensajes de aliento, por preocuparse, y a mi familia”.NOTICIAS CARACOL
Fueron 57 uniformados los que sobrevivieron al fatídico accidente aéreo del avión Hércules de la FAC (Fuerza Aeroespacial Colombiana) en el departamento del Putumayo. Cuatro de los sobrevivientes hablaron con Noticias Caracol y entregaron detalles sobre cómo lograron salvarse y también para recordar a los compañeros que, lamentablemente, perdieron la vida.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias de Colombia y el mundo)Los sonidos que escucharon sobrevivientes del accidentes de la FACA uno de los militares sobrevivientes, el cabo William Stiven Enríquez, suboficial del Ejército Nacional, se le preguntó en qué momento se dio cuenta de que estaba con vida. Él respondió que “cuando íbamos ya todos felices, con ganas de ir a ver a nuestras familias, ya pues el avión estaba bien, se escuchaba todo bien. De repente, cuando ya sentimos que estábamos en movimiento, pues dentro de la aeronave todos estábamos tranquilos. Lo único que recuerdo fue que escuché un sonido nada más y cuando sentí algo que como que no estaba bien, todo el mundo se alcanzó a ver como la cara. Vi gente que se empezó como a preocupar. Eso fue en cuestión de segundos. Lo único que pensé fue, ‘aquí va a pasar algo’. Lo único que decir fue: ‘Dios mío, permítame volver a ver a mi familia”.Agregó el cabo que en el momento “escuchaba ya los gritos. Yo quería sobrevivir y quería que todos estuviéramos bien, que todos estuviéramos completos, todos queríamos ir a ver a nuestras familias; ese era nuestro anhelo”.El Dragoneante Fabio Muñoz, por su parte, también se refirió al fuerte estruendo: “También lo sentí en la misma forma. Dos sonidos muy fuertes en la parte de atrás. En el avión, al despegar, se sintió un golpe muy fuerte y, bueno, nos pareció que era algo normal; cuando al ratico, a los 5 segundos, volvió y se sintió y ya el avión empezó a perder altura”.El cabo Pedro Alejandro Rodríguez contó que “una vez el avión despega, ya estando en el aire, todo parecía muy normal. Ahí es cuando emite ese fuerte sonido. Yo escucho la parte de abajo y nos sorprendió un poco. Claro, nos miramos como que (…) y por ahí unos 2 segundos paró. Pero, posterior, eso volvió a sonar más fuerte junto con el junto al ala y ya es cuando empezó una turbulencia fuerte hacia el impacto”.Así logró salir del avión algunos de los soldados sobrevivientes: "Dios nos bendijo"Por otra parte, el cabo primero Jairo Armando Bravo narró que “yo quedé atrapado en medio de las latas. No podíamos salir. Estaba con el señor cabo tercero Mendoza Pedro. En un momento que Dios nos bendijo, no sé, el avión hizo como una explosión, la lata se levantó, me pude salir y pudo salir mi suboficial y otro soldado que se salvó también. La verdad fue muy feo porque nosotros miramos compañeros de nosotros o gente de mi pelotón o mi compañía quemarse vivos y no podíamos hacer absolutamente nada”.Los soldados en Colombia se preparan para afrontar difíciles condiciones como estar en un combate, como estar en la selva o incluso caer en un campo minado. El cabo William Stiven Enríquez sostuvo que “como miembros de la fuerza pública, sabemos que siempre estamos en riesgo y pues cualquier situación puede ocurrir con nosotros. Estamos preparados para eso mentalmente. Estamos capacitados. Para eso nos preparan a todos, para para afrontar la situación, pero así podemos estar preparados para lo que sea. Siempre hay un dolor y más cuando hay pérdidas de vida. Podría ser yo, pero también cualquier otro compañero, pero atrás de cada hombre que pertenece a la fuerza pública también hay una historia, una familia, que es lo que uno lucha, lo que uno construye”.Frente al trabajo de la comunidad luego de que ocurrió el trágico accidente, el dragoneante Fabio Muñoz mencionó que “la gente se portó muy bien. En el momento que se dieron cuenta que el avión impactó, todos se reunieron, todos salieron con motos, con lo que más pudieron, a rescatarnos, a rescatar las vidas, a rescatar a los heridos. Y desde que llegamos al hospital, muy buena atención por parte de los médicos”.Finalmente, los cuatro sobrevivientes le enviaron un mensaje al municipio de Puerto Leguízamo y, sobre todo, a las personas que estuvieron dispuestas a brindarles ayuda cuando el avión se accidentó.CAMILO ROJAS, PERIODISTA NOTICIAS CARACOLX: RojasCamoCorreo: wcrojasb@caracoltv.com.coInstagram: Milografias
Parte de los soldados que subieron al avión Hércules, que se accidentó este 23 de marzo en Putumayo, dejaron imágenes y videos antes de que ocurriera la tragedia. A modo de bitácora, los hombres y mujeres que abordaron la aeronave enviaron mensajes a su familia para mostrarles que faltaban pocas horas para reencontrarse.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Así fue el caso del soldado Fidel Ortiz Farfán, que sobrevivió al accidente, pero malherido. Este hombre lleva 15 años de servicio y era visto por quienes lo rodeaban en el batallón como el veterano. A diferencia de sus compañeros, él captó la última imagen de quienes estaban dentro del avión, amigos, compañeros y hermanos. Hoy se recupera en el Hospital Militar Central de Bogotá, mientras que en el país ronda la foto que inmortalizaría a los héroes de la patria que sobrevivieron.De espaldas y con enseres, quedaron estos hombres que por dentro guardaban emoción en su mente al pensar que verían a sus familias. Aunque estaban sentados con quietud, seguramente sus corazones latían con emoción.Soldado se salvó de estar en el avión Hércules que se estrelló en Putumayo por su perro: no cabíanSu celular todavía funcionaba: pudo llamar a su familiaAún acostado en una cama de hospital, el soldado Ortiz recuerda que su celular, por alguna razón milagrosa, todavía funcionaba después del impacto. Incluso empezó a sonar cuando él logró salir del avión. Lo único que logró decir a su familia, que estaba marcando del otro lado de la línea, es que estuvieran tranquilos, porque estaba bien.“Lo primero que se me viene a la mente es dar gracias a Dios, primero que todo, por estar vivo. Dar gracias a Dios también por mis compañeros que están vivos, que es un milagro (...) me invade la tristeza, porque a pesar de que son compañeros de fuerza, trabajé mucho tiempo con ellos”, dice Ortiz desde el centro asistencial donde se recupera. Ortiz tiene 37 años, y había subido al avión para disfrutar de sus últimas vacaciones antes de pensionarse del Ejército Nacional.Soldado que falleció en la tragedia aérea de Putumayo se iba a casar: esta es la historiaDespués del accidente, el uniformado asegura que quiere seguir dándolo todo por su país, pero también adopta una posición reflexiva. Piensa en las familias que perdieron a sus soldados en el choque y la conflagración que envolvió al fuselaje. También reflexiona sobre esta nueva oportunidad de vida, que la ve como un segundo nacimiento. “Una situación de estas no lo hace cambiar a uno la idea de seguir ayudando a las personas, de seguir luchando por un país libre, un país que sea seguro”, aseguró.María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia que contar?Escríbanos a mprodrir@caracoltv.com.co
Cuando el soldado profesional Alejandro José Ramírez Mejía abordó en Puerto Leguízamo, Putumayo, el avión Hércules de matrícula C-130 con ilusión que, no solo iría a tomarse unos días libres. Desde casa, su pareja sentimental y sus hijos ansiaban su llegada. “Negra, yo espero que me espere con la comida que a mí más me gusta”, dijo en uno de sus últimos mensajes.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)En sus planes estaba contemplado que en estas vacaciones sellaría su compromiso en el amor junto a la mujer de su vida. Hoy, este héroe de la patria hace parte de los 70 muertos que quedaron después de que la aeronave chocara poco después de levantar vuelo.A medida que pasa el tiempo, siguen conociéndose las historias de los uniformados que iban dentro del avión. Entre relatos de supervivencia y proyectos que ya no serán, Noticias Caracol llegó a esta historia de amor que la muerte no permitió prosperar más. Este 26 de marzo, a las 9 de la mañana, el soldado se habría casado ante una notaría del municipio de Fonseca, La Guajira, con Ivana Molina Marín, que hoy llora la pérdida de su pareja.Así ocurrió el triple feminicidio que acabó con una madre y sus dos hijas en Bogotá, según FiscalíaEntre lágrimas y el corazón rotos, Ivana espera junto a los familiares del soldado Ramírez que el cuerpo llegue a Valledupar para darle el último adiós. Entre ellos, su hermana Vanessa ya está con ropa de luto, pero recuerda vívidamente la emoción que tenía el uniformado para casarse. “Manita, tú me tienes que tú me tienes que acompañar ese día, porque yo quiero que tú estés ahí presente”, le dijo el hombre a su pariente.El paso que el soldado Ramírez y su pareja estaban decididos a dar fueron precedidos por una relación de cinco años con tres hijos, que hoy quedan huérfanos de padre. Ahora, en medio del dolor, a esta familia solo le queda pedir celeridad en la investigación y la entrega del cuerpo.María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia que contar?Escríbanos a mprodrir@caracoltv.com.coCon reportería de Martín Elías Medoza*
Los investigadores y especialistas avanzan en la recolección de pruebas en la zona del accidente del avión Hércules C-130 que se accidentó poco después de despegar del aeropuerto de Puerto Leguízamo, en el departamento de Putumayo. Entre los elementos que analizan está un video donde se observa la caída de la aeronave, se conoció el mismo día del accidente y tiene información clave para los investigadores.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Las pistas clave en video del avión cayendoEl video da dos partes fundamentales para la investigación, la primera es visual. Segundos después de decolar, se ve cuando el ala izquierda del avión poda un árbol. En ese momento, y por varios segundos, se pierde de vista el avión detrás de otros árboles y cuando aparece empieza a inclinarse hacia el lado izquierdo de la pista. El ministro de Defensa, Pedro Arnulfo Sánchez, se refirió justamente a esa parte de la investigación."Se ve en uno de los vídeos que la aeronave impacta un árbol justo en el despegue (...) Le pido a todo el mundo que pues, si aceptan esta humilde recomendación, no hagamos hipótesis porque eso va en contra de un proceso. No son expertos, primeros en aviación, y lo único que generan es especulación y también incertidumbre, incluso a las familias", dijo el ministro en unas declaraciones para prensa.Lea: Estas son las primeras víctimas identificadas por Medicina Legal del accidente aéreo en PutumayoLo que se preguntan los investigadores no es si la poda del árbol fue la causa del accidente, sino uno de los resultados de la cadena de sucesos que generaron y que terminaron con la tragedia. El especialista y excomandante de la Fuerza Aérea Colombiana, el general en retiro Guillermo León, analizó la situación. "Cuando uno mira el video y se da cuenta cómo golpea el árbol el avión, no puede pensar que esa fue la razón por la cual se accidenta el avión, sino hay que permitirle a la comisión investigadora que haga el análisis de todo lo que pasó ese día de los procedimientos que se llevaron a cabo de mirar cómo se desarrolló el vuelo para determinar realmente cuáles fueron las razones originales o primarias que causaron el accidente", explicó el especialista.La otra información que tiene este video es el audio. Al salir de los árboles se oye la magnitud de la potencia de los cuatro motores, 450 caballos de fuerza. Pero de un momento a otro se oye un zumbido y la potencia se pierde. Noticias Caracol recorrió la pista y además de evidenciar cómo quedó el árbol que fue podado por el Hércules C-130 antes de precipitarse a tierra, logró hablar con un campesino de la zona. "Cuando salió el avión y pegó con el ala a este lado (...) Con el otro lado se llevó todo ese palerío que se mira allá que está en el suelo (...) Los motores pegaron aquí este lado... Iban más allá cuando reventó una turbina", explicó el hombre.Estos son apenas algunos de los elementos con los que cuentan los investigadores de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y la Fuerza Aérea de los Estados Unidos para poder establecer las causas del accidente aéreo que dejó 69 víctimas mortales y otros tantos miembros de la Fuerza Pública heridos, algunas de los cuales ya han sido dados de alta de los distintos centros médicos del país.MATEO MEDINA ESCOBARNOTICIAS CARACOL
“Ya estamos por salir mi reina, vea”. Ese fue el último mensaje que envió el cabo primero Jairo Andrés Rincón Machado, una de las 70 víctimas que fallecieron en la tragedia del avión Hércules que se accidentó en Putumayo. Al pasar de las horas, cada vez se van conociendo más historias de los héroes de la patria que fallecieron en este siniestro aéreo que ocurrió en zona rural de Puerto Leguízamo el pasado 23 de marzo. Rincón murió de forma valiente, salvando a sus compañeros.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Rincón hacía parte de las 128 personas que abordaron la aeronave. Como él, muchos pasajeros iban con la alegría de ir a casa para descansar y abrazar a sus familias. En el caso de este uniformado, su más grande anhelo era abrazar a su hija. La última prueba de vida que tiene ella y su familia es un video en el que el cabo le muestra que él y sus compañeros estaban a punto de subir al avión.Con enseres y el corazón hinchado de emoción, los hombres se disponían a abordar el avión de matrícula C-130, de la Fuerza Aeroespacial Colombiana. “Ya estamos para salir, Valentina, vea. Ya llegó el avión por nosotros, mi amor”, decía Rincón con el ruido de los motores del Hércules de fondo. Las imágenes congelaron el momento en que este hombre lanza un último beso a través de la pantalla.Soldado se salvó de estar en el avión Hércules que se estrelló en Putumayo por su perro: no cabíanEl avión Hércules cayó a solo un kilómetro de la pista donde despegó, del lugar donde Rincón grabó lo que ahora es un conmovedor video. El colapso envolvió a la aeronave en llamas. Esta misma conflagración provocó que las municiones que llevaban de carga explotaran por doquier. Aunque Rincón sobrevivió, no pudo salir sin sus compañeros que se encontraban heridos. Por lo que decidió sumarse a las labores de rescate. La detonación de una de las granadas fue la causa de su muerte. Así ocurrió el triple feminicidio que acabó con una madre y sus dos hijas en Bogotá, según FiscalíaEl cabo primero Rincón no fue el único que envió videos ad portas de abordar el avión y de su posterior despegue. Muchos soldados compartieron imágenes con sus seres queridos para mostrarles que estaban cada vez más cercanos a aquel anhelado encuentro, a llegar a esos brazos abiertos que ahora no se podrán sellar en ese abrazo que tanto habían guardado para sus días de descanso. Esos videos y fotos hoy salen a la luz como un legado y una joya que las familias afectadas se han atrevido a compartir al país y al mundo que se ha conmovido por esta tragedia.María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia que contar?Escríbanos a mprodrir@caracoltv.com.co
Una familia de Sogamoso, Boyacá, vive momentos de incertidumbre y preocupación por la desaparición de Miguel Ángel Alarcón Saavedra, un adolescente de 15 años que se embarcó en lo que parecía ser una aventura de jóvenes, pero que desembocó en el desconocimiento de su retorno después que llegara con un amigo a Bogotá. La única pista a la que se aferran sus padres es el testimonio del menor que lo acompañó, quien señala el último lugar donde lo vio antes de partir caminos.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)La desaparición se remonta a la noche del viernes 3 de julio, cuando Miguel Ángel se subió a una mula con un amigo suyo, de 14 años. Los dos menores subieron al vehículo desde Sogamoso y allí habrían descendido en Tunja el día sábado. De algún modo, los jóvenes volvieron a tomar vía y llegaron a Bogotá en la madrugada de este domingo. Mientras que ambos estaban en esta aventura, sus familias en Boyacá estaban empezando a preocuparse y denunciaron su desaparición.Noticias Caracol habló con Henry Alarcón, padre del menor, quien relató que desde el viernes alertaron la situación en un puesto de la Policía en Sogamoso, pero les indicaron que tenían que esperar algunas horas. La denuncia fue recibida por las autoridades alrededor del mediodía del sábado. De momento, no se les ha dicho nada más. Tanto él como la mamá no solo están preocupados, sino asustados de lo que le haya podido ocurrir a Miguel Ángel en una ciudad que ninguno de los tres conoce bien.Su amigo apareció: esto dijo de la última vez que lo vio en BogotáTras las denuncias de la desaparición de los dos jóvenes, el amigo de Miguel Ángel reapareció por la altura de Tunja. La madre del joven le contó a Alarcón que el menor estaba muy sucio, pero aparentemente en buen estado. De todos modos, el menor será evaluado en Duitama, de donde es su familia, para confirmar si se encuentra bien. El adolescente de 14 reveló porqué él volvió, pero su amigo no. La última vez que lo vio fue en el peaje Andes, que está ubicado en la autopista Norte de Bogotá. Según el menor, mientras que él insistía en subirse a algún vehículo que fuera con destino a Boyacá, Miguel Ángel decidió quedarse. Con esa última pista, un familiar de Miguel que vive en Bogotá fue a buscarlo en sectores del norte de la ciudad. No tuvo éxito.La cuestión es que Miguel Ángel no usa celular, según contó su padre a este medio. Pero el amigo que lo acompañó dice que trajo varias manillas color naranja, “como denarios”, con la intención de venderlas. Aseguró, según el joven de 14 años, que no quería volver a su casa.Don Henry y Lucero Saavedra, mamá de Miguel Ángel, aseguran que esta es la primera vez que Miguel hace algo por el estilo. Al pensar en su hijo y lo que le quiere decir, a don Henry le toma tiempo para respirar y que no se le quiebre la voz al hablar. Cuando habla de él, cuenta que es alguien respetuoso, decente, cariñoso y que hace caso en la casa. Su hobby es leer algunas cosas y escribir canciones de rap. Su aspiración es algún día llegar a ser productor musical.Conserva, junto a doña Lucero, la esperanza de que su hijo vuelva sano y salvo a la casa. Y le envía este mensaje tras la entrevista: “Lo queremos mucho. Dios lo ama, nosotros también, lo esperamos y respetamos su decisiones”. Recuerde que las líneas de atención que trabajan el protección de niños, niñas y adolescentes son la Línea 141 y la línea gratuita nacional ICBF018000 91 80 80. Según el reporte, llevaba puesto un saco gris oscuro en el pecho y gris claro en la parte de abajo de la prenda y una gorra negra. María Paula Rodríguez RozoNOTICIAS CARACOL¿Tiene una historia que contar?Escríbanos a mprodrir@caracoltv.com.co
En una de las noches más vibrantes del estadio Azteca, México sufrió su derrota más dolorosa. Jude Bellingham y Harry Kane hicieron valer su jerarquía el domingo y marcaron los goles con los que Inglaterra venció 3-2 para avanzar a cuartos de final del Mundial 2026.Nunca antes, Bellingham había marcado un doblete con la selección inglesa. Esta noche hizo dos goles en un par de minutos ante una muralla verde que no había encajado en cuatro partidos.Kane hizo su sexto gol en este Mundial y le dio a Inglaterra el boleto a Miami para enfrentar el sábado a Noruega.Arengados por el apoyo inconmensurable de su afición, Julián Quiñones y Raúl Jiménez marcaron y mantuvieron en la pelea al Tri que, sin embargo, no pudo evitar su tercera derrota en su mítico estadio en juego oficial.México ganó el duelo musicalA pesar del retraso de una hora por tormenta, el estadio entró en ebullición por la selección musical previa al juego.Los aficionados unieron sus voces para entonar populares canciones mexicanas: "Cómo te voy a olvidar" de Los Ángeles Azules; "Hasta que te conocí" de Juan Gabriel, y "Triste canción" de El Tri.En contraste, abuchearon los emblemáticos temas "Don't look back in anger" de Oasis; "Song 2" de Blur y "Don't stop me now", de Queen, más para rechazar, por esta ocasión, todo lo relacionado con Inglaterra.Las tribunas del estadio se cimbraron con los bailes de la afición motivada por la alegre música de su país y por esa frase viral "¿Y si sí?" que contenía su ilusión de ver al Tri seguir de pie en la Copa.En una de las noches más mexicanas que se han vivido en esta catedral del fútbol mundial, los aficionados cantaron con profunda emoción su himno nacional, en especial estrofas como "Mexicanos al grito de guerra" y "un soldado en cada hijo te dio".Inició el partido y en cuanto México lograba una secuencia de pases recibía como premio los "oles" de su afición que también lanzó el grito homofóbico en cada despeje del portero Jordan Pickford.Con ese apoyo que desbordaba al monumental estadio Azteca, México generó la primera oportunidad de gol.Al minuto 15, Jiménez conectó un cabezazo rinconero y le exigió el lance y un manotazo a Pickford, el portero al que más goles le ha hecho en la Liga Premier.Cuando México mejor jugabaSobre la media hora, el Tri había encajonado en su campo a Inglaterra que, no obstante, encontró un resquicio en la muralla verde.Bukayo Saka desbordó por el sector derecho y lanzó el centro que Bellingham convirtió en el 1-0 al 36' con una bella palomita. La racha de imbatibilidad del equipo mexicano quedó en 396 minutos.Sin reponerse del impacto, Bellingham no perdonó frente al arco y México ya tenía el 2-0 en contra.La reacción de la tribuna con el "Sí se puede" tuvo rápido efecto en la cancha. El Tri se acercó al 42' cuando Quiñones hizo el 2-1 al aprovechar un rebote de Ezri Konsa.A Inglaterra se le nubló el panorama al 54' por la expulsión del lateral derecho Jarell Quansah por una plancha sobre Jesús Gallardo.Pero México no pudo aprovechar la superioridad numérica. El portero Raúl Rangel cometió un penal sobre Anthony Gordon. Kane cobró al 60' para hacer el 3-1.El mismo Kane propició el 3-2 para el Tri por una falta en el área que cometió sobre Brian Rodríguez. Jiménez, especialista en penales, venció a Pickford al 69'.La eliminación mexicana se consumó en una de las noches más memorables del estadio Azteca.
El alcalde de Panamá, Mayer Mizrachi, afirmó este domingo a EFE que rastrea con dispositivos electrónicos la ubicación de la ayuda humanitaria enviada a Venezuela tras el doble terremoto del pasado 24 de junio para poder rendir cuentas a los ciudadanos que en un "esfuerzo masivo" la donaron.La Alcaldía de Panamá colaboró en la recolección, hecha por ciudadanos la semana pasada, de unas 100 toneladas de ayuda humanitaria, de las cuales ya se envió más de la mitad a Venezuela. Esta ayuda se suma a otras contribuciones del Gobierno nacional e instituciones públicas panameñas que también se han enviado al país suramericano.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Mizrachi explicó que colocó 'AirTags', unos pequeños dispositivos de rastreo, "dentro de diferentes insumos, desde una caja de pañales, una caja de botellas de agua hasta una caja de detergentes", de manera que "se van en diferentes palets (tablones donde se empaca la carga), en diferentes vuelos, y yo puedo, siempre responder a mis ciudadanos en que vuelo fue y si ya llegó".Ahora hay "cuatro (airtags) que están en La Guaira y uno que no está en La Guaira, que está Maturín", la capital del estado Monagas situada a unos 416 kilómetros de Caracas, la capital de Venezuela, dijo Mizrachi."Yo no soy conocedor de la geografía venezolana, por lo que no tengo competencia para interpretar lo que estoy viendo (...) desde hace un día y medio, no hemos visto nada de actividad con ese 'tag' que quedó en Maturín", agregó el alcalde de Panamá.Mizrachi informó que la noche del sábado partió hacia Venezuela otro avión, esta vez "con 16 toneladas" de ayuda humanitaria distribuida en "68 palets", siendo ese "el décimo vuelo que ha salido de Panamá" hacia el país suramericano.El alcalde se refirió a las "distintas interpretaciones" que se está dando a la información sobre la ubicación de la ayuda humanitaria rastreada, y expresó que "como una persona que está en el ámbito político", donde "siempre hay conspiración" prefiere "nunca malinterpretar y buscar primero el razonamiento más lógico, el más benevolente"."Por ejemplo, quizás está una persona desplazada, que no tiene hogar, alguien le dio la caja (que tiene el tag) y terminó con un familiar allá en Maturín. Yo quiero pensar bien, siempre voy a optar por eso. Si no pensara bien, no estuviéramos mandando otro avión con 18 toneladas el día martes".Al menos 3.342 personas murieron a causa del doble terremoto, de magnitudes 7,2 y 7,5, mientras que 16.740 resultaron heridas y 17.345 perdieron su vivienda, según informó este domingo el Gobierno, que no ha dado cifras sobre desaparecidos.El desastre golpea especialmente a La Guaira, la costa contigua a Caracas, donde numerosos edificios de apartamentos colapsaron total o parcialmente. Esta zona vivió un deslave en 1999 que dejó miles de muertos, en la conocida "tragedia de Vargas". EFE
La selección de Inglaterra derrotó este domingo por 2-3 a México para clasificarse a los cuartos de final del Mundial 2026 en un partido en el que jugó 36 minutos con un hombre de menos.Jude Bellingham, dos veces, y Harry Kane, de penalti, convirtieron por los ingleses, en tanto Julián Quiñones y Raúl Jiménez, también de pena máxima, descontaron por los mexicanos.El duelo comenzó con una hora de retraso por el mal clima, marcado por la lucha en mitad de la cancha y numerosas faltas de México, que buscó ahogar a su rival.México tuvo la primera oportunidad de abrir el marcador en el minuto 15, cuando Raúl Jiménez aceptó un balón en el área y de cabeza, casi en posición horizontal, remató al ángulo, donde el guardameta Jordan Pickford se hizo del balón.Después de media hora con dominio de México, con buenas transiciones y apariciones por las bandas, los ingleses mostraron su poderío ofensivo y tomaron ventaja de 0-2 con un par de anotaciones de Bellingham en un lapso de dos minutos.En el 36, Bukayo Saka apareció a toda velocidad por la derecha y le puso una pelota al jugador del Real Madrid, letal con un golpe de cabeza, el 0-1 que dejó en 396 la racha de México sin recibir goles en el Mundial.No habían terminado de acomodarse los mexicanos, cuando Harry Kane se hizo de una pelota y le puso una asistencia a Bellingham, anotador del 0-2.Ante el grito de "sí se puede", México adelantó líneas y en el 42 descontó. Quiñones aceptó un rebote en el área y de derecha venció a Pickford, para poner el 1-2 que convirtió el Azteca en una caldera a punto de estallar, con una multitud que entonó de manera insistente el grito homofóbico que acostumbra.Pickford salvó a Inglaterra al despejar un remate de Jiménez y Bellingham confirmó su protagonismo al evitar un gol de Vásquez en dos jugadas en tiempo de compensación, transcurrido con acoso mexicano.La segunda mitad comenzó con México al ataque y los rivales atentos a los espacios para hacer daño con contragolpes.Inglaterra se quedó con un hombre menos en la cancha en el 54 por una expulsión de Jarrel Quansah, por una entrada fuerte contra Jesús Gallardo.Los mexicanos se fueron por el empate; en un contraataque de los ingleses, Rangel derribó en el área a Gordon y Kane puso el 1-3 al cobrar el penalti de manera precisa.El partido creció. En un momento pico de la lucha, Bellinghan cometió una falta en el área y Jiménez acercó a los mexicanos al cobrar con exactitud desde los 11 pasos y anotar el 2-3.México mantuvo el acoso, pero Inglaterra resistió y se clasificó a los cuartos de final, en los que enfrentará a Noruega el 11 de julio en Miami.
No todos los remakes logran encontrar el equilibrio entre la nostalgia y la modernidad. Algunos cambian demasiado y terminan alejándose de aquello que los hizo memorables, mientras que otros apenas actualizan los gráficos y se sienten como una simple remasterización. Star Fox toma un camino diferente. La propuesta consiste en reconstruir uno de los títulos más queridos del catálogo de Nintendo 64 respetando prácticamente toda su estructura, pero aprovechando el hardware de Nintendo Switch 2 para darle una presentación mucho más cinematográfica y completa.Desde los primeros minutos queda claro que el objetivo nunca fue reinventar la fórmula. El viaje por el sistema Lylat conserva el mismo espíritu que hizo popular a la aventura original, aunque ahora todo luce mucho más detallado y cuenta con escenas adicionales que desarrollan mejor a los personajes y ayudan a que la narrativa tenga mayor peso.Para quienes jugaron el clásico, cada planeta resulta inmediatamente familiar. Sin embargo, el trabajo realizado sobre escenarios, iluminación y modelados hace que recorrer nuevamente Corneria, Fichina, Solar, Zoness o Venom se sienta como una experiencia completamente renovada.Una historia sencilla, pero mejor presentadaLa historia continúa siendo relativamente simple, pero esta nueva versión logra darle mucha más personalidad al universo de Star Fox.Antes de comenzar la aventura principal, el juego introduce un prólogo que muestra los acontecimientos relacionados con James McCloud, padre de Fox y antiguo líder del equipo Star Fox. Este momento ayuda a darle un contexto más sólido al conflicto que posteriormente enfrentará Fox junto a Falco, Slippy y Peppy.El tutorial también recibió un tratamiento interesante. En lugar de limitarse a explicar controles mediante textos, se integra dentro de la historia como un simulador de realidad virtual donde el equipo practica antes de recibir una misión oficial. Es una forma inteligente de enseñar las mecánicas sin romper el ritmo narrativo.Las nuevas escenas entre misiones son probablemente uno de los mayores aciertos del remake. No cambian el argumento principal, pero sí desarrollan mucho mejor las relaciones entre los integrantes del equipo. Falco mantiene esa actitud desafiante hacia Fox, Slippy continúa siendo el miembro más torpe pero también el más ingenioso desde el aspecto técnico, mientras que Peppy conserva su papel como mentor del grupo.Además, el juego deja mucho más claro que Star Fox funciona como un escuadrón independiente contratado para realizar misiones, algo que anteriormente solo se insinuaba.No estamos frente a una historia compleja ni llena de giros inesperados, pero sí frente a una narrativa mucho más cuidada que logra conectar mejor con los personajes.Un apartado visual completamente renovadoProbablemente el cambio más evidente se encuentra en el aspecto gráfico.El remake reconstruye por completo todos los escenarios respetando el diseño original, pero multiplicando considerablemente el nivel de detalle. Corneria ya no parece simplemente una ciudad siendo atacada; ahora transmite realmente la sensación de encontrarse en medio de una guerra.Cada planeta posee una identidad visual muy marcada. Los efectos de iluminación, las texturas y la densidad de los escenarios convierten al sistema Lylat en un lugar mucho más vivo que en cualquiera de las versiones anteriores.Los modelos de los personajes también fueron rediseñados con un estilo más cinematográfico. Al principio puede resultar extraño ver versiones mucho más realistas de Fox, Falco o Slippy, especialmente para quienes crecieron con los modelos poligonales originales. Sin embargo, después de algunos minutos es fácil acostumbrarse, ya que las nuevas expresiones faciales y animaciones ayudan bastante durante las escenas narrativas.El resultado final consigue algo complicado: respetar la identidad del juego clásico mientras ofrece una presentación que realmente parece un título desarrollado para una consola moderna.Un rendimiento que mejora la experienciaUno de los aspectos que más beneficia al remake es su rendimiento.Las maniobras del Arwing responden de forma inmediata, haciendo que cada combate sea mucho más fluido. Las aceleraciones, frenadas, giros rápidos y los tradicionales barrel rolls se sienten naturales desde los primeros minutos.La mayor estabilidad de la tasa de cuadros permite reaccionar mejor durante las secuencias con numerosos enemigos o cuando aparecen combates especialmente intensos contra Star Wolf.Quienes tengan memoria muscular del juego original encontrarán prácticamente la misma distribución de enemigos y rutas, aunque ahora todo se desarrolla con una sensación mucho más dinámica gracias a la mayor fluidez del control.El resultado es una experiencia que conserva el diseño clásico, pero elimina muchas de las limitaciones técnicas que existían hace casi tres décadas.La jugabilidad sigue siendo tan divertida como siempreEl corazón de Star Fox continúa siendo exactamente el mismo: un shooter sobre rieles que recompensa la precisión, el dominio de los controles y, sobre todo, la exploración.Aunque completar una partida puede tomar apenas entre una y dos horas, el verdadero valor del juego aparece cuando el jugador comienza a descubrir rutas alternativas, caminos ocultos y diferentes formas de llegar hasta el enfrentamiento final.Cada decisión durante las misiones puede modificar el recorrido hacia otros planetas, permitiendo visitar escenarios completamente distintos en futuras partidas.Ese diseño convierte la rejugabilidad en una parte esencial de la experiencia. No se trata únicamente de mejorar la puntuación, sino de descubrir contenido que probablemente pasó desapercibido durante la primera aventura.Los controles del Arwing siguen siendo excelentes. El manejo transmite precisión en todo momento y permite alternar entre disparos, bombas y maniobras evasivas con total naturalidad.Incluso décadas después de su lanzamiento original, la estructura de Star Fox sigue demostrando que fue una propuesta adelantada a su tiempo.El sonido es uno de los grandes protagonistasSi existe un apartado que realmente sorprende es el sonoro.La banda sonora fue completamente regrabada con arreglos orquestales que elevan considerablemente el impacto de cada misión.Los temas clásicos mantienen toda la esencia que los hizo memorables, pero ahora poseen una calidad que acompaña perfectamente el nuevo enfoque cinematográfico del remake.El trabajo de doblaje también aporta bastante personalidad al elenco. En términos generales las interpretaciones funcionan muy bien y ayudan a reforzar las relaciones entre los personajes durante las numerosas conversaciones que ocurren tanto en las cinemáticas como durante las misiones.No obstante, algunas voces generan sensaciones encontradas. Determinados personajes pierden parte del tono que los caracterizaba originalmente, lo que puede dividir opiniones entre los jugadores más veteranos.Aun así, el balance general es claramente positivo y convierte al apartado sonoro en uno de los pilares de esta nueva versión.Más contenido para extender una aventura relativamente cortaUna de las críticas históricas hacia Star Fox siempre ha sido su duración.El remake no intenta ocultar esa realidad. Una campaña puede terminarse relativamente rápido, especialmente si el jugador sigue únicamente la ruta principal.Sin embargo, Nintendo introduce suficiente contenido adicional para aumentar considerablemente la vida útil.El nuevo Challenge Mode permite repetir niveles con objetivos diferentes y distintos niveles de dificultad, ofreciendo un reto interesante para quienes buscan perfeccionar sus habilidades.También aparece un renovado Battle Mode con enfrentamientos de cuatro contra cuatro entre Star Fox y Star Wolf.Además, existe la posibilidad de jugar cooperativamente, donde un jugador controla el movimiento del Arwing mientras el otro se encarga exclusivamente de apuntar y disparar.Aunque esta modalidad resulta curiosa, también requiere bastante coordinación y puede sentirse más como una experiencia experimental que como la mejor manera de afrontar la campaña.Un multijugador con buenas ideas, pero algunas limitacionesLas novedades multijugador representan uno de los mayores cambios del remake.Las batallas entre equipos ofrecen objetivos adicionales dentro de cada escenario, agregando variedad a las partidas más allá de simplemente eliminar al equipo rival.Sin embargo, algunas decisiones de diseño terminan limitando su potencial.La cantidad de mapas disponibles resulta reducida considerando el enorme trabajo realizado en la campaña principal. Asimismo, algunas opciones de personalización presentes en las partidas locales no están disponibles cuando se juega en línea.También puede resultar extraño que determinadas configuraciones no permitan al jugador elegir completamente cómo quiere disputar las partidas competitivas.A pesar de ello, el modo multijugador sigue siendo un agregado importante para una franquicia que históricamente nunca había explotado demasiado este aspecto.Una puerta de entrada ideal para nuevos jugadoresQuizá el mayor logro de este remake sea demostrar que Star Fox sigue funcionando perfectamente en la actualidad.Su estructura continúa siendo divertida, accesible y sorprendentemente vigente. Los jugadores veteranos encontrarán prácticamente todo aquello que recuerdan, mientras que quienes nunca experimentaron el clásico descubrirán una aventura que aún conserva una identidad muy distinta dentro del catálogo de Nintendo.No pretende competir con los enormes mundos abiertos actuales ni con campañas de decenas de horas. Su propuesta es diferente: ofrecer acción intensa, rutas alternativas, controles excelentes y una experiencia que invita constantemente a volver para descubrir nuevos caminos.Eso sí, también deja la sensación de que la franquicia ya está preparada para mirar hacia adelante. Después de comprobar lo bien que funciona esta fórmula con tecnología moderna, resulta inevitable pensar que el siguiente paso debería ser una aventura completamente inédita.ConclusiónStar Fox consigue exactamente lo que un buen remake debería hacer: preservar la esencia del clásico mientras mejora prácticamente todos sus apartados técnicos.Las nuevas cinemáticas enriquecen la narrativa, los gráficos representan un enorme salto generacional, el apartado musical alcanza un nivel sobresaliente y el control del Arwing sigue siendo uno de los mejores que existen dentro de su género.Su campaña continúa siendo relativamente corta y algunas decisiones del multijugador impiden que alcance todo su potencial, pero la enorme rejugabilidad derivada de sus rutas alternativas, secretos y desafíos adicionales hacen que el contenido disponible tenga mucho más valor del que inicialmente parece.Es un juego altamente recomendable para quienes crecieron con Nintendo 64, pero también para cualquier jugador que quiera conocer una de las franquicias más importantes de Nintendo a través de su versión más completa hasta la fecha.Más que un ejercicio de nostalgia, Star Fox demuestra que los grandes clásicos pueden seguir siendo igual de entretenidos cuando reciben el cuidado y la actualización que merecen.¡Volker únete a nuestra comunidad y vive la emoción de nuestros contenidos exclusivos! 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