🔍 Durante 15 años, El Rastro ha caminado junto a los investigadores para descubrir qué hay detrás de las escenas de crimen más complejas y entender la mente de quienes intentan borrar sus huellas.
En junio de 2025, un grupo de 52 colombianos emprendió viaje hacia Ucrania impulsado por promesas de ingresos millonarios en el marco de la guerra con Rusia. Entre ellos se encontraba Leonel Mesa Ardila, un extirador y escolta de 35 años oriundo de Charalá (Santander), conocido entre sus compañeros de filas bajo el alias de 'Messi'. Antes de partir, Leonel ocultó el verdadero destino a su pareja, Jenny Paola Jiménez Pinzón, argumentando que se trasladaba hacia Emiratos Árabes Unidos en búsqueda de un mejor porvenir económico para ella y su hija recién nacida. Séptimo Día habló con ella. Sin embargo, tras su arribo al continente europeo y mediante una videollamada en la que vestía uniforme militar camuflado, Leonel le confesó la verdad a su compañera. A partir de ese momento comenzó un período de incertidumbre constante en su hogar ubicado en Palermo, un corregimiento rural situado a hora y media de Paipa, en el departamento de Boyacá.La realidad del conflicto resultó muy distante de las expectativas financieras iniciales. De los 52 colombianos que integraron esa delegación de combate, únicamente entre ocho y 10 regresaron con vida a territorio nacional, mientras que el resto figura en los registros oficiales como fallecidos o desaparecidos. El propio combatiente enviaba audios y registros audiovisuales del frente para contextualizar los ataques, aunque intentaba matizar el peligro real. Jenny Jiménez recordó en Séptimo Día: "No, no le creía porque pues igual digamos él me envió videos escuchándose prácticamente los bombazos, sirenas".Reencuentro con 'el mensajero de los caídos'Brayan Hernández Rodríguez, un joven de 27 años originario de Agua de Dios, Cundinamarca, y apodado 'Plumas' en el frente militar en Ucrania, logró retornar a Colombia el 25 de marzo de 2026. Tras sobrevivir al fuego de artillería y a las embestidas en las trincheras, Hernández decidió emprender un recorrido por diferentes regiones del país para contactar a los allegados de sus compañeros caídos. Sobre el propósito de sus visitas, el exsoldado explicó: "Puedo decir que soy el mensajero de los caídos... Porque Dios me dio esta labor, me dejó con vida, así me haya sacado sin dinero, me dejó con vida para honrar y memorar aquellos compañeros que cayeron en batalla".Tras realizar un trayecto terrestre de casi ocho horas desde Cundinamarca, Hernández llegó a la vivienda de Jenny Paola Jiménez en el corregimiento de Palermo. En el lugar, la mujer aguardaba junto a su pequeña hija de 16 meses en búsqueda de respuestas sobre el paradero final de su esposo. Al recibirlo en su residencia, Jenny le manifestó al recién llegado: "Para mí es muy importante que hayas venido porque sé que es difícil tanto para desplazarse aquí, como para venir y escucharme muchas preguntas que tengo que no he tenido respuesta desde que Leonel se fue".Durante el encuentro, el sobreviviente extrajo de su equipaje un objeto personal que Leonel Mesa atesoró durante su permanencia en el frente de guerra: su billetera. En el interior del accesorio se conservaban documentos del SOAT de la motocicleta que conducía en Colombia, una estampa religiosa del Divino Niño Jesús que su esposa le había obsequiado de cumpleaños y la copia escrita en idioma ucraniano del contrato de vinculación militar con la firma de Leonel.Al contemplar la billetera y reconocer la caligrafía de su esposo, la viuda expresó entre lágrimas: "Es que era algo muy personal, muy de él. Era algo que él conservaba y no se desprendía nunca... Dios mío, la verdad, cuánto quisiera que fuera Leonel el que estuviera acá...". Posteriormente agregó: "Jamás pensé que esto volviera. O sea, de verdad, a Brayan le agradezco por traerme esto muy importante"."Murió desangrado"El último contacto telefónico entre Leonel Mesa y su familia se produjo el 27 de noviembre de 2025, fecha en la que el combatiente informó que saldría a una misión de combate programada para un tiempo estimado entre 15 y 30 días. Tras meses de silencio operativo durante las festividades de fin de año, el 23 de enero de 2026 la Embajada se comunicó con Jenny Jiménez para notificarle que su pareja figuraba en calidad de desaparecido desde el 10 de enero.Durante meses, la familia en Boyacá solo tuvo acceso a versiones extraoficiales transmitidas por otros combatientes. Ante la presencia de Brayan Hernández en su hogar, la mujer solicitó conocer los detalles exactos de lo ocurrido: "Me han dicho que un dron lo detectó, que estaba tirado en la trinchera, que posiblemente estaba enterrado, que pareciera que él hubiese muerto desangrado. Sinceramente, tú que sabes, tú que estuviste allá, por más duro que sea, la realidad sí la quisiera saber de verdad".Ante el requerimiento, Hernández confirmó las informaciones relativas al fallecimiento ocurrido el 15 de enero tras un bombardeo ruso en la posición militar: "Todo es cierto. Que si el dron lo vio y lo encontró tirado, sí. Que si murió desangrado, sí. Él lastimosamente estuvo tirado, desangrándose hasta su último aliento".Frente al interrogante de por qué no se efectuaron labores de rescate mientras su esposo permanecía herido en el terreno, el exsoldado detalló la dinámica táctica del conflicto bélico: "Allá el mapa funciona como un ajedrez y el peón que muere, el peón que queda; no van a arriesgar otra pieza clave por un peón que ya está capturado o muerto".A pesar del impacto de la noticia, la entrega de los objetos personales significó una reparación simbólica para la familia en Boyacá. Jenny Jiménez concluyó sobre la presencia del sobreviviente: "Sinceramente, esa felicidad inmensa, digamos, de tener algo que Leo no soltaba para nada, que era la billetera, es muy gratificante y se lo agradezco a Brayan".Sobre los compromisos asumidos en las zonas de combate, Hernández reafirmó el valor de las palabras empeñadas entre compañeros: "Puedo afirmar y estoy muy seguro de que, aún estando entre el medio del caos, nos hacemos promesas, promesas que se vuelven sagradas". Tras culminar la entrega en Boyacá, el exsoldado regresó a su localidad natal en Agua de Dios para reincorporarse a sus labores en una pizzería, mientras busca alternativas de empleo en la ciudad de Bogotá.
El 24 de junio de 2025, 52 soldados colombianos partieron desde Bogotá hacia Ucrania impulsados por la promesa de transformar radicalmente su situación económica. Atraídos por convocatorias difundidas en redes sociales y contactos de antiguos compañeros militares, hombres con experiencia en el ejército, escoltas, mecánicos y vigilantes decidieron enlistarse en el ejército ucraniano para combatir a las fuerzas rusas en el frente oriental. A cambio de asumir labores de choque en primera línea, los reclutadores les prometieron asignaciones mensuales de 120.000 grivnas (moneda de Ucrania) —equivalentes a unos 12 millones de pesos colombianos— más bonificaciones de 70.000 grivnas (alrededor de 7 millones de pesos) por cada 30 días de permanencia en las zonas de mayor peligro.Sin embargo, la realidad del conflicto desmintió con rapidez las expectativas financieras. De los 52 integrantes de esa delegación, únicamente entre 8 y 10 regresaron con vida a territorio colombiano, mientras que el resto falleció en combate o figura en los registros de desaparecidos. A este trágico balance se sumó el incumplimiento sistemático de los pagos pactados por parte de las brigadas ucranianas.Brayan Hernández Rodríguez, un joven de 27 años originario de Agua de Dios, Cundinamarca, y quien trabajaba en una pizzería antes de viajar, fue uno de los pocos sobrevivientes que logró retornar al país el 25 de marzo de 2026. Tras permanecer casi un año bajo el uniforme militar extranjero, regresó sin ahorros, dice que únicamente tenía 6,5 millones de pesos con los que logró costear el pasaje aéreo de regreso."Decidió irse. A nadie le dijo nada y para mí fue muy duro. Él es mi hijo y uno como mamá no quiere verlos que esté ni menos en esa situación", contó su mamá en Séptimo Día.Hermandad en las trincheras ucranianasDurante las convocatorias previas al viaje en Bogotá, Brayan Hernández entabló amistad con Diego Rodríguez Muñoz, un exescolta caleño de 33 años. Al incorporarse a la estructura militar ucraniana, ambos recibieron sus respectivos alias de combate: Brayan adoptó el distintivo de 'Plumas' y Diego fue asignado como 'Tasmania'. Asignados a posiciones de alto riesgo, la convivencia diaria y el fuego enemigo consolidaron una estrecha hermandad entre ambos combatientes.Durante los meses de entrenamiento y patrullaje en las trincheras, 'Tasmania' mantuvo un hábito permanente: no se desprendía de una chaqueta camuflada que le fue entregada con su uniforme de dotación.Al mismo tiempo, sostenía videollamadas diarias en la madrugada con su pareja en Cali, Cindy Johana Quintana, con quien planeaba casarse formalmente tan pronto concluyera su servicio.El rigor del clima invernal y los combates desgastaron rápidamente la salud de los soldados. Para finales de octubre, Diego contrajo una severa neumonía en el frente. Durante cinco días, 'Plumas' suplicó asistencia médica a sus comandantes mientras cuidaba a su amigo, durmiendo apenas una hora diaria y cargando sobre sus espaldas los 60 kilogramos del equipo militar de ambos para sacarlo de la trinchera. Tras ser trasladado a un hospital, a 'Tasmania' le congelaron sus pagos al no ser considerado apto para el servicio activo. Ante la urgencia económica de reunir el dinero para su boda, Diego aceptó una arriesgada misión el 22 de noviembre.Antes de separarse, ambos hicieron un pacto de honor: si alguno caía en combate, el sobreviviente retornaría a Colombia para entregar las pertenencias más sagradas a la familia del fallecido.'El mensajero de los caídos'Sobre la labor asumida tras sobrevivir a la guerra entre Ucrania y Rusia, Brayan Hernández le explicó a Diego Guauque, de Séptimo Día, el propósito de su retorno: "Puedo decir que soy el mensajero de los caídos. Dios me dio esta labor, me dejó con vida, así me haya sacado sin dinero, me dejó con vida para honrar y memorar aquellos compañeros que cayeron en batalla".Tras perder todo contacto telefónico y radial con Diego el 10 de enero de 2026, las peores sospechas se confirmaron semanas después. En abril, la propia Cindy Quintana recibió una comunicación escueta desde Ucrania en la que un militar le notificó el deceso de su pareja en el frente. Sin mayores detalles sobre lo ocurrido ni la posibilidad inmediata de repatriar el cuerpo, el arribo de Brayan a Cali se convirtió en el único puente hacia la verdad de los hechos.Brayan Hernández se trasladó al barrio Belalcázar, en el occidente de Cali, para cumplir la palabra empeñada. En su equipaje llevaba la chaqueta camuflada que Diego utilizó ininterrumpidamente durante la contienda. Al encontrarse frente a la viuda, el combatiente sobreviviente expresó las razones de su visita: "Más que nada vengo por una promesa que le hice a Diego, porque entre todo el infierno que vivimos, él tenía una chispa de luz y era las videollamadas que hacía contigo todos los días".Seguidamente, 'Plumas' le hizo entrega de la prenda militar: "Yo aquí te traigo un detalle, algo que fue muy importante para él... Esto era algo que a él le distinguía mucho, que no se lo quitaba para nada... Yo puedo afirmar que esto era como una segunda piel para él porque no sé por qué razón atesoró tanto esta chaqueta y pues lamento traerte esto como recuerdo y no llegar con mi amigo a tus brazos".Al recibir el objeto, Cindy Quintana manifestó la conmoción de tener de regreso la única prenda de su esposo: "Lo voy a guardar, lo voy a atesorar. Mejor dicho, va a quedar en las mejores manos. Te lo agradezco demasiado".¿Falsas promesas?El testimonio de Cindy Quintana puso de manifiesto las condiciones extremas a las que son sometidos los mercenarios latinoamericanos en el este de Europa. A Diego Rodríguez le prometieron asignaciones de hasta 26 millones de pesos mensuales bajo la condición de ser enviado al frente de batalla. Sobre el trato de los mandos extranjeros hacia los colombianos, la mujer afirmó: "Lo que no hacían los ucranianos lo hacían ellos y el trato era horrible también... eran como carne de cañón. El trabajo más sucio lo tenía que hacer el colombiano".A pesar de las elevadas cifras consignadas en las ofertas de vinculación, los desembolsos a los familiares tras los fallecimientos resultaron mínimos. Cindy confirmó que únicamente recibió 6 millones de pesos como compensación tras la pérdida de su pareja.Por su parte, Brayan Hernández regresó a su población natal en Agua de Dios para reincorporarse a sus labores como pizzero, al tiempo que busca oportunidades laborales en Bogotá para rehacer su vida tras haber dejado atrás la contienda en Europa.
En Los Informantes, tres grandes historias todos los domingos. La crónica en las trincheras de El Plateado, en Cauca, que recibirá mención de honor de la SIP; la vida y obra de Dago García y sus paseos; y la condecoración al militar colombiano conocido como el Mocho Frank.
La leyenda de la gran duquesa Anastasia Romanov es la historia de un fantasma que regresa, un misterio que durante décadas hizo temblar a las monarquías europeas y alimentó la esperanza de que una heredera de la inmensa fortuna de los zares rusos hubiera sobrevivido a la brutal ejecución de su familia. Su nombre, que en griego significa "resurrección", parecía una premonición de su destino: convertirse en un mito inmortal. Conozca su historia en el programa Sin Rastro, de la mano de Manuel Teodoro.Para entender la dimensión de su leyenda, es necesario viajar al corazón de la Rusia imperial, a una época de opulencia, profecías y revolución. Anastasia Nicoláyevna Romanova nació el 18 de junio de 1901 en el Palacio Peterhof, cerca de San Petersburgo. Fue la cuarta hija del Zar Nicolás II y la Zarina Alejandra Fiodrovna. A pesar de los lujos y la alta cuna, su llegada no fue motivo de celebración. La corte y su propia familia anhelaban un heredero varón, un zarevich, para asegurar la continuidad de la dinastía Romanov.El nacimiento de una cuarta niña fue recibido con una profunda tristeza. El propio Zar Nicolás II quedó tan afectado que tuvo que dar un largo paseo por los jardines del palacio para asimilar la noticia antes de conocer a su hija. A pesar de este inicio, Anastasia creció como una niña "vivaz, audaz y pícara", a la que le gustaba correr, trepar árboles y disfrutar de los chocolates sin preocuparse por sus guantes blancos.Junto a sus hermanas mayores, Olga, Tatiana y María, Anastasia vivió una infancia de privilegios, vistiendo lujosos trajes de terciopelo y satín, adornados con hilos de oro y piedras preciosas. Sus hermanas eran conocidas no solo por su linaje, sino también por su devoción al servicio: Olga fue enfermera en la Primera Guerra Mundial, Tatiana dirigió un comité de la Cruz Roja y María soñaba con ser madre y visitaba orfanatos.La tan esperada alegría para la familia llegó el 12 de agosto de 1904 con el nacimiento de su hermano menor, Alexei. Sin embargo, el zarevich nació con hemofilia, una enfermedad que impedía la correcta coagulación de su sangre y que ponía en constante peligro su vida, un secreto que sus padres guardaron celosamente. Esta condición hizo que la familia se uniera aún más para proteger al frágil heredero.Rasputín, la profecía y la caída del imperioLa desesperación de Alejandra por la salud de su hijo la llevó a depositar toda su fe en un misterioso campesino que se presentaba como un hombre santo con poderes curativos: Grigori Rasputín. "Juró que él era un ángel caído del cielo porque era el único que calmaba los dolores de Alexi", aseguran.La creciente influencia de Rasputín sobre la familia imperial, especialmente sobre la mamá de los menores, generó un profundo resentimiento en la aristocracia y el pueblo ruso. Su poder creció aún más cuando el Zar Nicolás II partió al frente durante la Primera Guerra Mundial en 1915, dejando a Alejandra a cargo de los asuntos internos, siempre bajo el consejo del también llamado "monje loco".La tensión culminó con una profecía devastadora de Rasputín: "No tendrán paz los vivos y no tendrán paz los muertos. Tres lunas después de mi muerte veré de nuevo la luz y se convertirá en fuego. Será entonces cuando la muerte volará libremente en el cielo y se posará también sobre la familia imperial".Considerándolo una amenaza, un grupo de nobles liderados por el príncipe Félix Yusupov lo asesinó el 30 de diciembre de 1916. Le ofrecieron pasteles y vino envenenados con cianuro, y al ver que no moría, le dispararon a quemarropa. La muerte de Rasputín sumió a Alejandra en la desesperación, convencida de que sin él su hijo y toda la familia perecerían.Mientras tanto, la guerra se estancaba, las bajas rusas superaban los dos millones de hombres y el pueblo, sumido en la miseria, se levantaba. Los rumores contra la familia real se esparcieron como la pólvora: que la Zarina era una espía alemana y que el Zar era un "sanguinario". En febrero de 1917, la revolución estalló en las calles de Petrogrado. El 15 de marzo, Nicolás II abdicó, poniendo fin a 300 años de la dinastía Romanov.La masacre en el sótano de EkaterimburgoLa familia real fue convertida en prisionera. Vivieron un cautiverio relativamente tranquilo al principio, soñando con un posible exilio en Inglaterra. Sin embargo, con el ascenso de los bolcheviques liderados por Vladimir Lenin en octubre de 1917, su situación empeoró drásticamente.Temiendo un intento de rescate por parte de fuerzas contrarrevolucionarias, los bolcheviques trasladaron a la familia en abril de 1918 a Ekaterimburgo, a una residencia conocida como la "Casa Ipatiev". Allí, el trato se volvió hostil: la comida era escasa, los guardias los robaban y el aislamiento era total.En la madrugada del 17 de julio de 1918, el comandante Yakov Yurovsky despertó a la familia con el pretexto de que debían bajar al sótano para protegerse de disturbios en la ciudad y para tomarles una fotografía. Una vez reunidos en la fría y vacía habitación, Yurovsky leyó una sentencia: "La Dirección General del Soviet Regional, satisfaciendo la voluntad de la revolución, ha decretado que el antiguo Zar Nicolás Romanov, culpable de incontables crímenes sangrientos contra el pueblo, debe ser fusilado".Inmediatamente después, un pelotón de fusilamiento abrió fuego. El Zar y la Zarina cayeron primero. El asesinato de las jóvenes duquesas fue particularmente brutal; los diamantes y joyas que habían cosido en sus corsés actuaron como chalecos antibalas improvisados, obligando a los verdugos a rematarlas con bayonetas. Los cuatro sirvientes que los acompañaban también fueron asesinados.Misterio de los cuerpos desaparecidosLa masacre dio origen a la leyenda. Décadas después, en 1991, tras la caída de la Unión Soviética, se exhumó una fosa común cerca de Ekaterimburgo. Para sorpresa de todos, solo se encontraron nueve de los once cuerpos. Faltaban los de Alexei y Anastasia, lo que avivó de inmediato el rumor de que habían sobrevivido.Esta ausencia parecía confirmar la increíble historia de una mujer conocida como Anna Anderson. En 1922, una joven fue rescatada del río Spree en Berlín tras un intento de suicidio. Internada en un hospital psiquiátrico como la "Señorita Desconocida", semanas después afirmó ser la Gran Duquesa Anastasia Romanov. Su declaración causó un revuelo internacional: si era cierto, sería la heredera de la fortuna Romanov, estimada en miles de millones de dólares.Anna Anderson no hablaba ruso, pero sí alemán con un fuerte acento ruso, entendía el idioma y conocía detalles íntimos de la vida en el palacio. Tenía cicatrices compatibles con heridas de bala y bayoneta. Personas cercanas a la familia se dividieron: algunos la reconocieron, mientras que otros la tildaron de impostora.Según su versión, un soldado arrepentido la rescató de la masacre y la ayudó a huir a Rumania, donde se enamoraron. Tras el asesinato de él, ella huyó a Berlín, donde intentó quitarse la vida. La ausencia de los dos cuerpos en la fosa de 1991 parecía encajar perfectamente con su relato, dándole una credibilidad que mantuvo al mundo en vilo durante décadas.¿El fin del misterio?El castillo de naipes de Anna Anderson comenzó a derrumbarse. En 2007, un segundo hallazgo cerca de la fosa principal reveló dos cuerpos más que, tras análisis de ADN, fueron identificados como los de Alexei y Anastasia. Las pruebas genéticas parecían poner fin al misterio de una vez por todas.Sin embargo, la duda persiste, porque hay quienes dicen que a nadie le convenía una heredera viva, ni a las familias reales que se quedaron con la fortuna, ni a los bolcheviques que buscaron borrar todo rastro de los zares.El mundo prefirió la leyenda de una princesa resucitada que la cruda verdad de una masacre. Aunque los bolcheviques intentaron borrarlos de la historia, solo lograron hacerlos perpetuos. El enigma de Anastasia Romanov, ya sea como una víctima inmortalizada por la tragedia o como una sobreviviente fantasma, se convirtió en una leyenda inmortal, una historia sin rastro que desafía el paso del tiempo.
Durante más de cinco décadas, el caso de DB Cooper ha generado teorías, investigaciones fallidas y una fascinación permanente. El 24 de noviembre de 1971, un hombre abordó un vuelo comercial, ejecutó uno de los secuestros aéreos más calculados de la historia y desapareció sin dejar evidencia concreta. Hasta hoy, el FBI no ha podido identificarlo ni confirmar si sobrevivió al salto final.A través de la nueva sección ‘Sin Rastro’ de Manuel Teodoro, que podrá verse en las plataformas digitales, se conoció la historia de este personaje. Conocido como DB Cooper, utilizó una identidad falsa, adquirió su tiquete con dinero en efectivo y eligió con precisión el modelo del avión que abordaría. Según su propio relato, no actuó por odio, ni por razones políticas o ideológicas. “Esto no era sobre violencia”, afirmó. “Esto era un juego de nervios y yo estaba dispuesto a jugar”.En su testimonio narrado con inteligencia artificial, Cooper cuenta su historia en primera persona, relatando cada paso, desde la compra del boleto hasta el momento exacto en que saltó del avión con $200.000 dólares y un paracaídas. Un plan trazado sin margen para errores, que aún hoy sigue sin explicación definitiva.La historia del secuestro aéreo que aún desafía a las autoridades“Todo el mundo conoce mi nombre, pero nadie conoce mi rostro”, así inicia la narración de DB Cooper. El vuelo 305 de Northwest Orient Airlines fue elegido por su ruta: atravesaba zonas boscosas, ideales para una fuga sin rastros. El Boeing 727 tenía una característica única: una escotilla trasera que podía abrirse en pleno vuelo.“Compré el tiquete con efectivo. Portland a Seattle. Sin escalas, sin preguntas.” Llevaba un traje negro, una corbata de clip y un maletín que contenía cables, cilindros y una batería. No era una bomba real, pero debía parecerlo. “No quería lastimar a nadie. Solo necesitaba que creyeran que era capaz de hacerlo.”Durante el vuelo, entregó una nota a la azafata Florence Schaffner: “Tengo una bomba. Siéntese aquí y escuche mis instrucciones”. Le pidió transmitir su demanda a los pilotos: $200.000 dólares en billetes no consecutivos, cuatro paracaídas y un tanque de oxígeno. También exigió que las luces se apagaran y las cortinas permanecieran cerradas al aterrizar. El objetivo era evitar observadores y facilitar el intercambio.Un intercambio sin violencia y una fuga sin precedentesEl avión aterrizó en Seattle, donde Cooper liberó a los pasajeros a cambio del dinero y los paracaídas. “Vi a cada uno bajar del avión. No quería hacer daño, nunca fue sobre eso.” Tras recibir lo exigido, ordenó despegar nuevamente rumbo a Ciudad de México, con velocidad reducida, tren de aterrizaje abajo y altitud baja, condiciones que permitían un salto seguro.Durante el segundo vuelo, Cooper revisó sus equipos. “El dinero estaba seguro, los paracaídas en posición. No había espacio para errores.” Cuando el avión sobrevolaba la zona acordada, se levantó, abrió la puerta trasera y saltó. “Con un último vistazo hacia el interior del avión, me lancé. Fue un salto hacia lo desconocido.”Desde ese momento, no se supo más de él. No hubo rastros claros. No se encontraron restos humanos ni equipos. El FBI investigó durante 45 años sin llegar a una conclusión definitiva. En 2016 cerró formalmente el caso.¿Por qué lo hizo DB Cooper?Según su propia narración, el acto no fue impulsado por el dinero en sí. “No era solo sobre el dinero, era sobre lo que ese dinero significaba: una nueva vida, libertad.” Con una voz pausada, sin emociones, Cooper detalla cada movimiento con precisión. “Cada detalle lo había planeado. Cada paso lo había ensayado.”A pesar del operativo posterior, nunca fue capturado. Su rostro sigue siendo un misterio. El dinero jamás fue rastreado por completo. En 1980, un niño encontró $5.800 dólares enterrados cerca del río Columbia, con números de serie que coincidían con los billetes entregados a Cooper. Fue la única pista confirmada.Un caso que sigue generando preguntasEl caso de DB Cooper es el único secuestro aéreo sin resolver en la historia de Estados Unidos. Las autoridades recibieron más de mil pistas, examinaron sospechosos, cruzaron huellas, revisaron ADN, pero no hallaron pruebas concluyentes.La voz del propio Cooper, recreada mediante inteligencia artificial, plantea una reflexión. “Una firma falsa en un boleto barato. Una identidad inventada. Eso fue todo lo que necesité para convertirme en leyenda.”Mientras no aparezcan pruebas nuevas, su historia permanecerá como uno de los enigmas más sólidos de la historia criminal. Cooper no dejó un manifiesto ni una despedida. Solo saltó al vacío, llevando consigo el secreto de su identidad, su destino y su propósito final.DANNA SOFÍA SUÁREZ GPERIODISTA DE NOTICIAS CARACOLDSSUAREZ@CARACOLTV.COM.CO
La principal novedad en la convocatoria de Atlético Nacional para el clásico paisa contra Independiente Medellín es la presencia de James Rodríguez, quien podría disputar su primer partido frente al 'poderoso' con la camiseta 'verdolaga'. Sin embargo, no todas son buenas noticias para el equipo dirigido por Lucas González, pues William Tesillo se sumó al grupo de jugadores lesionados y quedó fuera de los elegidos para el compromiso de la Copa BetPlay.Convocados de Atlético Nacional para enfrentar a MedellínEl entrenador Lucas González dio a conocer una lista de 20 futbolistas para afrontar el compromiso de ida de los cuartos de final de la Copa BetPlay, que se disputará en el estadio Atanasio Girardot. La presencia de James Rodríguez se roba las miradas, en un partido que promete emociones por tratarse de una nueva edición del clásico antioqueño.Esta es la lista de convocados de Atlético Nacional:Arqueros: Franco Armani y Luis Marquínez.Defensores: N. Parra, Cristian Haydar, J. Moreno, Andrés Román, Milton Casco y Samuel Velásquez.Mediocampistas: J. Zapata, J. Campuzano, F. Marín, M. Uribe, Edwin Cardona, James Rodríguez, E. Cabrera y Juan Manuel Rengifo.Delanteros: Kevin Parra, Iván Poveda, Nicolás Rodríguez y Edwin Benítez.William Tesillo, nuevo lesionado de Atlético NacionalUna de las novedades negativas para el conjunto verdolaga es la ausencia de William Tesillo, quien presenta fatiga muscular y se suma al reporte médico del equipo. El defensor comparte la lista de bajas con Alfredo Morelos, por una molestia en el muslo derecho; Marlos Moreno, por problemas en los isquiotibiales; Andrés Sarmiento, quien realiza trabajos controlados, y Andrés Reyes, por un esguince de rodilla. Según el reporte publicado, ninguno tiene fecha de regreso confirmada.Así, Nacional afrontará un compromiso determinante con novedades en su nómina y la expectativa por el posible debut de James Rodríguez en el clásico paisa.El partido contra Independiente Medellín está programado para este jueves 15 de octubre, a las 8:30 de la noche, en el estadio Atanasio Girardot.
La cancelación del partido entre Millonarios y Once Caldas, por la fecha 13 de la Liga BetPlay II-2026, desató una polémica por el estado de la cancha del estadio El Campín. En entrevista con 'ESPN', Carlos Mario Zuluaga, presidente de la Dimayor, explicó por qué la decisión se tomó a pocos minutos del inicio, defendió la actuación del organismo y señaló a Sencia, operador del escenario deportivo, por lo ocurrido con la gramilla.Además, el dirigente aclaró que el término preciso para referirse a lo sucedido es aplazamiento y no cancelación ni suspensión, pues el compromiso deberá disputarse en una nueva fecha, todavía sin confirmar. Zuluaga también descartó que Once Caldas pueda reclamar los puntos en el escritorio, se refirió a la responsabilidad del equipo local y cuestionó el uso de los escenarios deportivos para conciertos y otros eventos.¿Partido cancelado o suspendido?"Tenemos que aplazar el partido, que es la palabra precisa, ya que debe jugarse. No se suspende porque no se inició y no se cancela porque sigue en el calendario".¿Ya hay una fecha tentativa?"No. Estamos haciendo fútbol a pesar del país en el que vivimos porque hay amenaza de paro en todo el país, de que no tenemos estadios propios, de que por los climas y nuestra geografía se hacen difíciles los desplazamientos, luchar contra todo el mundo para tratar de hacer un partido. Quiero aclarar que revisamos la cancha, fuimos con expertos, pero el experto de Sencia le certificó al país de que habría fútbol y hay grabaciones, estando incluso por escrito. El culpable no es Dimayor, más allá de que es fácil señalar, pero nadie sabe lo que hay detrás. Desde que Sencia cogió El Campín, se deterioró la cancha y las instalaciones. Ya no tenemos un palco para invitar a una autoridad deportiva porque Sencia es el dueño de todas las sillas. Desafortunadamente, nos obliga a que suceda lo que está pasando".¿Es verdad que Millonarios insinuó aplazar el partido por el mal estado de la cancha?"Millonarios nos acompañó en todo momento, aceptó que el partido se hiciera, estuvo desde el primer momento en que entregaron la cancha, cuando se tendió el tapete ese y se estuvo pendiente a que pegara la gramilla, lo cual no sucedió. Se habló del aplazamiento incluso para mañana, pero no va a haber ninguna diferencia. De hecho, el partido de Santa Fe y Jaguares tampoco se va a poder realizar".¿Por qué Dimayor se demoró en la decisión final?"La última decisión la toman los clubes. El equipo local es quien tiene que entregar un estadio y una cancha para poder jugar un partido".¿Ustedes no están contentos con Sencia?"No somos los dueños del estadio. El propietario único es el Distrito y debe tomar las decisiones. Sencia es quien tiene que responder, pero no lo está haciendo. Somos un hazmerreír a nivel a mundial".¿Once Caldas puede pedir los puntos en el escritorio?"No. En este momento, fue una fuerza mayor. El estadio tuvo una inspección. Ayer estaba tapada la gramilla, se revisó y se creía que podía haber una evolución, ya que los expertos certificaban de que así sería. Cuando la destaparon, vimos de que no. La decisión no se tomó antes porque la cancha estaba cubierta, debido a las lluvias y demás. Cuando vimos y nos dimos cuenta, se tomó la decisión de no arriesgar a los jugadores o quedáramos peor, ya que la gramilla se iba a levantar, siendo un bochorno".Se vienen más conciertos, ¿Cuál es la posición de Dimayor?"No hay estadio donde jugar en Bogotá. Solo está Techo, donde incluso pretendían hacer conciertos, pero, por fortuna, no sucedió, ya que se puso una tutela y se ganó. De parte de la Dimayor ofrecemos disculpas por lo que nos corresponde. Estamos haciendo lo mejor que podemos, pero ya no hay estadios porque los están usando para eventos públicos, en los que pasan cosas peores que en el fútbol, pero de eso ni se habla".
La crisis por el estado de la cancha del estadio El Campín sigue generando consecuencias en el fútbol colombiano. Después de que se cancelara el partido entre Millonarios y Once Caldas, correspondiente a la fecha 13 de la Liga BetPlay II-2026, Carlos Mario Zuluaga, presidente de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor), confirmó que el compromiso entre Independiente Santa Fe y Jaguares de Córdoba tampoco podrá disputarse en la fecha prevista.El encuentro, válido por la fecha 7 del campeonato, estaba programado inicialmente para este miércoles 14 de octubre. Sin embargo, Dimayor había anunciado su reprogramación para el jueves 15 de octubre, a las 8:05 de la noche, debido a la falta de disponibilidad de efectivos de la Policía, que debían atender las marchas convocadas en diferentes puntos de Bogotá.No obstante, ahora surgió un nuevo inconveniente: las condiciones del terreno de juego del escenario deportivo, que llevaron a cancelar el duelo entre Millonarios y Once Caldas.¿Qué dijo Dimayor sobre Santa Fe vs. Jaguares?En entrevista con 'ESPN', Carlos Mario Zuluaga se refirió a la situación de El Campín y explicó que, pese a los esfuerzos realizados para recuperar la gramilla, las condiciones no mejoraron como se esperaba."Millonarios nos acompañó en todo momento, aceptó que el partido se hiciera, estuvo desde el primer momento en que entregaron la cancha, cuando se tendió el tapete ese y se estuvo pendiente a que pegara la gramilla, lo cual no sucedió", manifestó el dirigente.Zuluaga también reveló que se contempló la posibilidad de aplazar el compromiso de Millonarios contra Once Caldas para el miércoles 14 de octubre, pero esa alternativa no solucionaba el problema del campo."Se habló del aplazamiento incluso para mañana, pero no va a haber ninguna diferencia. De hecho, el partido de Santa Fe y Jaguares tampoco se va a poder realizar el próximo jueves", agregó el presidente de Dimayor.De esta manera, el dirigente anticipó que el encuentro entre 'cardenales' y 'felinos' no podría disputarse en la fecha prevista, debido a las condiciones de la cancha.¿Cuándo se jugará Santa Fe vs. Jaguares?Por ahora, el compromiso deberá esperar una nueva programación oficial. Aunque Dimayor había establecido el jueves 15 de octubre, a las 8:05 p. m., como fecha y horario para el partido, ese plan tendrá que modificarse.La entidad deberá anunciar oportunamente cuándo se jugará el encuentro correspondiente a la fecha 7 de la Liga BetPlay II-2026.La situación de El Campín quedó bajo la lupa después de los dos conciertos de BTS realizados en el escenario deportivo, que precedieron al deterioro de la gramilla.
La cancelación del partido entre Millonarios y Once Caldas, por la fecha 13 de la Liga BetPlay II-2026, sigue generando repercusiones. Después de que el encuentro, programado para este martes 13 de octubre, a las 8:30 de la noche, fuera suspendido por el mal estado de la cancha de El Campín, Carlos Mario Zuluaga, presidente de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor), explicó por qué la decisión se tomó a pocos minutos del inicio.En entrevista con 'ESPN', el dirigente se refirió a las dificultades que enfrenta la organización del fútbol profesional colombiano y defendió la actuación de Dimayor en medio de los cuestionamientos por lo sucedido en el escenario deportivo de Bogotá.Zuluaga aseguró que se realizaron inspecciones previas y que la decisión estuvo condicionada por las evaluaciones que recibió el organismo sobre el estado de la gramilla, que había permanecido cubierta.¿Por qué Dimayor tardó en cancelar Millonarios vs. Once Caldas?El presidente de Dimayor explicó que la entidad consultó a expertos para conocer las condiciones del terreno de juego. Sin embargo, según su versión, el especialista de Sencia, operador de El Campín, había certificado que el campo estaría en condiciones para disputar el encuentro."Quiero aclarar que revisamos la cancha, fuimos con expertos, pero el experto de Sencia le certificó al país de que habría fútbol y hay grabaciones, estando incluso por escrito", afirmó Zuluaga, de entrada.El dirigente también rechazó que la responsabilidad de lo sucedido recayera exclusivamente sobre Dimayor y señaló que existen circunstancias que complican la organización de los partidos en Colombia."El culpable no es Dimayor, más allá de que es fácil señalar, pero nadie sabe lo que hay detrás", manifestó.Carlos Mario Zuluaga señaló a Sencia por el estado de El CampínDurante la entrevista, Zuluaga también lanzó críticas al manejo del escenario deportivo desde que Sencia asumió su operación."Desde que Sencia cogió El Campín, se deterioró la cancha y las instalaciones", expresó el dirigente, quien además mencionó dificultades relacionadas con el uso de los espacios y las sillas del estadio.En ese contexto, insistió en que la responsabilidad de garantizar las condiciones para disputar un encuentro también recae sobre el equipo local y la administración del escenario."La última decisión la toman los clubes. El equipo local es quien tiene que entregar un estadio y una cancha para poder jugar un partido", agregó.La cancelación se produjo después de los dos conciertos de BTS realizados en El Campín, que dejaron la gramilla en condiciones que impidieron disputar el compromiso.
La cancelación del partido entre Millonarios y Once Caldas, correspondiente a la fecha 13 de la Liga BetPlay II-2026, sigue generando preguntas. Una de las principales tiene que ver con la posibilidad de que el conjunto de Manizales reclame los puntos del compromiso ante las autoridades del fútbol colombiano, luego de que el encuentro fuera suspendido por el mal estado de la cancha de El Campín.El partido estaba programado para este martes 13 de octubre, a las 8:30 de la noche, en Bogotá. Sin embargo, a pocos minutos del inicio, la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) anunció su cancelación debido a las condiciones del terreno de juego y con el objetivo de proteger la integridad de los futbolistas.En medio de la controversia, Carlos Mario Zuluaga, presidente de Dimayor, habló con 'ESPN' y explicó las razones que llevaron a tomar la decisión. Además, respondió directamente a la inquietud sobre si Once Caldas podría quedarse con los puntos sin necesidad de disputar el encuentro.¿Once Caldas puede ganar los puntos contra Millonarios por la cancelación?El dirigente fue contundente al descartar esa posibilidad en las circunstancias actuales y explicó que la determinación se tomó por una situación de fuerza mayor. "No. En este momento, fue una fuerza mayor", aseguró Zuluaga de entrada.El presidente de Dimayor también detalló cómo se desarrolló la revisión del terreno de juego. Según explicó, la gramilla había permanecido cubierta y existía la expectativa de que mejorara, de acuerdo con las valoraciones de los expertos."El estadio tuvo una inspección. Ayer (lunes) estaba tapada la gramilla, se revisó y se creía que podía haber una evolución, ya que los expertos certificaban de que así sería. Cuando la destaparon, vimos de que no", explicó.Zuluaga justificó que la decisión no se hubiera tomado con anterioridad debido a que el campo estaba cubierto por las condiciones climáticas y las lluvias.¿Por qué se canceló Millonarios vs. Once Caldas?El dirigente sostuvo que, una vez comprobaron el estado real de la cancha, decidieron no arriesgar a los jugadores ni permitir que el terreno sufriera mayores daños durante el compromiso."La decisión no se tomó antes porque la cancha estaba cubierta, debido a las lluvias y demás. Cuando vimos y nos dimos cuenta, se tomó la decisión de no arriesgar a los jugadores o quedáramos peor, ya que la gramilla se iba a levantar, siendo un bochorno", agregó.El deterioro del campo generó cuestionamientos después de los dos conciertos de BTS realizados en El Campín.Por ahora, el partido continúa aplazado y Dimayor deberá anunciar oficialmente la nueva fecha para que Millonarios y Once Caldas disputen el compromiso correspondiente a la Liga BetPlay II-2026.