Las redes sociales se han convertido en una poderosa herramienta de denuncia para casos de maltrato animal en Colombia y el mundo. Videos sin censura han dejado en evidencia a maltratadores de animales que, en el peor de los casos, son dueños o trabajadores de guarderías o fundaciones caninas que deberían velar por el bienestar de estos animales.Según la ley colombiana, el maltrato animal está tipificado como un delito y puede dar penas de prisión de 12 a 36 meses a quien cause la muerte o lesiones a animales. Séptimo Día conoció las denuncias de varias personas contra lugares que supuestamente velan por el bienestar de mascotas y animales rescatados, pero cuyas condiciones supondrían realmente maltrato para estos.Denuncian maltrato en fundación de animalesA través de videos, animalistas y voluntarios han denunciado a la fundación Rufo Salvando Vidas, la cual tiene sede en Suba, en el norte de Bogotá, y asegura ser un espacio en el que se rescatan perros y se promueve el apadrinamiento y adopción de estos, por el aparente mal estado en el que viven los animales dentro de su predio. Uno de los videos más llamativo en las plataformas digitales muestra el momento en el que, aparentemente, un perro se está "comiendo" a otro que murió en el lugar.El video en cuestión fue publicado por Julio Triviño, un hombre que aseguró haber evidenciado el mal estado en el que viven los perros que están en la fundación. "El video se realizó porque acompañé a mi hijo a unas de las canchas de fútbol que está ubicada cerca a esta fundación y lo graba un papá que estuvo ahí en un partido. Cuando lo publiqué la señora trata de explicarme por qué el perro se comió al otro perro. Dice que colgaron un perro porque se había muerto una noche antes y el otro lo alcanzó. Entonces sí hay un problema administrativo", explicó.La señora a la que se refiere Triviño es Andrea Clavijo, quien es la representante de la fundación y, según datos de los denunciantes y de las redes sociales del lugar, tiene en su poder a más de 100 caninos, entre ellos algunos con discapacidades. La mujer, ante las cámaras de Séptimo Día, negó las acusaciones que surgieron por el video de Triviño y las que surgieron hace un año cuando varios voluntarios acudieron al lugar en medio de una inundación que sufrieron en sus instalaciones, ubicadas cerca de un complejo deportivo.Las otras denuncias las realizaron Camilo Jaramillo, Paola Andrea Pinzón y Sandra Silvera Ortíz, quienes acudieron como voluntarios y aseguraron encontrarse con un panorama desolador. Los voluntarios aseguraron que al llegar notaron que muchos de los caninos estaban "desnutridos y deshidratados" y otros que al parecer pasaban "encadenados las 24 horas del día". Sandra Silvera detalló que "como era un terreno fangoso, llevamos materiales para meter tubería y estibas para que los animales no estuvieran en el barro, pero lo que nos encontramos fue animales tomando agua de sus heces, animales cuyas uñas estaban destruidas por los hongos. Vimos que no había alimento, pese a que la semana anterior habíamos llevado dos toneladas".También señalaron que vieron a Andrea Clavijo golpear a uno de los caninos mientras estaba allí. "Esas son mentiras, ellos hicieron un video y se dan cuenta que los perros se iban a agarrar, yo me agaché y le di [una palmada] en la boca a la perra, no le hice más", señaló la representante de la fundación y agregó que en el lugar tampoco hay espacio para almacenar tanta comida, por lo que en esa ocasión decidieron llevarla hasta la casa de otro voluntario.Por su parte, la voluntaria Paola Andrea Pinzón señaló que ese día se conmovió particularmente por el estado de desnutrición en el que encontró a Valeria, una perra criolla a la que decidió adoptar y Sandra Silvera agregó que otros perros en mal estado fueron trasladados a otros hogares y recibieron atención veterinaria. Pero Clavijo negó que los voluntarios hayan sacado animales en mal estado de su fundación. "Lo que se llevaron fue perros de raza porque los vieron bonitos, gordos y en buen estado", aseguró.¿Qué hacen las autoridades con estos casos?En Bogotá, la autoridad para estos casos es el Instituto Distrital de Protección y Bienestar Animal. Séptimo Día llevó ante el director Antonio Hernández las denuncias contra la fundación Rufo Salvando Vidas para establecer si tenían conocimiento sobre esta situación. Hernández indicó que las quejas que han recibido al respecto "tienen que ver con el espacio no es el más adecuado, son muchos animales y muchos presentan un estado de salud que no es el mejor".El director del IDPYBA detalló que tras las denuncias fueron a la fundación para verificar la situación y, en ese momento, "encontramos seis animales que ella entregó porque se dio cuenta que no tenía las condiciones ni las capacidades para brindarles protección. [Esto] puede representarse como maltrato". A pesar de esto, la fundación sigue operando y manteniendo a decenas de perros en su poder en condiciones que no son las más apropiadas para garantizar su bienestar.Andrea Padilla, senadora reconocida por su activismo animal explicó que "maltrato animal es toda conducta que vulnere el bienestar de un ser sintiente, no solamente es el golpe, es el maltrato por acción, también por negligencia, el hacinamiento también es maltrato". Agregó que, en este tipo de situaciones, lo que se debe hacer es "intervenir con una oferta social y apoyar a esta persona. La Alcaldía debería hacerse responsable".Sin embargo, Antonio Hernández explicó que el motivo por el que como autoridades no le han quitado los animales a la fundación Rufo Salvando Vidas es "porque nosotros consideramos que de nada sirve quitar animales cuando están en un lugar en el cual tienen resguardo, alimentación y cuidado. Lo que hay que buscar es mejorar las condiciones de este tipo de lugares. Si una persona de estas maltrata, no genera condiciones seguras para el animal, tenemos que intervenir".Los voluntarios y animalistas siguen esperando que sus denuncian tengan un efecto definitivo para garantizar la mejora de condiciones de los animales que permanecen en la fundación Rufo Salvando Vidas, mientras esta sigue operando y recibiendo donaciones.
El propósito de vida de Jaqueline Rivera, diseñadora y madre de dos hijos, cambió en febrero de 2018, cuando Camilo Rodríguez acabó con la vida de su hija Tamara Rivera, de tan solo 18 años, y escapó de las autoridades. Jaqueline le prometió a su hija, el mismo día que se llevó a cabo su funeral, que no descansaría hasta encontrar a su feminicida y llevarlo a responder por su crimen, además le aseguro que lo haría en menos de un año.La tarea no era sencilla, al hombre parecía que se lo había tragado la tierra. Pero aunque ella desconocía su paradero, no se rindió y pasó meses siguiéndole el rastro con publicaciones en redes sociales, hablando con personas que lo habían visto y recopilando información sobre su nuevo estilo de vida. Y lo logró, en enero de 2019, gracias a toda la labor de inteligencia que ella realizó sin conocimiento alguno, pero con el poder del amor maternal, llevó a las autoridades a detenerlo en otro país.Jaqueline Rivera no confiaba en el novio de su hija"Ella era muy alegre, súper espontánea, de esas personas que todo lo resuelve, decía 'yo puedo, yo lo hago'. Esa niña llena de energía soñaba con aprender muchos idiomas y viajar por el mundo". Así recuerda Jaqueline a su hija Tamara o 'Tammy', una joven a la que se le acabaron los sueños con sus 18 años recién cumplidos, luego de que el hombre con el que había sostenido una tormentosa relación la asesinara en su casa en Cali.El responsable fue Camilo Rodríguez, un hombre seis años mayor que Tamara que se dedicaba a manejar Uber en la ciudad y se había ganado la confianza de la joven hasta el punto de empezar una relación amorosa. Cuando Tamara se lo presentó a su mamá, ella le dijo que no le daba confianza, algo extraño porque Jaqueline asegura que "a mí no me cae mal nadie". Sin embargo, sus dudas no hicieron mayor peso y el noviazgo continuó, pero a los cuatro meses notó que algo estaba mal con su hija. Jaqueline Rivera confirmó sus sospechas, Camilo maltrataba a Tamara, y por eso la llevó a interponer una denuncia. A pesar del proceso legal iniciado, Tamara decidió volver con él y con el tiempo también regresaron los golpes, en total lo demandaron por agresión y violencia de género tres veces. Camilo no solo maltrataba y manipulaba a Tamara, quien sentía que no podía salir de esa relación, sino que también llamaba a Jaqueline para amenazarla por haberlo denunciado.Así ocurrió hasta que, finalmente, Tammy decidió dar por terminada definitivamente su relación con Camilo. Ante el temor de que el hombre regresara a la vida de su hija, Jaqueline tomó la decisión de cambiarse de casa y, en medio de eso, recibieron una noticia que les dio alivio. Camilo llamó a su hija para despedirse. "Le dice: 'Me voy para Bogotá, lo siento, la embarré contigo y no puedo estar acá', y se fue en enero"; pero todo era una farsa.Unas semanas después, el 22 de febrero de 2018, cuando se suponía que Camilo Rodríguez ya no estaba viviendo en Cali, Tamara le avisó a su mamá que saldría a la calle a hacer una diligencia, pero nunca más regreso. "Yo sentí que se me oprimía el pecho, había algo que me decía que algo pasó", recordó Jaqueline Rivera ese día, cuando salió corriendo en busca de su hija presintiendo que lo peor había pasado."Cuando llegué metí la llave y esa reja se abrió, miré al piso y encontré la pulsera de ella. Corrí al patio, miré por la ventana y la vi en el suelo. La toqué y estaba fría, eso es duro porque usted queda como en una burbuja, yo salí corriendo a un CAI cerca y les grité: 'mi hija está muerta, Camilo la mató'", detalló.Así fue la cacería del feminicida de su hijaLa muerte de Tamara Rivera en Cali empezó a ser investigada por las autoridades en Cali, con Camilo Rodríguez como principal sospechoso ante los señalamientos de la madre de la víctima. Sin embargo, se desconocía el paradero del sujeto que semanas atrás les había dicho que se mudaría a Bogotá. Días más tarde se llevó a cabo el funeral de la joven y su mamá decidió convertirse en una especie de investigadora judicial, para honrar la vida de su hija. "Le hice una promesa y le dije que se la iba a cumplir. Que yo iba a encontrar a Camilo y que lo iba a encontrar antes de un año, costara lo que me costara. Y se volvió mi obsesión. Aprendí a saber cómo escribía, a saber cómo se expresaba. Empecé a analizarlo cuadro a cuadro".En medio de su dolor, y mientras pensaba cómo iniciar su búsqueda, Camilo Rodríguez tuvo la sangre fría de llamarla y hacerle parecer que él no estaba enterado de la muerte de Tamara. Por recomendación de los investigadores, Jaqueline tuvo que hacer de tripas corazón y hablar con él como si nada hubiera pasado. "Me dice: 'Hace rato no hablo con Tammy ¿ella dónde estará? Tammy no me contesta y me parece muy raro, y yo estoy preocupado porque ella ha estado saliendo con un tipo que es medio raro y a mí me da miedo que le haga algo'".Indignada y destrozada, la madre de Tamara decidió acudir a las redes sociales para pedir ayuda para dar con el paradero de Camilo. Como pudo consiguió fotos recientes de él y de cada uno de sus tatuajes, sus datos personales y detalló en una publicación que ese hombre era el asesino de su hija. Como sucede con este tipo de denuncias en plataformas digitales, rápidamente se hizo viral y algunas personas le aseguraron haberlo visto en Bogotá. El mismo Camilo volvió a comunicarse con ella ante la viralidad de la publicación. "Yo publiqué su foto, sus datos, le explicaba a la gente que ese sujeto asesinó a mi hija. Me llamó y me dijo: 'me voy a entregar a la Fiscalía de Bogotá, yo cometí un error y pienso pagarlo'. Luego empieza a insultarme". Pero Camilo nunca se entregó y desapareció del panorama otra vez; sin embargo, la voluntad, terquedad y el amor de Jaqueline por su hija era más perseverante.Jaqueline no paraba de publicar la información de Camilo y enviársela a personas en Bogotá, último lugar en el que lo habían visto. Por varios meses su búsqueda no daba resultados, pero nunca desfalleció. "En la noche hacía redes sociales, en el día trabajaba. No bajé la guardia en ningún momento" y para ese entonces sufrió un accidente en su moto, lo que la incapacitó un tiempo en su casa con "todo el tiempo del mundo" para continuar con su cacería."Un día de la nada llegó el mensaje que estaba esperando. Alguien me escribe que él salió hacia Ecuador con unos migrantes venezolanos". Al darse cuenta que Camilo ya había salido del país, Jaqueline no se detuvo, trasladó su búsqueda y empezó a enviar la información a personas en ese país, específicamente en las ciudades más cercanas a la frontera. Tras algunas semanas de silencio, finalmente recibió un nuevo mensaje de una persona que le aseguró haberlo visto en un parque en Lago Agrio, en la frontera ecuatoriana, pero no sabía si Camilo seguía allí o había cruzado la frontera hacia Perú.En medio de su labor de persecución a través de las redes sociales, en varias ocasiones la publicación de Jaqueline llamó tanto la atención que el mismo Camilo se comunicaba con ella a través de perfiles falsos. "Varias veces me encontré con que hizo perfiles con otros nombres y me escribía para sacarme información de cómo iba el proceso. Yo aprendí a ver él cómo se expresa, cómo habla, cómo escribe y yo lo identificaba. Yo le decía: 'Camilo, ya no le dé más vueltas a esto, o usted se entrega o yo lo encuentro'".Fue por eso que cuando recibió en su buzón de mensajes una foto en primer plano de Camilo Rodríguez, preguntándole si ese era el hombre que ella buscaba, sospechó de inmediato. Por fortuna, en esta ocasión quien estaba del otro lado del chat era un policía peruano que le confirmó sus sospechas, Camilo solo había estado de paso en Lago Agrio, Ecuador, y ahora estaba en Chiclayo, Perú. Para que ella confiara en él, le explicó cómo había conseguido esa foto del colombiano. "Me dijo: 'Yo soy policía aquí en Perú, mi tía tiene un restaurante y él viene a desayunar acá'. Entonces lo que él dejó su celular en la vitrina y cuando Camilo se sentó a pedir, él le tomó la foto".Jaqueline, que se había convertido en la sombra de Camilo, ahora tenía unos ojos en el Perú que estaban atentos a los movimientos de Rodríguez. De esta manera se enteró que Camilo se había establecido en el Perú con otra identidad, la de Johan Sebastián Mena Gutiérrez, y que, además, ya tenía una nueva pareja, mujer a la que también estaba maltratando y cuya familia ya lo había denunciado. "Logré averiguar dónde vivía, dónde trabajaba, a qué hora entraba a trabajar, dónde desayunaba, dónde almorzaba, dónde cenaba, me convertí en su sombra".Entonces la mujer se comunicó con la estación de Policía en Chiclayo y le envió al capitán Saavedra toda la información que tenía de Camilo, pero se encontró con un problema cuando el oficial le preguntó si el sujeto tenía circular roja de Interpol. Esto significó un nuevo retraso para su plan, pues a Camilo solo lo estaban buscando en Colombia. Jaqueline no había llegado tan lejos para nada, por lo que gracias a un investigador privado, consiguió que en diciembre de ese año se emitiera la circular roja contra Camilo, tuvo que esperar 45 días.Así las cosas, el 18 de enero recibió la mejor noticia: el operativo se había llevado a cabo y Camilo Rodríguez había sido capturado en Chiclayo. En ese momento lo detuvieron por falsedad en documento público y le informaron que la justicia colombiana lo exigía para que pagara por el feminicidio de Tamara Rivera. Jaqueline le había cumplido a su hija la promesa que le había hecho en su tumba, pero todavía no podía cantar victoria, pues faltaba el proceso de extradición.Debido a la burocracia entre ambos países, tardaron 10 meses en enviar a Camilo Rodríguez de Perú a Colombia. Pero una vez estuvo en territorio nacional, la justicia colombiana lo condenó a 375 meses en prisión, 35 años que actualmente apaga en la cárcel de Cómbita, en Boyacá.Aunque el dolor por la pérdida de su hija sigue intacto y nada podría ayudarla a recuperarla, hoy en día Jaqueline Rivera vive tranquila por haberle cumplido a su hija de 18 años la promesa que le hizo el día de su funeral y haber conseguido justicia para que ella no se convirtiera en una cifra más de impunidad.
Colombia se enfrenta hoy a una preocupante realidad frente a la seguridad de la comunidad trans y de las personas con identidades de género diversas, donde la violencia y la intolerancia continúan cobrando vidas. El crimen de Sara Millerey González es un recordatorio de la desprotección que vive la comunidad LGBTIQ+ en el territorio nacional. Diego Guauque de Séptimo Día investigó.El caso de Sara Millerey en AntioquiaEn su infancia, se caracterizó por ser alegre, cariñosa y muy cercana a las actividades religiosas de su comunidad. Su tío, Juan Camilo González, recuerda con afecto que en su niñez ella era una persona servicial: "era alegre, le gustaba mucho las cosas de Dios".Desde temprana edad, Sara comenzó a manifestar y afirmar su identidad de género femenina, expresando abiertamente quién era y su deseo de ser llamada como Sara Millerey, de acuerdo con el relato de su tío.A diferencia de muchos otros casos de la población trans en el país, quienes frecuentemente sufren el rechazo y abandono de sus familias, Sara Millerey contó con un apoyo incondicional en su hogar. Su tío destaca que en su familia nunca existió discriminación.El ataque en Bello que indignó al paísUn viernes a las tres de la tarde, una vecina se comunicó con Juan Camilo González para alertarlo sobre el ataque que había sufrido su sobrina. La investigación judicial posterior reveló la gravedad y la premeditación con la que se ejecutó la agresión. Saúl León, abogado penalista de la familia de la víctima, explicó cómo se desarrollaron los hechos dentro del inmueble al que fue conducida por la fuerza.Según el abogado Saúl León, "básicamente quienes asesinaron a Sara Millerey son sicarios en el municipio de Bello, Antioquia". El jurista también señaló que "hay evidencia en el expediente que acredita que cuando los agresores toman a Sara le gritan improperios, vulgaridades. todo derivado de su identidad de género. Y todo esto ocurre mientras la golpean y mientras le quitan la vida prácticamente".Esta agresión estuvo relacionado por prejuicios sobre la diversidad. León señaló que los atacantes ejercían un dominio armado en el barrio y que, "derivado de ello, eh en este control territorial ilegal que hacían estos sujetos en ese municipio, pues consideraban que esto era inapropiado socialmente".Después de golpearla y causarle múltiples fracturas, los cinco agresores trasladaron a Sara Millerey hasta la quebrada La García y la arrojaron a la corriente. Según la denuncia de la defensa, el horror continuó después de que la víctima cayó al agua, ya que los atacantes permanecieron armados en el sitio para impedir que fuera socorrida.Varios vecinos del sector se alarmaron ante la escena. Al ver a Sara atrapada en la corriente, dos habitantes de la zona decidieron intervenir. Los vecinos formaron un lazo humano dentro del agua para sostener a la víctima, impidiendo que el cauce la arrastrara.Poco después, unidades del cuerpo de bomberos lograron ingresar al área a través de una vivienda.Investigación y el reclamo por los implicados prófugosAunque fue rescatada con vida de la quebrada La García, Sara Millerey González Borja falleció el 6 de abril de 2025 en un hospital de Medellín debido a la gravedad de las lesiones internas y las fracturas. Su violento asesinato desató indignación y una rápida movilización de las autoridades competentes.El proceso judicial ha avanzado de forma parcial en la identificación y captura de los autores materiales del crimen. La defensa de la familia confirmó que el expediente penal señala a un total de cinco sospechosos de participar en el homicidio. El abogado Saúl León habló del el estado actual de las detenciones: "Son dos sujetos oriundos de Medellín y de Bello, Antioquia. Están privados de la libertad en la cárcel El Pedregal de Medellín".No obstante, los otros tres implicados en el asesinato de Sara Millerey continúan en libertad. Al ser consultado sobre las razones por las cuales no se ha completado la totalidad de las órdenes de captura, el abogado León indicó que "no ha sido posible su ubicación" por parte de los investigadores judiciales.
El terremoto del pasado 10 de agosto, con epicentro en el departamento del Chocó, sacudió a la ciudad de Cali con gran violencia debido a las condiciones de su suelo blando, compuesto por sedimentos de río. El movimiento telúrico destruyó por completo 24 edificaciones de la ciudad y dejó agrietadas a más de un centenar. Los Informantes visitó la zona.Entre todos estos puntos críticos, la estructura que registró el mayor saldo de víctimas mortales fue el edificio residencial Torres del Limonar, ubicado en el sur de la capital vallecaucana. En las labores de remoción de escombros de esta estructura trabajaron de manera conjunta el cuerpo de bomberos, la Armada Nacional, la Policía y un equipo de expertos rescatistas internacionales. Durante las primeras horas, las familias de los desaparecidos mantuvieron la esperanza de hallar personas con vida. Sin embargo, los equipos de rescate se enfrentaron a un obstáculo médico y físico severo conocido como el síndrome de aplastamiento. Diversas víctimas atrapadas lograban entablar conversaciones bajo la estructura colapsada, pero al levantarse las losas de concreto que las presionaban, las toxinas acumuladas en sus músculos ingresaban repentinamente al torrente sanguíneo, provocando infartos fulminantes de inmediato. Según el registro de la emergencia, la gravedad de esta situación llevó a que algunos familiares manifestaran su deseo de que no se removieran las pesadas piedras para poder continuar conversando con sus seres queridos.La mujer que rescata fotos y recuerdos en las ruinasEn medio de esta tragedia, Johana Sánchez, una caleña de 41 años, madre y contratista sin ningún tipo de entrenamiento en labores de socorro, decidió acudir de manera voluntaria a la zona del desastre.A pesar de no vivir en el edificio colapsado ni conocer a ninguna de las víctimas, Johana evadió la prohibición de su familia para ingresar a la zona de impacto. Su llegada se produjo un martes, camuflada en un vehículo de carga pesada justo cuando se agotaban las 72 horas críticas de búsqueda de sobrevivientes determinadas por los protocolos internacionales.Al ingresar a la zona restringida, Johana relata cómo inició su labor voluntaria de apoyo: "Había un militar ahí y yo le dije, 'Buenas.' Y me entré y ahí mismo le dije a una persona, 'Me presta un casco y me puse a a coger piedras y a mirar por los huequitos si encontraba alguien. Yo vine a salvar vidas, o sea, a tratar de sacar la ayudar a sacar la gente, pero no no se pudo".Aunque la misión inicial de rescatar personas con vida no resultó, la atención de Johana se desvió hacia una dimensión diferente de la catástrofe al observar pequeños objetos cubiertos de polvo y escombros. El momento clave que redefinió su labor ocurrió tras observar un peluche entre las piedras. Al ver que otra persona intentaba desecharlo considerándolo inservible, Johana intervino diciendo: "No, señora, eso no es basura. Lo que para usted es basura, para otra persona es lo más importante que le queda, un recuerdo".A partir de ese instante, Johana Sánchez inició un proceso minucioso de clasificación de pertenencias personales que abarcaba zapatos, llaves, diplomas, relojes, carteras y cartas familiares. Ante la gran acumulación de objetos rescatados, diseñó un método de organización basado en los perfiles ocupacionales y profesionales de las víctimas. Al entrevistarse con los familiares que acudían al lugar, Johana indagaba por las profesiones de los fallecidos para ubicar sus pertenencias en sectores específicos.De acuerdo con Johana, la efectividad de su método sorprendió a los sobrevivientes: "Yo se quedan aterrados porque dice, '¿Usted cómo sabía que esto era de mi mamá?' Y yo le dije, 'Porque su mamá, por ejemplo, su mamá, ¿qué era?' Ah, la señora trabaja en estética. Entonces empezaba".De igual manera, logró agrupar todas las herramientas de ferretería correspondientes a un propietario de la Torre A identificado como don Miguel. Entre esos papeles, descubrió una carta redactada en el año 2011, la cual contenía un mensaje íntimo de afecto dirigido a su esposa e hijos que estuvo guardado durante quince años. El documento fue entregado a su hijo precisamente el día del cumpleaños de don Miguel.La maleta de fotos de la familia PatiñoUno de los procesos de identificación más emotivos del desastre fue el del periodista y presentador José Fernando Patiño, quien viajó desde Bogotá tras enterarse del colapso del apartamento de su padre de 78 años, Darío Patiño Rivera, situado en el apartamento 304. El rescate del cuerpo se concretó el martes en la noche tras una ardua labor de los rescatistas. José Fernando identificó a su padre ingresando a un estrecho espacio con la ayuda de un socorrista. El reconocimiento físico se efectuó por partes: la parte trasera de su pierna, su talón, una calva en la coronilla y un lunar en la axila.Tras el funeral, José Fernando regresó a las ruinas del edificio con el propósito específico de recuperar la memoria familiar. En ese momento, relata que recurrió a la ayuda espiritual de su padre: "le dije, 'Pa, entre tantas cosas ayúdame a buscar nuestros recuerdos.' Tú puedes creer que lo primero que encontramos fue una maleta donde dijeron, 'Ahí hay fotos'". Al recibir el equipaje que había sido clasificado por Johana y los voluntarios, José Fernando Patiño estuvo muy agradecido: "Esto es todo. Esto es todo lo que necesito". La recuperación de ese archivo fotográfico devolvió a la memoria de la familia.La clasificación de Johana Sánchez demostró que los objetos de valor estrictamente material perdían toda relevancia para los dolientes frente a la carga sentimental de las imágenes. Tal fue el caso de la hija de una pareja que falleció abrazada bajo las placas de concreto.Al intentar Johana hacerle entrega de joyas de plata y una costosa colección de lentes de sol pertenecientes a su madre, la joven de 30 años las rechazó de inmediato para centrar su petición únicamente en las fotos.La única ocasión en la que Johana Sánchez interrumpió su labor y se quebró emocionalmente ocurrió tras acompañar a una madre que permaneció dos días y dos noches sin dormir en el campamento improvisado, esperando el rescate de sus hijos Valentina y Juan.Cuando los cuerpos sin vida de ambos jóvenes fueron localizados bajo el concreto pesado, Johana se aisló del campamento y se encerró a llorar sola.A pesar de las constantes sugerencias del equipo de profesionales en psicología del duelo que asisten la emergencia, quienes le recomiendan diariamente retirarse para proteger su salud mental ante la saturación de dolor, Johana permanece firme en el lugar.Actualmente, todas las pertenencias, fotos, diplomas, relojes y anillos recuperados por Johana Sánchez y los voluntarios civiles han sido trasladados de forma segura a una bodega oficial para que los familiares puedan identificarlos y reclamarlos.
La vida de la familia Samboní cambió para siempre el 4 de diciembre de 2016, cuando el secuestro de la pequeña Yuliana Samboní, quien tenía solo 7 años, acabó siendo víctima de uno de los crímenes más atroces que ha visto el país. Aunque Rafael Uribe Noguera, hombre que le quitó la vida a la menor, fue enviado a prisión, las heridas para los cercanos a la niña son profundas.(Lea también: Reconstrucción del caso Yuliana Samboní, el atroz crimen que conmocionó a Colombia hace dos años)¿Qué le pasó a Yuliana Samboní?El domingo 4 de diciembre de 2016, Yuliana Samboní, de 7 años de edad, salió a jugar con su primo en las calles de un barrio Bosque Calderón, de la ciudad de Bogotá. La menor fue abordada por un hombre quien, tras intercambiar un par de palabras, la tomó por el brazo y la subió a su camioneta.Las autoridades identificaron al captor como Rafael Uribe Noguera, un arquitecto de 38 años que venía de una familia acaudalada. La víctima, pequeña y de bajo peso, fue llevada en el vehículo hasta el edificio Equus 66, donde el hombre cometería el atroz crimen.En ese momento, el equipo periodístico de Los Informantes habló con Luis González, fiscal del caso, dio detalles de lo que habrían sido los últimos momentos con vida de la menor."La niña luchaba y se esforzaba por zafarse del las manos y de la prisión que Uribe Noguera hacía sobre ella. La niña estaba angustiada y defendiéndose, sabiendo que debía defenderse, porque se ve en los videos la lucha que ella dio que dio por tratar de recuperar su libertad", explicó el fiscal.La llamada de uno de los hermanos del arquitecto, quien dijo que la menor estaba muerta en el apartamento de Rafael Uribe Noguera, dieron respuesta a una tarde de búsqueda desesperada. Al ingresar a la vivienda se encontraron con un panorama desolador en el desocupado inmueble, el cual estaba cubierto de aceite y colillas de cigarrillo.En enero de 2017, Rafael Uribe Noguera aceptó los cargos imputados. Meses después fue condenado a 51 años y 10 meses de prisión, una pena que después aumentaría a 58 años, la máxima aplicada en Colombia.(Lea también: Papá de Yuliana Samboní y tía de Sara Sofía no se explican por qué la Corte tumbó cadena perpetua)Así vive la familia Samboní en la actualidadA 8 años del crimen de Yuliana Samboní, la familia dejó las congestionadas calles de la capital colombiana para irse a vivir a un corregimiento en Bolívar, Cauca. Juvencio Samboní y Nelly Muñoz se instalaron en la zona rural con sus hijos, Nicol Sofía y Julián Andrés, pero el dolor por la pérdida de la pequeña es latente."La vida de uno ya no es igual. Quedamos marcados por lo que nos pasó. Uno queda con el temor de que con los niños nos vuelva a pasar lo mismo. Siempre lo pienso cuando me voy a trabajar", expresó el padre de Yuliana Samboní a Red+ Noticias.La familia de origen indígena admitió al informativo capitalino que, desde el feminicidio de su hija, viven con el temor de que la historia se repita. "Ahora solo vivimos con miedo. Así quiera cuidarlos, uno mantiene con temor", señaló.En su aniversario de este año, la familia programó una misa en una iglesia del municipio, a la cual asistieron solo sus más allegados. El desolado padre no señaló al culpable, pero si dice que lamenta "no haber podido ayudar a la niña y evitar esto que nos pasó a todos".¿Familia de Yuliana Samboní fue indemnizada?De acuerdo con el testimonio entregado por Juvencio Samboní a Red + Noticias, después de la imposición de la pena en prisión a Rafael Uribe Noguera, no han tenido mucho conocimiento de qué ha pasado con el caso. Una de las cosas que sí tiene clara es que el arquitecto ha conseguido rebajar algunos meses de la pena impuesta, pero que "uno no puede hacer más nada, esa es la justicia".Los periodistas de ese informativo le indagaron al padre de Yuliana Samboní frente a la millonaria indemnización que le entregarían por los daños causados, pero este dijo que lo único que les habían dado eran unas 30 gallinas de parte de Ministerio de Agricultura y un proyecto de vivienda en Milagros, Cauca."Si la pagaron lo hicieron para el Estado en calidad de multa... Eso me afectó mucho porque la gente no cree. La gente se convenció de que esa plata había salido, nunca nos dieron un peso", comentó el campesino.(Lea también: Cinco años sin Yuliana Samboní: ¿qué ha pasado con el caso que conmocionó a Colombia?)
Yuliana Samboní era una niña humilde, de solo 7 años, que jugaba en la calle frente a su casa la mañana del domingo 4 de diciembre de 2016 cuando cayó en las garras de Rafael Uribe Noguera, un arquitecto bogotano de 38 que la subió a un carro, la llevó a su apartamento en el norte de Bogotá y, después de violarla, la asesinó. Se cumplen 8 años de este trágico crimen que a Colombia aún le duele.El secuestro y asesinato de Yuliana SamboníLa Fiscalía asumió el caso el lunes a las 7:00 a.m., cuando Medicinal Legal ya había practicado el examen forense. En el 2017, Los Informantes habló con Carlos Valdés, director de la entidad para ese momento y quien explicó cómo descifró el cuerpo de la pequeña, que le reveló hasta los más pequeños detalles del crimen.“La muerte ocurre por una asfixia mecánica mixta por sofocación y estrangulamiento, entonces aquí hay dos maniobras, una de obstrucción de las vías aéreas y otra de compresión del cuello”, relató el médico sobre la muerte de la pequeña.(Lea también: El crudo relato de la noche del secuestro de Luis Santiago, el bebé asesinado por su padre)La investigación forenseCuando el cuerpo de la niña llegó a Medicina Legal ya habían pasado 15 horas de su fallecimiento. Los hallazgos fueron dolorosos hasta para el mismo forense. “La evidencia del abuso sexual cuando ya era súper evidente, el trauma, verlo de manera directa”, recordó.Cada detalle sorprendía más y más a los expertos. “No pensábamos que íbamos a encontrar la severidad de las acciones. Hubo mucha violencia”, aseguró Valdés.Antes de 72 horas todo estaba dicho. “El cuerpo habla, el cadáver enseña, tomar elementos de la superficie del cuerpo, es así como podemos reconstruir los perfiles moleculares del ADN para poder determinar el perfil de una persona”, agregó sobre las pruebas con las que se confirmaría la identidad del feminicida.De ahí en adelante, la unidad de fiscales a cargo de Luis González inició una labor titánica por orden del fiscal general de la Nación para reconstruir minuto a minuto lo que había pasado y sobre todo establecer cómo fue que Rafael Uribe Noguera logró raptar la niña en una calle del barrio Bosque Calderón.Dentro del expediente en el que aparecen 57 pruebas documentales, 20 testimonios y 30 informes de criminalística, incluyendo los videos captados por unas 10 cámaras, hay detalles que aún causan impacto.“La niña luchaba y se esforzaba por zafarse de las manos y la presión que Uribe Noguera hacía sobre ella, la niña gritaba demasiado, estaba angustiada y defendiéndose”, contó González.Por más que forcejearon, Yuliana no podía zafarse de él. La menor tenía muy bajo peso y por más que hubiera querido estaba bajo una fuerza mucho más grande que ella.Cuando Uribe Noguera entró al edificio ya habían pasado 30 minutos desde el momento del secuestro que ocurrió cerca de las 9:10 a.m. frente a la casa de la pequeña. Los niños de la cuadra le informaron a la mamá de Yuliana que alguien se había llevado a su hija en un carro blanco.Los vecinos alertaron a la Policía de Carabineros que de inmediato dio aviso al Gaula. A las 11:00 a.m., las autoridades empiezan a rastrear la camioneta y a desplegar un operativo por todo el sector.(Lea también: Luis Alfredo Garavito y otros cinco de los peores asesinos y violadores de niños en Colombia)Corría el tiempo en contra y no aparecía ni el carro ni Yuliana. Un testigo dijo que no era la primera vez que Uribe Noguera iba por ese barrio y que en los días anteriores había intentado llevarse a la niña. Eran las 6:00 p.m. y aún no había indicios de su paradero.El fiscal González recordó que una llamada cambió el rumbo de la investigación y los hechos empezaron a esclarecerse. “Los funcionarios del Guala reciben una llamada de un hermano de Rafael Uribe Noguera que la niña estaba en el apartamento, que el hermano le confesó y que la niña estaba muerta”.Cerca de las 8: p.m., cuando agentes de la Sijín y del Gaula entran al apartamento 603 del edificio Equus 66 para recoger el cadáver de Yuliana Samboní. La labor de las autoridades se extendió hasta la medianoche.Lo primero que llamó la atención de los agentes fue el aceite regado en el piso del apartamento que estaba desocupado. Sobre la cocina había un morral y unos metros adelante estaba un frasco de aceite. La escalera que conducía un piso superior estaba llena de colillas de cigarrillos.La captura y condena de Rafael Uribe NogueraYuliana apareció en el cuarto de máquinas de la terraza del edificio. La ropa de la niña estaba en el tanque del sanitario. Uno de sus zapaticos apareció en la camioneta del feminicida. El cuerpo de la menor fue remitido a Medicina Legal.Rafael Uribe Noguera permanecía bajo observación médica y su familia intentó ese mismo domingo en la noche buscar asesoría legal y fue cuando contactaron al penalista Francisco Bernate quien decidió no tomar el caso.(Lea también: Las preguntas sin responder del crimen de Sofía Delgado: ¿fue abusada por Brayan Campo?)Uribe Noguera fue condenado a 58 años de prisión por los delitos de feminicidio agravado, acceso carnal violento agravado y secuestro. Sus hermanos fueron acusados de intentar encubrir el crimen, pero finalmente fueron declarados inocentes.El impacto en la familia SamboníTras el feminicidio, la familia Samboní decidió trasladarse al departamento del Cauca para seguir adelante con su vida. Al cumplirse 8 años del doloroso crimen, Juvencio, padre de Yuliana, reveló en una entrevista con Red+ Noticias que “ahora solo vivimos con miedo. Así quiera cuidarlos, uno mantiene con temor”, señaló refiriéndose a Nicol Sofía y Julián Andrés, sus otros dos hijos.Juvencio Samboní vive en el corregimiento de Milagros y trabaja en labores del campo, pero reitera que el crimen les robó la paz. “La vida ya no es igual después de lo que nos pasó, uno se vuelve más temeroso con los niños”, insistió en dicho medio.Aunque ha pasado casi una década, la familia Samboní sigue luchando por salir adelante en medio del dolor que les causó la cruel pérdida de la pequeña Yuliana.Vea el capítulo completo de Los Informantes aquí:
Son muchos los casos de niños asesinados y violados en Colombia. Aunque a todas las víctimas las recordamos y les rendimos tributo, exigiendo justicia, hacemos una recopilación de algunos de los crímenes más sanguinarios ocurridos en la historia reciente del país, convencidos de la necesidad de no olvidar para no repetir. Por supuesto, la lista la encabeza el desalmado Luis Alfredo Garavito. ¡Ni una más! ¡Ni uno más! ¿De qué murió Luis Alfredo Garavito, el asesino y violador de más de 200 niños?Los peores asesinos y violadores de niños de Colombia1. Luis Alfredo GaravitoConocido como 'La Bestia' o 'El Loco', fue el responsable de abusar, torturar y asesinar a más de 200 niños en diferentes regiones del país. Sus víctimas eran principalmente niños campesinos o indígenas, a quienes engañaba con regalos, dinero o promesas de trabajo. Garavito fue capturado en 1999 y condenado a 40 años de cárcel. Sin embargo, la magnitud y la crueldad de sus actos generaron una gran indignación y rechazo en la sociedad colombiana, que exigía justicia y mayor castigo para este criminal. El delincuente, que pagaba su sentencia en Valledupar, murió el 12 de octubre de 2023 en la Nueva Clínica Santo Tomás del Caribe.2. Pedro Alonso LópezApodado 'El Monstruo de los Andes', fue un asesino y violador que delinquió en Colombia, Ecuador y Perú, donde mató a más de 300 niñas entre 1978 y 1980. López fue detenido en Ecuador, donde confesó haber asesinado a 110 niñas. Luego fue extraditado a Colombia, y allí admitió haber matado a otras 100 menores de edad. Finalmente, las autoridades peruanas lo acusaron de haber matado a otras 100 niñas más. López fue condenado a 16 años de prisión en Ecuador, la pena máxima que existía en ese país. Luego fue declarado demente y trasladado a un hospital psiquiátrico, del cual escapó en 1998. Su paradero actual es desconocido.Luis Alfredo Garavito: así se le vio en la cárcel al mayor asesino en serie de niños en Colombia3. Manuel Octavio BermúdezEl 'Monstruo de los Cañaduzales' es el apodo que se le dio a Manuel Octavio Bermúdez Estrada, otro de los peores asesinos y violadores en serie en Colombia. Bermúdez era un vendedor de helados que secuestraba a niños y niñas de escasos recursos y los llevaba a plantaciones de caña de azúcar, donde los sometía a abusos sexuales, torturas y asesinatos.Bermúdez fue capturado en 2003, gracias al testimonio de un niño que logró escapar de su ataque y a las pistas que dejó en el vehículo que usaba. En su casa se encontraron fotos de sus víctimas y objetos relacionados con sus crímenes. También se halló un libro sobre la vida y los delitos de Luis Alfredo Garavito, al que Bermúdez admiraba e imitaba.Bermúdez fue condenado a 58 años y 9 meses de prisión por secuestro simple y homicidio agravado. Sin embargo, su pena se redujo a 51 años y 10 meses por haber confesado su responsabilidad y colaborado con la justicia. Actualmente, cumple su condena en la cárcel La Tramacúa, en Valledupar, donde convive con otros criminales de alta peligrosidad.Luis Alfredo Garavito: ¿cuántos años de cárcel le faltaban por pagar?4. Rafael Uribe NogueraRafael Uribe Noguera fue condenado por el abuso y asesinato de Yuliana Samboní, de 7 años, en Bogotá. Este es uno de los crímenes que más ha causado repudio en la historia reciente de Colombia.Yuliana fue secuestrada por el hombre en un humilde barrio de la ciudad. La llevó en su carro hasta un apartamento y allí la mató. El asesino fue condenado a 58 años de cárcel y la familia de la menor volvió a Cauca.5. Orlando PelayoEn 2008, el asesinato del bebé Luis Santiago, de 11 meses, estremeció a Colombia. Era hijo de Ivonne Lozano y Orlando Pelayo.El propio padre planeó el secuestro y asesinato del niño y quiso ocultar su participación organizando vigilias en las que pedían a los criminales devolver a salvo al pequeño.La verdad se conoció una semana después, cuando encontraron el cuerpo sin vida de Luis Santiago en Chía y sus cómplices hablaron. Al final, Pelayo aceptó su responsabilidad en el secuestro y asesinato del bebé, que a los pocos meses tuvo un hermanito que jamás pudo conocerlo.El confeso homicida paga una pena de 58 años sin derecho a rebaja de pena.6. Gabriel González CubillosGabriel González Cubillos había sido condenado a 45 años de cárcel por el delito de homicidio agravado. El hombre aceptó los cargos por el asesinato de su hijo de 5 años y confesó haberlo hecho en venganza contra su expareja.Los hechos ocurrieron la madrugada del 3 de octubre de 2022 en un hotel de Melgar, a donde el hombre llegó en compañía de su hijo, quien estaba con él por el fin de semana.Sin embargo, Cubillos aprovechó para sacar al pequeño Gabriel Esteban de Bogotá y, en una memoria USB, dejó información a su expareja y madre del niño sobre lo que pensaba hacer. Cuando la mujer acudió a la Policía en busca de ayuda y lograron ubicar a padre e hijo, ya era demasiado tarde para el menor.En marzo de 2023, las autoridades confirmaron el fallecimiento de González Cubillos. El hospital Federico Lleras Acosta de Ibagué, al cual fue trasladado, indicó que el criminal se quitó la vida.
La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) homenajeará a Lionel Messi con un minuto de aplausos en todos los estadios del país donde se disputen competencias oficiales este fin de semana, tras el anuncio este lunes del futbolista de 39 años de su decisión de retirarse de la selección nacional."Se dispone que en la próxima fecha de todas las categorías de todas las disciplinas masculinas y femeninas (Once, Futsal y Fútbol Playa) se detenga el partido a los diez minutos del primer tiempo de juego y se brinde un minuto de aplausos en reconocimiento a la trayectoria de Lionel Messi con la selección argentina", expresó este miércoles la AFA en un boletín informativo.El comunicado agregó que "en aquellos estadios que cuenten con pantallas deberán, previo al inicio de encuentros, difundir el video institucional de la Asociación", en referencia al material audiovisual publicado a través de las redes de AFA en homenaje al jugador tras conocerse su decisión.En el video, de casi dos minutos de extensión, aparecen imágenes de las diversas etapas de la trayectoria de Messi con la equipación celeste y blanca, junto a un mensaje de despedida: "Gracias por unir a todo un país detrás de este escudo. Te vamos a extrañar".Messi, hasta ahora capitán y número 10 de la Albiceleste, anunció este lunes su retiro de la selección en una emotiva carta manuscrita en la que aseguró: "Me vacié, ya no tengo más para dar y aparte vienen chicos muy grandes atrás que merecen estar".El delantero disputó más de 200 partidos con la selección argentina, en la que marcó 125 goles y registró 68 asistencias entre 2005 y la reciente final del Mundial 2026, en la que su equipo cayó por 1-0 ante España.Messi fue campeón de la Copa del Mundo de 2022, las Copas América de 2021 y 2024 y la Finalissima de 2022, títulos que se suman al Mundial Sub'20 de 2005 y la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 2008.
El tiburón blanco es uno de los depredadores más conocidos del planeta y ha sido el protagonista de la imaginación de personas en todo el mundo a través de películas y otras filmaciones. Sin embargo, para Leah Stewart, un encuentro con este animal no tuvo nada de ficción. La mujer, de 34 años, se enfrentó cara a cara con un gran tiburón blanco de cuatro metros mientras nadaba en la playa de Coogee, en Sídney, Australia.El ataque ocurrió una mañana de junio, cuando Stewart acababa de terminar su habitual baño matutino de los sábados. El día era soleado y el agua estaba cristalina. La mujer se encontraba a pocos metros de la orilla cuando escuchó un grito detrás de ella.“Escuché a una chica detrás de mí... un grito agudo. Me giré y vi una aleta enorme detrás de ella. Era gigantesca”, relató Stewart en una entrevista emitida por el programa 60 minutos Australia.Al darse cuenta de la presencia del animal, comenzó a gritar: “¡Tiburón, tiburón, tiburón!”. Según contó, nunca había gritado con tanta fuerza y desesperación. Pensó que los socorristas escucharían los llamados y que una moto acuática llegaría para ahuyentar al tiburón, pero el animal continuó acercándose.Stewart intentó nadar hacia la playa. Después de avanzar unas cuatro brazadas, decidió detenerse. Al darse la vuelta, vio nuevamente al tiburón, que estaba a unos dos metros de distancia y se aproximaba cada vez más.El encuentro se volvió todavía más aterrador cuando el animal quedó frente a ella. Stewart describió su rostro como “horrible”, con “ojos pequeños y negros”, mientras que sus dientes y su boca eran enormes. Según su relato, la boca del tiburón era tan grande como su muslo.“Estábamos cara a cara”, dijo. En un momento, el animal llegó a estar a unos 30 centímetros de ella y abrió la boca.La decisión que le permitió sobrevivirAnte el ataque, Stewart tomó una decisión en medio de la desesperación. “Bueno, ¿qué extremidad estoy dispuesto a perder?”, pensó. Como es diestra, decidió utilizar el brazo izquierdo para intentar defenderse.“Simplemente lanzo mi brazo izquierdo y se agarra a mi antebrazo y me arranca, me arranca la piel, el músculo, todo... queda un gran hueco entre mi antebrazo y mi mano”, relató.El tiburón posteriormente comenzó a arrastrarla bajo el agua mientras la sujetaba de una pierna. Stewart llegó a pensar que iba a morir, pero entonces recordó a su hija August.“En mi cabeza pensaba: ‘No me vas a alejar de mi hija’, y me retorcí y empecé a golpearlo una y otra vez. Fue como luchar contra un dinosaurio”.La mujer continuó golpeando al tiburón en el hocico. Según explicó, la sensación era similar a golpear una pared de ladrillos, pero siguió luchando hasta conseguir que el animal la soltara.“Debí haberle dado un golpe muy bueno y por eso me dejó ir. Fue lo más difícil del mundo, pero logré salir de allí. Así que me soltó y salí a la superficie”.El ataque le provocó heridas graves. El tiburón le arrancó el músculo externo del muslo izquierdo y las lesiones en su brazo fueron tan severas que los médicos tuvieron que amputarle el brazo izquierdo.Un médico estaba en la playaDespués de que Stewart logró salir a la superficie, otros nadadores la llevaron hasta la orilla y posteriormente hasta la arena, donde recibió atención de emergencia.Por una coincidencia, ese día se encontraba en la playa Ian Ferguson, un médico especialista en traumatología de alto nivel y experto en atención prehospitalaria para personas gravemente heridas.“Había tanta sangre que resultaba bastante obvio que sería algo serio. Cuando llegué a la orilla, tenía ciertas dudas de si alguien lograría salir con vida”, contó Ferguson al programa de la cadena Nine Network.Stewart fue trasladada de urgencia a un hospital, donde fue inducida a un coma y pasó por casi una docena de cirugías. La gravedad de las heridas también hizo que tuviera que aprender nuevamente a caminar.“Cuando desperté en cuidados intensivos no sabía qué me deparaba el futuro. No sabía si podría caminar. No sabía si podría mover alguna extremidad. Realmente no debería estar aquí. Y he mejorado mucho en este camino. Así que me siento bien, dadas las circunstancias”, explicó.A pesar de las secuelas permanentes y de la experiencia que vivió, Stewart aseguró que no quiere ser recordada únicamente como una mujer atacada por un tiburón en una playa. “Soy la mujer que le dio un puñetazo al tiburón en la cara”, afirmó.HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRANNOTICIAS CARACOLHcarrenb@caracoltv.com.co
La Sección Tercera del Consejo de Estado ha sentado un precedente jurisprudencial crucial sobre el futuro de la protesta social en Colombia. Con ponencia del magistrado Fredy Ibarra Martínez, el alto tribunal emitió una trascendental decisión originada en los hechos ocurridos entre el 31 de julio y el 15 de agosto de 2017 en la planta Chichimen de Ecopetrol, ubicada en el departamento del Meta. Allí, un grupo de trabajadores impidió el libre acceso para la producción, saltándose vallas y bloqueando el ingreso de maquinaria. Por este caso, el alto tribunal emitió una sentencia que no solo ordena una indemnización económica a favor de la petrolera estatal, sino que define los límites del derecho a la manifestación: si la protesta recurre a la violencia pierde de forma inmediata toda protección constitucional.Este pronunciamiento ha reabierto un debate de interés nacional sobre el alcance de las manifestaciones en el espacio público, como cuando un grupo de personas bloquea sistemas de transporte masivo como Transmilenio, impidiendo que miles de ciudadanos lleguen a sus trabajos o regresen a sus hogares. (Lea también: Protestas bloquearon troncal Américas y afectaron operación de TransMilenio)Al respecto, el analista Juan Falkonerth advirtió sobre el choque de derechos fundamentales en estos escenarios: "Cuando se genera daño a terceros pues ya hay una connotación que pone una confrontación entre mis derechos como protestante y otros derechos que puedo estar causándoles a unos terceros". Según el académico, no existen derechos absolutos en el país. Por ello, enfatizó que es urgente ajustar la interpretación de las normas constitucionales para evitar que el reclamo de unos ponga en riesgo la vida, la integridad y el orden público de toda la ciudadanía.Frente al contraargumento de algunos sectores que aseguran que la protesta debe ser disruptiva y bloquear vías para forzar la atención del Estado, el experto calificó esta postura como una "versión muy acomodada" y "muy triste" que confunde el derecho constitucional con la delincuencia. Para Falkonerth, justificar los destrozos bajo la premisa del cambio social es un grave error: "No es cierto que para hacer protestas tengamos que acudir a las vías de hecho. Esa es una manera de romantizar los actos vandálicos y delincuenciales". Asimismo, señaló que históricamente las manifestaciones de carácter simbólico han logrado grandes transformaciones sin necesidad de recurrir a la violencia, al vandalismo o al uso de capuchas para ocultar el rostro con fines ilícitos.¿Qué sanciones impone la decisión del Consejo de Estado?El abogado penalista y profesor Julián Quintana explicó las implicaciones directas del fallo, enfatizando que, bajo la legislación colombiana, el bloqueo de vías constituye un delito evidente. "Bloquear las vías es una conducta de así lo haga pacíficamente cuando se bloquea una vía ya no estamos hablando de que es pacífico, sino que es un hecho delictivo", explica. En estos casos de violencia, las autoridades pertinentes (como la Policía Nacional y la Fiscalía General de la Nación) deben intervenir para investigar y judicializar conductas graves como el terrorismo, el incendio, las amenazas y el daño en bien ajeno.Asimismo, detalló que el ordenamiento jurídico del país cuenta ahora con tres líneas de jurisprudencia unificadas que cierran el paso a los excesos en las movilizaciones. La primera es de la Corte Constitucional, que establece que la violencia despoja a la protesta de su amparo constitucional. La segunda corresponde a la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, que ha emitido condenas de prisión y multas a miembros de agrupaciones como la denominada 'primera línea' por incurrir en delitos. La tercera está consagrada en este fallo del Consejo de Estado, y determina que quienes realicen bloqueos o causen daños patrimoniales deberán pagar los perjuicios: "Si usted causa un daño por ese bloqueo o por una protesta distorsionada con violencia debe responder con su dinero, con su bolsillo, con su patrimonio".La aplicación de estas reglas recae ahora sobre las alcaldías, gobernaciones y la Presidencia de la República. Quintana hizo un llamado a que los líderes sociales coordinen con las administraciones locales y la Fuerza Pública para garantizar el derecho a la protesta pacífica mediante el debido acompañamiento, diferenciando un retraso menor en la movilidad de un bloqueo intencional y dañino. Recordó, además, episodios críticos del pasado donde personas enfermas perdieron la vida en ambulancias atrapadas en bloqueos viales. "La ley ya lo dice claramente, la jurisprudencia lo dice claramente. Ahora corresponde a la autoridad acatar lo que dice la normatividad", concluyó el jurista, quien espera que esta unificación de criterios regrese las cosas a sus "justas proporciones" bajo la premisa de protesta sí, violencia no.Proyecto de ley ‘anticapuchos’A la par del fallo del Consejo de Estado, los representantes a la Cámara Jaime Arizabaleta, del Centro Democrático, y Julio César Triana, de Cambio Radical, radicaron este 1 de septiembre un proyecto de ley que busca tipificar como delito el ocultamiento de identidad o uso de capuchas, como medio para facilitar la comisión de delitos en las protestas. La iniciativa fue radicada como Ley Anticapuchos.Arizabaleta aseguró que con el proyecto “queremos es fortalecer el derecho a la protesta. El 99 % de las personas que salen a protestar no salen ocultando su identidad, no salen a protestar con capucha, no salen a hacer vandalismo, salen a ejercer ese derecho constitucional que es protestar; pero se sabe que quien usa una capucha en medio de una protesta, sale a delinquir”. Triana agregó que “no podemos seguir permitiendo que comerciantes, pequeños empresarios y la infraestructura de nuestras regiones paguen el costo del vandalismo impune. La capucha se convirtió en la herramienta perfecta para destruir el patrimonio de las ciudades sin asumir ninguna consecuencia. Con este proyecto buscamos que las autoridades tengan herramientas reales no solo para judicializar, sino para agravar la pena a quienes se valen del anonimato y la capucha para delinquir y eludir a la justicia”.La iniciativa contempla que, además de la capucha, se sumen como agravantes el uso de artefactos o elementos peligrosos de fabricación artesanal, explosivos, sustancias corrosivas o cualquier otro medio idóneo para causar grave daño a las personas o a los bienes públicos y privados, y el hecho de que la conducta recaiga sobre establecimientos educativos, instituciones prestadoras de servicios de salud, instalaciones de organismos de socorro, bienes de interés cultural, infraestructura de servicios públicos esenciales. También que se contemple una falta a quien constriña o proporcione los medios para obstaculizar de manera temporal o permanente, selectiva o general, las vías o la infraestructura de transporte de tal manera que atente contra la vida humana, la salud pública, la seguridad alimentaria, el medio ambiente o el derecho al trabajo.El proyecto propone que a quienes incurran en estas acciones se les imponga una pena de entre 54 a 96 meses (entre 4 y 8 años) de cárcel y multas de entre 50 a 200 salarios mínimos legales mensuales vigentes, además de inhabilidad para el ejercicio de derechos y funciones públicas por el mismo término de la sentencia privativa de la libertad.***Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Noticias Caracol.
Bayern Múnich está decidido a ir por todo en esta temporada. De la mano de jugadores como Luis Díaz, Harry Kane, Michael Olise, entre otros, empezó con el pie derecho en los diferentes frentes. En primera instancia, ganó la Supercopa de Alemania, tras vencer 2-1 a Borussia Dortmund; posteriormente, debutó con triunfo en la Bundesliga al golear 5-1 a Stuttgart; y, ahora, avanzó a la segunda ronda de la Copa Alemania, gracias a su victoria 4-1 sobre VfL Osnabrück.Este miércoles 2 de septiembre, en el Osnatel Arena, el guajiro fue titular, disputó los 90 minutos y generó un par de opciones de peligro en el área. De hecho, una de ellas terminó en el fondo de la portería, aunque no como hubiera querido. Marcando una de sus habituales diagonales, 'Lucho' rompió la solidez de la defensa rival, recibió el pase de Olise y, mano a mano con el arquero, falló. Para su fortuna, el rebote le cayó a Tom Bischof, quien no perdonó y marcó.Eso sí, las cosas no empezaron de la mejor manera para Bayern Múnich. Cuando tan solo iban cinco minutos, Robin Meißner se inventó un golazo, tras un gran remate de media distancia, imposible de atajar para el guardameta, Jonas Urbig, que nada pudo hacer. Sin embargo, la sorpresa duró poco, ya que el equipo de Vincent Kompany reaccionó a tiempo, respondió y logró dar vuelta a la situación de manera contundente, por intermedio de varias de sus estrellas.El encargado de igualar el encuentro fue Harry Kane, cuando se jugaba el minuto 18. Posteriormente, al 24', Tom Bischof se reportó. Lejos de conformarse con ello, Michael Olise amplió la ventaja y cuando todo parecía definido, faltaba la cereza del pastel. El delantero inglés y candidato a Balón de Oro, Harry Kane, se encargó de cobrar un penalti y firmó su doblete. De esa manera, se selló el 4-1 y avanzaron a segunda ronda de la Copa Alemania, a la espera de su cruce.
La Dirección de Impuestos y Aduanas Nacionales (Dian) advirtió sobre la circulación de publicaciones y mensajes en redes sociales en los que se ofrecen supuestos vehículos provenientes de procesos de remate de la entidad. De acuerdo con la administración tributaria, los responsables de estas publicaciones utilizan instalaciones de la entidad como piezas de comunicación y otros elementos relacionados con la institución para hacer que las ofertas parezcan legítimas. Falsos remates de vehículos en Norte de SantanderUno de los casos detectados tuvo origen en Norte de Santander y fue identificado por la Dirección Seccional de Aduanas de Cúcuta. Según explicó la Dian, en este caso comenzaron a circular publicaciones en las que se utilizaban imágenes de las instalaciones de la entidad, fotografías relacionadas con actividades académicas realizadas junto con universidades y diferentes materiales de carácter institucional.Las publicaciones llevaban a los interesados a comunicarse mediante WhatsApp con un perfil denominado "Remate Automotores". Desde ese contacto se ofrecían vehículos que, supuestamente, formarían parte de procesos de remate adelantados por la Dian. La situación generó alertas debido a que "la persona que responde las comunicaciones se identifica como supuesto asesor de venta de la Dian y manifiesta estar ubicado en una de sus oficinas".Ante las denuncias, funcionarios "recopilaron pruebas del ofrecimiento y capturas de pantalla de los diálogos". Entre las pruebas se encuentran capturas de pantalla de los intercambios realizados mediante WhatsApp, archivos de audio y otros documentos aportados por las personas que reportaron el caso, "con el propósito de documentar los hechos y reportarlos ante las autoridades competentes". Página web ofrecía supuestos remates virtuales de la DianLa entidad también detectó otro caso relacionado con la creación de una página web que utiliza elementos de identidad de la Dian para aparentar que se trata de un sitio oficial. El portal promociona supuestos remates virtuales de bienes. Sin embargo, la administración tributaria aclaró que esta página no pertenece a la entidad ni hace parte de sus canales institucionales. "Ha sido diseñado para aparentar legitimidad mediante el uso indebido de elementos asociados a la imagen institucional", identificó la Dian en un comunicado. La entidad recomienda a ciudadanos no ingresar datos personales, documentos o información financiera en este tipo de sitios. Tampoco se deben realizar transferencias o pagos cuando la oferta provenga de páginas o contactos que no puedan ser verificados a través de los canales oficiales. La Dian pide a la ciudadanía "verificar la información relacionada con remates, subastas y demás trámites a través de sus canales oficiales". Recuerde que las subastas de mercancías aprehendidas se desarrollan mediante la plataforma virtual El Martillo, administrada y coordinada por el Banco Popular. Las personas interesadas deben realizar previamente el proceso de inscripción establecido por la plataforma para poder participar.VALENTINA GÓMEZ GÓMEZNOTICIAS CARACOL