En las últimas dos décadas, Colombia ha enfrentado una pérdida masiva de su biodiversidad, y ha registrado la desaparición de 3.2 millones de hectáreas de bosque entre 2001 y 2021. Ante este panorama, marcado por la minería ilegal y los impactos del cambio climático, las propuestas de los candidatos Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda presentan caminos divergentes para el futuro ambiental del país.
Seguridad y control del territorio
Para combatir las economías ilegales que destruyen los ecosistemas, Abelardo de la Espriella propone una estrategia basada en la autoridad estatal, la seguridad territorial y la "mano dura" contra grupos armados. Sin embargo, expertos advierten que este enfoque deberá enfrentar el reto de la cooptación de funcionarios por parte de organizaciones criminales.
Por su parte, Iván Cepeda apuesta por mantener los diálogos de paz y fortalecer la participación de los pueblos indígenas. Su plan incluye la creación de sistemas de inteligencia ambiental para detectar la deforestación, aunque críticos señalan que su propuesta no aclara cómo resolver la presión de las mafias sobre quienes han dejado las armas.
Minería y uso del suelo
La minería ilegal representa una de las mayores amenazas, pues la Procuraduría vincula el 73% de la extracción de oro de aluvión a actividades ilícitas que contaminan ríos con mercurio. Mientras ambos candidatos reconocen la degradación de los ecosistemas, sus planes para el suelo son distintos:
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Iván Cepeda busca reducir la ganadería extensiva y promover modelos de silvopastoreo, mientras que Abelardo de la Espriella plantea ampliar la frontera agropecuaria, una medida que expertos ven con preocupación al no estar vinculada claramente a procesos de trazabilidad internacional.
Fracking y transición energética
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El debate se intensifica en el ámbito regulatorio y energético. De la Espriella propone desregular las licencias ambientales y las consultas previas para ganar eficiencia, lo que genera temor sobre una posible reducción de los estándares de protección. En contraste, Cepeda utiliza un discurso enfocado en el "cuidado" de la biodiversidad, pero se le critica la falta de herramientas concretas para implementar dicha protección.
De la Espriella apoya el fracking, planteando dudas sobre los impactos ambientales y el destino de esos recursos para la adaptación climática.
Cepeda rechaza el fracking, pero los expertos consideran su visión de transición energética como "romántica", al carecer de una hoja de ruta con hitos intermedios para abandonar los combustibles fósiles.
Los analistas coinciden en que ambas propuestas tienen una deuda pendiente con la adaptación al cambio climático, especialmente ante fenómenos como El Niño, las sequías y los incendios, temas que aparecen poco desarrollados. El mayor desafío para el próximo Gobierno será fortalecer la institucionalidad pública y las autoridades ambientales en un contexto de restricciones presupuestales para hacer realidad cualquier promesa en un país donde la criminalidad ambiental sigue ganando terreno.
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