Hay algo particularmente difícil en recuperar la esencia de los shooters de los años 90. No basta con poner texturas pixeladas, enemigos que parecen salidos de otra época y un arsenal lleno de armas contundentes. Para que la fórmula funcione, también hay que entender qué hacía especiales a aquellos juegos.
CULTIC, desarrollado por Jasozz Games y publicado por 3D Realms, lo consigue apostando por una experiencia que toma como referencia a clásicos como Doom, Quake y, especialmente, Blood, pero que no se limita a imitarlos. Su propuesta mezcla acción rápida, exploración, secretos, horror y una dirección artística muy particular.
El juego originalmente llegó en 2022 con su primer capítulo, mientras que CULTIC: Chapter Two completa ahora la historia y amplía considerablemente la experiencia. El resultado es un shooter que mantiene una estructura deliberadamente clásica, pero introduce suficientes ideas propias para no sentirse simplemente como un ejercicio de nostalgia.
La premisa tampoco pierde tiempo. El jugador controla a un detective sin nombre, conocido como el Outsider, cuya investigación sobre una serie de desapariciones lo lleva hasta los restos del New Grandewel Lunatic Asylum. Después de ser atacado por miembros de un culto y abandonado en una fosa llena de cadáveres, despierta con una sola motivación: descubrir qué está ocurriendo y acabar con cualquiera que se interponga.
Es una historia sencilla, pero adecuada para el tipo de experiencia que propone el juego. La acción es el centro de todo y la narrativa funciona principalmente como una razón para seguir avanzando.
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El horror acompaña a los disparos
Aunque CULTIC se apoya principalmente en la fórmula del boomer shooter, uno de sus mayores aciertos está en no depender exclusivamente de los enfrentamientos.
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El juego sabe cuándo bajar el ritmo. En distintos momentos aparecen escenarios opresivos donde la ausencia de enemigos y música resulta más inquietante que cualquier combate. El primer capítulo ya tenía algunos de estos segmentos, pero el segundo lleva la idea bastante más lejos.
Uno de los ejemplos más destacados ocurre en un centro comercial, donde el jugador queda atrapado en una zona llena de maniquíes sin rostro. En principio, estos objetos no representan una amenaza directa, pero tienen un comportamiento suficiente para generar tensión: cuando el jugador deja de mirarlos, cambian de posición.
Es una idea sencilla, pero funciona porque CULTIC entiende que el terror no siempre necesita un enemigo atacando. La incertidumbre puede ser suficiente.
Además, estos momentos contrastan muy bien con los enfrentamientos. Después de atravesar una sección cargada de tensión, encontrarse de nuevo con un grupo de enemigos y tener permiso para descargar la escopeta contra ellos termina siendo casi un alivio.
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Ese equilibrio entre horror y acción es una de las características que más personalidad le dan al juego.
Armas con personalidad propia
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El arsenal de CULTIC parte de herramientas conocidas: pistola, escopeta, ametralladora, rifle y revólver, entre otras. Sin embargo, cada una tiene características suficientes para justificar su uso.
La elección de armas históricas también ayuda a darle personalidad al conjunto. La pistola inicial está inspirada en la Mauser Broomhandle, mientras que la ametralladora toma como referencia la Sten británica. Incluso el rifle de francotirador tiene un diseño inspirado en un arma experimental de carga lateral utilizada por paracaidistas alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.
Pero el arma que más destaca es el magnum, basado en un rifle de palanca recortado. Su contundencia y respuesta al disparar hacen que utilizarlo sea especialmente satisfactorio.
El segundo capítulo añade variantes para algunas armas, lo que permite elegir entre estilos distintos utilizando la misma munición. Hay, por ejemplo, una nueva escopeta semiautomática y una alternativa al arma de palanca. Estas diferencias no son solamente estéticas: modifican la forma en que se afrontan los combates.
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La pistola también demuestra que CULTIC no trata sus armas iniciales como simples herramientas provisionales. Su precisión y daño por disparo hacen que pueda seguir siendo útil incluso cuando ya tenemos acceso a otras opciones.
Lo mismo ocurre con el hacha. Puede eliminar enemigos con golpes bien colocados en la cabeza, pero también puede lanzarse y recuperarse si el jugador actúa rápidamente.
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El resultado es un arsenal donde prácticamente no existen armas inútiles. La cuestión está en entender cuándo utilizar cada una.
Pensar antes de disparar
La munición es limitada y los enfrentamientos pueden ser bastante exigentes, especialmente en las dificultades más altas. Por eso, disparar sin pensar no siempre es la mejor estrategia.
Los disparos a la cabeza adquieren especial importancia porque permiten ahorrar munición, mientras que la elección del arma puede determinar qué tan manejable será un enfrentamiento.
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La dinamita añade otra capa interesante. No se trata simplemente de lanzarla y esperar una explosión. El jugador puede lanzarla y activarla mediante diferentes métodos, incluyendo dispararle o encenderla.
Es una mecánica que encaja perfectamente con la filosofía del juego: tomar conceptos reconocibles de los shooters clásicos y añadirles un poco más de profundidad.
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También existen mejoras ocultas para las armas. Estas piezas pueden aumentar el daño, facilitar el uso del hacha o modificar algunas características de determinados armamentos. Incluso hay mejoras que permiten realizar acciones especiales con algunas armas.
A esto se suman objetos que incrementan la salud del personaje, aunque son bastante menos frecuentes y suelen estar escondidos en lugares difíciles de encontrar.
Explorar tiene recompensa
Los secretos son una parte importante del diseño de CULTIC. Aunque los niveles tienen una dirección general bastante clara, también esconden rutas alternativas, munición, salud, armas, mejoras y elementos de historia.
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Encontrarlos puede requerir simplemente desviarse del camino principal, pero otros secretos son más elaborados y obligan a buscar llaves, interruptores o accesos ocultos.
No es obligatorio encontrar absolutamente todo, pero ignorar la exploración puede terminar pasando factura, especialmente en las dificultades más altas.
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El juego incluso incluye una opción de accesibilidad que permite que la luz del personaje parpadee cuando está cerca de un secreto. Es una solución sencilla para quienes disfrutan explorando, pero pueden tener problemas detectando algunos de los caminos ocultos.
La estructura de los escenarios también contribuye a esta sensación. Aunque el avance principal es relativamente lineal, los mapas pueden parecer mucho más grandes gracias a sus espacios secundarios y secretos.
Es una fórmula muy asociada a los FPS clásicos: un recorrido principal claro acompañado por pequeñas oportunidades para desviarse y encontrar recompensas.
Capítulos que cambian de escala
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CULTIC está dividido en tres partes principales: el primer capítulo, un interludio protagonizado por un nuevo personaje llamado The Rookie y el segundo capítulo, que continúa la historia del Outsider.
El primer capítulo destaca por su ritmo. Sus escenarios están conectados de manera natural y la progresión lleva al jugador desde zonas como una localidad minera hasta minas, criptas y una capilla, aumentando poco a poco la tensión.
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El segundo capítulo amplía considerablemente la escala. El jugador deja atrás buena parte de las zonas rurales y se mueve por calles de la ciudad, centros comerciales, estaciones de tren, pantanos y granjas.
También aparecen homenajes a Resident Evil y Blood, aunque parte de su atractivo está precisamente en descubrirlos durante la partida.
Sin embargo, esta expansión también tiene un pequeño problema: el segundo capítulo puede sentirse más largo de lo necesario. Algunos niveles son bastante extensos y el tramo final puede dar la impresión de estar demasiado estirado.
En contraste, el primer capítulo mantiene un ritmo mucho más equilibrado.
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Enemigos y dificultad
La variedad de enemigos comunes no es uno de los puntos más fuertes del juego. Los cultistas pueden cambiar de armas y colores, pero algunos modelos se repiten constantemente.
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Hay cultistas armados con hachas, otros con armas de fuego y diferentes criaturas más grotescas, pero la sensación general puede resultar repetitiva durante algunos segmentos.
Los jefes compensan parcialmente esta situación. Hay pocos enfrentamientos de este tipo, pero están diseñados como grandes espectáculos que combinan enemigos adicionales, reservas de munición y mejoras antes de enfrentamientos especialmente intensos.
La dificultad también es parte fundamental de la experiencia. CULTIC no busca que el jugador avance sin preocuparse por sus recursos. Incluso en configuraciones más bajas es necesario prestar atención, mientras que las dificultades superiores exigen administrar cuidadosamente las armas, la munición y los movimientos.
En el nivel Extreme, la diferencia entre ambos capítulos se vuelve particularmente evidente. El segundo puede lanzar cientos de enemigos en algunos niveles, pero el diseño consigue que esas cantidades no se sientan completamente descontroladas.
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Siempre existe la posibilidad de recuperar la situación si el jugador utiliza correctamente sus recursos.
Una estética difícil de confundir
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Visualmente, CULTIC es probablemente uno de los shooters más reconocibles dentro de su estilo.
Su estética utiliza gráficos pixelados, efectos de dithering y una paleta dominada por tonos azules y naranjas, con una ambientación que remite a la América de los años 60.
La intención no parece ser simplemente hacer que el juego se vea viejo. La dirección artística tiene identidad propia y aprovecha esa estética para crear escenarios que pueden ser al mismo tiempo grotescos, oscuros y sorprendentemente detallados.
Los enemigos utilizan sprites 2D, mientras que los escenarios, armas y diferentes objetos incorporan elementos tridimensionales. Esta combinación recuerda directamente a una época en la que los shooters tenían que construir sus mundos con recursos técnicos mucho más limitados.
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Pero aquí la limitación se convierte en una decisión artística.
También existe una gran cantidad de detalles interactivos. Es posible calentar cafeteras, lanzar objetos del escenario contra los enemigos o golpear cajas de donas para hacer que su contenido salga disparado por el entorno.
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Incluso hay pequeñas interacciones con máquinas de escribir que modifican sus textos y, en el segundo capítulo, aparecen minijuegos de billar y galerías de tiro.
Son detalles pequeños, pero ayudan a que los escenarios se sientan más vivos.
Sonido y rendimiento
El apartado sonoro acompaña correctamente la mezcla de acción y horror. Los disparos tienen fuerza y cada arma transmite una respuesta distinta, mientras que los momentos de terror aprovechan el silencio y la ambientación para construir tensión.
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La música también cumple un papel importante. Las composiciones pasan de momentos inquietantes a secuencias de acción más intensas, ayudando a marcar el cambio de ritmo durante la aventura.
En cuanto al rendimiento, la experiencia resulta consistente. El juego ofrece diferentes opciones gráficas y de accesibilidad, incluyendo ajustes de campo de visión, escala de renderizado, límite de FPS y VSync.
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También hay alternativas para quienes puedan experimentar molestias con el movimiento, como sustituir la voltereta por un desplazamiento corto, eliminar el movimiento de cámara y modificar diferentes ayudas visuales.
Esto complementa una experiencia técnica sólida y adaptable.
Conclusíon
CULTIC podría haberse quedado simplemente como otro shooter independiente intentando recrear los años 90. No lo hace.
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Sus referencias a Doom, Quake, Blood y Resident Evil son evidentes, pero el juego consigue construir una identidad alrededor de ellas. El sistema de armas, los secretos, la interacción con los escenarios y, sobre todo, la combinación de acción con horror hacen que tenga algo propio que ofrecer.
El segundo capítulo además amplía considerablemente la aventura y completa la historia del Outsider, aunque su mayor duración también genera algunos problemas de ritmo.
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Aun así, CULTIC es especialmente recomendable para quienes disfrutan de los boomer shooters y quieren algo que vaya más allá de simplemente correr y disparar. También puede resultar atractivo para jugadores interesados en el horror en primera persona, siempre que estén dispuestos a enfrentarse a una experiencia exigente.
No es un juego pensado para avanzar sin cuidado. La munición, los secretos, las armas y los enemigos obligan a prestar atención, y esa exigencia es precisamente parte de su encanto.
Con sus dos capítulos disponibles, CULTIC termina consolidándose como una experiencia muy completa dentro de los shooters independientes. No necesita esconder sus raíces para funcionar: las toma, las entiende y las combina con suficientes ideas propias para convertirse en algo más que una simple mirada al pasado.
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