Las autoridades siguen investigando el crimen de Blanca Pardo, que tiene conmocionada a toda Colombia por la gravedad de los hechos que ha expuesto su familia en los medios de comunicación. La mujer campesina de 72 años presuntamente fue abusada sexualmente y agredida físicamente cuando fue hallada por una de sus hijas en una zona de difícil acceso en zona rural de San Bernardo, municipio de Nariño. Pese a que ha pasado más de un mes desde que ocurrió todo esto, no hay pistas visibles de quién pudo cometer esta aberración que indigna a todo un país.
Jenny Pulido, una de sus hijas, habló con Noticias Caracol para denunciar el caso. Doña Blanca era mamá de seis hijos. Habitó sus siete décadas en la vereda Plazuelas, donde destacó por ser una mujer servicial. Vivió de hacer quesos que le vendía a la comunidad. Muchos meses antes del crimen, la mujer de la tercera edad había sufrido una caída en su casa mientras alimentaba a los patos. Como producto de este incidente, se fracturó la muñeca y fue intervenida. El consejo era que guardara reposo, pero la señora continuó con su actividad como quesera. 20 días después, Blanca tuvo la mala suerte de ser atropellada por una motocicleta y volvió a fracturarse la misma extremidad. (Lea: ¿Quién era Blanca Pardo, mujer de 72 años que murió por presunto abuso sexual y violencia en Pasto?)
Jenny, la hija que ha aparecido en entrevista también con varios medios de comunicación, pudo compartir con ella durante la primera semana de agosto. En ese tiempo la llevó al Santuario de Las Lajas y volvió a su residencia en Bogotá, no sin antes prometerle a su mamá que volverían a verse en diciembre. Esa cita ya no se cumplirá.
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La llamada que nunca se contestó
La mujer relata que el miércoles 26, días previos al crimen, tuvo la última llamada con su mamá por la noche. La campesina le dijo a su hija que estaba preparando unos huevos para enviarle a ella y a sus hermanos, que también vivían en Bogotá. Colgaron con esa nueva promesa. El viernes, doña Blanca llamó al teléfono de Jenny, pero ella no contestó porque estaba cargando su celular en ese momento. Prefirió aplazarlo para la mañana del sábado. Justamente el día en que Blanca desapareció.
¿Cuándo desapareció doña Blanca?
Blanca Pardo vivía en la misma casa con su hija Marisol, que ese día salió para trabajar en un pueblo cercano por la mañana. Una vez se fue la mujer, doña Blanca se dispuso a seguir su rutina. Cerca de las 8:30 a. m. del 29 de agosto, la campesina fue vista por un vecino de la vereda. Llevaba puesta su ruana y tenía en la mano el machete, preparada para sacar leña de su potrero.
A las 8:40 a. m. y hasta el mediodía, Jenny intentó marcarle por teléfono a su mamá para saber cómo estaba y devolverle la llamada. Lo hizo una y otra vez, pero no hubo respuesta. La alarma creció cuando Marisol volvió de trabajar y no encontró a su mamá. El miedo inicial era que su mamá hubiera sufrido una caída otra vez. Así que empezó a buscar y a preguntarle a los vecinos; la única pista que obtuvo fue la del vecino que la vio bajar al potrero. A las 7:00 p. m., la hija que vivía con doña Blanca encontró finalmente a su madre en un estado inconcebible. La mujer de la tercera edad estaba desnuda, con graves signos de violencia física, desorientada y con hipotermia. Marisol solo pudo grabar un video en el que le dio la alerta a sus hermanos. Marisol solo le decía que se irían a casa, pero Blanca repetía una y otra vez: “no quiero, no quiero, no quiero”. Simultáneo a eso, buscaba ayuda para su mamá.
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Las horas entre la mañana y la tarde del sábado son horas vacías para los hijos de doña Blanca, la investigación y la opinión pública. Es el lapso clave por reconstruir. (Le puede interesar: Así fue hallada Blanca Pardo: "Los enfermeros lloraban cuando se la llevaron")
Doña Blanca fue sacada entre la vegetación, envuelta en cobijas, por los vecinos que acudieron al llamado de Marisol. Después de muchos esfuerzos, en la noche de ese mismo sábado, la víctima fue llevada en ambulancia hacia el puesto de salud de San Bernardo. “Hasta los enfermeros que atendieron a mi mamá lloraban en el estado en que la llevaron”, narró con voz quebrada. Allí, una profesional de la salud confirmó algo aún más grave e imposible de pensar: Blanca Pardo tenía signos de abuso sexual. Más tarde, a las 11:30 p. m., fue necesario trasladar hacia la ciudad de Pasto a doña Blanca, dada la complejidad de su condición.
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Por la mañana del domingo, tres de los hijos de Blanca, que vivían en Bogotá, llegaron a Pasto. En el Hospital San Pedro encontraron a su mamá intubada e inconsciente; la vida en ella cada vez se desvanecía y uno de los doctores se lo advirtió a Jenny cuando le dijo que se preparara para despedirla. "La abuelita está muy mal. No la logramos estabilizar", dijo el profesional. El deterioro de sus órganos vitales llegó a un punto irreversible. El 30 de agosto, doña Blanca dio el último respiro de su vida. Nunca pudo contar quién fue el responsable de dejarla en semejante estado.
Hoy sus familiares levantan la voz para pedir justicia y exigir respuestas a las autoridades, ya que solo encuentran que el caso de su madre sigue bajo investigación. A este clamor se unen las personas que han conocido este hecho del que fue víctima una mujer de la tercera edad: una madre, una abuela y una tía que no pudo exponer quién le hizo estos vejámenes. (Lea también: ¿Qué se sabe del ataque contra Blanca Pardo, la mujer de 72 años? Esto dicen las autoridades)
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María Paula Rodríguez Rozo
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