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Catalina Leyva salió de su casa para una entrevista en noviembre de 2024, pero nunca regresó, y su cuerpo fue hallado en un potrero de Ciudad Bolívar, en el sur de Bogotá. Hoy, un año después, la investigación su muerte fue clave para dejar al descubierto un plan criminal de engaño y violencia del que fueron víctimas otras 12 mujeres, a manos de Kardin Daniel Montilla, ahora llamado 'monstruo de Ciudad Bolívar'.
De las 13 víctimas identificadas desde abril del año pasado, solo Catalina murió, y su caso fue tipificado como feminicidio agravado. "Mi hija entregó fue la vida… pero ella no se la puso fácil, y parece ser que este monstruo hizo lo que hizo con ella, ya después de qué ella había perdido la vida (...) es doloroso, decir estas palabras, porque usted sabe la angustia que hemos tenido nosotros que vivir… esto no se lo deseamos a nadie", aseguró Luis Leyva, padre de la joven fallecida.
En medio del dolor, este padre acepta que la historia de su hija logró revelar el patrón criminal del hombre que, según la investigación, citaba a mujeres con falsas ofertas laborales, las abusaba sexualmente y luego las extorsionaba para impedir que denunciaran. Hoy sus palabras son también de tranquilidad, pues aseguró que, gracias a que el caso salió a la luz, más mujeres podrían atreverse a contar su caso. De acuerdo con los investigadores, se teme que este hombre, capturado hace dos días, haya abusado y extorsionado a cerca de 50 personas en su vida delictiva.
"Les quiero decir, tengan valor… la dignidad no se vende, ni por vergüenza, ni porque fueron engañadas… denuncien, esto es un monstruo, esto es una persona que no puede estar en la calle… es una persona que merece estar bajo las rejas, porque es un peligro para la sociedad", añadió Luis.
Durante más de un año, el CTI de la Fiscalia de Bogotá reunió relatos, denuncias y testimonios que empezaron a repetir el mismo patrón, al menos desde abril de 2024: mujeres que lograron sobrevivir a los vejámenes a los que fueron sometidas tras consultar una oferta de trabajo que supuestamente les dejaría grandes ganancias.
Según las autoridades, con los celulares que les robaba a sus víctimas, Kardin Montilla —con ayuda de su pareja sentimental, también capturada y con medida de aseguramiento por hurto— tomaba control de sus redes sociales y desde allí contactaba a nuevas mujeres. "Le pedía a estas mujeres, en el caso particular de Catalina, que enviara fotos de tipo íntimo, que grabara videos y que se los enviara como un prerequisito", indicó la fiscal del caso.
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Los padres de Catalina Leiva ya habían explicado a Noticias Caracol esta forma de operar. Mostraron conversaciones en las que dos supuestas amigas le ofrecían trabajo a Catalina y mencionaron el mismo nombre que hoy confirma la Fiscalía: "Esta otra personita se hace llamar Carolina Corria", dijo su padre en su momento.
La fiscal del caso detalló que existía una serialidad de las acciones de este hombre. "Las hacía caminar hacia un potrero 10 minutos, a 10 minutos adentro de un bosque, y cuando llegaban a un lugar donde los árboles tapaban la vista, él les decía: ´Si no quiere que se muera, si no quiere que la mate, tiene que empezar a desvestirse'", relató.
A Montilla le imputaron los delitos de feminicidio agravado, acceso carnal violento, hurto, extorsión, acceso abusivo a sistema informático y falsedad personal. No aceptó los cargos imputados y, mientras continúa el proceso, la Fiscalía sostiene que este caso evidencia un plan criminal que aprovechó la vulnerabilidad de mujeres que solo buscaban una oportunidad de trabajo.
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*Esta nota contó con la reportería de Mayra Tenorio, de Noticias Caracol.
LAURA VALENTINA MERCADO
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