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La desaparición de Catalina Leyva hace un año en el sur de Bogotá, tras acudir a una supuesta entrevista de trabajo, fue el punto de partida que permitió a las autoridades destapar un complejo y violento plan criminal. La localización del cuerpo de la joven en un potrero de Ciudad Bolívar en noviembre del año pasado se convirtió en la pieza clave. Este hallazgo expuso el modus operandi de Kardin Montilla, el hombre que hoy las autoridades denominan el 'Monstruo de Ciudad Bolívar', capturado recientemente muy cerca del lugar donde fue hallado el cuerpo de la joven.
El caso de Catalina Leyva permitió a la Fiscalía General de la Nación comprender la magnitud de un patrón de violencia que había afectado a otras 12 mujeres. Durante más de un año, el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía de Bogotá se dedicó a la minuciosa tarea de reunir relatos, denuncias y testimonios de las sobrevivientes. Estos testimonios comenzaron a repetir el mismo esquema, al menos desde abril de 2024.
Las mujeres eran abordadas mediante una falsa oferta de trabajo que prometía grandes ganancias. Según las autoridades, aprovechaba la vulnerabilidad de mujeres que únicamente buscaban una oportunidad laboral. Los padres de Catalina Leiva ya habían revelado a Noticias Caracol esta modalidad de operación, mostrando conversaciones en las que dos supuestas amigas ofrecían el trabajo a Catalina y mencionaban el mismo nombre que hoy confirma la Fiscalía.
Una vez las víctimas caían en la trampa, Kardin Montilla o su pareja sentimental (quien también fue capturada y tiene medida de aseguramiento por hurto) tomaban control de sus redes sociales utilizando los celulares que les robaban. Desde esas cuentas, contactaban a nuevas mujeres.
En el caso específico de Catalina, las autoridades explicaron el requerimiento impuesto por el agresor: "les pedía a estas mujeres en el caso particular de Catalina que enviara fotos de tipo íntimo, que grabara videos y que se los enviara como un prerequisito".
El proceso investigativo demostró que en todos los casos las víctimas que sobrevivieron a los vejámenes lograron identificar a Kardin Montilla y a su pareja como los agresores.
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El ataque en el que Catalina fue asesinada y que develó la magnitud de esta red criminal. El agresor, según los relatos, hacía que la víctima caminara hacia un potrero. Una vez llegaban a un bosque, donde la vegetación tapaba la vista, el criminal les imponía una terrible condición: les decía que, si no querían morir o ser asesinadas, tenían que comenzar a desvestirse. Catalina fue la única asesinada de las 13 mujeres de las que se tiene registro.
Tras la captura de Kardin Montilla, las autoridades le imputaron delitos que reflejan el alcance de su plan criminal. Los cargos impuestos por la Fiscalía incluyen: feminicidio agravado, acceso carnal violento, hurto, extorsión, acceso abusivo a sistema informático y falsedad personal.
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El hombre no aceptó lo cargos. Mientras continúa el proceso, la Fiscalía sostiene que este caso evidencia un plan criminal que aprovechó la vulnerabilidad de mujeres que solo buscaban una oportunidad de trabajo.