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Cabezote sección COLOMBIA Noticias Caracol 2025 DK

Del amor a la estafa: hombre habría engañado a más de 10 mujeres a través de aplicaciones de citas

A través del programa En Aguas Profundas, Catalina Morales compartió la historia de cómo una relación iniciada en plataformas digitales terminó afectando su estabilidad económica y emocional.

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En el año 2018, Catalina Morales, una profesional con una vida estable y líder de un equipo de diseño, decidió incursionar en el mundo de las aplicaciones de citas sin mayores expectativas. Lo que comenzó como una búsqueda casual de compañía terminó convirtiéndose en una pesadilla financiera y emocional que, años después, aún le genera deudas por pagar.

A través de un perfil digital, conoció a Víctor Manuel Guillén, un hombre de nacionalidad venezolana que se presentó como un exitoso publicista y un padre vulnerable, logrando establecer un vínculo que se extendió por más de un año antes de concretar un encuentro físico.

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Catalina Morales abrió su corazón durante el programa En Aguas Profundas para compartir su historia.

La construcción del personaje perfecto

Desde el primer contacto, Guillén desplegó una estrategia de seducción basada en la empatía y la proyección de un futuro compartido. Se mostraba como una persona "vulnerable, migrante y familiar", ganándose rápidamente la confianza de Morales.

Durante meses, la relación se mantuvo estrictamente virtual, apoyada en constantes videollamadas que servían para validar su supuesta realidad. Morales recuerda que “sentí que era una persona que no tenía afanes, que nos estábamos conociendo, que se mostraba superempático”.

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El estafador diseñaba una "escenografía perfecta" para sus comunicaciones, utilizando automóviles lujosos y paisajes rurales para reforzar su imagen de hombre de negocios próspero. Según el relato de la víctima, Guillén afirmaba haber vendido una agencia de publicidad en Brasil y estar invirtiendo en proyectos turísticos en Ráquira, Boyacá, tales como un hotel campestre y la venta de cabañas. Esta supuesta solvencia y éxito profesional hacían que cualquier sospecha de fraude pareciera infundada en aquel momento.

La pandemia fue clave en el engaño

El aislamiento preventivo por la pandemia de COVID-19 se convirtió en la oportunidad ideal para que Guillén intensificara su manipulación. Mientras Morales permanecía encerrada trabajando, él le ofrecía una "ventana al mundo exterior" a través de videollamadas desde el campo, mostrándole animales y naturaleza. En este contexto de vulnerabilidad emocional, el victimario comenzó a solicitar dinero de manera gradual, bajo la excusa de necesitar capital para terminar rápidamente unas cabañas y así poder alojar a turistas en Villa de Leyva.

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Morales entregó no solo sus ahorros, sino que también adquirió deudas para apoyarlo. “En el transcurso de un año me sacó millones, muchos millones, y yo me creía una mujer muy segura; entonces como que no, eso no puede pasar conmigo”, confiesa la víctima al reflexionar sobre cómo su criterio fue minado sistemáticamente.

Un patrón de manipulación y múltiples víctimas

Cuando Morales empezó a cuestionar el destino de su dinero y la falta de resultados de los proyectos, Guillén recurrió al gaslighting, una forma de manipulación psicológica en la que una persona hace que otra dude de su propia percepción, memoria o realidad. El objetivo suele ser confundir, controlar o debilitar emocionalmente a la víctima.

Eso tildándola de "loca" y cuestionando su percepción de la realidad para evadir responsabilidades. La verdad salió a la luz cuando Catalina contactó a una empleada de ventas de Guillén, quien resultó ser otra de sus parejas sentimentales. A través de este contacto, se descubrió un patrón que afectaba a un grupo de entre 10 y 13 mujeres bajo la misma forma de actuar.

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A pesar de que el proyecto de Guillén llegó a tener visibilidad en medios de comunicación nacionales, lo que le otorgaba una falsa legitimidad, el dinero de las víctimas nunca regresó.

Actualmente, Víctor Manuel Guillén enfrenta denuncias ante la Fiscalía General de la Nación por los presuntos delitos de estafa y enriquecimiento ilícito. Sin embargo, Morales señala con frustración que, tras más de tres años, el proceso legal no ha mostrado avances significativos.

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Las secuelas de un "profesional" del engaño

Hoy, Catalina Morales enfrenta una realidad financiera compleja, con compromisos bancarios que se extenderán por los próximos cinco o seis años para cubrir el dinero que le entregó al estafador. Más allá de lo económico, el proceso de recuperación emocional ha sido un trabajo constante apoyado en su red familiar y en el ejemplo que desea darle a su hija.

Para Morales, es fundamental "alfabetizar" a la sociedad sobre estos riesgos, enfatizando que estas personas son "profesionales" en el arte de encantar y manipular. Su testimonio busca alertar sobre las "banderas rojas" en las relaciones digitales y recordar que, aunque el dinero pueda recuperarse con el tiempo, la reconstrucción de la confianza propia es el desafío más grande tras haber sido víctima de un engaño tan profundamente personal.

Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.

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HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL
Hcarrenb@caracoltv.com.co

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