El testimonio del trabajador humanitario colombiano Manuel Tique revela la dureza del sistema penitenciario venezolano y las condiciones en las que permanecen aún varios connacionales detenidos. Tras permanecer cerca de 17 meses recluido en la cárcel El Rodeo, Tique regresó a Colombia y relató en detalle lo vivido durante su detención, que, según afirma, se produjo sin explicación ni pruebas.
Hasta ahora, según el más reciente informe de Noticias Caracol, han sido liberados 18 colombianos en los últimos meses, entre ellos el propio Tique, quien trabajaba como cooperante para el Consejo Danés para los Refugiados. Su caso se suma a una serie de detenciones de ciudadanos extranjeros en territorio venezolano, en medio de tensiones políticas y acusaciones por parte del líder de la dictadura en Venezuela, Nicolás Maduro.
Tique llegó a Bogotá el pasado 9 de febrero, luego de ser entregado en la frontera. “Yo llegué a Bogotá el lunes de la semana pasada”, señaló. Explicó que estuvo detenido “aproximadamente fueron 17 meses. Ya cerca de los 17 meses iba”, un periodo que describe como una experiencia marcada por el aislamiento y la incertidumbre.
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Su captura ocurrió cuando intentaba ingresar a Venezuela para cumplir labores humanitarias. “Yo estaba justamente haciendo lo que era el sellado de migración para entrar a Venezuela. Allí llegó lo que fue la Dirección General de Contrainteligencia Militar, el cual me retuvo sin razón alguna”, relató. Posteriormente fue trasladado a Caracas y luego al penal de El Rodeo sin recibir explicación formal: “Inicialmente no hubo ningún procedimiento, simplemente fuimos llevados, no hubo razón”.
Manuel asegura que nunca le presentaron pruebas. “Iba con dos maletas que contenían simplemente ropa y snack y de ahí en adelante no supimos nada”, afirmó, al insistir en que su viaje tenía fines estrictamente humanitarios. Según explicó, su misión consistía en realizar capacitaciones para grupos vinculados al trabajo de asistencia a población vulnerable y migrante entre Colombia y Venezuela.
¿Cómo fue la experiencia dentro del centro de reclusión?
Durante su reclusión, el aislamiento fue una constante. “Tienes que aguantar el olor de las letrinas, estás totalmente encerrado, enclaustrado, aislado de todo el mundo”, dijo. El tiempo de salida al patio era limitado: “aproximadamente con un 40 minutos, una hora de patio, no todos los días de la semana”. La celda, agregó, medía cerca de ocho metros cuadrados, con un camarote de cemento y el sanitario al lado del lugar donde se comía.
La comunicación con el exterior fue casi inexistente. “Con los extranjeros jamás teníamos visitas… lo único que se nos brindó fue tres llamadas hasta el momento. Yo en 17 meses tuve tres llamadas telefónicas”, expresó. El temor a que familiares pudieran ser detenidos disuadía cualquier intento de visita, según indicó.
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Uno de los aspectos más duros, afirmó, fue el impacto en la salud mental del encierro prolongado. “A veces no es tanto el daño físico que recibes, es más fuerte el daño psicológico… estando encerrado, estando enclaustrado, sin saber de tu familia”, sostuvo. En ese contexto, los reclusos buscaban formas de sobrellevar la rutina: improvisaban juegos de ajedrez o parques, hacían ejercicio y conversaban a través de las rejas para mantener la cordura.
Tique relató uno de los episodios más críticos dentro del penal, “un momento en el que escuchamos a un compañero pegar un grito… que un compañero se estaba suicidando… se intentó cortar las venas y el cuello con una cuchilla de afeitar”. Ese hecho, aseguró, evidenció el deterioro emocional de varios detenidos.
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En cuanto a las acusaciones, explicó que solo se enteró de los señalamientos de ser “mercenario” o reclutador tras regresar a Colombia. En Venezuela, indicó, se les comunicaron cuatro cargos: “terrorismo, financiación al terrorismo, asociación con el terrorismo y conspiración… sin ninguna prueba”. Según su versión, la presentación judicial se limitó a un trámite formal sin defensa real.
La liberación, dijo, fue inesperada. “Simplemente fui llamado… me dan una boleta de excarcelación. Es justo el momento en el que me doy cuenta que es mi momento de ser liberado”. Sin embargo, afirma que solo se sintió verdaderamente libre al cruzar la frontera hacia Colombia.
El reencuentro con su familia estuvo marcado por las emociones y el shock del momento. “Intentamos aguantarlo hasta que llegamos al vehículo… ya en el vehículo fue obviamente el llanto, el no me lo creo todavía”, recordó.
Finalmente, Tique expresó su deseo de que los demás colombianos aún detenidos recuperen pronto la libertad: “Espero que todos los demás colombianos sean liberados prontamente”.
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HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
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Hcarrenb@caracoltv.com.co