Juan Francisco Gómez, más conocido como Kiko Gómez, exgobernador de La Guajira, condenado a 55 años de cárcel por homicidio y concierto para delinquir, fue trasladado a la cárcel de máxima seguridad Picaleña, en Ibagué, después de que por instrucción del presidente Abelardo de la Estrella, el Inpec adelantara una inspección en su antigua celda ubicada en La Dorada, Caldas, donde encontraron al menos un teléfono celular.
El traslado del político se dio después de la visita del jefe de Estado a la Corte Suprema de Justicia, donde los magistrados pudieron expresarle su preocupación por su seguridad y la de sus familias después del hallazgo de un impacto de bala en la oficina de un procurador delegado ante el alto tribunal, ubicada en la Procuraduría General de la Nación en Bogotá.
¿Por qué relacionan a Kiko Gómez con el disparo en la Procuraduría?
El procurador delegado ante la Corte Suprema que encontró el disparo en su oficina fue Pedro Luis Bonilla, quien lleva casos de la sala penal. Uno de esos era el de Kiko Gómez, a quien le revocaron la absolución por homicidio agravado.
El magistrado José Joaquín Urbano Martínez le envió una carta a Carlos Roberto Solórzano Garavito, presidente de la Sala Penal, para expresarle su preocupación por denuncias recientes relacionados con dicho proceso. Según la misiva, “la semana pasada, en varias plataformas virtuales, circuló una información según la cual ‘un poderoso asesino guajiro -hoy preso y con varias condenas en última instancia-, les pidió a los miembros de su familia renunciar a los cargos públicos que ocupan y radicarse en Italia, donde tiene nacionalidad. Les explicó que él ya ordenó los prontos asesinatos de tres personas y no quiere que sus parientes más cercanos estén al alcance de la justicia colombiana cuando ello ocurra’. Con ocasión de esta información, el miércoles 26 de agosto, la Procuradora Judicial II Gloria Guzmán Duque, quien presentó una de las demandas de casación contra la absolución proferida por el Tribunal Superior de Bogotá, acudió a mi oficina para compartirme la profunda preocupación que tenía por su seguridad personal y por la de los funcionarios judiciales que intervenimos en ese proceso”.
También escribió que Bonilla le había comentado “que la semana pasada, en su oficina, ubicada en el piso 26 de la sede de la PGN, apareció una bala disparada, lo que le generó gran preocupación. Además, me informó que esta semana, al llegar a su oficina, encontró dos ventanas rotas y evidencia de dos disparos de fusil”, por lo que Urbano cree que “existe la posibilidad de que los Magistrados de la Sala de Casación Penal estemos en riesgo en virtud de la condena que le impusimos al señor Gómez Cerchar. Además, porque me parece necesario y urgente que la Dirección de Protección de la Policía Nacional los conozca e incremente las medidas de protección necesarias para garantizar nuestra seguridad y la de nuestras familias”.
Antes del encuentro con los magistrados, De la Espriella escribió en X que había “recibido la preocupación expresada por la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia frente a la seguridad de sus magistrados. He dado instrucciones a la Policía Nacional y a la UNP para reforzar de inmediato todas las medidas necesarias para garantizar su protección. Y envío un mensaje inequívoco: lo que es con la Sala Penal de la Corte es conmigo. Quien se mete con la Corte, se mete con el Presidente de la República. En Colombia nadie puede amenazar, intimidar o pretender doblegar a un magistrado o a un juez y creer que no habrá consecuencias. A quien lo intente le caerá todo el peso de la ley. Sea quien sea que esté detrás de estas amenazas -Kiko Gómez o cualquier otro- será identificado, perseguido y llevado ante la justicia. Que quede claro cómo son las cosas con este Gobierno: las instituciones se respetan, a los jueces se les garantiza su independencia y la justicia no se intimida”.
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Los representantes de Kiko Gómez reaccionaron a esos señalamientos, manifestado “la absoluta ajenidad del señor JUAN FRANCISCO GÓMEZ CERCHAR frente a lo acontecido. Negamos de manera categórica cualquier participación, autoría, determinación, vínculo o relación suya con tales hechos, al punto de que ni siquiera tuvo conocimiento de su ocurrencia”.
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