Lo que en un principio fue presentado como un suicidio, pero hoy es objeto de una investigación por homicidio. La muerte de un funcionario del Tribunal Superior de Barranquilla dio un giro radical luego de que su esposa, una investigadora activa del Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) de la Fiscalía, fuera capturada y señalada como la principal sospechosa del crimen.
El 22 de marzo de 2026, la muerte de Aldemar Alfredo Avendaño conmocionó a la comunidad y generó sorpresa en la rama judicial de Barranquilla. El funcionario se desempeñaba como citador del Tribunal Superior de la ciudad y fue hallado sin vida dentro de su vivienda, con tres impactos de bala.
La primera versión de esposa de magistrado muerto en Barranquilla
La primera versión de los hechos fue entregada esa misma noche por su esposa, Chirley Mildred Hernández Rojas, investigadora activa del CTI. Según relató a las autoridades, ella se encontraba en otra habitación cuando escuchó los disparos. Al salir para verificar lo ocurrido, aseguró haber encontrado a su esposo sin signos vitales.
Sin embargo, cinco meses y cuatro días después, la investigación tomó un rumbo inesperado. Hernández Rojas fue capturada y pasó de ser testigo de los hechos a convertirse en la principal sospechosa del homicidio. La situación resultó especialmente llamativa debido a que la mujer hacía parte del organismo encargado de apoyar las investigaciones penales de la Fiscalía y ahora comparecía ante un fiscal de la Unidad de Vida como acusada.
Según el fiscal del caso durante la audiencia, el magistrado fue “ultimado por parte de la misma esposa aquí en la ocasionó tres heridas por parte de un proyecto de fuego en cabeza, tórax y miembros superior izquierdo, la cual le causaron la muerte que hacen encefálico, siendo su manera de muerte violenta, homicidio”.
Para la Fiscalía, uno de los elementos fundamentales para esclarecer lo ocurrido está en las características de las heridas y en la trayectoria de los disparos que recibió la víctima. De acuerdo con el ente acusador, estas evidencias no serían compatibles con la hipótesis inicial de un suicidio.
Publicidad
El magistrado, de acuerdo con el fiscal, tenía “un orificio en la región pectoral derecha sin orificio salida de ese sector y un orificio en la en la cara anterior del brazo izquierdo con un orificio de salida”.
Durante las audiencias preliminares, la investigadora rechazó los cargos y se declaró inocente. Entretanto, la Fiscalía solicitó que Hernández Rojas sea enviada a un centro carcelario de manera preventiva mientras avanza el proceso judicial en su contra.