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Arlyn David Pardo Olaya, un joven de 23 años, salió de su casa con una maleta al hombro y un sueño claro: construir un mejor futuro para él y su familia. Viajó a Rusia buscando oportunidades laborales y por eso se enlistó en el ejército de ese país. Sin embargo, lo que comenzó como una esperanza se transformó en la peor pesadilla para su madre, quien ahora enfrenta el dolor de su muerte y la angustia de no poder repatriar el cuerpo de su hijo.
La tragedia familiar empezó el 6 de septiembre, la última fecha en la que la madre tuvo noticias de él. Desde entonces, intentó comunicarse insistentemente con las autoridades rusas, enviando cartas desde el 8 de octubre. Pero solo hasta el 18 de noviembre le informaron la devastadora noticia: Arlyn Pardo había fallecido.
Desde ese momento, la familia ha pedido apoyo a las embajadas y al Gobierno colombiano, pero, según relatan, no han recibido respuestas claras. “Todavía no he sabido nada, no me soluciona nada la Cancillería, la embajada tampoco”, lamentó su madre, Graciela Olaya, en diálogo con Noticias Caracol.
En medio del dolor, su pedido es concreto y desesperado. “Necesito repatriar a mi hijo para darle un sepelio digno, como colombiano que es”. La señora Graciela asegura que cada mañana lo primero que hace es llamar a Moscú, aunque lo único que recibe son promesas de que “esté pendiente, que nosotros la llamamos”, algo que, afirma, hasta el momento no ha ocurrido.
Incluso tuvo que buscar a alguien que le ayudara a traducir para ir personalmente a la embajada de Rusia en Colombia, pues le informaron que debía hablar inglés o ruso para recibir atención.
Según su relato, Arlyn David decidió marcharse de Colombia debido a la dificultad para encontrar trabajo. Fue convencido por un reclutador que se hace llamar “Uver”, quien, bajo la promesa de una oportunidad laboral, le pagó tiquetes y gastos iniciales para su viaje. Finalmente, el joven viajó en el mes de agosto a Moscú, donde terminó integrándose las filas del ejército ruso.
También denuncia que, según lo que ha conocido, este patrón se estaría repitiendo con varios jóvenes reclutados en Colombia bajo promesas engañosas. “A los jóvenes de Colombia los engañan, les endulzan el oído con dinero que no cumplen y los envían sin un previo entrenamiento, prácticamente como 'carne de cañón'”. La madre concluyó su mensaje con un llamado a la reflexión. “Esto se está convirtiendo en una tragedia nacional silenciosa”.
La madre relató que su hijo, quien había viajado con la promesa de una oportunidad laboral, empezó a recibir instrucciones para aprender idiomas básicos: “Al pasar los días le daban instrucciones para que aprendiera un poco de ruso y un poco de inglés”.
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6 de septiembre:
Ese día, el joven la llamó para advertirle que estaba a punto de cruzar hacia zona de guerra: “Me manifiesta en una llamada que se encuentra en la frontera de Rusia con Ucrania y que iba a entrar a una misión”. Minutos después, la comunicación se corta. Luego Arlyn le envía fotos y videos, "me dice que cuando regrese se comunica nuevamente conmigo”.
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24 de octubre:
Ante la falta total de noticias, la mujer inicia una búsqueda. "En mi angustia de madre tomo la decisión de solicitar información por el Ministerio de Relaciones Exteriores anexando la documentación que me dio mi hijo”.
18 de noviembre:
A las 10 de la noche, llega la noticia que la familia más temía: “Me informan vía WhatsApp que mi hijo falleció en batalla y se encuentra en la morgue militar de la ciudad de Rostov-on-Don”.
Ese suceso, le rompió el corazón y fue difícil de reconocer. “Al momento de recibir la noticia eso fue devastador para mí y toda mi familia, al principio creí que era una falsa noticia”.
25 de noviembre:
Graciela Olaya, recibe los documentos que confirman la tragedia. “Me envía fotos del certificado de defunción de mi hijo”. Pese al dolor, la instrucción que le dan la deja aún más angustiada: “Me manifiesta que debo dirigirme a la morgue ya que hay muchos cuerpos y si no voy lo más pronto posible a recoger el cuerpo lo entierran en una fosa”.
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Es por ello que Graciela Olaya, madre del soldado colombiano, insiste en hacer un llamado urgente a las autoridades para que le brinden una ayuda humanitaria para poder darle a su hijo una última despedida digna.
Arlyn David Pardo Olaya era un joven lleno de aspiraciones, dedicado y decidido a construir un futuro mejor, según relata su madre. En Colombia vivía con ella y con su hermana, quien actualmente está embarazada. Además, era el principal sustento económico del hogar, una responsabilidad que lo impulsó a buscar en Rusia la oportunidad que soñaba para sacar adelante a su familia.
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HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL