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Patricia Espitia, sobreviviente de ataque con ácido: “La violencia no pudo borrar mi sonrisa”

Patricia Espitia fue víctima de un ataque con ácido en su rostro mientras pasaba unas vacaciones en Colombia. Ahora, está al frente de una fundación que transforma las cicatrices en belleza.

Patricia Espitia, víctima de ataque con ácido.
Patricia Espitia, víctima de ataque con ácido.
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En el mundo hay unos 1.500 ataques con ácido al año. De estos, un 80% son cometidos en contra de las mujeres y niñas. Colombia se posiciona como el tercer país en la escala mundial de casos, un infame récord que se queda de manera permanente en el rostro de las víctimas. Patricia Espitia, una de ellas, transformó su historia de lucha en la inspiración de muchas mujeres para enfrentar las adversidades de la vida.

Cuando habla, de manera serena y amable, pone la impronta de la esperanza en su discurso. “Ha sido un camino largo, lleno de muchísimos sucesos, pero lo más bonito que hemos podido encontrar las mujeres a través de esto es la fuerza, la valentía y la capacidad de potencializar todos nuestros valores y la resiliencia”, asegura.

Su actitud no es la que muchos esperarían de una mujer que ha pasado por tantas situaciones difíciles. Aunque residía en Venezuela y laboraba en un spa, en 2008 decidió venir a Colombia con sus hijas a pasar vacaciones de final de año y su estadía se alargó unos meses. Mientras caminaba con su hija menor por las calles de Bogotá, una pareja se acercó a ella y le arrojó ácido en el rostro.

En su momento, Patricia Espitia pensó que el líquido era chocolate hirviendo, pero la realidad no sería tan dulce con ella. Ha declarado que no conocía a sus atacantes, pero que la huella de sus acciones la ha hecho pasar por 48 cirugías reconstructivas y más de 190 procedimientos estéticos para mitigar el impacto de las quemaduras de segundo y tercer grado que le marcaron el rostro y cuerpo.

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En su camino por recuperarse, más pruebas se interpusieron en su camino. Tres años después de ser víctima del ataque con ácido, su hija mayor falleció al caer de un cuarto piso y ella fue diagnosticada con cáncer.

Luchadora, se ha enfrentado a todo. En Japón hay una técnica tradicional que repara las fisuras de la cerámica con oro llamada kitsugi. Esto se ha transformado en una filosofía de vida para muchos, incluida Patricia.

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Patricia Espitia lidera la Fundación Kitsugi, que empodera a mujeres sobrevivientes de ataques con agentes químicos y tentativa de feminicidio. Lo hace a través de talleres, acompañamiento psicojurídico y otras áreas necesarias para que ellas puedan continuar con su vida y su familia.

“Una agresión como esta nos somete a muchas cirugías y en el camino nos encontramos a otras mujeres marcadas por estos episodios, pero yo siempre resalto que la violencia no pudo borrar en mí la sonrisa, las ganas de seguir viviendo y de ayudar a otras mujeres”, relata.

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Patricia es vanidosa por excelencia. Le gustan los accesorios, el lápiz labial y el cabello bien arreglado, aunque para ella las mujeres son "más que una apariencia física" y más de lo que creen. Asimismo, resalta que a pesar de estar librando una segunda batalla contra el cáncer se siente bendecida.

Frente a los mecanismos legales para erradicar esta problemática social, la cual afecta a unas 100 personas en el país cada año, ella considera que todavía siguen en este trabajo. Desde su experiencia, el tema se trata de unir fuerzas y cambiar.

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“De hace 16 años cuando fue mi agresión a como estamos ahorita, pues ya hay unas líneas de atención, rutas, protocolos y leyes, que no son tan efectivas como quisiéramos, pero hay que seguir luchando”, sostiene.

En Colombia, la ley 1639 de 2013 decreta medidas que fortalezcan la protección a la integridad de las víctimas de crímenes con ácido. Los daños causados por ácido o sustancias similares conllevan una pena de prisión entre los 6 y 10 años y una multa de entre 34.66 a 54 salarios mínimos legales mensuales vigentes.

Así mismo, el Ministerio de Salud estableció un protocolo para atender de manera integral a las víctimas de crímenes con ácido. Este consta de interrumpir el agente con abundante irrigación de agua en la zona previamente despejada y traslado al hospital donde posteriormente la persona afectada será llevada a la unidad de quemados.

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