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Noticias Caracol SÉPTIMO DÍA ¿Ruido excesivo puede producir daños de salud irreversibles? Ojo a lo que dicen los expertos

¿Ruido excesivo puede producir daños de salud irreversibles? Ojo a lo que dicen los expertos

Investigaciones y expertos alertan sobre los efectos del ruido en la salud física y mental. La extensión de la rumba en 19 zonas de Bogotá ha levantado nuevamente la alerta de habitantes cercanos a esos lugares.

Cap Séptimo Día

El ruido en las ciudades colombianas ha dejado de ser una simple molestia entre vecinos para convertirse en un problema de salud pública con consecuencias potencialmente fatales e irreversibles. Según datos de las autoridades, el 70% de las llamadas realizadas a la línea de emergencias 123 en Colombia están relacionadas con quejas por ruido, lo que evidencia una crisis de convivencia y bienestar. No se trata solo de la falta de descanso, sino de un detonante de enfermedades crónicas y episodios de grave violencia que están transformando la vida de miles de ciudadanos. Séptimo Día investigó esta problemática.

El impacto médico: más allá de la audición

Expertos en medicina y psiquiatría advierten que la exposición prolongada a altos niveles de decibeles no solo afecta el oído, sino que actúa como un "gatillo" para patologías graves. El médico psiquiatra Germán Enrique señaló que las personas con altos niveles de malestar por ruido enfrentan un riesgo significativamente mayor de sufrir trastornos mentales. Según el especialista, el ruido excesivo "incrementa el riesgo de desarrollar demencia por todas las causas, demencia de Parkinson, demencia de Alzheimer y demencia vascular, enfermedad cardíaca como la hipertensión, la diabetes, entonces ya se sabe que hay una correlación entre la exposición al ruido y una persona que tiene una condición preexistente".

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Esta afectación real. En pruebas clínicas realizadas a ciudadanos expuestos a ruidos de establecimientos nocturnos, se encontraron alteraciones en sus signos vitales. Jairo Alberto Morantes Caballero, director de atención ambulatoria del Hospital Universitario Nacional de Colombia, observó cambios en pacientes como don José Granados, un adulto mayor de 81 años. Tras horas de exposición a la música de bares cercanos, el médico confirmó que "don José al verse expuesto al ruido en exceso vemos cómo ha subido y se ha alterado las signos vitales", registrando aumentos en la frecuencia cardíaca y respiratoria.

Consecuencias irreversibles por ruido: el caso de Hernán Castrillón

La falta de control sobre el ruido puede derivar en tragedias que marcan a las víctimas de por vida. Hernán Castrillón, un docente de 71 años en Medellín, perdió la vista tras ser agredido por vecinos ruidosos a quienes les pidió moderar el volumen durante años. Castrillón relató que los agresores lo atacaron directamente en el rostro: "inclusive hubo alguien allá que dijo que que irremediablemente me tiene que sacar los ojos".

Hoy, Castrillón vive en un estado de oscuridad total y afectación emocional profunda. Al describir su nueva realidad, el docente afirma que este suceso "me dejó a mí en un estado de depresión de angustia y de impacto psicológico". Su historia es un recordatorio de que el ruido extremo podría escalar las agresiones entre vecinos que terminan en daños físicos irreparables.

La violencia como respuesta al conflicto por el ruido

El caso de Gilberto de Jesús, un conductor de 48 años, muestra la peligrosidad de enfrentar a los generadores de ruido sin mediación por parte de las autoridades. Al intentar pedir a sus vecinos que bajaran el volumen para poder descansar, fue atacado con arma cortopunzante y falleció. Su esposa, Blanca Ramírez, recuerda con dolor: "lo que hicieron fue desafiarlo, que se bajara, entonces él se bajó y no sabía pues que ahí iba a encontrar la muerte con esas personas".

Este fenómeno de intolerancia se ve alimentado por la percepción de que las autoridades no actúan con la rapidez necesaria. A pesar de la existencia de la Ley 2450 de 2025, conocida como la "ley antiruido", muchos ciudadanos sienten que las medidas son insuficientes o que la ley aún no se aplica con rigor. Algunos afectados, como Marta León, describen la situación como una pesadilla constante: "ya los oídos empiezan como a fallar con tanto ruido".

Vuelve la rumba hasta las 5:00 a.m. en Bogotá

En medio de este panorama de quejas por ruido, la Alcaldía de Bogotá ha tomado una medida que genera debate: la extensión del horario de rumba hasta las 5:00 a.m. en zonas específicas. La Secretaría de Gobierno expidió una resolución que delimita 19 zonas habilitadas para el expendio y consumo extendido de bebidas alcohólicas. Entre los sectores permitidos se encuentran:

- Usaquén: Calle 116 y Calle 172A.

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- Chapinero: Zona Rosa, Marly y Chapinero Central.

- Kennedy: Cuadra Alegre y Primera de Mayo.

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- Suba: Lombardía, Los Pórticos y Subazar.

- Teusaquillo: Palermo (Galerías está bajo evaluación).

- Fontibón: Modelia y Centro Fontibón.

La resolución establece que estas zonas tendrán una vigilancia especial y estarán sujetas a una evaluación constante para decidir si mantienen el beneficio del horario extendido.

Quejas por extensión de horario de rumba

La decisión de permitir actividades hasta el amanecer ha reavivado las preocupaciones de los residentes de barrios cercanos a las zonas de rumba. Para muchos, como los vecinos del barrio Britalia en Kennedy, esto representa una amenaza directa a su derecho al descanso. Don José Granados, quien sufre de múltiples dolencias como diabetes e hipertensión, expresó su frustración ante la imposibilidad de dormir: "yo quiero pues descansar y que me dejen mi vida tranquila".

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Las autoridades han definido criterios estrictos para el seguimiento de estas zonas, los cuales podrían revocar el permiso de horario extendido. Según la resolución de la Secretaría de Gobierno, se tendrá en cuenta la concentración de llamadas por ruido a la línea 123 y la existencia de zonas acústicamente saturadas. Asimismo, se evaluará el porcentaje de operativos que terminen en medidas correctivas y la ocurrencia de delitos como homicidios en horarios nocturnos.

El desafío de la convivencia y el control

El control del ruido enfrenta retos técnicos y culturales. Durante operativos de inspección, las autoridades han detectado que los establecimientos suelen bajar el volumen al notar la presencia de la Policía, alterando las mediciones de decibeles. Carlos Alberto Galán, ingeniero ambiental, explicó que el nivel permitido es de máximo 55 decibeles, pero en muchos casos se encuentran registros superiores. En un operativo reciente en Kennedy, la encargada de bar cuya música retumbaba en las ventanas de los vecinos afirmó: "la verdad no tenía queja de eso".

A pesar de las sanciones, que pueden incluir el cierre temporal del establecimiento y multas de aproximadamente $2 millones de pesos, los ciudadanos consideran que estas son "pañitos de agua tibia". Expertos como el representante Daniel Carvalho señalan que las normas existentes eran "difusas y dispersas", lo que motivó la creación de la nueva ley. No obstante, el problema parece estar arraigado en una falta de empatía cultural.

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*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.

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