La crisis que atraviesan los colegios privados en Bogotá ya no es una advertencia, es una realidad que se materializa en salones vacíos, tableros limpios y puertas cerradas. En el suroriente de la capital, el colegio María Santa Soledad, una institución educativa con medio siglo de historia puso fin a su labor académica, luego de una combinación de factores financieros, demográficos y administrativos que hoy golpean con fuerza al sector.
Los pupitres ya no están, tampoco las voces de los estudiantes, el tablero está limpio, el televisor apagado y las ventanas abiertas. Así quedaron las aulas del colegio privado que cerró definitivamente tras 50 años al servicio educativo, despidiendo a sus estudiantes con un mensaje de agradecimiento pegado en la puerta de ingreso que dice "Mil gracias por tantos años de apoyo y lealtad".
Su rector, hoy exrector, Hugo Heredia, resume el trabajo de una institución truncado, que estuvo al servicio año tras año para 120 alumnos desde primero a quinto de primaria. La institución se había distinguido por su enfoque inclusivo. “Nosotros teníamos aquí la parte de inclusión… los niños de inclusión estaban con los niños regulares y era algo que era muy novedoso porque teníamos ese plus referente a otros colegios de la localidad”, explicó.
Además, explicó que el cierre estuvo asociado a la falta de recursos por la baja demanda en la matrícula de nuevos estudiantes, sumado a factores económicos como el pago de los sueldos de los profesores, el arriendo del inmueble y otros gastos básicos, situaciones que, en conjunto, hicieron inviable la continuidad de la institución.
“Los sueldos, por más de que el Gobierno los suba, no alcanzan para los padres de familia. Las pensiones mínimas de un colegio, digamos, en este caso, eran de 350.000 a 370.000 pesos. Entonces, al padre de familia no le alcanza pagar y viene otro de los factores: se nos crea lo que llaman la mora”.
¿Cuál es el panorama de los colegios privados?
El cierre de este colegio no es un caso aislado, 35 instituciones privadas cerraron definitivamente el año pasado en Bogotá, y más de 400 han bajado la persiana en los últimos años. La Mesa Distrital de Colegios Privados advierte que al menos 100 colegios más están en riesgo de cerrar porque “las cuentas no dan”.
El panorama se explica, en parte, por el fuerte impacto económico, el alza del 23 % en el salario mínimo obligó a ajustar presupuestos en un contexto donde las tarifas que pueden cobrar los colegios están reguladas. “Definitivamente el alza del salario mínimo en esas proporciones fue un grave error”, se escucha en el sector, pues los costos suben, pero los ingresos no.
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A esto se suma la caída sostenida en la matrículam de acuerdo con cifras, en 2017, 109.000 niños se matricularon en colegios privados en Bogotá. Para 2024, la cifra bajó a 431.238 alumnos. Aunque el número total sigue siendo alto, casi 400.000 estudiantes para 1.300 colegios privados, la tendencia es descendente.
Casos concretos ilustran la situación, pues el Liceo Luther King pasó de 700 estudiantes a 500, cerró 2025 con 350 cupos y hoy no sabe si alcanzará la misma cantidad. En la localidad de Kennedy, el número de colegios pasó de 202 a 176.
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La baja natalidad es uno de los factores de fondo. “Las familias de hoy en día no tienen tres, cuatro hijos, tienen uno”, advierten expertos. Incluso, se menciona que muchas parejas optan por tener mascotas en lugar de hijos. Esto se traduce en salones cada vez más vacíos. “Antes se graduaban de a tres cursos… ahora estamos con un solo curso, es la tendencia”, explicó Carlos Roberto Mesa, delegado de Mesa de Rectores Privados de Bogotá.
En el colegio que cerró tras 50 años, la historia fue similar. El Colegio María Santa Soledad llegó a tener 550 estudiantes. “Poco a poco, cuando vieran las matrículas del siguiente año, disminuía 20, disminuía 30. Las puertas se cerraron”, relató Heredia.
Ante este panorama, muchos estudiantes están migrando al sistema oficial. La secretaria de Educación del Distrito, Isabel Segovia, confirmó que el fenómeno no es nuevo y viene “desde hace varios años”, asociado a una caída de la natalidad del 51 %. Según explicó, los estudiantes que salen de colegios privados “unos se van a otros colegios privados y unos de ellos los absorbe el sistema público”.
Actualmente, el Distrito reporta 673.000 niños ya matriculados en colegios públicos y asegura que aún hay cupos disponibles, con el objetivo de que “ningún niño se quede sin estudiar”.
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El colegio María Santa Soledad, que cerró tras cinco décadas se suma así a una larga lista de instituciones que no lograron alcanzar un punto de equilibrio financiero.
HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL
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