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Un temblor de magnitud 2,9 se registró en la tarde de este viernes 3 de enero en el departamento del Chocó, con epicentro en el municipio de Carmen del Darién (Curbaradó), informó el Servicio Geológico Colombiano (SGC).
De acuerdo con el reporte oficial, el temblor ocurrió a las 1:03 p.m., y tuvo una profundidad superficial, es decir, menor a 30 kilómetros, condición que suele favorecer que el sismo sea percibido por la población cercana, aunque sin generar daños de consideración cuando la magnitud es baja.
El evento sísmico se localizó en las coordenadas 7,22° de latitud norte y -76,93° de longitud oeste, y fue analizado por el SGC, con información recopilada por 34 estaciones sísmicas. La intensidad máxima percibida fue de 3, lo que indica que pudo haber sido sentido levemente por algunas personas, especialmente al interior de edificaciones.
Según el boletín técnico, los municipios más cercanos al epicentro fueron Carmen del Darién (Curbaradó), a unos 10 kilómetros, Murindó (Antioquia), a 30 kilómetros, y Mutatá (Antioquia), a 54 kilómetros. En estas zonas, habitantes reportaron una vibración corta y de baja intensidad, sin que hasta el momento se hayan informado afectaciones a personas, viviendas o infraestructura.
La explicación, según el Servicio Geológico Colombiano (SGC) y especialistas en sismología, está directamente relacionada con la ubicación geológica del país. Colombia se asienta sobre una de las zonas tectónicas más activas del continente y está atravesada por la Cordillera de los Andes, una cadena montañosa considerada “joven” en términos geológicos.
“La Cordillera de los Andes aún se está formando. Empezó a levantarse hace pocos millones de años y sigue en constante movimiento”, explicó Marta Calvache, experta en sismología, en una entrevista concedida a Noticias Caracol hace algunos años. Esta actividad permanente genera acumulación de energía en la corteza terrestre que, al liberarse, produce los movimientos sísmicos que se sienten en distintas regiones del país.
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De acuerdo con la especialista, un sismo ocurre cuando la energía acumulada en las rocas supera su capacidad de resistencia, se genera una ruptura y esa energía se libera en forma de ondas que se propagan en todas las direcciones. “Eso es exactamente lo que sentimos cuando tiembla”, precisó.
Los expertos también señalan que las réplicas son un fenómeno habitual tras un temblor principal, debido a que la ruptura de la corteza terrestre no se produce de manera homogénea. “Queda una zona inestable que puede generar decenas, cientos o incluso miles de pequeños sismos durante días o semanas”, señaló Calvache.
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A esto se suma que Colombia presenta una alta exposición sísmica, cerca del 87 % del territorio nacional se encuentra en áreas donde pueden registrarse movimientos telúricos. Por ello, las autoridades reiteran la necesidad de fortalecer la prevención, cumplir con las normas de construcción sismorresistente y fomentar la preparación de la ciudadanía.
Desde los organismos de gestión del riesgo recuerdan que los sismos no pueden predecirse con exactitud en fecha y hora, pero sí es posible minimizar sus consecuencias. Contar con planes familiares de emergencia, rutas de evacuación claras y edificaciones diseñadas adecuadamente puede marcar la diferencia.
“El sismo no debe ser sinónimo de desastre”, concluyen los expertos. Vivir en un país con alta actividad geológica implica comprender esta realidad, mantenerse informado y estar preparados.
HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL