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Claire Brosseau, actriz y comediante canadiense de 48 años, ha hecho pública una de las decisiones más complejas y debatidas de su vida: solicitar acceso al programa de Ayuda Médica para Morir (MAID, por sus siglas en inglés), conocido en Colombia como eutanasia. La artista, con una trayectoria consolidada en el cine y la comedia, por participar en producciones como 'Who Is KK Downey?' y 'My First Wedding', asegura que su petición no se trata de un impulso momentáneo, sino al agotamiento tras más de tres décadas de sufrimiento psicológico continuo.
De acuerdo con los medios como People, Brosseau ha relatado que sus problemas de salud mental comenzaron a los 14 años, una etapa marcada por el consumo de drogas y alcohol que llevó a sus padres a buscar ayuda profesional. Fue entonces cuando recibió su primer diagnóstico de depresión maníaca. Con el paso del tiempo, a ese diagnóstico se sumaron otros, entre ellos trastornos alimenticios, ansiedad, trastornos de la personalidad, abuso de sustancias e ideación suicida crónica. Según ha explicado la propia actriz en distintos espacios públicos, su historia clínica es extensa y refleja una lucha constante por encontrar estabilidad emocional.
Durante más de 30 años, Brosseau ha probado numerosos tratamientos sin obtener un alivio que considere significativo. Ha pasado por la atención de varios psiquiatras, participado en múltiples terapias, consumido más de 25 medicamentos distintos y explorado alternativas como el uso guiado de psicodélicos. Pese a estos esfuerzos, afirma que el sufrimiento persiste y que la sensación de desgaste emocional se ha vuelto insoportable.
En una carta, publicada el 27 de diciembre de 2024 en su cuenta de Substack, la actriz narró con detalle su recorrido personal y reconoció haber intentado suicidarse en varias ocasiones. En ese texto, Brosseau explicó que su decisión de solicitar MAID nace del deseo de evitar un final violento y de tener la posibilidad de despedirse de manera consciente y acompañada. “Ya ha sido demasiado”, escribió entonces. “Es suficiente”, además reiteró su demanda: “No soy mi jefe. El gobierno no me dejará olvidar que no tengo control sobre mi cuerpo”.
La solicitud formal al programa MAID fue presentada en 2021. Sin embargo, la legislación canadiense vigente no permite actualmente el acceso a la muerte asistida exclusivamente por enfermedades mentales. Aunque Canadá legalizó la Ayuda Médica para Morir en 2016, el marco legal inicial se centró en pacientes con enfermedades físicas graves e incurables cuya muerte fuera razonablemente previsible. Brosseau, pese a su historial psiquiátrico, se encuentra físicamente sana, lo que ha impedido hasta ahora la aprobación de su solicitud.
Está previsto que en marzo de 2027 entre en vigor una ampliación de la ley que incluiría a personas cuyo único padecimiento sea una enfermedad mental, siempre que se cumplan criterios estrictos de evaluación. Este posible cambio legal ha reavivado el debate público en Canadá y otros países sobre los límites éticos y médicos de la eutanasia en casos de sufrimiento psicológico.
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Las opiniones médicas en el caso de Brosseau no son unánimes, de acuerdo con People, uno de sus psiquiatras, el doctor Mark Fefergrad, considera que la actriz aún podría recuperarse y no cree que la muerte asistida sea la mejor alternativa. En contraste, la doctora Gail Robinson, otra de las especialistas que la atiende, ha señalado que la decisión de Brosseau es “razonable” dadas las circunstancias y ha expresado su disposición a respetar y apoyar su elección si el marco legal lo permite.
De concederse la aprobación, Brosseau ha manifestado que le gustaría estar acompañada por su familia, sus psiquiatras y su perro Olive durante el proceso, aunque ha aclarado que preferiría que se despidan previamente y esperen en otra habitación para no presenciar el momento de su muerte.
El caso de Claire Brosseau se inscribe en un contexto legal y social complejo, pues en Canadá, la ley MAID permite la eutanasia voluntaria a personas que padecen una condición médica grave e irremediable, que se encuentran en un estado avanzado de deterioro irreversible y que experimentan un sufrimiento físico o psicológico duradero e intolerable que no puede aliviarse de manera aceptable para el paciente. Para quienes no tienen una enfermedad terminal, la normativa exige evaluaciones adicionales y un período mínimo de 90 días.
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Datos oficiales indican que la muerte asistida representa un porcentaje reducido del total de fallecimientos en Canadá y que la mayoría de los casos corresponden a personas con enfermedades físicas avanzadas. No obstante, la posible inclusión de trastornos mentales como único criterio ha generado preocupación entre algunos sectores médicos y defensores de la salud mental, mientras otros argumentan que negar esta opción puede vulnerar la autonomía personal.
HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRÁN
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