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Elza Soares, mítica cantante brasileña, falleció a los 91 años

La intérprete consolidó su carrera durante más de seis décadas. Para muchos, es considerada una de las mayores voces y exponentes de la música en Brasil.

Elza Soares, mítica cantante brasileña, falleció a los 91 años
AFP

La mítica cantante brasileña Elza Soares murió este jueves, 20 de enero de 2022, a los 91 años en su casa de Rio de Janeiro, tras una carrera de más de seis décadas y una vida "apoteósica", llena de adversidades.

"Es con mucha tristeza y pesar que informamos del fallecimiento de la cantante y compositora Elza Soares, a los 91 años, en su casa, en Rio de Janeiro, por causas naturales", informa el comunicado difundido en su cuenta de Instagram.

Con una ecléctica carrera que empezó en los años 60 y que incluye más de 30 discos con populares temas como "Malandro" o "La carne", Soares, diva negra con una inconfundible voz rasgada y una personalidad arrolladora, es considerada una de las mayores voces de la música brasileña.

"Ícono de la música brasileña, considerada una de las mayores artistas del mundo, la cantante elegida como la Voz del Milenio, tuvo una vida apoteósica, intensa, que emocionó al mundo con su voz, su fuerza y su determinación", señala el comunicado.

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A poco de anunciada su muerte, aparecieron en las redes sociales numerosos mensajes de condolencia y de homenaje a esta figura, fácilmente reconocible por su maquillaje dramático, las inmensas pelucas y tacones altísimos, a la que en 1999 la BBC consagró como "cantante brasileña del milenio".

"Descansa en paz, Elza Soares. El mundo de la samba, y de toda la música brasileña, te agradece y reverencia por tu vida y tu arte", escribió en Instagram Zeca Pagodinho, considerado uno de los grandes nombres de la samba.

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Desafiante y altiva, elogiada en los escenarios de medio mundo y considerada un referente en la lucha feminista y contra el racismo, Elza Soares pasó por los más diversos ambientes; desde sus precarios inicios en Rio de Janeiro, donde creció, hasta escenarios y salas de conciertos de todo el mundo; residió y brilló en Italia, con su entonces esposo, el futbolista Mané Garrincha, durante la dictadura militar, a la Mocidade Independente de Padre Miguel, su escuela de samba.

Samba, jazz, bossa nova, funk, hip hop y hasta rock encajan en la voz de Soares, que cantó "hasta el fin", como prometió siempre, y deja momentos inolvidables en la historia musical brasileña, como la grabación, en 1984, de "Língua", con Caetano Veloso, o el himno nacional cantado a capela en la inauguración de los Juegos Panamericanos Río 2007 o su presencia en el Sambódromo.

Según la prensa local, su cuerpo será velado este viernes en el Teatro Municipal de Rio.

Símbolo de resistencia

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La vida golpeó una y otra vez a Elza Gomes da Conceição, pero también la convirtió en símbolo de resistencia y coraje y en sus últimos años, en figura de culto. Hija de un obrero y una lavandera, nació en junio de 1930 en Río de Janeiro, y se crio en la favela de Moça Bonita.

Su padre la obligó a casarse a los 12 años, y un año después nació su primer hijo. Con su primer marido tuvo siete hijos, pero los primeros dos, prematuros y desnutridos, murieron muy pequeños. Elza Soares llegó a confesar que llegó a robar comida para alimentarlos. A los 21 años ya era viuda.

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Soares estuvo casada durante 17 años con el futbolista Garrincha, héroe de las conquistas en los mundiales de 1958 y 1962, con el que mantuvo una tempestuosa y violenta relación.

Garrincha "fue mi mayor amor, lo es aún", confió en una entrevista con la AFP en 2017 en Nueva York, su show "La mujer del fin del mundo", una suerte de samba futurista que combina electrónica, art-rock y rap, en el que cantó sentada debido a varias operaciones de columna.

Con Garrincha, quien moriría de cirrosis a los 49 años también en un 20 de enero, Soares adoptó una niña y tuvo un hijo, apodado "Garrinchinha", que falleció a los nueve años en un accidente de automóvil, cuando iba a visitar la tumba de su padre.

La madre de Soares había fallecido en un accidente automovilístico que involucró a Garrincha, y mucho después, en 2015, la cantante volvería a experimentar el dolor de perder a un hijo, Gilson, a los 59 años por una infección del tracto urinario.

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"Un saxofón en la garganta"

Al comienzo de su carrera, se especuló con que su tono ronco se debía a una anomalía.

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"Eso decían, pero nadie tiene una cuerda vocal extra, es una cosa media loca. Está torcida, creo que se tuerce, como en mi vida todo empieza torcido, hasta fue escrito por piernas torcidas", bromeó en una entrevista televisiva en 2002, en referencia a las piernas de Garrincha.

En la Copa del Mundo de 1962, en Chile, de la cual Soares fue la madrina, tuvo "un encuentro ma-ra-vi-llo-so" con el trompetista y cantante de jazz estadounidense Louis Armstrong.

La leyenda reza que Armstrong, impresionado con su voz, dijo que Soares escondía "un saxofón en la garganta".

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