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La trasescena de los grandes conciertos en Colombia: “Me he sentido desplazada”

En shows con artistas internacionales casi siempre hay un cantante colombiano invitado, que no necesariamente tiene las mismas garantías.

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Colombia se ha consolidado como uno de los destinos favoritos de grandes artistas. Cada vez son más las estrellas internacionales que visitan el país y despliegan todo su talento y creatividad en el escenario. Pero ¿cómo se mueve la industria detrás de los grandes conciertos en el país?

Grandes montajes, excelente producción técnica e iluminación, con los estándares de más alto nivel, todo esto hace parte de los shows que se presentan en la actualidad en Colombia.

Las producciones para artistas internacionales en el solo montaje pueden llegar a costar hasta 3.000 millones de pesos. En ellas casi siempre hay un cantante colombiano invitado, que no necesariamente cuenta con las mismas garantías.

“Me he sentido desplazada… Entonces sales a cantar y solo puedes tener la mitad del sonido, no puedes tener pantalla para tus fotos, no puedes tener ni siquiera un camerino porque es del otro que ya viene”, afirma la cantante Lady Yuliana.

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Pocos conocen de la trasescena de estos conciertos en los que los artistas principales, generalmente los extranjeros, tienen el control del evento y muchas exigencias.

“Un requerimiento de un artista del nivel que tú quieras, Rolling Stones, Maluma, Grupo Niche o lo que tu quieras en cualquier nivel, la verdad, es que tú puedes llegar a encontrar que Colombia tiene la capacidad de poder cumplir”, comenta Teo Echeverría, productor de eventos.

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La tecnología no es la misma para el momento en el que algunos artistas colombianos presentan su show. La cantante de música popular Francy asegura que sabe lo que es cantar en condiciones diferentes.

“Me parece que es una grosería… La mitad de la tarima no se pueda utilizar, el sonido se puede solo para el artista colombiano el 40%, pero para el otro artista tiene que ser el 100… que las pantallas no se pueden prender, las luces tampoco... Eso limita el show”, asegura Francy.

Los empresarios y productores de grandes eventos tienen sus razones.

“Es normal que un artista diga ‘esta luz no se pueda utilizar porque es autonomía propia, es una luz que yo he personalizado, ese efecto visual no lo pueden usar porque es un efecto de mi creación, de mi equipo de creativos’”, señala Allan Acosta, de Alive Producciones.

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Las exigencias de las estrellas son de todo tipo.

“Hay artistas que determinan que no quieren invitados de su mismo género porque quieren ser los únicos en ese género. Por ejemplo, si alguien va a interpretar el género regional mexicano, preferirían que los que se presenten con él sean de un género diferente”, anota Allan.

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Aunque para la modalidad de festivales los artistas se adaptan a las condiciones técnicas de los empresarios, cada vez son más las quejas de los cantantes colombianos hacia las condiciones especiales para los colegas extranjeros.

“La gran pregunta para nuestro país es si hay un irrespeto, claro, lo hay y lo hay cada ocho días en cualquier tarima de nuestro país, nadie habla de esto porque le da miedo”, manifiesta el cantante Yeison Jiménez.

“Muchas veces nos discriminaron, nos despreciaron y hoy en día son los que nos llaman ‘vengan hagamos una canción, hagamos música’”, agrega, por su parte, el cantante Luis Alfonso.

En lo que sí están de acuerdo cantantes y empresarios es que muchas veces las exigencias vienen de parte del equipo de trabajo del artista principal.

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“Eso es cierto en el 300%, a mí me pasa que yo subo a una tarima y hay gente ofuscada conmigo porque presionaron mucho, mi equipo presionó para que les entregaran la tarima al tiempo que era, para que no hubiera gente en tarima, que es por lo que más se pelea”, señala Yeison Jiménez.

José Luis Salazar, de Events Producciones, explica que “quienes se encargan de muchas veces hacer quedar mal a su artista es su grupo de trabajo y el artista, ni por enterado”.

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Estos malestares eran un secreto a voces y Noticias Caracol hoy los está poniendo sobre la mesa. Productores y empresarios pocas veces hablan de las exigencias de artistas internacionales.

“Un artista que quería un baño especial en su camerino, la taza del baño se le cambiaba cierta cantidad de horas. Cambió la taza del baño dos veces en un mismo día, montarla, desmontarla, para que el artista la tuviera y finalmente ni la usó”, revela Acosta.

“Espinoza Paz… iba caminando hacia el camerino y su grupo de seguridad le estaba diciendo a la gente que estaba alrededor que tenía que agachar la cabeza porque iba pasando el artista. Obviamente, uno no sabía si reírse o no, si era una broma o no, pero cuando ya pudimos tener cercanía con el artista en el show, era una persona superagradable”, afirma Salazar.

Los artistas colombianos también tienen sus propias anécdotas.

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“Con Los Tigres del Norte y yo canté dos canciones y media, no pude despedirme porque me apagaron el sonido y me dio mucha tristeza”, cuenta Francy.

La industria musical colombiana sigue creciendo. Para el segundo semestre del 2022, hay programados unos 24 eventos de gran formato y cerca de 64 de mediano y pequeño formato, muchos de ellos son de artistas nacionales e independientes que en este momento son una fortaleza económica para el país.

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