Estamos a pocos días del lanzamiento de Artemis II, la segunda misión tripulada del programa lunar de la Nasa. Esta misión no incluirá alunizaje, sino un sobrevuelo de 10 días para probar la nave Orión y confirmar que es segura para humanos. La tripulación estará compuesta por el comandante Reid Wiseman, el piloto Victor Glover y los especialistas Christina Koch y Jeremy Hansen. El objetivo central es verificar sistemas, maniobras y la capacidad de los humanos para operar en el espacio profundo antes de futuros vuelos a la Luna y, eventualmente, a Marte.
Originalmente, Artemis II estaba programada para inicios de febrero, pero se detectaron fugas de helio y problemas en las baterías del sistema de seguridad. Por precaución, la nave y el cohete regresaron al edificio de ensamblaje para reparaciones. Tras completar las revisiones finales, el rollout de la plataforma se fijó para el 19 de marzo, con un despegue previsto para el 1 de abril de 2026.
La cápsula Orión funcionará como espacio habitable para los cuatro astronautas, con asientos desmontables, cocina y baño integrados en el suelo. La microgravedad evita problemas de olores y el sistema de aire fuerza la circulación hacia filtros de carbón para mantener la atmósfera controlada. Durante el vuelo, la nave no realizará caminatas lunares. Pasará a aproximadamente 7.400 kilómetros por el lado oculto de la Luna, confirmando que los humanos pueden sobrevivir y operar en el espacio profundo durante periodos prolongados.
Artemis II: objetivos y plan de vuelo
Artemis II está diseñada para probar la nave Orión en un vuelo tripulado de 10 días. La misión verificará la seguridad de los sistemas y la capacidad de la tripulación para operar en microgravedad y condiciones de espacio profundo. Después de despegar desde la Tierra, la nave permanecerá en órbita terrestre durante varias horas para validar todos los sistemas antes de la inyeccióntraslunar. Esta maniobra clave permite que Orión abandone la órbita terrestre y comience su trayecto hacia la Luna.
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El vuelo hasta la Luna tomará aproximadamente cuatro días. Al llegar, Orión realizará un sobrevuelo a 4.000 millas sobre el lado oculto, sin entrar en órbita lunar. La gravedad de la Luna cambiará la trayectoria y permitirá el regreso a la Tierra en un viaje de otros cuatro días. Esta ruta, conocida como 'retorno libre', funciona como un mecanismo de seguridad que garantiza la vuelta de latripulación aunque los motores principales fallen. El retorno libre aprovecha la gravedad lunar para doblar la trayectoria y dirigir automáticamente la nave hacia la Tierra.
Tecnología de la cápsula Orión y seguridad
La cápsula soportará condiciones extremas de reentrada a la atmósfera terrestre, alcanzando velocidades cercanas a 25.000 millas por hora y temperaturas de hasta 5.000 grados Fahrenheit. El sistema de paracaídas reducirá la velocidad antes del amerizaje en el océano Pacífico, frente a California, donde la Marina de Estados Unidos recuperará la cápsula y la tripulación.
El profesor de ciencias, José Manuel Bautista, aseguró en díalogo con Noticias Caracol que el riesgo de la misión se ha calculado en un 2% de no cumplir todos los objetivos, lo que representa estándares dentro de la Nasa para vuelos innovadores. Este porcentaje "no indica riesgo de pérdida de vidas, sino posibilidad de no alcanzar ciertos objetivos de la misión", aseguró. Comparado con misiones históricas, el riesgo es manejable. Misiones de Apolo en los años 60 tenían un riesgo mucho mayor. La innovación y complejidad de Artemis II justifican esta evaluación y los procedimientos de seguridad se han reforzado en cada etapa.
Camino hacia la base lunar y futuras misiones
Artemis II es un paso inicial para establecer presencia humana permanente en la Luna. La Nasa anunció el pasado martes 24 de marzo, que invertirá 20.000 millones de dólares durante los próximos siete años en la construcción de la base lunar, pausando proyectos como Gateway en su forma actual y concentrándose en infraestructura sostenible. El plan incluye misiones coordinadas con socios comerciales e internacionales, siguiendo un camino evolutivo similar a los programas Mercury y Apolo. Después de Artemis V, se planean aterrizajes tripulados cada seis meses.
Según la Nasa, el desarrollo de la base lunar permitirá pruebas de sistemas, logística y operaciones humanas prolongadas en la superficie. Estas misiones sentarán las bases para vuelos tripulados hacia Marte, donde la experiencia adquirida en la Luna será aplicada para supervivencia, transporte y construcción de infraestructura.
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Artemis II no busca plantar banderas, sino verificar capacidades, recolectar datos y preparar la ruta para la presencia humana sostenida en el espacio profundo. La transmisión de la Nasa permitirá seguir el vuelo en tiempo real, desde telemetría hasta imágenes de la cápsula Orión, replicando el modelo de Apolo 8 de 1968.
DANNA SOFÍA SUÁREZ GALEANO
PERIODISTA DIGITAL
DSSUAREZ@CARACOLTV.COM.CO