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El calendario lunar es una herramienta que ordena el tiempo conforme a los ciclos de la Luna, en lugar de guiarse por la órbita de la Tierra alrededor del Sol. Cada ciclo dura, en promedio, 29,53 días, y se compone de cuatro fases principales: Luna nueva, cuarto creciente, Luna llena y cuarto menguante. Estas fases se determinan por la geometría del sistema Sol‑Tierra‑Luna: la Luna parece cambiar de forma porque vemos porciones distintas de su hemisferio iluminado conforme avanza por su órbita elíptica.
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En términos astronómicos, la Luna llena ocurre cuando Sol y Luna están en lados opuestos de la Tierra, mientras que la Luna nueva aparece cuando el satélite se sitúa entre nuestro planeta y el Sol, con su cara iluminada orientada en sentido contrario a nosotros. Los cuartos (creciente y menguante) corresponden a momentos en que la iluminación visible ronda el 50 %. Estas definiciones son estándar y se calculan al segundo exacto —las fases primarias no duran “días enteros”: son instantes medibles—; por eso, los sitios astronómicos publican fechas y horas en UTC junto con herramientas para convertir a la hora local (en Colombia, UTC‑5).
Más allá del interés científico, el calendario lunar ha sido un marco cultural milenario. Civilizaciones agrícolas lo emplearon para planificar siembras y cosechas; la pesca y la gestión de mareas se enlazaron con el ritmo lunar; y, en la vida cotidiana moderna, millones de personas siguen rituales y hábitos de cuidado personal vinculados a las fases, como el corte de cabello, la aplicación de mascarillas capilares o la depilación.
Cabe aclarar que no existe consenso científico firme que demuestre que la Luna altere la tasa de crecimiento del cabello o la eficacia cosmética de un tratamiento capilar. Sin embargo, la tradición popular ha mantenido prácticas temporizadas por la Luna, y muchos optan por practicar ciertas actividades con base a este calendario.
A continuación, le compartimos las fases primarias de enero de 2026 con su hora exacta en UTC (Tiempo Universal Coordinado), según Time and date. Para calcular la hora de Colombia (Bogotá), se debe restar 5 horas (UTC‑5). Por ejemplo, una fase que ocurre a las 10:02 UTC se manifiesta a las 05:02 hora local.
La creencia más extendida sugiere que cortar el cabello durante la fase creciente favorece un rebrote más ágil. Bajo ese enfoque cultural, en enero el calendario lunar ofrece esta recomendación:
Tras la Luna nueva del 18, la Luna entra en creciente desde el 19. En las prácticas tradicionales, los primeros días de creciente se consideran excelentes para un corte orientado a acelerar el crecimiento. Se recomienda programar el corte entre el 19 y el 25 (antes del cuarto creciente), dando margen para que el folículo entre en una etapa de estímulo coincidente con el “impulso” ascendente del ciclo lunar.
La noción de “crecimiento más fuerte” se asocia, en las prácticas populares, con dos momentos: el cuarto creciente y ciertas franjas alrededor de la Luna llena (por la idea de “plenitud” del ciclo). En enero, la estrategia cultural podría ser:
El cuarto creciente marca un hito de equilibrio (50 % de iluminación). Cortar uno o tres días después suele recomendarse si se busca una sensación de vigor en el rebrote, con puntas más “selladas” y mejor apariencia al peinar. Se sugiere el 26–29 como periodo objetivo, siempre considerando que el efecto percibido es subjetivo y depende más del tipo de fibra capilar, del historial de coloración y de las rutinas de cuidado que de la fase lunar en sí misma.
Las prácticas populares conectan la depilación y ciertos tratamientos capilares con el waning (menguante) y la Luna nueva:
Entre el 11 y el 17, tras el cuarto menguante del 10/01, la Luna se dirige hacia la nueva del 18/01. En la tradición, el menguante sería un buen período para limpieza y renovación: exfoliar cuero cabelludo, aplicar mascarillas hidratantes o reconstrucciones con proteínas (queratina, aminoácidos) que busquen reducir frizz y sellar puntas. Se aprovecha el “gesto” de depuración del ciclo antes de reactivar con el creciente; además, desde lo práctico, es una semana útil para resetear rutinas si se planea un corte en la segunda quincena. El encuadre temporal está basado en las fases del mes (menguante entre el 11–17).
Los días alrededor de la Luna nueva (18/01) se usan, en enfoque ritual, para intenciones y reinicios. Aplicar una mascarilla nutritiva (aceites ligeros, ceramidas, mantecas en baja concentración) entre el 16–19 puede funcionar como gesto simbólico de “siembra” de una rutina capilar que acompañe el creciente. Se aclara, nuevamente, que esta asociación es cultural; el beneficio real dependerá de la formulación del producto y de la constancia en su uso.
Para depilación (buscando retardo del rebrote), el calendario popular sugiere el menguante y, a veces, los días inmediatamente posteriores a la Luna llena, cuando se percibe que el ciclo “desciende” en intensidad. En enero, ello se traduce en el 4–12 como margen recomendable: posterior a la Luna llena del 3/01 y dentro del tramo que conduce al cuarto menguante del 10/01 y a la Luna nueva del 18/01. En ese bloque, se pueden planificar sesiones con cera o láser en zonas que requieren mayor intervalado. De nuevo, se enfatiza que no hay evidencia científica sólida que garantice un rebrote más lento por la fase lunar; se trata de una preferencia ritual sustentada en el orden del mes.
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Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos.
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