Mathis Vérité se prepara cada madrugada para salir de su casa cuando gran parte de su ciudad aún duerme, impulsado por una causa solidaria. Residente de Troarn, una localidad cercana a Caen, en el departamento de Calvados, Francia, recorre diariamente cerca de 32 kilómetros a pie. Con una chaqueta reflectiva, su mochila del colegio y una gran determinación, camina 16 kilómetros hasta su instituto y otros 16 de regreso. Esta exigente rutina la mantendrá de forma constante hasta el próximo 13 de febrero de 2026.
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¿La razón? Según indicó Vérité al medio local France 3 Normandie, desde el 26 de enero tomó la decisión de emprender este reto por una reflexión personal que cambió su rutina: mientras él podía estudiar sin mayores obstáculos, otros niños en el mundo deben recorrer largas distancias a pie para llegar a la escuela, especialmente en zonas rurales del norte de África. A partir de esa observación, decidió ponerse en el lugar de esos niños y convertir su trayecto diario en una acción solidaria.
La insólita razón detrás de joven que camina 32 kilómetros diarios para ir al colegio
Su objetivo principal es recaudar fondos para comprar bicicletas que permitan a menores del sur de Marruecos reducir el tiempo y el esfuerzo que implica llegar a clase. Para dar forma al proyecto, el joven se puso en contacto con la asociación Enfants du désert (Niños del Desierto), una organización con sede en el suroeste de Francia que trabaja desde hace años en proyectos educativos en Marruecos. La asociación de inmediato percibió la seriedad de su propuesta y decidió acompañarlo en la iniciativa.
"Recibimos muchos correos electrónicos de jóvenes que quieren emprender proyectos, pero su mensaje fue un poco diferente. Hay cosas que no se pueden explicar; su correo electrónico era muy maduro para un joven de 18 años, muy estructurado; sabíamos adónde quería llegar", indicó al respecto Laetitia Chevallier, presidenta de la asociación "Niños del Desierto". Desde esa comunicación, la organización y el joven definieron el marco del reto y lanzaron una campaña de recaudación en línea.
La logística implica que Mathis camine más de seis horas al día, junto con lo que implica planificar el tiempo destinado a sus obligaciones académicas. Mathis debe levantarse alrededor de las 3:30 de la mañana para completar el trayecto de ida antes del inicio de las clases. Al finalizar la jornada escolar, emprende el regreso, gestionando el cansancio y reservando tiempo para la recuperación física. Por ejemplo, los miércoles por la tarde no tiene clase y aprovecha para descansar de esta rutina.
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Desde el inicio, la asociación le indicó al joven que el desafío no debía comprometer su preparación para los exámenes de bachillerato, lo que lo llevó a ajustar el calendario y organizar su esfuerzo junto con las clases. Lo cierto es que el reto implica igual una gran carga física y mental, pues el joven reconoce que la repetición diaria puede resultar dura y que mantener la motivación es uno de los mayores desafíos.
"A veces es difícil seguir adelante, pero con el apoyo de los demás y las donaciones que siguen llegando, me digo a mí mismo que tengo que aguantar... sin trampas, nunca tomaré un tranvía para descansar". Incluso su familia lo acompaña desde el primer día, tomando medidas para garantizar su seguridad en carreteras poco iluminadas. Amigos, compañeros de colegio y profesores siguen de cerca su recorrido y le envían mensajes de ánimo para compartir su iniciativa. En su instituto, el proyecto se ha convertido en uno de los principales temas de conversación.
El reto solidario del joven estudiante ya ha recaudado donaciones
Mathis se había propuesto recaudar 1.300 euros, una cantidad suficiente para comprar unas diez bicicletas, cuyo costo ronda los 130 euros cada una. Sin embargo, la respuesta del público superó estas expectativas y en los primeros días ya comenzaron a llegar donaciones; en menos de una semana, la cifra superó los 6.000 euros y, pocos días después, alcanzó casi los 13.000.
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El crecimiento obligó a replantear el alcance inicial del proyecto y la asociación ahora trabaja en la identificación de proveedores locales en Marruecos para adquirir las bicicletas y evalúa, junto con Mathis, cómo utilizar los fondos adicionales con el foco puesto en educación. El objetivo sigue siendo el mismo: reducir las barreras que impiden a muchos niños asistir regularmente a la escuela.
Además de estudiante, Mathis también es bombero voluntario y tiene previsto formarse como enfermero. Para seguir adelante, se apoya en los mensajes de apoyo y en el impacto concreto de cada donación. "Por la mañana, recibí un mensaje de Tom, un amigo de la secundaria, para animarme y, francamente, ¡es increíble!", expresó. Tras más de una semana de caminatas, Mathis ya ha recorrido más de 160 kilómetros y, al finalizar el reto, habrá superado los 480 kilómetros, aunque la cifra exacta dependerá de ajustes en el recorrido.
El cierre de su reto está previsto para el 13 de febrero, con un encuentro en Troarn donde familiares, amigos y miembros de la asociación planean acompañarlo en los últimos metros. Por otro lado, las donaciones permanecerán abiertas hasta finales de marzo de 2026.
VALENTINA GÓMEZ GÓMEZ
NOTICIAS CARACOL
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