En el sector industrial y portuaria de Mamonal, en Cartagena, se encuentra un activo estratégico que ha posicionado a Colombia como un referente en la industria naval de la región: la Corporación de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo de la Industria Naval Marítima y Fluvial, conocida como Cotecmar. Esta organización no es simplemente un taller de reparaciones, sino una fábrica de alta complejidad donde se diseñan y construyen desde cero buques de guerra, yates y embarcaciones especializadas. Los Informantes lo conoció.
Según explica el vicealmirante Luis Fernando Márquez, presidente de la corporación desde 2021, la capacidad de manufactura propia es vital para la Nación: "Cuando un país tiene la posibilidad desarrollar sus propios diseños sus buques para poder darle las capacidades a la marina pues le da una autonomía independencia tecnológica y soberanía".
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A diferencia de otras instituciones vinculadas a la defensa, Cotecmar opera con una fuerza laboral mayoritariamente civil. De sus 1.327 colaboradores, solo el 8% pertenece al personal uniformado de la Armada Nacional. Los 1.227 restantes son ingenieros mecánicos, soldadores, arquitectos, administradores y abogados que trabajan en siete posiciones de varada, con capacidad para atender hasta diez barcos simultáneamente según su longitud o eslora. Un dato relevante en el funcionamiento de esta fábrica es la inclusión de género; mientras que el promedio mundial de mujeres en astilleros es del 9%, en Cotecmar alcanza el 17%, con perfiles como el de la ingeniera química Ángela Stanford, quien dirige la Gerencia de Proyectos. Ella señala la proyección global de la planta: "Tenemos clientes internacionales y nacionales, clientes de Panamá, clientes de Holanda, clientes de Centroamérica". Incluso armadores de países con sus propios astilleros, como Panamá, prefieren llevar sus naves a Cartagena.
Tecnología de vanguardia: de la realidad virtual al muelle de construcción
El proceso de fabricación de un buque en Colombia comienza mucho antes de que se corte la primera placa de acero. La metodología se basa en una doble construcción: una digital y otra física. El vicealmirante Luis Fernando Márquez detalló que "los buques se construyen dos veces uno en la maqueta electrónica que son todo lo que son los planos que hoy día son digitales a escala real y después esa información se extrae y va para la parte productiva a materializarse". Esta maqueta electrónica se traslada a un laboratorio de realidad virtual donde los ingenieros y los clientes pueden interactuar con una réplica exacta del diseño para realizar ajustes antes de la fase de producción.
Esta capacidad de diseño propio ha permitido a la fábrica crear soluciones específicas para la geografía colombiana. Durante su primera década, se enfocaron en las Patrullas de Apoyo Fluvial (PAF), diseñadas para proteger operaciones en ríos afectados por amenazas internas. Posteriormente, desarrollaron los Buques de Desembarco Anfibio (BDA), naves que pueden navegar durante 40 días sin tocar puerto y son esenciales para el transporte de tropas, combustible y ayuda humanitaria en caso de desastres. La evolución tecnológica alcanzó un hito con el ARC Simón Bolívar, el primer buque de investigación científico-marina del país, diseñado para navegar en la Antártida con sistemas que reducen al mínimo el ruido mecánico para facilitar el estudio submarino.
El proyecto más ambicioso de la fábrica hasta la fecha es el Patrullero Oceánico Colombiano (POC) ARC 24 de julio. Se trata de una estructura de 93 metros de largo que requirió aproximadamente 1.200.000 horas-hombre solo en su etapa de diseño. El vicealmirante Márquez destacó la exclusividad de este logro: "A nivel de la región somos el único país que ha logrado un desarrollo un diseño de esa alta complejidad y construcción propia". Este buque, que tiene el tamaño de un campo de fútbol y siete pisos de altura, está valorado en aproximadamente 65 millones de dólares, dependiendo de su configuración técnica.
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Por dentro, el POC funciona como una pequeña ciudad tecnológica diseñada para albergar a 100 personas. El ingeniero Wilson Álvarez explica que la nave está equipada para emergencias médicas: "El buque cuenta con una enfermería, tiene su camilla, todos los componentes que se requieren para atender cualquier eventualidad a bordo". Además de su capacidad médica, cuenta con un helipuerto apto para tres tipos de helicópteros, sistemas de luces de visión nocturna, una sección para drones y botes de interdicción marítima para combatir el narcotráfico y la pesca ilegal. Desde su puesto de mando, el comandante monitorea en múltiples pantallas información meteorológica, velocidad, posición GPS y sensores del buque, permitiéndole navegar a 18 nudos (unos 33 km/h).
La fábrica también ha diversificado su producción hacia el impacto social con el diseño del primer buque hospital de Colombia, el Benkos Biohó. Esta embarcación está destinada a operar en las zonas fluviales de Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño, donde la infraestructura médica es escasa. Entre sus innovaciones técnicas, el ingeniero González resaltó su autosuficiencia: "Este buque va a tener la capacidad para producir agua tomando el agua del río". El buque hospital cuenta con capacidad para 35 personas, incluyendo 20 médicos, y ofrece servicios de ginecología, odontología, laboratorio clínico e imágenes diagnósticas.
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Hacia el futuro, el astillero ha iniciado su desafío más grande: la construcción de la primera fragata fabricada íntegramente en Colombia. Este buque de 107 metros de longitud está diseñado para el combate naval de alta intensidad y misiones internacionales. Se estima que su construcción tomará cuatro años, con una entrega prevista para finales de 2029 o inicios de 2030. Con este proyecto, Colombia se suma a un selecto grupo de entre 16 y 18 países en el mundo que poseen la capacidad técnica para fabricar este tipo de plataformas militares de alta complejidad.
Cotecmar funciona bajo un modelo de corporación con presupuesto propio y oferta de servicios, lo que le permite mantener una visión a largo plazo independiente de las fluctuaciones fiscales inmediatas. Esta autonomía financiera y técnica ha convertido a la fábrica en un ejemplo de trabajo en equipo entre el sector civil y la Armada de Colombia, demostrando que el país puede desarrollar tecnología de punta para la defensa y el bienestar social sin depender exclusivamente de proveedores extranjeros.
*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.