Nash Keen, reconocido como el bebé más prematuro del mundo, hace unos días celebró su segundo cumpleaños, un acontecimiento que representa un nuevo capítulo en la historia de un niño cuya vida comenzó en circunstancias extraordinarias.
El pasado 3 de julio, a pocos días de cumplir dos años, su madre, Mollie Keen, compartió al Guinness World Records cómo ha sido la evolución de su hijo desde que dejó el hospital y los desafíos que aún enfrenta la familia.
Nash nació el 5 de julio de 2024 en el University of Iowa Health Care, en Iowa City, Estados Unidos, con una edad gestacional de apenas 21 semanas, es decir 5 meses y una semana. Llegó al mundo 133 días antes de lo previsto, con un peso de solo 285 gramos, equivalente a 10 onzas, y una longitud de apenas 24 centímetros.
Su nacimiento marcó el inicio de una etapa llena de incertidumbre para sus padres, Mollie y Randall Keen. Recordando aquellos primeros momentos, Mollie confesó: "Nació tan prematuro que no estábamos seguros de si sobreviviría siquiera a esas primeras horas críticas...". También describió esos días como "una mezcla confusa de miedo, incertidumbre y esperanza".
Tras su nacimiento, Nash permaneció durante seis meses en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN) antes de recibir el alta médica a comienzos de 2025. Su recuperación fue posible gracias al trabajo del equipo médico y a la fortaleza que demostró durante ese proceso.
El 5 de julio de 2025, cuando cumplió un año, fue reconocido oficialmente como el bebé más prematuro del mundo. Ahora, en la víspera de su segundo cumpleaños, la familia preparó una celebración junto a sus seres queridos.
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Sobre los planes para la fecha, Mollie explicó: "Planeamos una pequeña reunión con nuestros amigos y familiares más cercanos para celebrarlo. Para ser sincera, ¡me sorprende no tener ya un tema elegido!".
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La madre aseguró que el tiempo ha pasado con rapidez debido a que su atención ha estado centrada en el bienestar diario de su hijo.
"Cuando lo miro, no puedo creer que ya tenga dos años. Parece que fue hace una eternidad cuando estábamos en la UCIN, pero el tiempo ha pasado en un abrir y cerrar de ojos. Estamos muy emocionados de rodearlo de toda la comunidad que lo ha ayudado a llegar hasta aquí."
"¡Nash está increíble y nos llena de orgullo!", afirmó Mollie. Además, destacó que "con solo mirarlo, nunca adivinarías que nació a las 21 semanas de gestación. Hoy pesa 11,3 kg (25 lb) y su crecimiento sigue la misma línea que el de los bebés nacidos a término en las tablas de crecimiento estándar".
Al hablar de cómo es Nash en la actualidad, la mamá aseguró que su hijo se ha convertido en un niño sociable y lleno de energía. "Disfruta jugando con sus amigos en la guardería, le encanta interactuar con su programa educativo favorito para niños pequeños, Miss Katie",relató. Además, destacó que a dónde llega suele ser el centro de atención y que "su personalidad brillante y su sonrisa contagiosa siguen siendo lo mejor de él".
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Durante el último año, Nash ha alcanzado importantes avances en su desarrollo físico. Su madre explicó que logró adquirir la fuerza necesaria para sentarse completamente solo, lo que abrió nuevas posibilidades para explorar su entorno. Posteriormente comenzó a gatear, un logro que calificó como uno de los momentos más importantes de esta etapa.
Otro de los progresos destacados ha sido en la alimentación. Aunque Nash continúa dependiendo completamente de una sonda gástrica para recibir nutrición, empezó a explorar diferentes sabores e incluso recientemente probó algunos bocados de comida sólida.
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Sin embargo, la familia reconoce que el camino todavía presenta retos. E lbebé fue hospitalizado recientemente durante una semana debido a una grave enfermedad respiratoria.
La madre recordó la dificultad que representó ese ingreso hospitalario, debido a que ahora es un niño con mucha energía. "Volver a ese entorno hospitalario siempre resulta profundamente traumático y agotador para toda nuestra familia, y nos recuerda lo rápido que pueden cambiar las cosas con una enfermedad pulmonar crónica."
Afortunadamente, Nash logró recuperarse a tiempo para celebrar su segundo cumpleaños en casa junto a su familia. "Ahora que ya han pasado casi dos años, la lección más importante que he aprendido es dejar de comparar a Nash con otros bebés. El desarrollo de cada niño es diferente, pero el de un bebé extremadamente prematuro es único".
Además, envió un mensaje a otras familias que atraviesan una situación similar: "Mi mejor consejo es que recuerden que el camino no termina solo porque hayan salido del hospital. Prepárense para los desafíos, porque llegarán, pero no dejen que les roben la alegría de las victorias".
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HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL
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