Videos de jóvenes que caminan en cuatro patas, usan máscaras de animales y aseguran identificarse con lobos, perros o zorros, son cada vez más virales en redes sociales. Se trata de un fenómeno conocido como 'therians', personas que imitan comportamientos animales en espacios públicos, participan en encuentros grupales y comparten contenidos donde explican que se sienten conectados, de manera profunda, con determinadas especies.
Históricamente, este tipo de identificación no es nuevo, pues en décadas anteriores existieron las llamadas "tribus urbanas", grupos de jóvenes que adoptaban ciertas conductas, vestimenta o símbolos para expresar su identidad y pertenencia. Lo que diferencia a los 'therian' es la rapidez con la que la información se difunde por medio de redes sociales y la capacidad de crear comunidades virtuales que potencian esta identificación.
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Las advertencias médicas sobre los riesgos físicos de vivir como 'therian'
El cuerpo humano está diseñado para el bipedalismo: la pelvis, la columna vertebral, la forma de las rodillas y la disposición de los pies responden a una evolución orientada a caminar y correr en posición erguida. Cuando una persona traslada su peso corporal a las manos para desplazarse como cuadrúpedo, modifica la función natural de articulaciones que no están preparadas para soportar cargas constantes. Entre los cuadros más frecuentes se mencionan la tendinitis y el síndrome del túnel carpiano, que aparece cuando se comprime el nervio mediano a nivel de la muñeca.
Según recogió La Nación de Argentina, las muñecas son una de las primeras estructuras en resentirse. A diferencia de los tobillos de muchos animales, las articulaciones carpianas humanas no fueron concebidas para recibir el peso total del cuerpo en cada paso. La presión repetida puede provocar inflamación de tendones, dolor crónico y lesiones por sobreuso. Con el tiempo, la sobrecarga puede afectar también a los huesos del carpo y a los ligamentos que estabilizan la articulación.
Los hombros constituyen otro punto vulnerable, pues se trata de una articulación con gran movilidad, pero relativamente inestable bajo carga sostenida. Utilizar los brazos como "patas delanteras" incrementa la tensión sobre la cápsula articular, los tendones del manguito rotador y la clavícula. Saltar hacia adelante apoyándose en las manos puede generar desgarros, luxaciones o inestabilidad crónica. En casos más graves, una caída mal ejecutada podría derivar en fracturas o lesiones en la articulación acromioclavicular.
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Algunos especialistas advierten sobre otras prácticas asociadas a la imitación animal. El consumo de carne cruda, por ejemplo, expone al sistema digestivo a bacterias y parásitos que pueden encontrarse en alimentos sin cocción adecuada. Microorganismos como Salmonella, Escherichia coli o Trichinella pueden causar cuadros de gastroenteritis, fiebre, diarrea severa e incluso complicaciones renales o neurológicas en casos graves. Las autoridades sanitarias recomiendan manipular y cocinar los alimentos siguiendo normas de higiene para reducir estos riesgos.
Las razones psicológicas detrás de la moda de los 'therians'
La psicóloga argentina Débora Pedace, directora del Centro Terapéutico Integral en ese país, explicó en Noticias Caracol que, desde la psicología, el primer paso es evitar juicios morales y analizar qué función cumple este comportamiento en la vida de cada persona. La especialista explicó que la identidad, especialmente en la adolescencia, es un proceso en construcción. En esa etapa, los jóvenes exploran distintas formas de pertenencia, prueban estéticas, discursos y conductas que les permiten definirse frente a su entorno.
Sin embargo, en los últimos meses se han difundido relatos de jóvenes que no solo imitan movimientos o sonidos, también adoptan conductas que podrían comprometer su bienestar, como consumir alimento para mascotas o acudir a un veterinario en lugar de un médico. "Ahí ya no hablamos de una expresión simbólica, sino de una posible psicosis", explicó Pedace. La psicosis implica una pérdida de contacto con la realidad y puede presentarse dentro de distintos trastornos mentales. En esos escenarios, la intervención profesional es necesaria y urgente.
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Para entender cuándo una identificación simbólica se convierte en un riesgo, la psicóloga propone diferenciar entre expresión temporal y comportamiento patológico. Señala casos extremos, como adolescentes que realizan actividades propias de animales - como alimentarse de comida para mascotas o imitar hábitos de los animales - y que ponen en riesgo su salud. "Ahí ya no es una representación simbólica, ahí ya es una psicosis donde la persona toma un rol o una identidad que no es la diseñada para que un adulto o una persona esté en condiciones saludables de vivir".
"Escuché el caso de una adolescente que en Nueva York hacía sus necesidades en las piedritas de los gatos; cuando otra persona fue a un veterinario en lugar de a un médico clínico porque tenía una tos; hubo otro caso de una persona que comía directamente el alimento balanceado de un animal. Ahí ya pone en riesgo la vida de la persona. Ahí la sociedad, la familia, los médicos tienen la obligación de preservar la vida de esa persona", explicó la experta.
VALENTINA GÓMEZ GÓMEZ
NOTICIAS CARACOL
vgomezgo@caracoltv.com.co