La pasión por el ciclismo, un vínculo que unió a los hermanos César y Juan Carlos García desde su infancia en Bogotá, terminó en una tragedia en las carreteras del Huila. El pasado 3 de noviembre de 2024, lo que sería una celebración de cumpleaños se transformó en un siniestro vial que dejó a una familia destrozada y puso en evidencia los vacíos legales frente a los conductores reincidentes en estado de embriaguez en Colombia. Séptimo Día conoció más denuncias contra el señalado Sergio Israel Rojas.
César García, de 41 años, y Juan Carlos García, de 49, compartían el respeto por el deporte, una actividad que, según su hermana Nancy, los hacía inmensamente felices. "No vamos", fue la frase de Juan Carlos al decidir viajar a Neiva para visitar a su hermano César, quien cumplía años el 4 de noviembre. Sin embargo, la madrugada del accidente, apenas 15 minutos después de haber iniciado su ruta hacia el municipio de Villavieja, fueron embestidos por un vehículo de alta gama. El conductor estaba en estado de ebriedad.
Una tragedia marcada por el alcohol
Olber Mauricio Berú, un testigo que residía a pocos metros del lugar, describió el momento del choque: "Sonó un estruendo berraco y entonces yo me asomo por la ventana y veo el mamonazo". En la escena, los dos ciclistas quedaron tendidos sobre el pavimento; Juan Carlos murió de forma instantánea debido a la gravedad de las heridas, mientras que César fue trasladado de urgencia a la clínica Medilaser con múltiples contusiones y un impacto severo a nivel craneofacial.
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El responsable del accidente fue identificado como Sergio Israel Rojas Serrano, un hombre de 33 años que conducía un Ford Mustang rojo. Según las investigaciones de la Fiscalía y los testimonios recolectados en el lugar, Rojas Serrano transitaba presuntamente bajo los efectos del alcohol y a una velocidad superior a los 70 kilómetros por hora. Tras colisionar con los ciclistas y posteriormente con un tractocamión, el conductor huyó del sitio sin auxiliar a las víctimas.
"Lo habían asesinado"
César García permaneció inconsciente durante 24 días, batallando por su vida en una unidad de cuidados intensivos debido a hemorragias encefálicas. El 27 de diciembre, al recobrar la conciencia, su primer recuerdo fue estar pedaleando junto a su hermano. Al preguntar por él, recibió la noticia que cambiaría su vida para siempre. "No está. Entonces ahí entendí pues que me lo habían asesinado. Fue un momento desgarrador, desvastador, que no lo va a superar”. Nancy agregó que al enterarse de la dolorosa noticia su hermano lloró desconsoladamente. “Él me dijo: ‘Yo sabía que había pasado algo porque mi hermano no me hubiera dejado solo acá’".
El impacto no solo le arrebató a su compañero de vida, sino que le dejó secuelas físicas permanentes, incluyendo una fractura en su brazo y la pérdida del 10% de su audición tras múltiples cirugías. La familia denunció que el responsable es "un asesino" y que la tragedia pudo evitarse si las autoridades hubieran actuado ante los antecedentes del conductor.
Un conductor reincidente
La indignación de las víctimas aumenta al conocerse que Sergio Israel Rojas Serrano ya tenía antecedentes graves. “Se reporta que efectivamente tiene dos comparendos que corresponde a conducir en estado de licoramiento o bajo sustancias psicoactivas”, relató Edna Johana Cruz, secretaria de movilidad de Neiva.
El 17 de julio de 2022, había atropellado a una pareja de motociclistas en Neiva bajo un grado tres de alcoholemia, razón por la cual su licencia de conducir había sido cancelada en julio de 2023. Pese a la prohibición legal de conducir por 25 años, el día del accidente de los hermanos García, el sujeto se encontraba nuevamente al volante, sin licencia vigente y con el SOAT de su vehículo vencido desde el 18 de octubre de 2024.
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Tras el accidente de noviembre de 2024, un juez le impuso medida de detención domiciliaria. No obstante, se denunció que Rojas Serrano violó dicha medida para viajar a Bogotá y presentarse en su lugar de trabajo, la Superintendencia de Transporte, donde pretendía retomar sus labores alegando el fin de unas incapacidades médicas. Finalmente, el procesado aceptó los cargos de homicidio culposo agravado y lesiones personales culposas agravadas, enfrentando una pena de prisión de 60 meses (5 años) y una multa económica.
Otras víctimas del mismo conductor en Neiva
El historial de Sergio Israel Rojas Serrano incluye otras víctimas que hoy claman por justicia. Yurian Pimentel, viajaba con su esposo en moto cuando fueron embestidos por el Mustang de Rojas. Ella describió que el conductor estaba en un estado lamentable: "Un señor borracho no tenía ni cómo pararse". Pimentel sufrió fracturas de tibia y peroné que le impiden caminar correctamente y trabajar como auxiliar de cocina. “Hemos tenido dos conciliaciones donde el señor siempre llega con excusas. Llegó y lo que nos dijo fue que eramos unos aprovechados porque él ha mirado casos y procesos de antes de gente diferente y que con un millón borran todo”, expresó Yurian.
Miguel Ordóñez Olaya también reportó un incidente con el mismo sujeto el 24 de mayo de 2024. Mientras estacionaba su vehículo con su familia, Rojas Serrano lo chocó en reversa a alta velocidad y huyó, quedando atrapado metros más adelante en un sardinel. Ordóñez relató que el hombre estaba tan ebrio que "ni hablaba de lo borracho, tartamudeaba". A pesar de los daños en su vehículo, que ascendieron a 7 millones de pesos, nunca recibió reparación alguna.
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Un tercer caso se remonta al 5 de marzo de 2022, involucrando a Zaira Mendoza Díaz. Según su testimonio, Rojas Serrano dio reversa y le pasó la llanta derecha del carro por encima de la pierna a su hijo mientras se desplazaban en moto. Mendoza relató que el sujeto "se voló y se pasó todos los semáforos que pudo en rojo" para evitar responder por las lesiones causadas. Al igual que en los otros casos, el acusado incumplió reiteradamente las citas de conciliación ante la Fiscalía.
Para el senador Gustavo Moreno, las leyes en Colombia requieren ajustes y sanciones más severas, como ocurre en países como Estados Unidos, Canadá, Ecuador y Perú. “Muy preocupante porque este Congreso de la República sacó en el año 2013 una ley que era la 1696 para aumentar las infracciones de tránsito, pero eso no causó mayor efecto en la ciudadanía colombiana”, afirmó.
No obstante, las víctimas y sus familias aún esperan que las leyes se endurezcan y regulen con mayor rigor este tipo de conductas, para que tragedias como esta no se repitan y haya sanciones ejemplares para los responsables.
*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Séptimo Día.