Casados por más de 50 años, fallecieron con pocas horas de diferencia. Sus 5 hijos y 4 nietos encontraron la manera de estar cerca a la distancia.
La historia de Merle y Dolores Tofte, aunque triste, está cargada de amor.
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A comienzos de marzo, Dolores empezó a dar muestras de problemas para estar de pie y para poder hablar. Pocos días después fue su esposo quien presentó tos, fiebre y otros síntomas. Bajo observación de médicos estadounidenses se descubrió que habían contraído el coronavirus COVID-19.
Pasaron algunos días y, finalmente, los doctores determinaron que nada se podía hacer por esta pareja de 85 y 86 años. Se comunicaron con los familiares para comunicarles que les quedaban pocas horas de vida. Ellos, ante la imposibilidad de visitarlos por el aislamiento, acudieron a la tecnología decir adiós.
A través de la aplicación de videollamada Facetime hicieron contacto. La despedida incluyó una canción que dos de las nietas cantaron y que fue la favorita de la pareja en los años cincuenta. Otros familiares también se unieron a la llamada desde distintos lugares de Estados Unidos.
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Unas horas después ocurrió lo inevitable: Merle y Dolores murieron con pocas horas de diferencia. "El que los dos se hayan marchado juntos, por más duro que nos resulte, fue lo mejor para ellos. Si hubiera quedado solo uno, habría sido horrible", dijo una de sus hijas.
Otra lamentó no poder acompañarlos en un tradicional entierro. “Quería tiempo e intimidad para llorarlos, pero si su historia puede ayudar a salvar una vida, tiene que contarse”, escribió en su cuenta de Facebook recalcando #StayHomeIfYouCan (quédate en casa, si puedes).
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Estados Unidos ya reporta cerca de 23.000 muertos por el coronavirus y 568.176 contagios.