Los habitantes de Caracas, Venezuela, registraron un impactante fenómeno óptico en el cielo este martes 30 de junio, días después de los dos devastadores terremotos de magnitud 7,1 y 7,5. El atardecer se tiñó por completo de un color rojo encendido, lo que causó asombro y desconcierto entre los testigos. Las imágenes se viralizaron rápidamente en redes sociales, provocando un fuerte impacto entre los internautas, quienes se aventuraron a atribuir causas sobrenaturales a este paisaje en la capital venezolana, a menos de una semana de que los sismos destruyeran buena parte de la infraestructura del país.
“Eso es un aviso del Todopoderoso” o “Yo pienso que es Dios diciendo ‘arrepiéntanse y busquen mi camino’”, fueron algunas de las reacciones de los usuarios en plataformas digitales. Sin embargo, la realidad es que este cielo rojo tiene una explicación científica clara y cuenta con múltiples antecedentes alrededor del mundo, desmitificando también las teorías de quienes pensaban que el fenómeno guardaba una relación directa con los fuertes movimientos telúricos.
🇻🇪 | En Venezuela el cielo se tiñó de rojo. pic.twitter.com/CHBIV9yz3e
— Mundo en Conflicto 🌎 (@MundoEConflicto) July 1, 2026
¿Qué es el "candilazo" y por qué el cielo se tiñe de rojo?
Científicamente, este paisaje es el resultado de un candilazo o arrebol, un fenómeno atmosférico que es completamente natural. De momento, no existe ninguna evidencia científica que respalde que los cielos rojizos estén relacionados con la actividad sismológica.
El físico y meteorólogo José Miguel Viñas señala a través del portal especializado Divulgameteo que “en ausencia de nubes, normalmente, la intensidad de los colores rojizos y anaranjados es mayor”. Estos tonos también se atribuyen a la gran cantidad de partículas que se encuentran suspendidas en el aire a esa hora del día.
“Durante el día, la agitación turbulenta es mayor en las cercanías del suelo que por la noche, escapando a la atmósfera una mayor cantidad de materiales dispersantes de la luz”, explica el experto.
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En ese sentido, los cielos arrebolados se producen por la dispersión de la luz de la puesta de sol al interponerse en su camino una capa nubosa o partículas suspendidas. Este proceso físico de esparcimiento de moléculas y ondas electromagnéticas se denomina dispersión de Rayleigh.
Al respecto, la Corporación Universitaria para la Investigación Atmosférica (UCAR) detalla que en nuestra atmósfera predominan gases como el nitrógeno y el oxígeno; no obstante, la presencia de polvaredas, gases adicionales o aerosoles en el aire —que en este caso particular pudieron verse incrementados por el polvo y los residuos suspendidos tras el colapso de edificios por los terremotos— dispersa los rayos de luz solar. A mayor cantidad de aerosoles en la atmósfera, más intensa es la dispersión de la luz, dando como resultado atardeceres mucho más coloridos y dramáticos.
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María Paula Rodríguez Rozo
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