Lo que pareció un inocente truco terminó en urgencias cuando Caleb Chabolla, un pequeño de apenas 9 años del área de Chicago, Estados Unidos, sufrió quemaduras graves tras intentar replicar una tendencia que circulaba en redes sociales, específicamente en TikTok. El caso ha encendido las alertas de padres, autoridades médicas y expertos en seguridad infantil, al tratarse de un reto que involucraba un juguete sensorial blando conocido como NeeDoh.
De acuerdo con el reporte publicado el 3 de febrero de 2026 por NBC Chicago, el menor sufrió quemaduras de segundo grado en el rostro luego de que el juguete explotara tras ser calentado en un microondas. Las lesiones fueron de tal gravedad que uno de sus ojos quedó hinchado y completamente cerrado.
La madre del niño, Whitney Grubb, relató a NBC Chicago el angustiante momento en que se percató de lo ocurrido. Según explicó, ella se encontraba fuera de casa preparando el auto para llevar al menor al colegio cuando escuchó a su hijo gritar. “Había salido para calentar el auto y, cuando regresaba, lo oí gritar”, recordó.
Instantes después, vio a Caleb corriendo hacia el baño mientras exclamaba: “Arde, arde”. Grubb señaló que al verlo no pudo identificar de inmediato qué era lo que tenía adherido al rostro, pero comprendió que algo estaba gravemente mal. “sabía que estaba pegado a su cara”, explicó.
El propio Caleb le contó a su madre que había colocado el juguete en el microondas luego de escuchar a un compañero de clase hablar sobre una tendencia de TikTok que sugería calentar el objeto para hacerlo más flexible. El menor afirmó que no tenía conocimiento pleno de los riesgos. “Sabía que era tendencia en TikTok antes porque mi amiga lo hizo antes… ella no se lastimó, yo sí”, dijo el pequeño.
Tras el accidente, Caleb fue llevado inicialmente a un hospital local y posteriormente trasladado al Centro de Quemados del Centro Médico de la Universidad de Loyola, ubicado en Maywood. Allí, la familia fue informada de que este era el cuarto caso relacionado con este tipo de juguete atendido en la institución en lo que iba del año.
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La situación llevó a la madre del menor a hacer un llamado público a otros padres. “Es fácil pensar que tus hijos serán más inteligentes que si prueban estas tendencias, pero es fácil caer en la trampa de ver cosas que están de moda o son geniales”, expresó Grubb.
NBC Chicago indicó que intentó contactar a la compañía fabricante del juguete para obtener una declaración oficial, pero hasta la tarde del pasado martes no se había recibido respuesta. No obstante, se confirmó que el empaque del producto incluye advertencias visibles que indican que no debe ser introducido en el microondas.
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El caso también fue documentado por Loyola Medicine, que explicó en un comunicado compartido con People que el incidente ocurrió la mañana del 20 de enero, cuando Caleb se preparaba para ir a la escuela. Al abrir el microondas, el juguete, “lleno de material gelatinoso, explotó en su cara y manos”.
Paula Petersen, APN, enfermera de práctica avanzada del centro de quemados, señaló que el menor fue “muy afortunado de no haber sufrido lesiones mayores” y advirtió: “Estas tendencias pueden ser extremadamente peligrosas para los jóvenes que son menos propensos a considerar o incapaces de entender las graves consecuencias”.
Por su parte, el personal médico confirmó que por fortuna la visión del niño no se vio afectada y que actualmente se recupera en casa. Caleb aseguró que está listo para volver a la escuela y que planea advertir a sus compañeros para que no repitan lo ocurrido.
“Escucha a tus padres y piensa antes de actuar”, dijo el menor, quien decidió compartir su experiencia con la esperanza de prevenir que otros niños sufran lesiones similares.
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El caso de Caleb Chabolla se suma a otros incidentes recientes que, según el personal de Loyola Medicine, involucran objetos comunes del hogar. “Creo que son cosas comunes en el hogar las que están quemando a estos niños y queremos asegurarnos de que los padres sean diligentes sobre lo que hay en su casa”, señalaron desde el centro médico.
Afortunadamente esta historia termina con una enseñanza y no fue más grave, con un mensaje claro sobre la importancia de la supervisión adulta y la verificación de contenidos que circulan en redes sociales, especialmente cuando involucran a menores de edad y posibles riesgos para su integridad.
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HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL
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