Un hombre de 83 años murió en custodia de las autoridades. Había ido preso tras las frecuentes acusaciones de un vecino que no soportaba que el octogenario escuchara música siempre a niveles molestos, según él.
Ian Trainer, el abuelo que murió, les había dicho a las autoridades de Reino Unido que debía subir el volumen porque padecía una condición de sordera. Le pidieron usar auriculares, pero manifestó que eso “le irritaba los oídos”, según los médicos.
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La sugerencia fue, entonces, que no reprodujera música entre las 9 de la mañana y las 10 de la noche con un volumen que superara el tono de una conversación, algo que él desobedeció, dicen medios locales.
“Me gusta escuchar música a un nivel que disfruto”, le dijo a uno de los oficiales que lo había arrestado unos meses atrás. En esa ocasión quedó libre.
Su terquedad y la insistencia de su vecino llevaron a que Ian Trainer fuera detenido otra vez. Ya se había salvado el año pasado, pues debido a su edad las sanciones y llamados de atención eran menores.
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Las autoridades confirmaron que el hombre de 83 años falleció en un hospital, aunque seguía bajo custodia de la Policía. Si bien no se han explicado las causas del deceso, muchos se han ido lanza en ristre contra aquel vecino que se quejó del volumen de la música.
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