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Noticias Caracol LOS INFORMANTES El colombiano Manuel Alejandro Tique fue liberado tras 514 días detenido en Venezuela

El colombiano Manuel Alejandro Tique fue liberado tras 514 días detenido en Venezuela

Luego de 17 meses de incertidumbre y una acusación de terrorismo, el ingeniero colombiano Manuel Alejandro Tique recuperó su libertad en Venezuela. Los Informantes conoció la historia de su calvario y el de su familia.

Presos-Venezuela

El Consejo Danés para Refugiados (DRC) confirmó oficialmente la liberación de Manuel Alejandro Tique, un trabajador humanitario colombiano que permaneció privado de la libertad en en Venezuela desde el 14 de septiembre de 2024. El ingeniero industrial de 33 años fue excarcelado tras pasar 17 meses de detención sin acceso a un debido proceso ni garantías consulares, una situación que la organización calificó como una grave afectación a sus derechos fundamentales.

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“Nos sentimos profundamente aliviados por la liberación de Manuel Alejandro. Durante todo este tiempo, hemos reiterado que su trabajo ha sido estrictamente humanitario, guiado por los principios de neutralidad, independencia e imparcialidad. Celebramos que hoy recupere su libertad, pero no podemos olvidar que ningún trabajador humanitario debería pasar por una situación como esta”, señaló Yann Cornic, Director de DRC para Colombia y América Latina, en el comunicado que puso fin a la angustia de la familia Tique.

El origen de la detención: una "entrevista rutinaria" en la frontera

La historia de su captura, contada por Los Informantes, comenzó cuando Manuel Alejandro se disponía a cruzar la frontera para cumplir con sus labores profesionales. Como parte de su rol en la ONG danesa, el ingeniero se dirigía a la ciudad de Guasdualito, en el estado de Apure, para realizar capacitaciones humanitarias.

Su hermana, Diana Tique, relató a Los Informantes cómo fue su último contacto con él: “Por tierra cruza el puente internacional que conecta Arauca con el estado de Apure, presenta su pasaporte para salir de Colombia y cuando lo presenta para ingresar a Venezuela le dicen que van a hacer una entrevista rutinaria”. Sin embargo, lo que debía ser un trámite migratorio ordinario se convirtió en una detención arbitraria.

Según el relato de sus compañeros de trabajo, quienes fueron testigos del momento en que uniformados venezolanos lo interceptaron, Manuel fue trasladado a una sede de la dirección de contrainteligencia militar en Guasdualito. “Le comunican que por favor les entreguen sus pertenencias sus maletas que él se va a quedar detenido y desde ese momento no volvimos a tener información de mi hermano”, explicó Diana Tique durante el tiempo que duró el encierro.

Acusaciones de "altísima peligrosidad" sin pruebas judiciales

Mientras Manuel Alejandro permanecía incomunicado, las autoridades venezolanas lanzaron graves señalamientos en su contra. Diosdado Cabello, actual ministro del Interior y de Justicia de Venezuela, vinculó públicamente al ingeniero con actividades delictivas de alto impacto. Cabello afirmó: “Manuel Alejandro Tique Chávez se esconde detrás de vínculos de ONG pero este caballero es un reclutador de paraco”.

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Bajo esta narrativa, Tique fue señalado de delitos como terrorismo y atentado contra la patria. No obstante, su familia y la organización para la que trabajaba denunciaron constantemente que no existían pruebas, expedientes ni una condena formal que respaldara tales afirmaciones. Su hermana enfatizó la contradicción entre el perfil de Manuel y las acusaciones: “Mi hermano es inocente, es un trabajador humanitario merece estar en su casa”.

En Bogotá, el vacío dejado por Manuel se sintió con fuerza. Su familia recordaba a un hombre dedicado a temas ambientales y sociales, egresado de la Universidad Nacional, que prefería la lectura y el ejercicio antes que las fiestas. “Dedicado a temas ambientales y después a personas ayudar poblaciones vulnerables entonces es una sorpresa para nosotros, para la familia, además con una acusación de reclutamiento de paramilitares, no cuadra para nada con el perfil de Manuel Alejandro”, señaló el director de la ONG durante la etapa de búsqueda.

El calvario en la cárcel de El Rodeo I

Manuel Alejandro fue trasladado a El Rodeo I, una de las prisiones más temidas de Venezuela, ubicada en las cercanías de Caracas. Allí, el aislamiento fue casi total. En un periodo de 17 meses, solo se registró una llamada telefónica en mayo de 2025.

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Diana Tique recordó aquel breve contacto: “Recibí la llamada de mi hermano por WhatsApp, hermoso escuchar su voz, pero muy triste saber la condición... él preocupado un poco por la situación económica familiar, claramente él tenía responsabilidades que nosotros asumimos”. En esa llamada, Manuel confirmó su ubicación: “estoy en El Rodeo I”, dijo.

Un testigo clave de sus días en cautiverio fue el ciudadano estadounidense David Guillón, quien compartió celda con él y fue liberado meses antes. Guillón describió condiciones de vida precarias, marcadas por la mala alimentación y la falta de atención médica legítima. “Yo estuve en la celda 13, él estaba en celda 14, todos estábamos separados entonces ninguna de nosotros supimos qué estaba pasando, pero se comunicaron en inglés y para ambos fue un alivio”, relató el excompañero de celda.

Guillón, quien es enfermero de profesión, denunció en Los Informantes que la atención médica dentro del penal era deficiente: “Muchos de sus médicos fueron médicos falsos... muchas veces que yo tenía que enseñarle algo o decir algo”. Además, describió la alimentación como "insuficiente", basada principalmente en arroz, granos y porciones escasas de pollo.

Resistencia y fe: la lucha de una hermana

Durante los más de 500 días de detención, Diana Tique se convirtió en la voz de su hermano ante la Cancillería de Colombia y organismos internacionales. A pesar de los múltiples plantones y cartas enviadas, la respuesta oficial solía ser limitada. “Nos sentimos abandonados”, expresaba Diana ante la falta de resultados diplomáticos inmediatos.

“Me acuerdo Navidad y Año Nuevo una tristeza absoluta en la cara de todos, no estamos celebrando con ese ánimo de compartir la cena, de abrazarnos, de estar contentos sino que faltan personas aquí”, confesó Diana en su momento. Su motor para no rendirse fue el amor y la convicción de la inocencia de Manuel, manteniendo siempre viva la esperanza.

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Finalmente, tras intensas gestiones diplomáticas y el acompañamiento constante del Consejo Danés para Refugiados, se logró su liberación este 10 de febrero de 2026. La organización reiteró su llamado al respeto del Derecho Internacional Humanitario y enfatizó que seguirá abogando para que ningún trabajador humanitario sea criminalizado por su labor de asistencia a poblaciones vulnerables.

*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.

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