La trágica muerte de una niña de ocho años tras contraer una infección inusual y letal en un lago de Luisiana ha conmocionado a la opinión pública estadounidense. Se trata de Lillian Smart, cuya muerte deja un vacío irreparable en su familia y deja en evidencia los riesgos excepcionales asociados al contacto con aguas dulces templadas durante el verano y a una particular bacteria "comecerebros".
¿Qué le pasó a Lillian Smart?
Lillian Smart era una niña de ocho años llena de vida que residía en la localidad de Ruston, Luisiana, y era la hija de Daniel y Rebecca Smart. La historia de la pequeña y su familia cambió drásticamente el 15 de agosto, cuando en medio de sus vacaciones la menor ingresó junto a sus padres a nadar en las templadas aguas del lago Claiborne, un cuerpo de agua situado a unos 48 kilómetros al noroeste de su hogar.
Poco después de ese viaje familiar, la menor comenzó a manifestar un severo cuadro de malestar generalizado, caracterizado por fiebre alta y visión doble. Ante el rápido deterioro de su condición neurológica, fue hospitalizada en estado crítico en la zona de Shreveport, donde el equipo médico detectó una inflamación cerebral de extrema gravedad. A pesar de los esfuerzos incansables de los especialistas las lesiones en el cerebro de Lillian resultaron devastadoras y falleció el sábado de esa misma semana en la unidad de cuidados intensivos, apenas un día después de celebrar su octavo cumpleaños.
Sus padres compartieron su inmenso dolor en redes sociales a través de la página Love for Lillian, expresando: "Anoche Lillian pasó de nuestros brazos a los brazos de Jesús. Las lesiones en su cerebro eran demasiado graves para que su pequeño cuerpo pudiera recuperarse".
¿Cuál fue el diagnóstico de la menor?
Los médicos determinaron que lo que afectó a Lillian fue la Naegleria fowleri, una ameba microscópica unicelular, también conocida como "bacteria comecerebros". Este organismo habita de manera natural en entornos de agua dulce templada o cálida como lagos, estanques, ríos, canales y también en el suelo húmedo.
El riesgo real se desencadena exclusivamente cuando el agua contaminada ingresa por la nariz durante actividades acuáticas recreativas. Desde la cavidad nasal, el microorganismo asciende y viaja hasta el cerebro. Una vez allí, consume el tejido cerebral, provocando una enfermedad neurológica devastadora conocida como meningoencefalitis amebiana primaria (PAM, por sus siglas en inglés). La PAM progresa con una rapidez alarmante y los síntomas iniciales suelen presentarse como dolor de cabeza, fiebre, náuseas y vómitos
A medida que avanza la destrucción de tejido y aumenta la inflamación cerebral, el paciente puede sufrir rigidez de cuello, confusión, alucinaciones, convulsiones, pérdida del equilibrio y alteraciones del estado mental. El desenlace es fatal en la inmensa mayoría de los casos detectados.
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El Departamento de Salud de Luisiana ha remarcado que no existen pruebas ambientales de rutina para rastrear o detectar de manera preventiva la Naegleria fowleri en cuerpos de agua naturales. El organismo existe de forma natural en los ecosistemas de agua dulce templada y su presencia debe presumirse.
Dado que el agua no se puede someter a un control diario, los expertos sanitarios de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y de las autoridades locales insisten en que la única vía efectiva de protección consiste en evitar que el agua ingrese por las fosas nasales durante las actividades recreativas de verano. Se recomienda evitar de forma rigurosa la inmersión de la cabeza, el buceo, los saltos y los clavados en aguas dulces templadas y disminuir la exposición en lagos y corrientes lentas de agua dulce durante las semanas más calurosas del verano.
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MARÍA PAULA GONZÁLEZ
PERIODISTA DIGITAL
mpgonzal@caracoltv.com.co