Lo que comenzó como una caminata tranquila por una de las playas más populares de Sídney estuvo a punto de convertirse en una tragedia. Un hombre de 43 años, padre de dos hijos, sobrevivió a la mordedura de un pulpo de anillos azules, una de las criaturas marinas más venenosas del planeta, en un episodio que hoy sirve como advertencia sobre los riesgos ocultos en las costas australianas.
El hecho ocurrió a comienzos de este mes en Balmoral Beach, en la costa norte del puerto de Sídney. Según informó 7 News Australia, Jaun-Paul Kalman, residente de la ciudad, caminaba con el agua hasta la cintura cuando tomó una pequeña concha, un gesto cotidiano que casi le cuesta la vida.
“Recogí una pequeña concha como siempre hago, como una pequeña concha de ostra”, relató Kalman a 7NEWS. Sin embargo, al observar su mano, descubrió algo inesperado y letal: “Cuando miré mi pulgar, allí estaba, este pequeño pulpo amarillo con luces y anillos azules intermitentes”.
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El pulpo de anillos azules, pese a su tamaño reducido y apariencia llamativa, es reconocido como una de las especies más peligrosas del mundo. Suelem vivir en arrecifes de coral y zonas rocosas en el Océano Pacífico, desde Japón hasta Australia.
Su veneno es extremadamente potente y, según los expertos, no existe antídoto para tratar su mordedura. Lo más alarmante es que el ataque puede pasar desapercibido en un primer momento.
En el caso de Kalman, no hubo dolor inmediato ni una marca evidente. “No había dolor ni señales de mordedura”, señaló el reporte. Sin embargo, apenas 20 minutos después, el hombre comenzó a sentir que algo no estaba bien, pues su pulgar se entumeció y su cuerpo empezó a fallar.
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La rápida reacción de su exesposa fue determinante, ella lo trasladó de inmediato al hospital, donde su condición se agravó de forma dramática. Kalman quedó completamente paralizado y fue ingresado en la unidad de cuidados intensivos. Desde allí Kalman, describió uno de los momentos más angustiantes de su vida.
“Me decía a mí mismo: ‘Muévete, muévete, mueve el cuerpo, mueve el cuerpo, ¿por qué no te mueves?’”, recordó. “De repente, sentí un peso, como si una enorme pinza me presionara todo el cuerpo, y oía a las enfermeras decir: ‘Respira, respira, necesitamos que respires bien’”.
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Los médicos decidieron inducirlo a un coma durante 20 horas para mantenerlo estable mientras el efecto del veneno disminuía. Aun así, su recuperación no fue inmediata. Tras despertar, sufrió dos nuevos episodios de parálisis y, luego de recibir el alta, incluso se desplomó en un supermercado, lo que evidenció la gravedad y persistencia de las secuelas.
De acuerdo con especialistas, el pulpo de anillos azules solo ataca en situaciones defensivas. La ecologista Paloma Matis explicó que, aunque su veneno es letal, estos animales no son agresivos por naturaleza. “Sabemos que los pulpos de anillos azules tienen un veneno muy potente, pero solo muerden si se les molesta”, afirmó. “Son definitivamente tímidos y por eso intentan mantenerse alejados de la gente”.
Tras este incidente, el Ayuntamiento de Mosman emitió una advertencia a la comunidad para que extremen las precauciones, especialmente en zonas de mareas rocosas, donde este tipo de fauna marina suele esconderse entre conchas y grietas.
Kalman, ahora consciente de lo cerca que estuvo de morir, envió un mensaje contundente al público, subrayando la importancia de no minimizar los síntomas y buscar ayuda médica inmediata. “Si tienes dudas, ve al hospital. Iba a comportarme como un macho, como un hombre tradicional, y si lo hubiera hecho, estaría muerto”, dijo.
¿Por qué viven tantos animales peligrosos en Australia?
Australia tiene fama mundial de albergar algunos de los animales más peligrosos del planeta, y aunque esta reputación no se basa en la cantidad, sí se sustenta en la potencia de sus venenos. Curiosamente, el país no es el que más especies venenosas tiene, Australia cuenta con 66, frente a las 80 de México o las 79 de Brasil, pero sí concentra a las más letales.
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Allí viven animales que están entre los diez más venenosos del mundo, como la cubomedusa, el caracol cono jaspeado, el pulpo de anillos azules y el pez piedra. Además, Australia alberga 20 de las 25 serpientes más venenosas del planeta, incluidas las 11 principales. El caso más extremo es el taipán del interior, la serpiente más venenosa del mundo, cuyo veneno en una sola mordedura podría matar a unos 250.000 ratones.
De acuerdo con la revista Cosmos Education, l a explicación de este fenómeno se remonta a la historia geológica de la Tierra, hace unos 180 millones de años, Australia formaba parte de un enorme supercontinente junto con África, Sudamérica, India y la Antártida.
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Al separarse estas masas de tierra de forma gradual, las poblaciones de serpientes venenosas que ya existían quedaron aisladas y evolucionaron de manera independiente, mientras en otros continentes surgieron distintos grupos de serpientes. Las 140 especies terrestres y 30 marinas del país descienden de un ancestro venenoso común, lo que explica por qué el veneno es una característica tan dominante en su fauna.
Así, Australia terminó concentrando animales extremadamente venenosos, sin embargo, pese a esta peligrosidad, muy pocos animales australianos causan la muerte, ya que la mayoría solo ataca en defensa propia. Por eso, aunque el país alberga algunas de las especies más letales del mundo, el riesgo real para las personas sigue siendo bajo.
HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRAN
NOTICIAS CARACOL
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