🔍 Durante 15 años, El Rastro ha caminado junto a los investigadores para descubrir qué hay detrás de las escenas de crimen más complejas y entender la mente de quienes intentan borrar sus huellas.
En junio de 2025, un grupo de 52 colombianos emprendió viaje hacia Ucrania impulsado por promesas de ingresos millonarios en el marco de la guerra con Rusia. Entre ellos se encontraba Leonel Mesa Ardila, un extirador y escolta de 35 años oriundo de Charalá (Santander), conocido entre sus compañeros de filas bajo el alias de 'Messi'. Antes de partir, Leonel ocultó el verdadero destino a su pareja, Jenny Paola Jiménez Pinzón, argumentando que se trasladaba hacia Emiratos Árabes Unidos en búsqueda de un mejor porvenir económico para ella y su hija recién nacida. Séptimo Día habló con ella. Sin embargo, tras su arribo al continente europeo y mediante una videollamada en la que vestía uniforme militar camuflado, Leonel le confesó la verdad a su compañera. A partir de ese momento comenzó un período de incertidumbre constante en su hogar ubicado en Palermo, un corregimiento rural situado a hora y media de Paipa, en el departamento de Boyacá.La realidad del conflicto resultó muy distante de las expectativas financieras iniciales. De los 52 colombianos que integraron esa delegación de combate, únicamente entre ocho y 10 regresaron con vida a territorio nacional, mientras que el resto figura en los registros oficiales como fallecidos o desaparecidos. El propio combatiente enviaba audios y registros audiovisuales del frente para contextualizar los ataques, aunque intentaba matizar el peligro real. Jenny Jiménez recordó en Séptimo Día: "No, no le creía porque pues igual digamos él me envió videos escuchándose prácticamente los bombazos, sirenas".Reencuentro con 'el mensajero de los caídos'Brayan Hernández Rodríguez, un joven de 27 años originario de Agua de Dios, Cundinamarca, y apodado 'Plumas' en el frente militar en Ucrania, logró retornar a Colombia el 25 de marzo de 2026. Tras sobrevivir al fuego de artillería y a las embestidas en las trincheras, Hernández decidió emprender un recorrido por diferentes regiones del país para contactar a los allegados de sus compañeros caídos. Sobre el propósito de sus visitas, el exsoldado explicó: "Puedo decir que soy el mensajero de los caídos... Porque Dios me dio esta labor, me dejó con vida, así me haya sacado sin dinero, me dejó con vida para honrar y memorar aquellos compañeros que cayeron en batalla".Tras realizar un trayecto terrestre de casi ocho horas desde Cundinamarca, Hernández llegó a la vivienda de Jenny Paola Jiménez en el corregimiento de Palermo. En el lugar, la mujer aguardaba junto a su pequeña hija de 16 meses en búsqueda de respuestas sobre el paradero final de su esposo. Al recibirlo en su residencia, Jenny le manifestó al recién llegado: "Para mí es muy importante que hayas venido porque sé que es difícil tanto para desplazarse aquí, como para venir y escucharme muchas preguntas que tengo que no he tenido respuesta desde que Leonel se fue".Durante el encuentro, el sobreviviente extrajo de su equipaje un objeto personal que Leonel Mesa atesoró durante su permanencia en el frente de guerra: su billetera. En el interior del accesorio se conservaban documentos del SOAT de la motocicleta que conducía en Colombia, una estampa religiosa del Divino Niño Jesús que su esposa le había obsequiado de cumpleaños y la copia escrita en idioma ucraniano del contrato de vinculación militar con la firma de Leonel.Al contemplar la billetera y reconocer la caligrafía de su esposo, la viuda expresó entre lágrimas: "Es que era algo muy personal, muy de él. Era algo que él conservaba y no se desprendía nunca... Dios mío, la verdad, cuánto quisiera que fuera Leonel el que estuviera acá...". Posteriormente agregó: "Jamás pensé que esto volviera. O sea, de verdad, a Brayan le agradezco por traerme esto muy importante"."Murió desangrado"El último contacto telefónico entre Leonel Mesa y su familia se produjo el 27 de noviembre de 2025, fecha en la que el combatiente informó que saldría a una misión de combate programada para un tiempo estimado entre 15 y 30 días. Tras meses de silencio operativo durante las festividades de fin de año, el 23 de enero de 2026 la Embajada se comunicó con Jenny Jiménez para notificarle que su pareja figuraba en calidad de desaparecido desde el 10 de enero.Durante meses, la familia en Boyacá solo tuvo acceso a versiones extraoficiales transmitidas por otros combatientes. Ante la presencia de Brayan Hernández en su hogar, la mujer solicitó conocer los detalles exactos de lo ocurrido: "Me han dicho que un dron lo detectó, que estaba tirado en la trinchera, que posiblemente estaba enterrado, que pareciera que él hubiese muerto desangrado. Sinceramente, tú que sabes, tú que estuviste allá, por más duro que sea, la realidad sí la quisiera saber de verdad".Ante el requerimiento, Hernández confirmó las informaciones relativas al fallecimiento ocurrido el 15 de enero tras un bombardeo ruso en la posición militar: "Todo es cierto. Que si el dron lo vio y lo encontró tirado, sí. Que si murió desangrado, sí. Él lastimosamente estuvo tirado, desangrándose hasta su último aliento".Frente al interrogante de por qué no se efectuaron labores de rescate mientras su esposo permanecía herido en el terreno, el exsoldado detalló la dinámica táctica del conflicto bélico: "Allá el mapa funciona como un ajedrez y el peón que muere, el peón que queda; no van a arriesgar otra pieza clave por un peón que ya está capturado o muerto".A pesar del impacto de la noticia, la entrega de los objetos personales significó una reparación simbólica para la familia en Boyacá. Jenny Jiménez concluyó sobre la presencia del sobreviviente: "Sinceramente, esa felicidad inmensa, digamos, de tener algo que Leo no soltaba para nada, que era la billetera, es muy gratificante y se lo agradezco a Brayan".Sobre los compromisos asumidos en las zonas de combate, Hernández reafirmó el valor de las palabras empeñadas entre compañeros: "Puedo afirmar y estoy muy seguro de que, aún estando entre el medio del caos, nos hacemos promesas, promesas que se vuelven sagradas". Tras culminar la entrega en Boyacá, el exsoldado regresó a su localidad natal en Agua de Dios para reincorporarse a sus labores en una pizzería, mientras busca alternativas de empleo en la ciudad de Bogotá.
El 24 de junio de 2025, 52 soldados colombianos partieron desde Bogotá hacia Ucrania impulsados por la promesa de transformar radicalmente su situación económica. Atraídos por convocatorias difundidas en redes sociales y contactos de antiguos compañeros militares, hombres con experiencia en el ejército, escoltas, mecánicos y vigilantes decidieron enlistarse en el ejército ucraniano para combatir a las fuerzas rusas en el frente oriental. A cambio de asumir labores de choque en primera línea, los reclutadores les prometieron asignaciones mensuales de 120.000 grivnas (moneda de Ucrania) —equivalentes a unos 12 millones de pesos colombianos— más bonificaciones de 70.000 grivnas (alrededor de 7 millones de pesos) por cada 30 días de permanencia en las zonas de mayor peligro.Sin embargo, la realidad del conflicto desmintió con rapidez las expectativas financieras. De los 52 integrantes de esa delegación, únicamente entre 8 y 10 regresaron con vida a territorio colombiano, mientras que el resto falleció en combate o figura en los registros de desaparecidos. A este trágico balance se sumó el incumplimiento sistemático de los pagos pactados por parte de las brigadas ucranianas.Brayan Hernández Rodríguez, un joven de 27 años originario de Agua de Dios, Cundinamarca, y quien trabajaba en una pizzería antes de viajar, fue uno de los pocos sobrevivientes que logró retornar al país el 25 de marzo de 2026. Tras permanecer casi un año bajo el uniforme militar extranjero, regresó sin ahorros, dice que únicamente tenía 6,5 millones de pesos con los que logró costear el pasaje aéreo de regreso."Decidió irse. A nadie le dijo nada y para mí fue muy duro. Él es mi hijo y uno como mamá no quiere verlos que esté ni menos en esa situación", contó su mamá en Séptimo Día.Hermandad en las trincheras ucranianasDurante las convocatorias previas al viaje en Bogotá, Brayan Hernández entabló amistad con Diego Rodríguez Muñoz, un exescolta caleño de 33 años. Al incorporarse a la estructura militar ucraniana, ambos recibieron sus respectivos alias de combate: Brayan adoptó el distintivo de 'Plumas' y Diego fue asignado como 'Tasmania'. Asignados a posiciones de alto riesgo, la convivencia diaria y el fuego enemigo consolidaron una estrecha hermandad entre ambos combatientes.Durante los meses de entrenamiento y patrullaje en las trincheras, 'Tasmania' mantuvo un hábito permanente: no se desprendía de una chaqueta camuflada que le fue entregada con su uniforme de dotación.Al mismo tiempo, sostenía videollamadas diarias en la madrugada con su pareja en Cali, Cindy Johana Quintana, con quien planeaba casarse formalmente tan pronto concluyera su servicio.El rigor del clima invernal y los combates desgastaron rápidamente la salud de los soldados. Para finales de octubre, Diego contrajo una severa neumonía en el frente. Durante cinco días, 'Plumas' suplicó asistencia médica a sus comandantes mientras cuidaba a su amigo, durmiendo apenas una hora diaria y cargando sobre sus espaldas los 60 kilogramos del equipo militar de ambos para sacarlo de la trinchera. Tras ser trasladado a un hospital, a 'Tasmania' le congelaron sus pagos al no ser considerado apto para el servicio activo. Ante la urgencia económica de reunir el dinero para su boda, Diego aceptó una arriesgada misión el 22 de noviembre.Antes de separarse, ambos hicieron un pacto de honor: si alguno caía en combate, el sobreviviente retornaría a Colombia para entregar las pertenencias más sagradas a la familia del fallecido.'El mensajero de los caídos'Sobre la labor asumida tras sobrevivir a la guerra entre Ucrania y Rusia, Brayan Hernández le explicó a Diego Guauque, de Séptimo Día, el propósito de su retorno: "Puedo decir que soy el mensajero de los caídos. Dios me dio esta labor, me dejó con vida, así me haya sacado sin dinero, me dejó con vida para honrar y memorar aquellos compañeros que cayeron en batalla".Tras perder todo contacto telefónico y radial con Diego el 10 de enero de 2026, las peores sospechas se confirmaron semanas después. En abril, la propia Cindy Quintana recibió una comunicación escueta desde Ucrania en la que un militar le notificó el deceso de su pareja en el frente. Sin mayores detalles sobre lo ocurrido ni la posibilidad inmediata de repatriar el cuerpo, el arribo de Brayan a Cali se convirtió en el único puente hacia la verdad de los hechos.Brayan Hernández se trasladó al barrio Belalcázar, en el occidente de Cali, para cumplir la palabra empeñada. En su equipaje llevaba la chaqueta camuflada que Diego utilizó ininterrumpidamente durante la contienda. Al encontrarse frente a la viuda, el combatiente sobreviviente expresó las razones de su visita: "Más que nada vengo por una promesa que le hice a Diego, porque entre todo el infierno que vivimos, él tenía una chispa de luz y era las videollamadas que hacía contigo todos los días".Seguidamente, 'Plumas' le hizo entrega de la prenda militar: "Yo aquí te traigo un detalle, algo que fue muy importante para él... Esto era algo que a él le distinguía mucho, que no se lo quitaba para nada... Yo puedo afirmar que esto era como una segunda piel para él porque no sé por qué razón atesoró tanto esta chaqueta y pues lamento traerte esto como recuerdo y no llegar con mi amigo a tus brazos".Al recibir el objeto, Cindy Quintana manifestó la conmoción de tener de regreso la única prenda de su esposo: "Lo voy a guardar, lo voy a atesorar. Mejor dicho, va a quedar en las mejores manos. Te lo agradezco demasiado".¿Falsas promesas?El testimonio de Cindy Quintana puso de manifiesto las condiciones extremas a las que son sometidos los mercenarios latinoamericanos en el este de Europa. A Diego Rodríguez le prometieron asignaciones de hasta 26 millones de pesos mensuales bajo la condición de ser enviado al frente de batalla. Sobre el trato de los mandos extranjeros hacia los colombianos, la mujer afirmó: "Lo que no hacían los ucranianos lo hacían ellos y el trato era horrible también... eran como carne de cañón. El trabajo más sucio lo tenía que hacer el colombiano".A pesar de las elevadas cifras consignadas en las ofertas de vinculación, los desembolsos a los familiares tras los fallecimientos resultaron mínimos. Cindy confirmó que únicamente recibió 6 millones de pesos como compensación tras la pérdida de su pareja.Por su parte, Brayan Hernández regresó a su población natal en Agua de Dios para reincorporarse a sus labores como pizzero, al tiempo que busca oportunidades laborales en Bogotá para rehacer su vida tras haber dejado atrás la contienda en Europa.
En Los Informantes, tres grandes historias todos los domingos. La crónica en las trincheras de El Plateado, en Cauca, que recibirá mención de honor de la SIP; la vida y obra de Dago García y sus paseos; y la condecoración al militar colombiano conocido como el Mocho Frank.
A casi diez años de la intervención que desmanteló las calles del Bronx en Bogotá, un escalofriante testimonio ha vuelto a poner luz sobre el horror que se escondía tras sus muros. En una entrevista exclusiva concedida al programa Conducta Delictiva, un hombre identificado como Óscar reveló cómo su exitosa carrera como chef internacional terminó en un sótano lúgubre de la L, donde fue forzado a preparar “platos rituales” con restos humanos para los líderes de las organizaciones criminales del sector.(Síganos en Google Discover y conéctese con las noticias más importantes de Colombia y el mundo)Óscar no siempre habitó las sombras. Formado en el New York Food and Hotel Management School en Manhattan, trabajó en prestigiosas cadenas hoteleras y cocinó para grandes figuras en Queens y Europa como reinas de belleza. Sin embargo, una adicción que comenzó a los 13 años lo llevó por un camino lleno muy diferente al éxito que había alcanzado. Tras regresar a Colombia y perder todos sus ahorros, terminó trabajando en el barrio Santa Fe, cuidando a un hombre sin brazos apodado "El Mocho", hasta que el miedo a la violencia lo empujó a buscar refugio en el Bronx.Lo que comenzó como una labor de cocina para eventos sociales de pandilleros, matrimonios y quinceañeras celebrados en palacios ocultos, se transformó rápidamente en una pesadilla. Óscar relata que fue llevado ante un líder criminal que lo obligó a descender por una puerta de acero de gran grosor hacia un sótano.El momento de quiebre ocurrió cuando le entregaron una bolsa que contenía piel humana. Ante su negativa inicial, la respuesta fue la violencia física y una sentencia de muerte. Óscar recuerda las palabras del líder: "O usted lo cocina o nos lo comemos a usted y no vuelve a salir vivo".Bajo la presión de los "Sayayines" (guardias del Bronx) y tras recibir múltiples heridas con arma cortopunzante, Óscar no solo fue obligado a cocinarla, sino también a consumirla frente a sus captores. Relata con horror un detalle perturbador: mientras le exigían probar el plato, un guardia al oído y le advertía: "Si usted vomíta lo mato", mencinó tras morderle la oreja. Ante la amenaza, Óscar confiesó: "Me tocó comer, yo fui el primero. No tuve el valor de dejarme matar no fui capaz".Un restaurante con platos de carne humanaSegún el relato del exchef, el consumo de carne humana no era un acto aislado, sino una práctica sistemática vinculada a rituales de "blindaje satánico" para pasar desapercibido. Óscar afirma que dentro del Bronx funcionaba un restaurante que recibía a extranjeros, principalmente japoneses y tailandeses, que pagaban sumas exorbitantes por estos platos."Yo supe que la libra de los 250 gramos en adelante era un millón de pesos... estamos hablando de más o menos 600 dólares un plato de humano en una pocilga", detalla en la entrevista. Estos banquetes macabros se realizaban religiosamente los martes y jueves, días en los que Óscar se convertía, según sus captores, en el 'cocinero del diablo'. Óscar permaneció encerrado en ese sótano durante tres años, en condiciones infrahumanas. Dormía, hacia sus necesidades y cocinaba en un sitio húmedo donde el agua para beber debía ser recogida de una tubería rota que pasaba junto a charcos de orina. Durante ese tiempo, su única dieta, aseguró, fue la misma carne que preparaba.El impacto psicológico y espiritual de lo vivido aún lo persigue. Óscar asegura que las víctimas se le presentaban en visiones y conversaciones auditivas: "Empezaba escuchándolos y escuchándolos por tiempo... hasta que ya se vuelven parte suya". Este sentimiento de culpa lo acompañó incluso después de su liberación: "Me quería ir con los que me había comido el sentimiento de culpabilidad era terrible yo me sentía supremamente culpable".Tras lograr escapar milagrosamente a través de una "puerta falsa" que abrió con su propia cabeza durante un altercado, Óscar fue rescatado por la policía en el Parque de los Mártires. Hoy, tras 10 años de sobriedad y liderar una fundación para habitantes de calle en Bucaramanga, su mensaje para la juventud es contundente: "Si usted no quiere que nadie lo ayude porque se siente solo no use drogas". Su historia se mantiene como un reflejo de lo que vivieron muchas personas en las calles del antiguo Bronx y que viveron para contarlo.HEIDY ALEJANDRA CARREÑO BELTRANNOTICIAS CARACOLHcarrenb@caracoltv.com.co
Por años, las historias sobre un reptil gigante que devoraba personas en el corazón de Bogotá parecieron sacadas de una ficción de terror. Sin embargo, tras el desmantelamiento del Bronx en 2016, los testimonios de sobrevivientes y agentes encubiertos revelaron que el horror era al parecer real.Esta es la historia de un cocodrilo llamado Pepe, una de las leyendas urbanas más escalofriantes de la ciudad. Un animal que dicen era utilizado por la banda delincuencial Los Sayayines para torturar y desaparecer a sus víctimas, según testimonios de algunos sobrevivientes.La leyenda de Pepe, el cocodrilo del BronxLos Informantes conoció su macabra historia en el 2016, revelando detalles que aún hoy generan zozobra entre los bogotanos. Sobrevivientes se atrevieron a narrar el horror vivido durante años en el Bronx.Pedro Ruiz, un hombre que pasó seis años en estas calles consumiendo bazuco, contó detalles sobre este mito urbano que, según él, fue real: Pepe, el cocodrilo que era usado por Los Sayayines para torturar a sus víctimas."Ellos le echaban la gente a ese animal, ese cocodrilo ya tenía dos metros y pedazo", afirmó Ruiz.(Lea también: La historia de Pepe, el cocodrilo del Bronx usado para desaparecer personas)"Ese cocodrilo lo conocí pequeño, se llamaba Pepe, lo trajeron como una lagartijita. Eso era un estanque pequeño, después cuando el animal se creció hicieron un estanque grandísimo para él solo, una habitación para él solo", señaló Pedro Ruiz.Además de quemar vivos a los que Los Sayayines llamaban sapos o sospechosos, en el Bronx había criaderos de perros Pitbull que destrozaban a un ser humano en menos de 15 minutos.Un cocodrilo tenía su propio estanque y allá también iban a parar los que tenían cuentas pendientes con Los Sayayines. "Es del que se escuchan tantas historias y es real, yo sí le digo que es real, yo puedo dar fe que es real", afirmó Pedro Ruiz, confirmando este mito urbano.Algunos muertos eran sacados en bolsas o camiones, otros no, eran simplemente enterrados dos metros bajo tierra. Una dictadura plena con reglas propias, un reino de maldad.(Lea también: La historia del San Bernardo, el nuevo Bronx de Bogotá donde han detonado varias granadas)¿Qué pasó con Pepe, el cocodrilo?La pregunta que muchos se hacen es: ¿qué pasó con Pepe, el cocodrilo del Bronx? Hay quienes aseguran que a Pepe lo sacrificaron y su piel fue vendida en el barrio Restrepo, al sur de Bogotá, para la fabricación de calzado.Aunque las fuentes oficiales indican que el reptil fue cremado, existen leyendas que afirman que su piel cubre los pies de algunas personas, las cuales desconocen el origen de este animal usado para torturar personas.La intervención del BronxEl Bronx, conocido por ser un foco de delincuencia, narcotráfico y explotación sexual, fue intervenido en 2016 por las autoridades en un operativo para desmantelar esta peligrosa zona.Durante el operativo, se incautaron armas, drogas y se rescataron a muchas personas, incluyendo menores de edad. Después de la intervención, el Distrito inició un proceso de transformación social en el área, creando el Distrito Bronx Creativo, un espacio dedicado a la industria de la cultura y la creatividad.(Lea también: Fotos | Así fue la intervención de San Bernardo, el nuevo Bronx de Bogotá que amenaza con expandirse)San Bernardo, un nuevo foco de delincuenciaSin embargo, la delincuencia no desapareció por completo y algunas actividades ilícitas se trasladaron a zonas cercanas como el barrio San Bernardo, también conocido como 'Samber', que ha sido comparado con el Bronx debido a su deterioro y la presencia de grupos criminales dedicados al microtráfico.Este barrio ha experimentado problemas similares a los del antiguo Bronx, lo que ha llevado a las autoridades a implementar operativos de seguridad en esa área para combatir el narcotráfico y la delincuencia.La historia de Pepe, el cocodrilo del Bronx sigue siendo un recordatorio de los horrores que se vivieron en esa zona y de la lucha por erradicar la violencia y el crimen en la ciudad.
Durante años fue considerada una leyenda urbana en Bogotá, alimentada por los rumores que circulaban entre quienes se atrevían a cruzar las peligrosas calles del Bronx. Sin embargo, lo que parecía un mito terminó convertido en una realidad documentada por autoridades y testigos directos. En pleno centro de la capital, bajo el dominio de la banda criminal conocida como ‘Los Sayayines’, operó una estructura de terror que incluyó torturas, desapariciones y un lugar clandestino donde se procesaba y servía carne humana.Los Informantes habló con Óscar Rosas, un chef que sobrevivió a ese infierno. Durante tres años permaneció encerrado en un sótano, en una de las zonas más temidas de la ciudad, donde, según su testimonio, fue obligado a cocinar lo impensable.De las cocinas internacionales al Bronx de BogotáAntes de quedar atrapado en las redes del Bronx, la vida de Óscar Rosas prometía un destino diferente. Su formación lo llevó a estudiar en la Universidad de Nueva York y a trabajar en prestigiosos establecimientos. Su talento en la cocina le permitió recorrer países como Estados Unidos, Brasil, Italia y Holanda. Sin embargo, su trayectoria profesional estuvo constantemente marcada por una adicción temprana que comenzó en su adolescencia.“Era un problema para mi familia. Yo empecé [a consumir] a los 13 años. Mi mamá que era mi alcahueta me dijo: ‘mijo, cambie, váyase y deje de consumir’. Pero resulta que conocí la heroína, entonces cambié la coca, la marihuana y el bazuco por la heroína”.A pesar de sus éxitos laborales en el extranjero, la dependencia a las sustancias provocaba escándalos que terminaban en despidos tras pocos meses de empleo. En un intento por rehabilitarse, regresó a Colombia con el sueño de comprar una propiedad en Tenjo y formar una familia. No obstante, el deseo de consumir sustancias lo llevó rápidamente al barrio Santa Fe y, finalmente, al sector del Bronx, donde perdió su carro y lo que había logrado, pasaba sus días drogado y cada vez más adentro del Bronx.¿Qué ocurrió dentro del Bronx?Dentro del Bronx, Óscar Rosas empezó realizando tareas básicas para sostener su adicción, trabajando como limpiador de calles y luego como taquillero, encargado de pesar y empacar drogas. Su habilidad en la cocina no pasó desapercibida para ‘Los Sayayines’, los criminales que ejercían el control absoluto del sector. Inicialmente, fue contratado para eventos específicos de la banda: “Yo les cocinaba para la novia, que nació el hijo, fiestas privadas y de derroche”.Esa destreza culinaria, que en otros tiempos le abrió las puertas de hoteles internacionales, terminó convirtiéndose en su condena. Los líderes de la organización decidieron confinarlo en un túnel subterráneo del que no salió durante tres años. El lugar de cautiverio era un punto clave para la banda: una estructura conectada a las antiguas cañerías de la ciudad, por donde circulaban drogas y dinero lejos de la vista de las autoridades.El horror en el sótano del Bronx: comían carne humanaLa primera vez que le ordenaron cocinar restos humanos estuvo rodeada de violencia y amenazas. Cuando le entregaron una bolsa de cuero sobre la mesa, el chef comprendió de inmediato lo que había en su interior: “Saco lo que está en la bolsa de cuero, la extiendo. Cojo el ajo, cojo la cebolla, pero miro bien la carne y era un cuerpo humano completico, sin pies, sin cabeza, sin manos, sin huesos”. Ante su negativa inicial, sus captores reaccionaron de inmediato con violencia. Lo golpearon con la culata de un arma para obligarlo a obedecer.Bajo amenaza de muerte, fue obligado no solo a preparar los restos, sino a consumirlos. ‘Los Sayayines’ le advirtieron con claridad sobre las consecuencias de desobedecer: “No solo lo va a cocinar, lo va a probar y se lo va a comer, o si no nos lo comemos a usted”. Rosas describió el lugar como un espacio reducido y precario, infestado de ratas, donde la única actividad era el procesamiento de los cuerpos: “Era una cañería antigua de Bogotá... Lo único que cabía era la mesa, el muerto y muchos extranjeros. Era un restaurante de caníbales”.Restaurante “caníbal” y rituales satánicosSegún el exhabitante de calle, la práctica del canibalismo en el Bronx de Bogotá no habría sido un hecho aislado, sino parte de una dinámica de control y ritualismo satánico utilizada por la banda ‘Los Sayayines' para afianzar su poder y obtener supuestos beneficios espirituales. Óscar Rosas afirmó que los enfrentamientos entre bandas a menudo se resolvían mediante estos rituales, y que incluso líderes del sector terminaron siendo víctimas de esta práctica: “Al que más se comían era al duro del Bronx... al que les daba de comer”.Además del consumo por parte de los victimarios, la carne humana era distribuida entre la población de habitantes de calle que frecuentaba el sector. Según las investigaciones, los restos eran descuartizados y triturados para ser mezclados con la alimentación general que se servía en bandejas callejeras. Rosas señaló que el objetivo era engañar a los consumidores: “Sobraban sopas de manes y le daban a los habitantes de calle a comer. No tenía ni idea que estaba comiendo un cristiano”.Operativo en el Bronx y lo que hallaron las autoridadesAntes de hacer pública su historia, Óscar Rosas consultó a otros testigos y sobrevivientes para evitar poner su vida en riesgo. Por ello, lo que contó en Los Informantes también fue verificado por las autoridades.Julián Quintana, director del cuerpo técnico de investigaciones del CTI, corroboró que agentes encubiertos infiltrados como habitantes de calle proporcionaron información en tiempo real sobre estas prácticas.Durante la intervención masiva del 28 de mayo de 2016, que involucró a 2.500 efectivos de la Policía, el Ejército y el CTI, se descubrieron los búnkeres y túneles descritos por el chef. En estos lugares, las autoridades hallaron evidencias de tortura y métodos de desaparición forzada.“Nosotros teníamos agentes encubiertos que se hicieron pasar por habitantes de la calle y nos daban información en tiempo real, cuando se hace la intervención uno de ellos me aborda y me dice: ‘Estos son los lugares donde alimentan los habitantes de la calle, aquí incluso cogen seres humanos, los descuartizan, los trituran y se los ponen a los habitantes para que se los coman en estas bandejas’”, afirmó Julián Quintana.Además del canibalismo, se habría confirmado el uso de animales para deshacerse de los cuerpos. Según Rosas, existía un pitbull entrenado para atacar y un cocodrilo, conocido como ‘Pepe’, en cuyo estanque arrojaban a quienes querían desaparecer.El fin del cautiverio y la vida después del BronxEl encierro de Óscar Rosas terminó de manera drástica tras un intento de quitarse la vida. Al cortarse la yugular con una botella de vidrio, uno de los ‘Sayayines’, en un acto inesperado, decidió auxiliarlo y sacarlo del túnel. Fue abandonado en el Parque de los Mártires y posteriormente trasladado a la clínica Santa Clara, donde lograron salvar su vida.Tras su recuperación y el desmantelamiento del Bronx, Rosas se trasladó a Santander, donde actualmente dirige una fundación dedicada a la rehabilitación de personas con problemas de adicción. En su residencia trabaja para evitar que otros caigan en el abismo que él experimentó.*Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Los Informantes.
Durante muchos años lo que ocurría dentro de las calles y casas del Bronx era considerado una leyenda urbana. Decían que eran historias posiblemente exageradas y causadas por las sustancias que las personas consumían en ese lugar de Bogotá. No fue sino hasta que las autoridades intervinieron y desmontaron la red que allí operaba que se descubrió que las torturas, los asesinatos y hasta eso de que comían humanos no era tan descabellado.Ahora, Óscar Rosas, uno de los adictos y habitantes de la calle que pasó años en el Bronx cuenta lo que presenció y fue obligado a hacer allí. Tuvo una historia de ascenso dentro de la banda de Los Sayayines, los criminales que controlaban el Bronx, ganándose su confianza y presenciando algunas de sus actividades más crueles y peligrosas.¿Cómo llegó al Bronx?Antes de entrar a ese mundo tenía una vida que lo proyectaba a ser uno de los mejores chefs del mundo. Pasó por restaurantes de Estados Unidos, Brasil, Italia y Holanda; sin embargo, detrás de ese posible éxito laboral, desde muy joven había empezado a consumir sustancias metiendo en problemas a sus padres, quienes cansados de la situación lo mandaron a estudiar a Nueva York.“Era un problema para mi familia. Yo empecé [a consumir] a los 13 años. Mi mamá que era mi alcahueta me dijo: ‘mijo, cambie, váyase y deje de consumir’. Pero resulta que conocí la heroína, entonces cambié la coca, la marihuana y el bazuco por la heroína. En ese entonces nos la inyectábamos debajo de la lengua o en los genitales porque estábamos estudiando, para no dejar tanto pinchazo”.Rosas probó sustancias y métodos para consumirlas a su antojo estando fuera del país, pero en medio de sus momentos de lucidez destacaba en las cocinas de los hoteles en los que conseguía trabajo. Desafortunadamente, esos empleos le duraban pocos meses porque eventualmente llegaba drogado y formaba escándalos.Recorrió el mundo cocinando, pero en ningún lugar lograba dejar la droga, ni siquiera estaba seguro de querer hacerlo. Finalmente, un día decidió que dejaría ese estilo de vida atrás y regresó a Colombia. “Llegué a Bogotá porque quería comprar una finca en Tenjo, quería formar mi familia, iba a dejar las drogas, iba a tener todo. Solo iba a fumar marihuana”.El propósito duró poco, pues a la semana se aburrió de fumar marihuana y fue en búsqueda de sustancias más fuertes. Así llegó al barrio Santa Fe, en pleno centro de Bogotá. Perdió su carro y lo que había logrado, pasaba sus días drogado y cada vez más adentro del Bronx.Exhabitante del Bronx confirma que comían humanosPara seguir teniendo acceso a su dosis, Óscar empezó a trabajar dentro del Bronx. Empezó limpiando las calles, luego vendiendo drogas y hasta llegó a ser de las personas que pesaban y armaban los paquetes de drogas. Los Sayayines, atentos a su desempeño en los diversos trabajos, también notaron la destreza que tenía en la cocina así que varias veces lo contrataron para preparar la comida de sus excéntricas celebraciones.“Yo les cocinaba para la novia, que nació el hijo, fiestas privadas y de derroche”. Pero esa habilidad lo llevó a pasar los peores tres años de su vida. Un día Los Sayayines decidieron meterlo a un túnel dentro de una de las casas del Bronx, del que no salió durante tres años y donde fue obligado a cocinar para ellos y para los habitantes de calle.Escuchar su historia puede causar muchas emociones y sensaciones en el cuerpo. Óscar todavía recuerda el primer día que notó que lo que cocinaba eran humanos.“Saco lo que está en la bolsa de cuero, la extiendo. Cojo el ajo, cojo la cebolla, pero miro bien la carne y era un cuerpo humano completico, sin pies, sin cabeza, sin manos, sin huesos. Miro al sayayin y el sayayin me pega con la culata, le dije ‘no voy a cocinar eso, eso es piel humana’, me dijo ‘no solo lo va a cocinar, lo va a probar y se lo va a comer, o si no nos lo comemos a usted’”.Así fue su vida a diario, recibía palizas cada vez que se negaba a cocinar humanos, pero se mantenía adicto y anhelaba esos segundos de escape que le daban las drogas. “Era una cañería antigua de Bogotá, lo único que cabía era la mesa, el muerto y muchos extranjeros. Era un restaurante de caníbales”.Finalmente logró salir de ese sótano el día en que intentó quitarse la vida cortándose el cuello con una botella de vidrio, lo que llevó al sayayin que lo custodiaba a sacarlo de ahí. “Salimos por una puerta al parque de los Mártires y ahí me dejó botado”. Fue llevado a una clínica, donde lograron salvarlo y cuando él empezó a contar lo que había vivido los últimos tres años, nadie le creyó. “Me declararon loco, chiflado, porque yo decía que yo comía gente que yo sabía todo. Decían que fue una mala traba”.Lo que hallaron las autoridades en el BronxEl relato de Rosas es tan impactante, difícil de creer y peligroso que, antes de contar todos estos detalles en Los Informantes, Óscar habló con personas que también fueron testigos y sobrevivieron para evitar que por esto su vida corriera peligro.Pero su historia sí está confirmada por las autoridades y los agentes encubiertos que estudiaron el Bronx para hacerlo caer definitivamente ese 28 de mayo de 2016, cuando en un operativo con 2.500 uniformados de policía, CTI y ejército intervinieron en las calles del barrio Santa Fe y destaparon casas, túneles, sacaron miles de adultos y niños que eran explotados sexualmente.“Nosotros teníamos agentes encubiertos que se hicieron pasar por habitantes de la calle y nos daban información en tiempo real, cuando se hace la intervención uno de ellos me aborda y me dice: ‘estos son los lugares donde alimentan los habitantes de la calle, aquí incluso cogen seres humanos, los descuartizan, los trituran y se los ponen a los habitantes para que se los coman en estas bandejas’”, recordó Julián Quintana, director del cuerpo técnico de investigaciones del CTI.Ahora, Óscar Rosas vive con su esposa en Floridablanca, Santander, en una casa en la que priman las imágenes religiosas y donde tiene su fundación para rehabilitar a personas adictas a las drogas, a las que quiere ayudar a salir de ese infierno. “Es un sitio para sentir paz”.
La Fundación Sanando Mentes, la Fundación Gilberto Álzate Avendaño (FUGA) y Bronx Distrito Creativo llevan a cabo una jornada de autocuidado y bienestar enfocada en personas habitantes de calle de la ciudad de Bogotá. El evento se realiza este sábado 8 de noviembre en la Esquina Redonda del Bronx Distrito Creativo.La actividad será desde las 9:00 a. m. hasta las 3:00 p. m. de este sábado. "Una jornada de bienestar y autocuidado para los ciudadanos habitantes de calle del centro de Bogotá", se lee en una publicación de las entidades que colaboran en la actividad, que fue nombrada como "Me Reconozco". "Busca ofrecer algo más que atención: un momento de escucha y compañía. Porque cuidarnos también es una forma de reconocernos", agregaron en el texto dando a conocer la actividad.¿Qué es el Bronx Distrito Creativo?El Bronx Distrito Creativo (BDC) es un proyecto metropolitano de restauración patrimonial. De acuerdo al sitio web oficial, el proyecto es el más grande de su tipo en el país y está liderado por la Alcaldía Mayor de Bogotá y su ejecución está a cargo de la FUGA. "De sector estigmatizado a Casa de las Industrias Culturales y Creativas; ejemplo mundial de patrimonio vivo con la comunidad como protagonista. 35.000 m² recuperados y un modelo bogotano que marca la ruta metodológica para otras capitales".El BDC en modelo replicable con tres pilares esenciales: gobernanza, cocreación e intervención urbana y patrimonial. “Sentimos un gran orgullo por el trabajo que estamos haciendo y un profundo agradecimiento a cada persona que todos los días le pone no solo el esfuerzo, sino también el corazón a este proyecto. Que el mundo nos tenga como referencia es reflejo de lo importante que es el Bronx Distrito Creativo para la transformación social y, de la misma manera, para el territorio. Un lugar que cambió vidas, potencializa ideas y brinda oportunidades”, dijo en el pasado Blanca Andrea Sánchez, directora de la FUGA.¿Qué es la Esquina Redonda del Bronx Distrito Creativo?Por su parte, la Esquina Redonda del Bronx Distrito Creativo es un espacio colaborativo. "Proyectamos este espacio como un lugar que articule, posibilite y haga visible el saber comunitario y el valor de las prácticas y los oficios que han forjado la historia del centro de Bogotá, para incluirlas en el proyecto Bronx Distrito Creativo (BDC) como actores y protectores del patrimonio de la ciudad", aseguraron los promotores de la iniciativa.De acuerdo con las entidades que hacen parte de la estrategia, existe un componente esencial de participación comunitaria. "Hacer del laboratorio un espacio abierto, accesible, co-creativo y que circule. Las acciones del laboratorio son un recurso para la comunidad en general, la cual aporta su entusiasmo, su talento y sus puntos de vista. El laboratorio busca propiciar nuevas formas de hacer, pensar y proyectar ideas en temas de violencias, drogas y sexualidad, tres asuntos que requieren de ideas, soluciones e iniciativas urgentes, pero, sobre todo, creatividad y participación comunitaria".MATEO MEDINA ESCOBARNOTICIAS CARACOL
En el 2016, un gigantesco operativo de la Policía Nacional y el Ejército en el Bronx, una de las zonas más temidas y peligrosas de Bogotá, puso fin al infierno en el que investigaciones evidenciaron graves delitos como microtráfico, trata de personas, tortura, explotación sexual infantil y homicidios. Tras esta intervención, un equipo de Los Informantes conoció el testimonio de uno de los infiltrados cuyo trabajo fue clave para lograr el allanamiento.Fue exactamente el 28 de mayo de 2016 cuando más de 2.500 uniformados de la Policía Nacional y el Ejército, autorizados por el entonces alcalde Enrique Peñalosa, ingresaron a la zona para recuperarla. Este operativo también generó polémica y debate público, pues algunas organizaciones de derechos humanos criticaron la forma en que se llevó a cabo, señalando que no se ofrecieron suficientes garantías sociales y de salud a las personas que habitaban el Bronx.Según las investigaciones que realizaron la Fiscalía y la Policía antes de la intervención, en el Bronx se cometían graves delitos, entre ellos, tráfico de drogas, explotación sexual infantil, trata de personas, homicidios, torturas, desapariciones y esclavitud. “A las niñas no las veían ni siquiera como niñas, entraban como vestidas para la rumba y uno escuchaba comentarios de tipos que decían ‘esa vieja está buena’ y era una niña de 13 o 14 años”, relató en Los Informantes un oficial de inteligencia que durante más de 2 meses se infiltró en el Bronx.Esta peligrosa olla estaba ubicada en el centro de Bogotá, a pocas cuadras de la Casa de Nariño, al lado de la Policía Metropolitana, de la Iglesia del Voto Nacional y de un Batallón del Ejército.Las noches en el BronxEl oficial infiltrado le narró en su momento a Los Informantes cómo pasó las noches en las crudas entrañas de esas tres cuadras de Bogotá. Temblaba de frío, sin siquiera una sábana para abrigarse y con el miedo permanente de ser descubierto. Tuvo miedo de consumir drogas y llenaba su pipa con papel picado y echaba humo para disimular, a veces se juntaba con los bazuqueros para que el olor se le impregnara en la ropa y todo el mundo creyera que él estaba trabado.“Salía con un costal en la parte de arriba, reciclando para volver a ingresar sin llamar la atención y vendía mi reciclaje y así sustentaba mi papel”, reveló agregando que debía comer lo que le daban, los restos de todos los restaurantes, en un pedazo de papel periódico, vomitaba y pasaba noches con fiebre y escalofríos.Junto a otros oficiales infiltrados, lograron instalar una cámara en uno de los puntos neurálgicos del Bronx y así las autoridades pudieron saber cómo era el peligroso sitio antes del allanamiento en el que se encontraron menores de edad sometidos a abuso sexual y explotación, así como adultos con evidentes signos de maltrato físico y psicológico.Los peligrosos sayayinesSegún reportes oficiales, las mafias del lugar, conocidas como "ganchos", controlaban la vida de cientos de personas, muchas de ellas en condición de calle, drogodependientes, o menores reclutados a la fuerza. En el Bronx había ‘chiquitecas’ con música, trago, droga y sexo durante las 24 horas del día.En las calles del Bronx deambulaba un ejército de hombres armados conocidos como los Sayayines, un nombre copiado de la serie infantil de Dragon Ball. Estos sujetos verificaban que los clientes quedarán satisfechos y, con capuchas y armados hasta con fusiles, mataban, castigaban a los niños sin piedad, descuartizaban y desaparecían a quien les estorbaba.“Ese esquema de seguridad se hacía llamar los Sayayines… si uno se ponía a molestar al que no tenía que molestar o lo veían a uno llamando la atención, pues tenía que uno vérselas con ellos. Se les tenía mucho respeto, la amenaza de ellos era siempre que lo iban a ingresar a uno a una habitación de esas que tenían allá, con perros, habitaciones donde torturaban”, reveló el oficial.Sobre las víctimas de los crímenes ocurridos en este lugar, se sabe que los restos humanos que quedaban despedazados los sacaban en bolsas de basura o los metían en canecas de basura. En el Bronx también se descubrieron túneles, algunos que conectaban con calles a dos metros del sector, y por allí entraban y salían drogas y armamento. Por esos mismos se habrían fugado algunos cabecillas el día del operativo.A parte de los cuarteles generales de los ganchos, las chiquibecas, las perreras, las piezas minúsculas, las tiendas y máquinas tragamonedas, había hoteles que era utilizados, entre otras, para abusar de menores de edad. “Lo comparaban muchas veces con Las Vegas, decían que era Las Vegas de Bogotá, la lujuria completa”, puntualizó el oficial.Condena a dueña de hotel del BronxRecientemente, la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia ratificó una condena contra Gloria Esperanza Duarte, propietaria de un hotel en el Bronx, por el delito de trata de personas. Según la investigación, esta mujer se aprovechó de la precaria situación económica de una pareja y la sometió a condiciones laborales indignas a cambio de alojamiento.Luz Aleyda Meliton Soto y César Armando Báez Beltrán eran los esposos a los que Gloria Esperanza Duarte, condenada a 14 años de prisión, obligaba a trabajar durante 7 años sin descanso en un hotel del desaparecido sector del ‘Bronx’ en Bogotá. Les pagaba 3.500 pesos diarios.
Por siete años, una pareja de esposos fue obligada a trabajar sin descanso en un hotel del desaparecido sector del ‘Bronx’ en Bogotá, bajo amenazas, maltrato físico y psicológico. Todo a cambio de una paga esporádica de apenas 3.500 pesos diarios. Este fue el calvario que vivieron Luz Aleyda Meliton Soto y César Armando Báez Beltrán, una pareja de esposos que fue víctimas de explotación laboral por parte de Gloria Esperanza Duarte, la propietaria del establecimiento, quien finalmente fue condenada a 14 años de prisión por el delito de trata de personas.La sentencia, dictada en su momento por un tribunal y ratificada recientemente por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia, quedó en firme luego de que el alto tribunal negara el recurso extraordinario de casación presentado por la defensa de Duarte. Con ello, se confirma no solo la responsabilidad penal de la mujer, sino también la gravedad de los hechos que por años vulneraron la dignidad y los derechos fundamentales de dos personas en situación de vulnerabilidad.Según lo revelado en un comunicado emitido por la Fiscalía General de la Nación este miércoles 30 de julio, la investigación estuvo a cargo de una fiscal de la Dirección Especializada contra las Violaciones a los Derechos Humanos. La funcionaria logró demostrar cómo Duarte se aprovechó de la precaria situación económica de la pareja, que no tenía un lugar donde vivir, y los sometió a condiciones laborales indignas para saldar la deuda diaria por su alojamiento.“El caso de los esposos Luz Aleyda Meliton Soto y César Armando Báez Beltrán, quienes durante siete años fueron explotados laboralmente" evidencia un patrón en el que la mujer propietaria de un hotel en el desaparecido sector del ‘Bronx’ en Bogotá se aprovechó de la condición de pobreza de la pareja", indicó el ente acusador. Al respecto, la Fiscalía presentó pruebas contundentes que permitieron establecer que, entre 2007 y 2014, las víctimas fueron obligadas a realizar todo tipo de labores en el hotel, sin horarios ni días de descanso.Entre las tareas impuestas estaban atender a los huéspedes, servirles licor, ubicarles estupefacientes, y otras funciones que ponían en riesgo su integridad. En ningún momento contaron con afiliación al sistema de seguridad social, ni recibieron prestaciones de ley. La supuesta retribución por este trabajo consistía en pagos esporádicos de 3.500 pesos diarios, una cifra que en ese momento era su única alternativa frente a la amenaza de quedar en la calle.Se informó que, además del bajo pago, las víctimas eran constantemente intimidadas con ser desalojadas del hotel si no cumplían con las labores impuestas. Esta presión psicológica se convirtió en un método de sometimiento efectivo, especialmente teniendo en cuenta que la pareja no contaba con recursos económicos ni redes de apoyo.“La señora Duarte permitió a los esposos alojarse en su hotel que funcionaba como ‘pagadiario’. A cambio, les exigió cumplir labores exigentes, sin descanso, poniendo en riesgo su integridad”, señaló la Fiscalía en su comunicado en el que resaltó que la pareja además vivió "agresiones físicas y maltrato psicológico". La investigación también reveló que, en algunas ocasiones, la pareja recibió sustancias ilícitas como parte del pago por sus servicios.El contexto de estos hechos remite al sector del ‘Bronx’ en Bogotá, una zona que durante años fue epicentro de actividades delictivas, explotación y vulneración de derechos humanos. Aunque el lugar fue intervenido y desmantelado por las autoridades el 28 de mayo de 2016 en un operativo masivo en el que más de 2.500 miembros de la fuerza pública ingresaron a la zona para desmantelar ollas de narcotráfico y centros de explotación infantil, casos como el de Meliton y Báez demuestran el impacto humano que dejó el sector en algunas de sus víctimas.LAURA NATHALIA QUINTERO ARIZA. NOTICIAS CARACOL DIGITAL.
La Policía de Nueva York busca a un niño de 14 años como presunto responsable del asesinato de una menor de 16 años en un tiroteo ocurrido en una escuela en El Bronx, informaron las autoridades.La Policía acudió al vecindario de Morrisania, en El Bronx, tras recibir una llamada de emergencia el lunes sobre las cinco de la tarde y encontraron a la menor, Evette Jeffrey, inconsciente, con una herida de bala en la cabeza, antes de que se certificara su muerte en un hospital local, según los medios."Nuestra ciudad ha sufrido otra tragedia sin sentido", dijo la jefa de la Policía, Jessica Tisch, poco después del incidente en una conferencia de prensa. Tisch explicó, citando un video de seguridad, que los niños salieron del patio de la escuela y entraron en un pasillo cercano donde surgió una pelea entre algunos de ellos. Uno de los estudiantes golpeó a otro en la cara, lo derribó al suelo y siguió pegándole a otros estudiantes.Tras salir de ese lugar, el grupo fue hacia la calle, donde el niño derribado previamente se dirigió al que lo había golpeado, alguien le pasó un arma de fuego y con esta le disparó tres veces. En ese momento, la víctima salía de la escuela en una 'scooter' y, aunque otro estudiante intentó protegerla detrás de un muro de ladrillos, la joven fue alcanzada por uno de los tiros mientras otros corrían a esconderse, señala The New York Times.Tisch indicó que el número de víctimas por tiroteos en El Bronx aumentó en un 200 % el año pasado, en comparación con 2018, antes de que entrara en vigor la ley de Aumento de Edad, que cambió la forma en que los tribunales tratan a la mayoría de los jóvenes de 16 y 17 años acusados de delitos.El alcalde Eric Adams acudió al lugar y señaló que el menor que disparó había amenazado a su madre con un arma. En un mensaje en X, lamentó lo ocurrido: "Es desgarrador y enloquecedor que la violencia de pandillas haya cortado una vez más las vidas de dos jóvenes neoyorquinos: una hermosa niña con tanta vida por delante y un sospechoso de 14 años que podría haber elegido el camino correcto (...) Bebés matando bebés. Es una tragedia inimaginable y rezo por la familia de la víctima. Ni siquiera sé qué decir cuando ocurre un tiroteo como éste. Los padres debemos seguir haciendo todo lo posible para que nuestros hijos no tengan acceso a armas".Vanessa L. Gibson, presidenta del distrito del Bronx, dijo que había hablado con la madre de la víctima en el hospital. "La madre está absolutamente desconsolada. Recibió la peor llamada que ningún padre debería recibir jamás", dijo Gibson.El concejal de la ciudad Kevin C. Riley también se expresó sobre el hecho. "El Bronx está devastado por el trágico y sin sentido tiroteo (...) Esta desgarradora pérdida no es solo un reflejo de la violencia armada. Es un llamado a la acción", destacó el político."Nuestros jóvenes merecen crecer en barrios donde se valoren sus vidas, se proteja su futuro y se cultiven sus sueños. Cuando nos arrebatan a un adolescente cerca de una escuela y un patio de recreo, espacios destinados a ser santuarios para el crecimiento y la seguridad, se trata de un fracaso de los sistemas diseñados para protegerlos. Esta tragedia es un doloroso recordatorio de la urgente necesidad de invertir en el Bronx. Debemos ir más allá de pensamientos y oraciones y comprometernos con recursos reales y sostenidos que impulsen nuestras comunidades: escuelas seguras, atención adaptada a las necesidades de los jóvenes, oportunidades laborales, vivienda asequible y programas que involucren y empoderen a nuestros jóvenes", puntualizó Riley.EFE/MATEO MEDINA ESCOBAR
Del Bronx de Bogotá se ha dicho mucho, pero la historia de un cocodrilo llamado Pepe es una de las leyendas urbanas que mejor retrata la aterradora realidad que se vivió en ese sector de la capital hasta que fue intervenido en el año 2016. El reptil era utilizado por la banda delincuencial Los Sayayines para torturar y desaparecer a sus víctimas, según testimonios de algunos sobrevivientes.>>> Vea más: Pepe, el cocodrilo del Bronx al que llevaban los condenados de los sayayinesEn 2016, el programa Los Informantes entrevistó a varias personas que vivieron en carne propia las atrocidades cometidas en estas calles. Uno de ellos es, Pedro Ruiz, quien pasó seis años en el Bronx consumiendo bazuco y narró detalles impactantes sobre el uso de este animal.“Ese cocodrilo lo conocí pequeño, se llamaba Pepe, lo trajeron como una lagartijita. Eso era un estanque pequeño, después cuando el animal se creció hicieron un estanque grandísimo para él solo, una habitación para él solo”, afirmó Ruiz.En su relato, Pedro Ruiz describió cómo el pequeño reptil creció hasta convertirse en un enorme animal de más de dos metros, capaz de devorar a quienes eran arrojados por Los Sayayines.El sobreviviente del Bronx también aseguró: “Ellos le echaban la gente a ese animal, ese cocodrilo ya tenía dos metros y pedazo”. Su testimonio y una foto que se filtró recientemente confirma no solo la existencia de Pepe y su macabro uso, sino también la veracidad de esta famosa leyenda urbana.>>> Le puede interesar: ¿Qué pasó con el cocodrilo que usaban para torturar personas en el Bronx?Además de Pepe, en el Bronx se usaron otras formas de tortura y desaparición. Los Sayayines tenían criaderos de perros Pitbull entrenados para destrozar a sus víctimas en menos de 15 minutos.¿Qué pasó con el cocodrilo del Bronx?Algunas versiones indican que Pepe, el cocodrilo del Bronx fue sacrificado y su piel vendida en el barrio Restrepo, en sur de Bogotá, para la fabricación de calzado. Sin embargo, fuentes oficiales afirman que el reptil fue cremado. Aun así, persiste la creencia de que su piel adorna los zapatos de algunas personas.En su momento, Pedro Ruiz insistió en Los Informantes sobre la veracidad de la macabra historia de Pepe, el cocodrilo del Bronx: “Se escuchan tantas historias y es real, yo sí le digo que es real, yo puedo dar fe que es real”, señaló el hombre.>>> No se pierda: ¿Es verdad que hubo un cocodrilo en el Bronx de Bogotá?Vea aquí la historia completa de Los Informantes:
La Policía de Nueva York intenta dar con el responsable de una atroz agresión en una estación del metro en el Bronx.Vea también: Intentó robar a una joven, pero de un bus se bajaron trabajadores y le dieron una palizaLa Policía publicó en Twitter el video del incidente, que muestra a un hombre caminando detrás de una mujer, la rodea con sus brazos y, en cuestión de segundos, la empuja desde la plataforma hacia la vía férrea.Los testigos la sacaron de inmediato, antes del arribo del tren. La víctima, de 52 años, fue llevada al hospital y está en condición estable, tras sufrir una fractura de clavícula y algunas heridas.Este caso se registró en la tarde del pasado domingo, 5 de junio, y las autoridades están preocupadas porque agresiones como esta son cada vez más frecuentes.Le puede interesar: Niña herida salió a la calle pidiendo ayuda para evitar que su padrastro matara a su mamá
La principal novedad en la convocatoria de Atlético Nacional para el clásico paisa contra Independiente Medellín es la presencia de James Rodríguez, quien podría disputar su primer partido frente al 'poderoso' con la camiseta 'verdolaga'. Sin embargo, no todas son buenas noticias para el equipo dirigido por Lucas González, pues William Tesillo se sumó al grupo de jugadores lesionados y quedó fuera de los elegidos para el compromiso de la Copa BetPlay.Convocados de Atlético Nacional para enfrentar a MedellínEl entrenador Lucas González dio a conocer una lista de 20 futbolistas para afrontar el compromiso de ida de los cuartos de final de la Copa BetPlay, que se disputará en el estadio Atanasio Girardot. La presencia de James Rodríguez se roba las miradas, en un partido que promete emociones por tratarse de una nueva edición del clásico antioqueño.Esta es la lista de convocados de Atlético Nacional:Arqueros: Franco Armani y Luis Marquínez.Defensores: N. Parra, Cristian Haydar, J. Moreno, Andrés Román, Milton Casco y Samuel Velásquez.Mediocampistas: J. Zapata, J. Campuzano, F. Marín, M. Uribe, Edwin Cardona, James Rodríguez, E. Cabrera y Juan Manuel Rengifo.Delanteros: Kevin Parra, Iván Poveda, Nicolás Rodríguez y Edwin Benítez.William Tesillo, nuevo lesionado de Atlético NacionalUna de las novedades negativas para el conjunto verdolaga es la ausencia de William Tesillo, quien presenta fatiga muscular y se suma al reporte médico del equipo. El defensor comparte la lista de bajas con Alfredo Morelos, por una molestia en el muslo derecho; Marlos Moreno, por problemas en los isquiotibiales; Andrés Sarmiento, quien realiza trabajos controlados, y Andrés Reyes, por un esguince de rodilla. Según el reporte publicado, ninguno tiene fecha de regreso confirmada.Así, Nacional afrontará un compromiso determinante con novedades en su nómina y la expectativa por el posible debut de James Rodríguez en el clásico paisa.El partido contra Independiente Medellín está programado para este jueves 15 de octubre, a las 8:30 de la noche, en el estadio Atanasio Girardot.
La cancelación del partido entre Millonarios y Once Caldas, por la fecha 13 de la Liga BetPlay II-2026, desató una polémica por el estado de la cancha del estadio El Campín. En entrevista con 'ESPN', Carlos Mario Zuluaga, presidente de la Dimayor, explicó por qué la decisión se tomó a pocos minutos del inicio, defendió la actuación del organismo y señaló a Sencia, operador del escenario deportivo, por lo ocurrido con la gramilla.Además, el dirigente aclaró que el término preciso para referirse a lo sucedido es aplazamiento y no cancelación ni suspensión, pues el compromiso deberá disputarse en una nueva fecha, todavía sin confirmar. Zuluaga también descartó que Once Caldas pueda reclamar los puntos en el escritorio, se refirió a la responsabilidad del equipo local y cuestionó el uso de los escenarios deportivos para conciertos y otros eventos.¿Partido cancelado o suspendido?"Tenemos que aplazar el partido, que es la palabra precisa, ya que debe jugarse. No se suspende porque no se inició y no se cancela porque sigue en el calendario".¿Ya hay una fecha tentativa?"No. Estamos haciendo fútbol a pesar del país en el que vivimos porque hay amenaza de paro en todo el país, de que no tenemos estadios propios, de que por los climas y nuestra geografía se hacen difíciles los desplazamientos, luchar contra todo el mundo para tratar de hacer un partido. Quiero aclarar que revisamos la cancha, fuimos con expertos, pero el experto de Sencia le certificó al país de que habría fútbol y hay grabaciones, estando incluso por escrito. El culpable no es Dimayor, más allá de que es fácil señalar, pero nadie sabe lo que hay detrás. Desde que Sencia cogió El Campín, se deterioró la cancha y las instalaciones. Ya no tenemos un palco para invitar a una autoridad deportiva porque Sencia es el dueño de todas las sillas. Desafortunadamente, nos obliga a que suceda lo que está pasando".¿Es verdad que Millonarios insinuó aplazar el partido por el mal estado de la cancha?"Millonarios nos acompañó en todo momento, aceptó que el partido se hiciera, estuvo desde el primer momento en que entregaron la cancha, cuando se tendió el tapete ese y se estuvo pendiente a que pegara la gramilla, lo cual no sucedió. Se habló del aplazamiento incluso para mañana, pero no va a haber ninguna diferencia. De hecho, el partido de Santa Fe y Jaguares tampoco se va a poder realizar".¿Por qué Dimayor se demoró en la decisión final?"La última decisión la toman los clubes. El equipo local es quien tiene que entregar un estadio y una cancha para poder jugar un partido".¿Ustedes no están contentos con Sencia?"No somos los dueños del estadio. El propietario único es el Distrito y debe tomar las decisiones. Sencia es quien tiene que responder, pero no lo está haciendo. Somos un hazmerreír a nivel a mundial".¿Once Caldas puede pedir los puntos en el escritorio?"No. En este momento, fue una fuerza mayor. El estadio tuvo una inspección. Ayer estaba tapada la gramilla, se revisó y se creía que podía haber una evolución, ya que los expertos certificaban de que así sería. Cuando la destaparon, vimos de que no. La decisión no se tomó antes porque la cancha estaba cubierta, debido a las lluvias y demás. Cuando vimos y nos dimos cuenta, se tomó la decisión de no arriesgar a los jugadores o quedáramos peor, ya que la gramilla se iba a levantar, siendo un bochorno".Se vienen más conciertos, ¿Cuál es la posición de Dimayor?"No hay estadio donde jugar en Bogotá. Solo está Techo, donde incluso pretendían hacer conciertos, pero, por fortuna, no sucedió, ya que se puso una tutela y se ganó. De parte de la Dimayor ofrecemos disculpas por lo que nos corresponde. Estamos haciendo lo mejor que podemos, pero ya no hay estadios porque los están usando para eventos públicos, en los que pasan cosas peores que en el fútbol, pero de eso ni se habla".
La crisis por el estado de la cancha del estadio El Campín sigue generando consecuencias en el fútbol colombiano. Después de que se cancelara el partido entre Millonarios y Once Caldas, correspondiente a la fecha 13 de la Liga BetPlay II-2026, Carlos Mario Zuluaga, presidente de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor), confirmó que el compromiso entre Independiente Santa Fe y Jaguares de Córdoba tampoco podrá disputarse en la fecha prevista.El encuentro, válido por la fecha 7 del campeonato, estaba programado inicialmente para este miércoles 14 de octubre. Sin embargo, Dimayor había anunciado su reprogramación para el jueves 15 de octubre, a las 8:05 de la noche, debido a la falta de disponibilidad de efectivos de la Policía, que debían atender las marchas convocadas en diferentes puntos de Bogotá.No obstante, ahora surgió un nuevo inconveniente: las condiciones del terreno de juego del escenario deportivo, que llevaron a cancelar el duelo entre Millonarios y Once Caldas.¿Qué dijo Dimayor sobre Santa Fe vs. Jaguares?En entrevista con 'ESPN', Carlos Mario Zuluaga se refirió a la situación de El Campín y explicó que, pese a los esfuerzos realizados para recuperar la gramilla, las condiciones no mejoraron como se esperaba."Millonarios nos acompañó en todo momento, aceptó que el partido se hiciera, estuvo desde el primer momento en que entregaron la cancha, cuando se tendió el tapete ese y se estuvo pendiente a que pegara la gramilla, lo cual no sucedió", manifestó el dirigente.Zuluaga también reveló que se contempló la posibilidad de aplazar el compromiso de Millonarios contra Once Caldas para el miércoles 14 de octubre, pero esa alternativa no solucionaba el problema del campo."Se habló del aplazamiento incluso para mañana, pero no va a haber ninguna diferencia. De hecho, el partido de Santa Fe y Jaguares tampoco se va a poder realizar el próximo jueves", agregó el presidente de Dimayor.De esta manera, el dirigente anticipó que el encuentro entre 'cardenales' y 'felinos' no podría disputarse en la fecha prevista, debido a las condiciones de la cancha.¿Cuándo se jugará Santa Fe vs. Jaguares?Por ahora, el compromiso deberá esperar una nueva programación oficial. Aunque Dimayor había establecido el jueves 15 de octubre, a las 8:05 p. m., como fecha y horario para el partido, ese plan tendrá que modificarse.La entidad deberá anunciar oportunamente cuándo se jugará el encuentro correspondiente a la fecha 7 de la Liga BetPlay II-2026.La situación de El Campín quedó bajo la lupa después de los dos conciertos de BTS realizados en el escenario deportivo, que precedieron al deterioro de la gramilla.
La cancelación del partido entre Millonarios y Once Caldas, por la fecha 13 de la Liga BetPlay II-2026, sigue generando repercusiones. Después de que el encuentro, programado para este martes 13 de octubre, a las 8:30 de la noche, fuera suspendido por el mal estado de la cancha de El Campín, Carlos Mario Zuluaga, presidente de la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor), explicó por qué la decisión se tomó a pocos minutos del inicio.En entrevista con 'ESPN', el dirigente se refirió a las dificultades que enfrenta la organización del fútbol profesional colombiano y defendió la actuación de Dimayor en medio de los cuestionamientos por lo sucedido en el escenario deportivo de Bogotá.Zuluaga aseguró que se realizaron inspecciones previas y que la decisión estuvo condicionada por las evaluaciones que recibió el organismo sobre el estado de la gramilla, que había permanecido cubierta.¿Por qué Dimayor tardó en cancelar Millonarios vs. Once Caldas?El presidente de Dimayor explicó que la entidad consultó a expertos para conocer las condiciones del terreno de juego. Sin embargo, según su versión, el especialista de Sencia, operador de El Campín, había certificado que el campo estaría en condiciones para disputar el encuentro."Quiero aclarar que revisamos la cancha, fuimos con expertos, pero el experto de Sencia le certificó al país de que habría fútbol y hay grabaciones, estando incluso por escrito", afirmó Zuluaga, de entrada.El dirigente también rechazó que la responsabilidad de lo sucedido recayera exclusivamente sobre Dimayor y señaló que existen circunstancias que complican la organización de los partidos en Colombia."El culpable no es Dimayor, más allá de que es fácil señalar, pero nadie sabe lo que hay detrás", manifestó.Carlos Mario Zuluaga señaló a Sencia por el estado de El CampínDurante la entrevista, Zuluaga también lanzó críticas al manejo del escenario deportivo desde que Sencia asumió su operación."Desde que Sencia cogió El Campín, se deterioró la cancha y las instalaciones", expresó el dirigente, quien además mencionó dificultades relacionadas con el uso de los espacios y las sillas del estadio.En ese contexto, insistió en que la responsabilidad de garantizar las condiciones para disputar un encuentro también recae sobre el equipo local y la administración del escenario."La última decisión la toman los clubes. El equipo local es quien tiene que entregar un estadio y una cancha para poder jugar un partido", agregó.La cancelación se produjo después de los dos conciertos de BTS realizados en El Campín, que dejaron la gramilla en condiciones que impidieron disputar el compromiso.
La cancelación del partido entre Millonarios y Once Caldas, correspondiente a la fecha 13 de la Liga BetPlay II-2026, sigue generando preguntas. Una de las principales tiene que ver con la posibilidad de que el conjunto de Manizales reclame los puntos del compromiso ante las autoridades del fútbol colombiano, luego de que el encuentro fuera suspendido por el mal estado de la cancha de El Campín.El partido estaba programado para este martes 13 de octubre, a las 8:30 de la noche, en Bogotá. Sin embargo, a pocos minutos del inicio, la División Mayor del Fútbol Colombiano (Dimayor) anunció su cancelación debido a las condiciones del terreno de juego y con el objetivo de proteger la integridad de los futbolistas.En medio de la controversia, Carlos Mario Zuluaga, presidente de Dimayor, habló con 'ESPN' y explicó las razones que llevaron a tomar la decisión. Además, respondió directamente a la inquietud sobre si Once Caldas podría quedarse con los puntos sin necesidad de disputar el encuentro.¿Once Caldas puede ganar los puntos contra Millonarios por la cancelación?El dirigente fue contundente al descartar esa posibilidad en las circunstancias actuales y explicó que la determinación se tomó por una situación de fuerza mayor. "No. En este momento, fue una fuerza mayor", aseguró Zuluaga de entrada.El presidente de Dimayor también detalló cómo se desarrolló la revisión del terreno de juego. Según explicó, la gramilla había permanecido cubierta y existía la expectativa de que mejorara, de acuerdo con las valoraciones de los expertos."El estadio tuvo una inspección. Ayer (lunes) estaba tapada la gramilla, se revisó y se creía que podía haber una evolución, ya que los expertos certificaban de que así sería. Cuando la destaparon, vimos de que no", explicó.Zuluaga justificó que la decisión no se hubiera tomado con anterioridad debido a que el campo estaba cubierto por las condiciones climáticas y las lluvias.¿Por qué se canceló Millonarios vs. Once Caldas?El dirigente sostuvo que, una vez comprobaron el estado real de la cancha, decidieron no arriesgar a los jugadores ni permitir que el terreno sufriera mayores daños durante el compromiso."La decisión no se tomó antes porque la cancha estaba cubierta, debido a las lluvias y demás. Cuando vimos y nos dimos cuenta, se tomó la decisión de no arriesgar a los jugadores o quedáramos peor, ya que la gramilla se iba a levantar, siendo un bochorno", agregó.El deterioro del campo generó cuestionamientos después de los dos conciertos de BTS realizados en El Campín.Por ahora, el partido continúa aplazado y Dimayor deberá anunciar oficialmente la nueva fecha para que Millonarios y Once Caldas disputen el compromiso correspondiente a la Liga BetPlay II-2026.