La cistitis, la inflamación de la vejiga generalmente causada por una infección, es una condición de salud extremadamente común en las mujeres. Se estima que la mitad de las mujeres sufrirá al menos un episodio de cistitis durante su vida. Además de ser frecuente, es una condición muy molesta que genera síntomas como ardor, orinadera, dolor abdominal bajo e incluso la presencia de sangre en la orina.
Esta enfermedad es mucho más prevalente en mujeres debido, entre otros factores, a la anatomía: la uretra, que es el conducto de salida de la orina, es más corto que en los hombres, facilitando así que las bacterias lleguen a la vejiga, explica la doctora Fernanda Hernández en Noticias Caracol. De hecho, una de cada dos mujeres presentará una infección urinaria o cistitis a lo largo de su vida, y un 30% puede experimentar infecciones urinarias recurrentes.
Si bien no es posible cambiar la anatomía, sí existen factores de riesgo que se pueden modificar para disminuir la probabilidad de desarrollar cistitis. Es crucial revisar y ajustar ciertos hábitos diarios, ya que la prevención requiere más que solo antibióticos.
La importancia de orinar luego de la actividad sexual
Dentro de los hábitos recomendados para la higiene y prevención de infecciones, una de las sugerencias más importantes es orinar después de las relaciones sexuales.
Este consejo se enmarca en la necesidad de asegurar la correcta evacuación de las bacterias que puedan haber ingresado o movilizado hacia la uretra durante el coito. La acción de orinar funciona como un "arrastre" o lavado que ayuda a expulsar estos microorganismos antes de que puedan ascender a la vejiga y causar una infección.
Otros hábitos clave para la prevención
La práctica de orinar después del sexo complementa otras recomendaciones de higiene miccional que buscan evitar la retención de orina o de bacterias:
- Postura correcta en el baño: Siempre que se vaya al baño, la recomendación es sentarse bien en la taza del inodoro, incluso si se trata de un baño público. Contrario a la creencia popular de que esto causa más infecciones, no sentarse bien y no abrir adecuadamente las piernas (bajando la ropa interior y el pantalón hasta los tobillos) puede resultar en que la vejiga no se evacúe por completo. El residuo de orina que queda contiene bacterias, dándoles más tiempo para producir una infección urinaria.
- Frecuencia miccional: Es importante ir al baño a orinar aproximadamente cada tres horas. Aguantar las ganas de orinar es uno de los factores que contribuyen a la alta prevalencia de cistitis.
- Hidratación: Un bajo consumo de agua es un factor de riesgo modificable. Se debe tomar agua suficiente para que la orina se vea transparente.
No minimizar la cistitis
Es fundamental que la cistitis no sea vista como una condición menor ni como algo que deba generar vergüenza. Cuando esta condición se maneja mal o se vuelve recurrente, puede complicarse, llegando incluso a comprometer los riñones. Durante el embarazo, por ejemplo, una cistitis mal manejada podría producir una amenaza de aborto o de parto prematuro.
El error más común es la automedicación. Aunque un antibiótico pueda funcionar inicialmente, cuando la cistitis se vuelve recurrente, las pacientes tienden a volver a tomar ese medicamento "mágico", lo cual puede empeorar los síntomas o hacer que la infección se vuelva incontrolable. El manejo farmacológico (e incluso el uso de suplementos naturales como el arándano) debe estar siempre bajo supervisión médica, administrándose en dosis y por tiempos específicos.
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