
Brayan Martínez Rodríguez creyó haber enfrentado la peor tragedia de su vida cuando un disparo en su niñez lo dejó sin movilidad en las piernas, pero a sus 21 años, el destino le tenía preparada una prueba aún más cruel: fue secuestrado y enterrado vivo en un hueco durante 76 días, sin comida ni agua suficientes, rodeado de insectos y bajo la amenaza constante de ser asesinado. Lo más desgarrador fue descubrir que el autor intelectual del crimen era su propio medio hermano, Sebastián Martínez. Séptimo Día investigó el caso en el 2022.
El 28 de noviembre de 2020, Brayan fue sacado a la fuerza de su casa en Villavicencio, Meta, por un hombre y una mujer. Lo obligaron a tomarse una bebida y lo subieron a una moto. Al despertar, se encontraba encerrado en un hueco subterráneo de aproximadamente un metro por un metro. No podía acostarse ni estirar las piernas, y sus muletas estaban fuera de su alcance.
Últimas Noticias
Durante 76 días, Brayan vivió en condiciones inhumanas. “Duraba semanas sin probar alimento, solo líquido”, relató. El espacio era tan reducido que debía permanecer sentado y no podía estirarse por completo. “No me podía acostar nada, a toda hora mantener asentado y con los pies recogidos”, dijo.
Publicidad
La situación se volvió aún más degradante cuando tuvo que convivir con sus propias heces. “Me tocó pedirles que me dieron algo para hacer las necesidades del cuerpo, me pasaron un balde y ese balde no me lo sacaron, duré con eso más de un mes”, añadió.
Además, rodeado de insectos como cucarachas que según recuerda, debía aplastar y también estaba bajo amenaza constante de morir: “Me dicen que me van a matar, cuando escucho arriba dos cuchillos afilarse”. Una terrible pesadilla que aún recuerda con dolor, pese a los años que han pasado desde ese fatídico suceso.
La familia, víctima de una doble extorsión
Los secuestradores contactaron a la familia de Brayan, humildes campesinos, exigiendo $200 millones de pesos como rescate. Su padre, Orlando, vendió su casa por $40 millones para reunir parte del dinero. El encargado de entregar esa suma fue Sebastián Martínez, medio hermano de Brayan, a quien este consideraba como un hermano de sangre.
Publicidad
La primera entrega se realizó el 23 de diciembre de 2020, siguiendo instrucciones precisas. Sin embargo, los secuestradores afirmaron no haber recibido el dinero y exigieron otros $40 millones. Luz Dalia, madre de Brayan, vendió su única casa por $20 millones, y Sebastián ayudó a conseguir los otros $20 millones para la segunda entrega el 10 de enero de 2021. Nuevamente, los secuestradores negaron haber recibido el pago y Brayan no fue liberado.
La fuga que le devolvió la libertad
El 12 de febrero de 2021, Brayan escuchó que sus captores planeaban asesinarlo y decidió arriesgarlo todo. Aprovechando un descuido, logró mover la tapa del hueco, arrastrarse sin sus muletas y subir entre los escombros. Alcanzó a ver la luz por primera vez en meses y saltó una pared de dos metros.
Una patrulla de la Policía lo encontró y alertó al Gaula. La Policía envió una foto de Brayan a su madre, confirmando su rescate. Regresó a casa en silla de ruedas, desnutrido y con graves secuelas físicas y emocionales.
Tras el rescate, el Gaula allanó la casa donde estuvo secuestrado. Confirmaron las condiciones atroces del hueco. En el lugar, identificaron y detuvieron a Tatiana Hincapié y su hijo Javier Darwin Torres, quienes intentaron huir. Brayan reconoció sus voces como las de sus captores.

Inicialmente, ambos negaron los cargos, pero Darwin hizo una cruel e inesperada revelación: confesó que el autor intelectual del secuestro era Sebastián Martínez, el medio hermano. Según su testimonio, Sebastián propuso el “negocio macabro” a Tatiana. El plan original era secuestrar a Julieth, hermana de Brayan, pero al no encontrarla en la casa, decidieron que se lo llevarían a él.
Publicidad
Darwin y Tatiana se sorprendieron al saber que la familia había pagado $80 millones, lo que llevó al Gaula a sospechar que Sebastián también los había engañado, quedándose con el dinero.
La traición más dolorosa: la de su propio hermano
La investigación del Gaula incluyó la interceptación del teléfono de Sebastián, confirmando su participación junto a Fanor Ancizar Guerrero, exintegrante de las Autodefensas, y Mayerly Bonilla, pareja de Sebastián.
Sebastián no solo planeó el secuestro de su hermano, sino que se apropió del dinero del rescate, engañando a su familia y a sus cómplices en el secuestro. El 29 de junio, Sebastián, Fanor y Mayerly fueron capturados.
Publicidad
Desde la cárcel de Cómbita, Sebastián admitió ser cómplice y dijo estar arrepentido. Culpó a Fanor de haberlo incentivado y afirmó que actuó por “ambición”, negando haber planeado la tortura o quedarse con el dinero.
Un proceso judicial aún sin condenas
A pesar de la gravedad del caso, el proceso judicial contra los implicados se ha extendido sin que se hayan emitido condenas definitivas. Los cinco capturados enfrentan cargos por secuestro extorsivo agravado y utilización ilícita de redes de comunicación.
Brayan, por su parte, ha mostrado una valentía admirable. A pesar del trauma que vivió, ha manifestado su deseo de convertirse en profesor y contribuir positivamente a la sociedad.
Hoy, Brayan Martínez espera justicia en un caso que no solo reveló la crueldad de un secuestro, sino también la traición más dolorosa: la de un hermano que lo entregó por dinero.