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Grim Trials | RESEÑA: Un roguelite que sabe cuándo terminar

Grim Trials toma varias ideas conocidas del género y las lleva a un inframundo colorido, con combates ágiles, buenos jefes y una aventura que sabe cuándo ponerle punto final.

Grim Trials | RESEÑA:
Grim Trials | RESEÑA:
Cortesía: Glory Jam

La muerte suele ser apenas el comienzo en los roguelite, y Grim Trials lleva esa idea directamente al centro de su propuesta. El juego nos pone en la piel de Avelin, una joven que muere y despierta en la Academia, un lugar destinado a entrenar a quienes aspiran a convertirse en Segadores de la Muerte.

Su motivación es sencilla, pero suficiente para darle sentido a todo lo que ocurre. Avelin quiere regresar junto a la persona que ama y que dejó atrás en el mundo de los vivos. Para conseguirlo tendrá que superar las Grim Trials, una serie de pruebas repartidas por diferentes escenarios y culminadas por enfrentamientos contra siete jefes inspirados en los pecados capitales.

Solo después de superar estos desafíos podrá convertirse en una verdadera Segadora y tener la posibilidad de regresar al mundo que dejó atrás.

Desarrollado por Rolling Glory Jam y distribuido por Soft Source, el título apuesta por una estructura que cualquier jugador familiarizado con el género reconocerá rápidamente. Entramos en una zona, combatimos contra grupos de enemigos, elegimos mejoras, conseguimos recursos y avanzamos hasta enfrentarnos a un jefe.

Si morimos, regresamos a la Academia y podemos utilizar lo conseguido para mejorar nuestras posibilidades en la siguiente partida.

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La fórmula es conocida, pero funciona. Desde los primeros minutos queda claro qué quiere hacer Grim Trials y cómo pretende que avancemos. El inconveniente es que también queda clara una influencia que acompaña prácticamente toda la experiencia: Hades.

Una sombra llamada Hades

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Hablar de Grim Trials sin mencionar Hades resulta complicado. La perspectiva superior, los combates rápidos, las partidas repetidas, el regreso a una zona central después de morir y la presencia de diferentes personajes y mejoras durante cada recorrido recuerdan inevitablemente al juego de Supergiant Games.

Una sombra llamada Hades
Una sombra llamada Hades
Cortesía: Glory Jam

Incluso su presentación artística puede generar comparaciones. Grim Trials apuesta por personajes estilizados, colores intensos y una estética que combina elementos oscuros y góticos con efectos visuales bastante llamativos.

La influencia es evidente, pero eso no significa que el juego carezca completamente de identidad.

Rolling Glory Jam introduce una interpretación propia del inframundo y construye buena parte de su personalidad alrededor de la Academia. Allí encontramos personajes relacionados con la fabricación de objetos, recibimos misiones, desbloqueamos recetas y podemos conocer más detalles sobre este peculiar mundo.

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La diferencia fundamental está en la escala.

Grim Trials es una experiencia mucho más pequeña. No pretende competir con la cantidad de sistemas, personajes y contenido que ofrece Hades. Su apuesta consiste en concentrar la experiencia en el combate, la progresión y los enfrentamientos contra jefes, manteniendo una duración mucho más contenida.

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Esta decisión termina siendo importante porque el juego tiene suficiente contenido para resultar entretenido, pero no tanto como para sostener indefinidamente la repetición.

La comparación también deja al descubierto algunas carencias. Hades consiguió que sus personajes fueran uno de sus mayores atractivos gracias a las actuaciones de voz, los diálogos y las expresiones de sus retratos. En Grim Trials, los personajes permanecen estáticos y no cuentan con voces, por lo que algunas conversaciones pierden fuerza.

Hay buenas ideas narrativas, pero la presentación es mucho más sencilla.

Un combate rápido y directo

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El combate es, sin discusión, uno de los puntos más fuertes de Grim Trials.

Avelin dispone de un arma principal para los enfrentamientos cuerpo a cuerpo y una ballesta para atacar a distancia. También tiene acceso a pociones de curación y diferentes potenciadores que pueden utilizarse durante las partidas.

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Comenzamos con una guadaña, una elección bastante apropiada para una aprendiz de la muerte, pero posteriormente podemos fabricar otras armas como un hacha a dos manos o un martillo.

Cada alternativa modifica ligeramente nuestra forma de combatir, aunque la variedad termina siendo más reducida de lo que podría parecer inicialmente.

La acción es rápida y obliga a prestar atención constantemente. Las esquivas tienen un papel fundamental, especialmente cuando aparecen varios enemigos con ataques diferentes al mismo tiempo.

No es suficiente con atacar de manera indiscriminada. Hay que aprender cuándo acercarse, cuándo retroceder y cuándo utilizar una esquiva para evitar un golpe.

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Esto genera una dinámica muy propia del género: morir puede ser frustrante, pero también sirve para aprender.

Una derrota permite identificar un patrón enemigo, descubrir una combinación que no funciona o simplemente comprender mejor cómo aprovechar nuestro equipamiento. Después regresamos a la Academia, mejoramos a Avelin y volvemos a intentarlo.

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Es una fórmula conocida, pero Grim Trials consigue ejecutarla de manera suficientemente cómoda para que los primeros intentos resulten satisfactorios.

Bendiciones que cambian cada partida

Durante las partidas encontramos diferentes Blessings, o bendiciones, que modifican nuestras capacidades y permiten crear diferentes combinaciones.

Bendiciones que cambian cada partida
Bendiciones que cambian cada partida
Cortesía: Glory Jam

Aquí aparece uno de los aspectos más agradables durante las primeras horas. Encontrar una mejora que encaje con nuestro arma y después complementarla con otras habilidades puede cambiar considerablemente la manera de afrontar los combates.

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Al principio existe una sensación genuina de descubrimiento. Probamos diferentes armas, combinamos habilidades y buscamos configuraciones que se adapten a nuestra manera de jugar.

El problema llega cuando encontramos una combinación que funciona especialmente bien.

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A partir de ese momento, existe poco incentivo para abandonar una configuración cómoda. Las posibilidades de modificar radicalmente el comportamiento de las armas son limitadas y faltan sistemas más profundos de efectos, estados y sinergias.

Hay diferentes opciones cuerpo a cuerpo y a distancia, pero no suficientes herramientas para que cada nueva partida se sienta completamente distinta.

Esto no perjudica demasiado una aventura corta. Encontrar una construcción favorita puede ser parte de la diversión y, en lugar de obligarnos a experimentar constantemente, el juego permite perfeccionar una estrategia.

Sin embargo, quienes disfrutan haciendo decenas de partidas buscando combinaciones cada vez más complejas probablemente encontrarán aquí una limitación importante.

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Los siete pecados son lo mejor

Los enfrentamientos contra los jefes son probablemente los mejores momentos de Grim Trials.

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El juego presenta siete jefes inspirados en los pecados capitales, y cada uno funciona como una prueba diferente para las habilidades que hemos desarrollado durante las partidas.

Estos combates rompen con el ritmo habitual de avanzar por habitaciones y obligan a concentrarse mucho más. Los ataques tienen patrones que debemos aprender y cada enfrentamiento exige saber cuándo atacar y cuándo esquivar.

Aquí la progresión del jugador se siente de manera más clara.

Un jefe que inicialmente parece demasiado difícil puede resultar mucho más manejable después de comprender sus movimientos. La mejora no depende únicamente de conseguir mejores estadísticas, sino también de aprender a jugar.

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Los jugadores con experiencia en títulos de acción probablemente descubrirán algunos patrones con relativa rapidez, pero existe suficiente dificultad para que derrotar a cada jefe resulte satisfactorio.

Son precisamente estos enfrentamientos los que mejor muestran el potencial que tiene Grim Trials.

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Una estructura que empieza a repetirse

El juego está dividido en diferentes escenarios. La estructura general lleva al jugador por cuatro grandes zonas, con enfrentamientos contra jefes distribuidos durante el recorrido y un enfrentamiento final al terminar la progresión.

Una estructura que empieza a repetirse
Una estructura que empieza a repetirse
Cortesía: Glory Jam

Cada nuevo escenario incorpora enemigos diferentes y presenta nuevos desafíos.

Durante las primeras partidas, esta evolución funciona bastante bien. Llegar a una zona nueva significa encontrarnos con amenazas que todavía no dominamos y que pueden derrotarnos rápidamente.

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Sin embargo, la generación procedural no consigue mantener completamente la sensación de sorpresa.

Las salas utilizan una estructura basada en una cuadrícula de espacios hexagonales y pueden modificar su distribución. También aparecen diferentes trampas y combinaciones de enemigos.

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El problema es que, después de varias partidas, comenzamos a reconocer patrones.

La generación procedural cambia la disposición, pero no transforma por completo la experiencia. La sensación de descubrimiento disminuye y las partidas empiezan a parecerse entre sí.

Esto es especialmente importante en un roguelite porque la repetición debería estar acompañada por suficientes posibilidades para mantener el interés.

Grim Trials tiene herramientas para hacerlo, pero no dispone de una cantidad de contenido suficientemente amplia para sostener la experiencia durante muchas horas.

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Fabricar para volver a intentarlo

Los recursos que obtenemos durante las partidas tienen una función importante dentro de la progresión. Antes de poder utilizarlos para fabricar determinados objetos, debemos procesarlos en bancos de trabajo.

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Con ellos podemos crear armas, armaduras y pociones, mientras que los personajes de la Academia se encargan de diferentes áreas de fabricación y desbloquean nuevas recetas mediante sus misiones.

Este sistema conecta bien con la estructura general del juego.

Mientras exploramos conseguimos materiales, después regresamos a la Academia, procesamos lo obtenido, fabricamos nuevo equipamiento y volvemos a las pruebas con mayores posibilidades de supervivencia.

Además, las misiones relacionadas con estos personajes sirven para desarrollar un poco más el mundo y conocer sus historias.

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La idea es buena, pero la economía no siempre está bien equilibrada.

Con el avance de la partida es posible acumular suficientes materiales como para fabricar buena parte del equipamiento disponible. Esto hace que la recolección pierda importancia y que el sistema de fabricación termine sintiéndose menos necesario.

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También existe un pequeño minijuego basado en el tiempo para fabricar los objetos. Es fácil de entender y no genera grandes dificultades, pero tampoco aporta demasiada profundidad.

Termina siendo más una tarea adicional que una mecánica capaz de transformar la experiencia.

Una historia sencilla que cumple

La narrativa de Grim Trials no pretende ser su principal atractivo, pero cumple una función importante.

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La historia de Avelin proporciona una motivación clara para continuar. Su deseo de regresar junto a la persona que ama permite entender rápidamente por qué está dispuesta a enfrentarse una y otra vez a las pruebas.

Los personajes de la Academia complementan esa historia.

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Sus misiones permiten conocer más sobre ellos y, al mismo tiempo, desbloquear recursos y recetas. De esta manera, la narrativa no queda completamente separada de la progresión.

Es una integración bastante natural.

Avelin también funciona como protagonista porque no es simplemente una figura que avanza por las pruebas sin personalidad. Poco a poco conocemos más sobre su vida anterior, sus relaciones y las razones que la llevan a querer regresar.

El problema está nuevamente en la presentación.

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Los personajes estáticos y la ausencia de voces hacen que algunos diálogos tengan menos impacto. Frente a otros títulos del género, Grim Trials se siente mucho más limitado en la manera de contar sus historias.

Aun así, el mundo tiene conceptos interesantes y demuestra que detrás de esta producción existe bastante imaginación.

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Un inframundo con personalidad visual

En el apartado gráfico, Grim Trials apuesta por un estilo 2D dibujado con una fuerte estética gótica y oscura.

No es un juego que busque destacar por su espectacularidad técnica, pero sí consigue construir una dirección artística coherente.

Los cuatro escenarios tienen identidades diferenciadas y cada uno presenta enemigos propios. Los efectos de combate también ayudan a darle dinamismo a las partidas y, pese a que pueden aparecer múltiples elementos en pantalla, la acción conserva una buena legibilidad.

Esto último es especialmente importante en un juego donde reaccionar tarde ante un ataque puede terminar con una partida.

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Las salas individuales son menos memorables. Su estructura cambia y existen diferentes trampas, pero después de varias horas la variedad visual comienza a sentirse más limitada.

Aun así, el diseño de personajes y la combinación de colores consiguen que el inframundo de Grim Trials no resulte visualmente monótono.

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Heavy metal para acompañar la acción

Si hay un elemento audiovisual que destaca especialmente, es la música.

La banda sonora está compuesta por la agrupación indonesia de heavy metal Sigmun, y la elección encaja muy bien con la estética del juego.

Los riffs aportan energía a los combates y ayudan a diferenciar a Grim Trials de otras propuestas que utilizan ambientaciones oscuras acompañadas por bandas sonoras más tradicionales.

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El repertorio no es demasiado amplio y algunas canciones no siempre coinciden perfectamente con el ritmo de los encuentros, pero cuando la música entra en el momento adecuado consigue elevar considerablemente la intensidad.

Es uno de esos detalles que demuestra que el juego puede tomar una influencia clara de otros títulos sin renunciar completamente a sus propias ideas.

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Una aventura que no se extiende de más

Uno de los elementos más curiosos de Grim Trials es su duración.

La aventura principal, junto con prácticamente todo su contenido, puede completarse en aproximadamente ocho horas, aunque otra experiencia analizada sitúa el agotamiento de prácticamente todo lo disponible alrededor de las seis horas, dependiendo del ritmo y del objetivo del jugador.

La diferencia no cambia demasiado la conclusión: estamos ante un roguelite compacto.

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Y esto puede ser tanto una ventaja como una desventaja.

Para alguien que busca un juego que pueda completar sin invertir decenas de horas, la duración resulta adecuada. La experiencia presenta sus sistemas, permite experimentar con las armas y bendiciones, enfrenta al jugador contra sus jefes y finalmente llega a su conclusión antes de que la repetición se vuelva completamente agotadora.

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Pero quienes buscan un roguelite pensado para mantenerse durante decenas o cientos de partidas probablemente encontrarán poco contenido después de completar la aventura.

La variedad limitada de construcciones y las similitudes entre las partidas terminan afectando la rejugabilidad.

Grim Trials parece funcionar mejor como una aventura breve que como un título diseñado para acompañarnos durante meses.

Conclusión

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Grim Trials es un roguelite de acción que toma muchas ideas de Hades, pero consigue construir una experiencia propia gracias a su ambientación, sus combates y una propuesta mucho más compacta.

Sus mejores elementos están en el control de Avelin, las esquivas, las bendiciones y, especialmente, los siete jefes inspirados en los pecados capitales. También destacan su estilo artístico 2D, la ambientación gótica y una banda sonora de heavy metal que le da carácter.

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Sus principales problemas aparecen cuando miramos más allá de las primeras horas. La variedad de construcciones es limitada, las partidas empiezan a sentirse repetitivas y algunos sistemas, como la fabricación, no tienen suficiente profundidad. La ausencia de voces también resta impacto a algunos personajes y momentos de la historia.

A pesar de esto, Grim Trials entiende bien su escala. No intenta ser un roguelite interminable y su duración contenida termina jugando a su favor.

Es recomendable para quienes disfrutan de los juegos de acción con estructura roguelite, quieren enfrentamientos contra jefes exigentes y prefieren una aventura que pueda completarse en pocas horas. Si se busca una experiencia con la profundidad y variedad de Hades, probablemente se quedará corta.

Pero si la idea es encontrar un juego más pequeño, directo y con una estética llamativa, Grim Trials merece una oportunidad.

Calificación Grim Trials
Calificación Grim Trials
volkgames

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