Urko es un pastor belga malinois que prestó servicio durante siete años de su vida a los equipos de búsqueda y rescate del Ejército Nacional. Durante ese tiempo, este canino tuvo la enorme responsabilidad de participar en escenarios como el sismo de Paratebueno, la búsqueda de personas extraviadas en La María, Boyacá, y las labores de búsqueda en el cerro de Monserrate, en Bogotá, y su último trabajo fue en Pereira después del terremoto del 10 de agosto.
Como uno más del equipo y con todos los honores, Urko fue despedido en la Plaza de Armas del Batallón de Ingenieros de Atención y Prevención de Desastres N.° 80, en el Fuerte Militar de Tolemaida. Los soldados rescatistas que gozaron de su compañía en entrenamientos, emergencias y búsquedas hicieron parte de la sentida ceremonia. Pero la parte más emotiva fue el homenaje que le hizo su guía, con el que estuvo compartiendo todos estos años y trabajando lado a lado. Ambos caminaron en el recinto lado alado, mientras que una calle de honor los recibió con aplausos y sirenas, como reconocimiento de su trabajo y esfuerzo. Además, la institución hizo una entrega de unas figuras versión miniatura de este binomio de rescatistas, que inmortaliza una etapa que marcó la vida de muchas personas a quienes rescataron en sus carreras.
“Detrás de una búsqueda hay mucho más que una orden y un perro que comienza a rastrear. Hay entrenamiento, sacrificio, disciplina, cansancio, incertidumbre y, muchas veces, familias esperando una noticia, una respuesta”, resaltó su eterno compañero, el soldado profesional Víctor Andrés Barragán, con el que se va a casa.
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Para el Ejército, especialmente para un soldado, su canino es parte vital para formar ese binomio de trabajo que “consiste en llevar esperanza cuando todavía existe una posibilidad y llevar certeza cuando la búsqueda termina”. Pero la labor no solo termina para Urko; el soldado profesional Barragán también finalizó sus años de servicio como soldado, así que decidió adoptar a su compañero de batallas para llevarlo a casa con su familia.
Urko y Víctor Andrés ahora se acostumbrarán mano a mano (o mano a pata) a la vida civil. Descansarán de la adrenalina y el trasegar de los escenarios de emergencia. No habrá entrenamientos u órdenes de búsqueda. Estarán en casa, sin uniforme y viviendo una nueva etapa que merecen tras años al servicio de la comunidad y los afectados.
Cuando ocurrió el terremoto del 10 de agosto, que afectó especialmente al suroccidente de Colombia, el Ejército compartió las fotografías de los perros, aquellos héroes de cuatro patas, que invirtieron horas de trabajo para buscar sobrevivientes bajo los escombros. La foto de Urko y sus compañeros perrunos robó los corazones de los colombianos que estuvieron siguiendo la tragedia desde redes y apoyando a los afectados.
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Como Urko, Perla, Júpiter, Polo, Urbi y Nala participaron de las labores de búsqueda y rescate con sus olfatos especializados en buscar vida en medio del caos que reinó en Chocó, Valle del Cauca y Risaralda. Los héroes de cuatro patas son miembros de la Brigada de Atención y Prevención de Desastres del Comando de Ingenieros. De hecho, Urko es el más especializado.
María Paula Rodríguez Rozo
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