Publicidad

Reciba nuestras notificaciones con lo último de:
Ahora no
Activar

Publicidad

Cabezote sección COLOMBIA Noticias Caracol 2025 DK

Así nació la Catedral de Manizales, ícono que sufrió graves daños tras terremoto de 7.4

No es la primera vez que la Catedral Basílica Metropolitana Nuestra Señora del Rosario de Manizales sufre daños por un sismo. Varios temblores provocaron años atrás su demolición.

Catedral de Manizales: historia de templo afectado por terremoto de 7.4
Catedral de Manizales: historia de templo afectado por terremoto de 7.4 -
Getty Images - AFP

El terremoto de magnitud 7.4 que sacudió a Colombia este 10 de agosto de 2026 dejó profundas afectaciones en varias zonas del occidente del país. Entre las estructuras impactadas por el movimiento telúrico figura la Catedral Basílica Metropolitana Nuestra Señora del Rosario de Manizales, uno de los símbolos arquitectónicos, religiosos y turísticos más importantes de Caldas y del Eje Cafetero. Mientras las autoridades avanzan en la evaluación de los daños, la emergencia ha vuelto a poner la mirada sobre la historia de una construcción que durante décadas ha resistido incendios, terremotos y el paso del tiempo.

Síganos en nuestro WhatsApp Channel, para recibir las noticias de mayor interés

Con sus imponentes torres y su posición privilegiada en el corazón de la capital caldense, la Catedral de Manizales forma parte de la identidad de la ciudad. Su majestuosa silueta domina el paisaje urbano y es considerada una de las edificaciones religiosas más representativas de Colombia.

Catedral de Manizales: la historia de un templo marcado por incendios y reconstrucciones

La historia del principal templo de Manizales justamente la cuenta la Arquidiósesis de Manizales en su página web oficial, y se remonta a 1849, el mismo año de la fundación de la ciudad. En aquel entonces se construyó un primer templo elaborado en paja y madera en el lugar que actualmente ocupa la catedral. Años después, en 1869, se levantó una segunda edificación utilizando tapia, calicanto y sistemas tradicionales de mampostería. Sin embargo, una serie de temblores registrados entre 1875 y 1886 obligó a su demolición. En reemplazo se construyó un nuevo templo que fue terminado en 1897 y que estaba fabricado completamente en madera.

La relevancia religiosa de este lugar aumentó en 1900, cuando el papa León XIII le otorgó el título de Catedral, hecho que coincidió con el nacimiento de la Diócesis de Manizales. Pero los desafíos para el templo estaban lejos de terminar. Durante la primera mitad del siglo XX, el centro de Manizales fue golpeado por tres grandes incendios urbanos. El más devastador ocurrió en 1925 y consumió 32 manzanas, además de importantes edificios públicos y privados. Un año después, en 1926, otro incendio destruyó la primera catedral de la ciudad.

La Catedral de Manizales que hoy conoce el país comenzó a construirse en 1928

Tras la destrucción del antiguo templo, se conformó una junta para liderar la reconstrucción y se abrió un concurso internacional para seleccionar el diseño de la nueva catedral. La propuesta ganadora fue la del arquitecto francés Julien Polty. La construcción de la actual catedral comenzó el 5 de febrero de 1928 bajo la dirección de la firma italiana Papio-Bonarda y Compañía. Ese mismo día se realizó una eucaristía y se colocó la primera piedra de una obra que terminaría convirtiéndose en uno de los íconos arquitectónicos más importantes del país.

La edificación combina elementos de los estilos neogótico, neorrománico y bizantino. Su construcción tomó once años y requirió la participación de cerca de 200 obreros. Además, buena parte de los materiales utilizados, como el hierro y el cemento, fueron importados desde Dinamarca, Holanda y Estados Unidos debido a que no podían conseguirse en Colombia. Según la Arquidiócesis de Manizales, el templo cuenta con 2.500 metros cuadrados de área construida, cerca de 32.000 toneladas de hierro y concreto, 900 metros cuadrados de vitrales importados y una altura de 106 metros desde el piso hasta la cruz ubicada en la torre principal.

El terremoto de 1962 ya había golpeado a la Catedral de Manizales

Esta no es la primera vez que la catedral enfrenta los efectos de un fuerte sismo. La propia historia del templo registra graves daños ocasionados por el terremoto ocurrido el 30 de julio de 1962.

De acuerdo con la información oficial de la Arquidiócesis, aquel movimiento telúrico provocó la caída de varias esculturas que adornaban las torres del templo. Entre ellas figuraba una imagen del Cristo Salvador de seis metros de altura y seis toneladas de peso ubicada en lo más alto de la estructura. También desaparecieron otras esculturas que representaban a San Francisco, San Marcos, San Pablo y Santa Inés. El terremoto de 1962 también ocasionó el colapso de la torre noroeste de la catedral. Posteriormente, esta fue reconstruida utilizando materiales más livianos y una estructura metálica. La nueva torre fue inaugurada en 1990.

Los tesoros arquitectónicos que hacen única a la Catedral de Manizales

Más allá de su valor religioso, la catedral alberga importantes elementos patrimoniales. Entre ellos destacan sus 141 vitrales, importados desde Italia, Francia y Holanda, además de obras elaboradas por la reconocida Casa Velasco de Cali. También sobresale el baldaquino del altar mayor, diseñado por el artista portugués Joachim Santos, con una altura de 14 metros y 64 imágenes talladas en madera. Las puertas principales fueron fabricadas en bronce importado desde Londres durante los años 1961 y 1962.

Publicidad

Otro de sus mayores atractivos es el Corredor Polaco, un mirador ubicado a 96 metros de altura que permite observar la ciudad en 360 grados. Este espacio se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos de Manizales para visitantes nacionales e internacionales.

Hoy, mientras las autoridades evalúan los daños ocasionados por el terremoto de este 10 de agosto, la Catedral de Manizales vuelve a enfrentar uno de los momentos más complejos de su historia. Sin embargo, su pasado demuestra que ha logrado sobrevivir a incendios devastadores, movimientos sísmicos y múltiples procesos de reconstrucción, consolidándose como uno de los mayores símbolos patrimoniales y espirituales del Eje Cafetero.

Publicidad

ÁNGELA URREA PARRA
NOTICIAS CARACOL

Publicidad

Publicidad

Publicidad