La educación en Bogotá atraviesa uno de sus momentos más críticos. En medio de un panorama económico volátil y cambios demográficos profundos, la crisis educativa ha golpeado con fuerza a los colegios privados, obligando a muchos de ellos a cesar operaciones de manera definitiva.
Carlos Roberto Mesa, delegado de la mesa de rectores privados de Bogotá, precisa que actualmente hay “casi 400.000 estudiantes para 1.300 colegios privados”.
El drama de las cuentas que no cuadran
Para padres de familia como Yurani García, el inicio del año escolar se ha convertido en una operación matemática compleja. "Tuve que sumar, restar, multiplicar y dividir para lograr ajustar mi presupuesto y poderles brindar una buena educación", relata la madre al referirse a la matrícula de sus hijos Dylan y Gabi. Esta realidad es compartida por miles de hogares en Bogotá, donde los incrementos en los costos de vida y la educación han puesto en jaque la economía familiar.
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El impacto financiero no solo afecta a los padres. Durante el último año, 35 colegios privados en Bogotá cerraron sus puertas definitivamente, sumándose a una alarmante estadística de más de 400 instituciones desaparecidas en los últimos años. Los factores son múltiples: un alza del 23% en el salario mínimo, una cartera morosa creciente y una carga fiscal que no da tregua.
La "tormenta perfecta": baja natalidad y costos al alza
Uno de los fenómenos más determinantes en esta crisis es la drástica caída en la natalidad. Isabel Segovia, secretaria de Educación del Distrito, advierte que la natalidad en Bogotá ha disminuido en un 51%.
"Las familias de hoy en día no tienen tres o cuatro hijos, tienen uno; el que decide tenerlo generalmente se está inclinando por un perro o un gatico", explica Vilma Moscoso, presidenta de la Asociación de Directivos de Colegios Privados (Adicop).
Esta falta de nuevos estudiantes ha provocado que salones que antes albergaban varios cursos (A, B y C) ahora apenas logren llenar uno solo. A esto se suma que la educación privada ha pasado a ser, para muchas familias, la última prioridad frente a necesidades básicas como alimentación, vivienda y servicios públicos.
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El factor económico se agravó con el reciente incremento del salario mínimo. Según expertos del sector, como Carlos Roberto Mesa, delegado de la mesa de rectores privados de Bogotá, señalan que este aumento representó un "grave error" en términos de sostenibilidad para los colegios, dado que las resoluciones de costos educativos ya se habían entregado meses atrás, dejando a las instituciones sin margen de maniobra para ajustar sus ingresos.
Además, Isabel Segovia señala un problema regulatorio de fondo: "Las tarifas están reguladas, no por la Secretaría de Educación, sino por el Ministerio de Educación Nacional. No hubo ningún ajuste sobre las tarifas que efectivamente los colegios pueden cobrar y eso hace que suban los costos pero que ellos no puedan recibir más ingresos".
El fin de una era: el caso del Colegio María Santa Soledad
La crisis tiene rostros y nombres propios. El Colegio María Santa Soledad, una institución con 50 años de servicio en el suroriente de Bogotá, es el reflejo de este oscuro panorama. Su exrector, Hugo Heredia, relata con tristeza cómo el claustro que llegó a tener 550 estudiantes terminó siendo inviable.
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Heredia explica que factores como la competencia de la educación virtual y el incumplimiento en los pagos de las pensiones (que oscilaban entre 350.000 y 370.000 pesos) crearon una mora insostenible. "Uno dice: 'Bueno, con 120 estudiantes a una razón de 350.000 me va a dar tanto', pero muchas veces uno no calcula otras cosas... la carga fiscal de la Dian, todo eso también suma", afirma el exrector.
El colegio, que se destacaba por su programa de inclusión, hoy solo guarda pupitres vacíos y tableros limpios.
El sistema público como balsa de salvamento
Ante el cierre masivo y la imposibilidad de pagar pensiones privadas, se ha generado una migración hacia el sector oficial. En 2017, Bogotá contaba con 1.109.000 niños matriculados en colegios privados; para 2024, esa cifra cayó a 431.238 alumnos.
La secretaria Isabel Segovia hace un llamado a la tranquilidad de los padres, informando que el sistema público está preparado para absorber esta demanda: "Tenemos ya matriculados 673.000 niños y todavía tenemos cupos disponibles en el sistema oficial".
No obstante, el sector público tampoco es inmune a las alzas económicas, pues los servicios de vigilancia, aseo, transporte escolar y alimentación también han sentido el impacto del incremento salarial.
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La situación para el ciclo 2025-2026 sigue siendo incierta. Mientras la Mesa Distrital de Colegios Privados advierte que al menos 100 instituciones más están en riesgo de desaparecer, los padres de familia continúan haciendo cuentas para asegurar el futuro de sus hijos.
***Este texto fue realizado con colaboración de un asistente de IA y editado por un periodista que utilizó las fuentes idóneas y verificó en su totalidad los datos. Cuenta con información y reportería propia de Noticias Caracol.