Leonel Llanos es la figura clave en el entramado que acabó con la vida del empresario Gustavo Aponte. El crimen, que ocurrió en febrero, aconteció cuando el arrocero salía de un gimnasio exclusivo en el norte de Bogotá. Hasta allí llegó un sicario y le disparó para quitarle la vida. En los videos de cámaras de seguridad se muestra cómo intentaron auxiliarlo, pero no se pudo hacer nada para evitar su deceso.
Este 27 de agosto se revelaron nuevos detalles del caso y cómo se planeó el crimen del cual Aponte no iba a ser la víctima. Según la Fiscalía, se trató de una “confusión fatal". El mismo ente investigador describió que el asesinato no fue producto de un acto fortuito o improvisado, sino que fue estructurado meticulosamente durante varias semanas por una banda organizada que, al final, cometió un error de identidad.
La confusión de objetivos
Detrás de la muerte del empresario existió una grave confusión por parte de los sicarios, ya que Aponte no era la persona a la que querían asesinar. El verdadero objetivo de la red delincuencial era el esmeraldero Olimpo Antonio Oliver. La trágica coincidencia radica en que tanto la víctima como el esmeraldero asistían regularmente al mismo gimnasio. Tras realizar labores previas de seguimiento, inteligencia y vigilancia sobre Oliver, los asesinos confundieron físicamente al empresario con su verdadero blanco, procediendo a perpetrar el ataque armado, reveló la Fiscalía.
La estructura de 'Los Gladiadores' en WhatsApp
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Para coordinar el crimen, la organización delictiva diseñó un plan logístico bien definido que comenzó semanas antes del homicidio. Con este objetivo, el 6 de febrero de 2026 se creó un grupo de WhatsApp denominado "Gladiadores". Este espacio de comunicación sirvió exclusivamente para coordinar la logística, hacer el seguimiento diario y determinar el momento exacto para atentar contra la vida de la víctima.
La Fiscalía determinó que el grupo estaba conformado por ocho integrantes con roles muy específicos orientados a ubicar, vigilar y facilitar los medios para el ataque. En la plataforma de mensajería, los sospechosos utilizaban alias para proteger sus identidades. Entre los nombres y apodos registrados en dicho chat de WhatsApp figuraban Moncayo, JJ, Bamb, Pequeño, Junio, Zorros, Carepapa y Tony. Este último alias correspondía a Leonel Llanos, quien resultó ser una pieza fundamental para desarticular la organización.
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La captura y el proceso judicial de Leonel Llanos
La caída de la banda empezó a gestarse a partir de la captura y judicialización de Llanos, señalado como uno de los responsables de coordinar la logística del crimen. De acuerdo con el ente acusador, ‘Tony’ participó activamente en las tareas de vigilancia, el seguimiento de la víctima y la disposición de todos los vehículos y recursos requeridos para ejecutar el ataque.
Presentado ante un juez de control de garantías, Leonel Llanos no aceptó los cargos imputados por la Fiscalía y negó rotundamente su participación en el homicidio. Pese a su negativa a allanarse a los cargos, la Fiscalía solicitó que se le imponga una medida de aseguramiento preventiva en centro carcelario debido a la contundencia de las pruebas recolectadas, principalmente las vinculadas al chat de WhatsApp.
Mientras la situación de Llanos se define en los tribunales, las autoridades ya cuentan con la plena identificación del presunto autor material que disparó físicamente contra el empresario. Sin embargo, su identidad se mantiene bajo estricto secreto de sumario para evitar que se frustren los operativos de captura. Paralelamente, los investigadores continúan con las labores de rastreo para dar con el paradero de los otros siete miembros de la banda que coordinaron el ataque, y se prevé que se realicen nuevas detenciones en el corto plazo.
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