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Enfermera que murió en avión accidentado en Chocó envió fotos y videos a su mamá antes del siniestro

"Ya en camino", escribió desde la pista y a bordo del avión la enfermera jefe Sandy García, una de los cinco ocupantes de la aeronave que se precipitó a tierra el domingo.

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Colombia se encuentra en luto luego de la confirmación del fallecimiento de cuatro profesionales de la salud y el piloto de una aeronave de una misión humanitaria que se precipitó a tierra el 13 de septiembre. El equipo había viajado al municipio de Condoto, en el departamento del Chocó, para brindar atención médica a 600 personas afectadas por un reciente terremoto. Las autoridades encontraron este miércoles sin vida a los cinco ocupantes del avión Cessna T-206 de matrícula HK4985, confirmó el presidente, Abelardo de la Espriella. La aeronave despegó del aeropuerto del municipio de Condoto, en Chocó, con destino al aeropuerto de Guaymaral, en Bogotá, y tuvo su último contacto con las autoridades a las 9:23 a.m. sobre una zona boscosa entre los departamentos de Chocó y Risaralda donde fue hallada.

A bordo del avión viajaban cinco personas impulsadas por su vocación de servicio: Sandy García, enfermera jefe; Perla Constanza Álvarez, médica; María Constanza Guzmán, médica; Julissa Figueredo, radióloga, y Mehmet Cankaya, experimentado capitán y piloto de la aeronave. En la mañana del domingo 13 de septiembre, tras cumplir la brigada de salud, la tripulación abordó la aeronave en el aeropuerto Mandinga de Condoto con la intención de regresar a sus hogares en Bogotá. Desde la pista y a bordo del avión, la enfermera jefe Sandy García le envió una última fotografía a su madre con el mensaje: "Ya en camino". En la imagen la enfermera se ve sonriente. Par de minutos después, compartió un video alejándose del centro poblado y luego otra grabación sobrevolando la espesa selva chocoana.

Julieth González, familiar de la enfermera, habló sobre su pérdida y su vocación: "Es una mujer muy intachable, muy dedicada a sus padres. Esto es muy duro, la verdad", afirmó, y recordó la pasión de Sandy para ejercer su trabajo. "Nosotros siempre nos dábamos cuenta que ella se iba a sus brigadas por sus estados (en redes sociales), por las fotos de sus estados, ella tomaba muchos registros fotográficos; era apasionada por su profesión y un vivo ejemplo para su familia. Le gustaba muchísimo apoyar las brigadas e incluso mi hija sigue su profesión en este momento. Ella también es enfermera", agregó.

El capitán Mehmet Cankaya, por su parte, se reportó antes de despegar enviándole a su esposa la fotografía de una perrita callejera que pretendía adoptar. Su esposa relató en Noticias Caracol días antes del hallazgo: "Me mandó foto de la perrita entonces en ese momento le envié un corazoncito le dije 'Feliz viaje de regreso'. Y fue la última comunicación que tuvimos nosotros como familia".

Poco después del despegue, la aeronave desapareció del radar de las autoridades al precipitarse a tierra en los cerros del Parque Nacional Tatamá, en la Cordillera Occidental, zona limítrofe entre los departamentos de Chocó, Risaralda y Valle del Cauca. Las labores de localización se extendieron durante cuatro días bajo severas precipitaciones y en una geografía hostil. Desde un helicóptero UH60 Black Hawk de la Fuerza Aérea (FAC) se divisaron las primeras partes del avión siniestrado en la ladera del cerro. Las fuertes lluvias y el terreno impidieron un aterrizaje. Vía terrestre, campesinos, indígenas, bomberos y la Defensa Civil avanzaron cruzando ríos y caminando horas con equipos de campaña.

Mediante una grúa de rescate de un helicóptero de la FAC descendió un primer equipo cerca del fuselaje, pero no halló a la tripulación. Sobre la dificultad de la zona, un rescatista explicó: "Los restos están en una zona de una geografía difícil. En esta parte del país, la Cordillera Occidental, la montaña tiene un ángulo de incidencia muy alto lo cual dificulta el movimiento de las personas que ya insertamos".

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El miércoles un nuevo grupo de rescatistas fue insertado en otro punto y localizó los cinco cuerpos sin vida. Un vocero de la comunidad local declaró "que aquellas personas que vinieron a nuestro municipio a tratar de salvar vidas con esa labor humanitaria han perdido la de ellos de regreso a casa y toda nuestra solidaridad".

El proceso de recuperación de los restos mortales está en desarrollo a cargo de una unidad de rescate de la FAC y la guardia indígena. La operación se torna compleja debido a la espesa selva y a que los cuerpos se encuentran a una altura aproximada de 2.700 metros sobre el nivel del mar, el límite de altitud al que pueden aproximarse las aeronaves. No hay una fecha ni hora definida para concluir la extracción debido al terreno agreste y al mal tiempo de los últimos días. En el municipio de Pueblo Rico, Risaralda, las autoridades activaron la alerta amarilla hospitalaria para acondicionar el lugar donde se recibirán los cuerpos, mientras las asociaciones médicas de todo el país expresan su luto oficial.

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