Medellín se encuentra en una de sus coyunturas ambientales y de servicios públicos más complejas de los últimos años. Con el fin del periodo de ahorro voluntario de agua, la administración municipal y Empresas Públicas de Medellín (EPM) están evaluando un esquema de controles más estrictos e incentivos tarifarios para mitigar el impacto de la sequía.
La severidad de la situación hídrica y energética actual está directamente relacionada con lo que el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, ha catalogado como “el peor fenómeno de El Niño” en la historia. Según la Organización Meteorológica Mundial, las condiciones extremas actuales no se habían registrado en los últimos 40 años.
Este fenómeno climático se caracteriza por una reducción radical de las lluvias y la disminución drástica de los caudales en las fuentes de agua, con pronósticos de que podría extenderse incluso hasta junio del próximo año. De acuerdo con el alcalde Federico Gutiérrez, los afluentes y quebradas que surten a la región registran sus peores aportes hídricos en 50 o 60 años.
En Medellín, el sistema de abastecimiento de agua depende de tres grandes complejos hídricos interconectados: Río Grande 2, que suministra agua a la zona norte del área metropolitana y a sectores de Medellín; la represa de La Fe, que abastece a gran parte del sur del área metropolitana y prácticamente a todo Medellín; y el embalse de Piedras Blancas, encargado de surtir a las zonas nororiental y centro-oriental.
Justamente, la situación del embalse de Piedras Blancas es crítica. El mandatario local dijo que, si no se incrementan los niveles de ahorro o no se presentan precipitaciones, este ecosistema podría secarse por completo en un plazo de 15 días. Aunque el sistema general de acueducto está interconectado, técnicamente es imposible bombear agua desde los otros embalses hacia las zonas más altas de las comunas nororiental y centro-oriental.
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La encrucijada energética: Hidroituango a media marcha
La crisis no es exclusivamente hídrica; también se extiende al sector energético nacional. Gutiérrez se refirió a un posible racionamiento de energía en el país, derivado de decisiones de administraciones anteriores y de factores climáticos extremos.
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El reflejo de esta situación se evidencia en Hidroituango. A pesar de contar con cuatro turbinas instaladas con la capacidad de aportar una cantidad mayor de energía al sistema nacional, actualmente solo operan dos turbinas, entregando aproximadamente 600 MW de energía. El impedimento principal es que la cuenca del río Cauca registra mínimos históricos en su caudal. Mientras que en temporadas normales o fenómenos de El Niño anteriores los caudales oscilaban entre 400 y 600 metros cúbicos por segundo (m³/s), actualmente el caudal se encuentra reducido a tan solo 250 m³/s.
Ante este escenario, la alcaldía de Federico Gutiérrez y la gerencia técnica de EPM implementarán un plan de choque fundamentado en regulaciones tarifarias, sanciones e incentivos:
Incentivos para el ahorro de agua y energía: siguiendo lineamientos nacionales similares a los de la Creg, Medellín aplicará un beneficio económico en la tarifa para aquellos hogares que demuestren un ahorro sostenido.
Castigo al derroche: aquellas viviendas o usuarios que consuman por encima de los límites establecidos o que aumenten su consumo injustificadamente verán reflejado un incremento severo en el costo de su factura.
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Control y cierre de lavaderos ilegales: se iniciarán procesos de fiscalización rigurosos sobre los denominados lavaderos a cielo abierto que operan de manera ilegal haciendo uso indebido de las redes de agua.
Multas y sanciones económicas: el alcalde confirmó que se impondrán sanciones de carácter monetario directo a los ciudadanos que realicen actividades de desperdicio del líquido vital (como lavado de vehículos con manguera abierta o desperdicio doméstico).
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El mandatario local ha enfatizado en que la meta original de ahorro ciudadano —que correspondía a un promedio de 70 litros diarios por vivienda en ciertas zonas y 92 litros en las comunas más críticas— no se cumplió satisfactoriamente en los primeros días del llamado voluntario, presentándose incluso incrementos en el consumo.
No obstante, el reporte más reciente muestra un leve cambio de tendencia favorable, logrando reducciones de hasta 43 litros de ahorro en las comunas nororiental y centro-oriental, y de 14 litros en el resto de la ciudad.
Posibilidades de racionamiento obligatorio en Medellín
La posibilidad de aplicar medidas de racionamiento generalizado en toda la ciudad sigue estando sobre la mesa de discusión del comité técnico de EPM. Previamente, la administración municipal se vio en la necesidad de ordenar cortes obligatorios temporales en el nororiente y centro-oriente de la ciudad, en horarios comprendidos entre las 6:00 p.m. y las 5:00 a.m.
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De no consolidarse un descenso significativo en la demanda de agua por parte de los ciudadanos y de continuar la sequía sobre el embalse de Piedras Blancas, el racionamiento obligatorio podría extenderse formalmente a otras comunas y sectores de Medellín en las próximas semanas.
El alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, anunció que este mismo lunes se conocerán los lineamientos de las medidas y si, finalmente, se decide el racionamiento en la ciudad.
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